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LA ESTRUCTURA DEL CUADRO

        1.- Soportes

        El soporte de una pintura hace las veces de portador del fondo y de las capas de pintura; así, en la pintura mural el soporte es la pared de ladrillos o de piedra, mientras que en la acuarela suele ser el papel. Aunque han servido como soporte una gran variedad de materiales, desde el cuero a la piedra, pasando por el metal, los más importantes en la historia de la pintura de caballete europea han sido y son la madera y la tela. (...)

        El término «tela» se utiliza a menudo para designar a cualquier soporte de lienzo, ya sea de algodón, de lino o de cáñamo. (...)

        La pintura sobre tela parece que evolucionó primero en el norte de Europa (hacia el s. XV). Más tarde fue adoptada en Italia, sobre todo por los pintores venecianos, para las obras de grandes dimensiones en las que se preferían soportes más ligeros.

 

        2.- Fondos

        Las características de los soportes que suelen usarse en pintura, especialmente de las tablas y telas, pueden modificarse mediante la aplicación de una capa de imprimación o fondo, que proporciona una superficie pintada del color y textura y porosidad deseados. Las numerosas recetas existentes para fondos consisten básicamente en un medio orgánico de cohesión, como pueden ser el aceite o la cola, mezclados con sólidos inertes blancos o coloreados. Los materiales utilizados para los fondos han variado a lo largo del tiempo y según con las zonas geográficas. Como medios adhesivos han servido las colas animales y de pescado, los aceites secantes y las emulsiones de huevo, agua, aceite y resina. El sólido inerte puede ser el yeso, la cal, la piedra pómez, el ocre, etc. Por regla general, la utilización de sólidos de grano grueso produce una capa flexible y porosa, mientras que los sólidos compactos forman una capa no porosa y quebradiza.

        La composición y aplicación del fondo influye sobre el «comportamiento» de la pintura porque regula el grado de absorción del medio adhesivo y su velocidad de secado. Esto contribuye, además, de una manera directa, al efecto visual de la obra terminada, que depende, en parte, del grado en que el fondo oculte o descubra la textura del soporte. El color del fondo desempeña un papel importante: un fondo blanco brillante refleja la luz a través de las capas de pintura y aumenta de ese modo su luminosidad y brillo, en tanto que un fondo oscuro tiende a absorber la luz y a rebajar la tonalidad de la pintura. La función del fondo, por consiguiente, es a la vez física y estética. (...)

        Durante los últimos veinticinco años, se han venido utilizando capas de emulsión acrílica de color blanco como preparación para pintar con medios acrílicos.

 

         3.- Pintura:

    3.1.- Pigmentos

        Los pigmentos son unas materias colorantes, finamente pulverizadas, que se pueden mezclar con medios adhesivos para hacer pintura. Las partículas del pigmento permanecen en el medio como unidades separadas. Además de colorear la película de pintura, el pigmento puede crear efectos ópticos determinados.

        La transparencia o la capacidad de recubrimiento de una capa de pintura están determinadas por los índices relativos de refracción del pigmento y del medio adhesivo. Cuanto más próximos estén. tanto más transparente será la pintura. Los índices de refracción de los medios van desde 1,3 a 1,5 y los de los pigmentos de 1,5 a 3. Pueden seleccionarse pigmentos para obtener pinturas opacas: bermellón (índice de refracción = 3) y aceite de linaza (índice de refracción = 1,48), o satinados transparentes: laca de rubia (índice de refracción = 1,55) y aceite de linaza. La mayor visibilidad de los pentimenti («arrepentimientos» o zonas donde el artista ha cambiado de idea). a medida que una pintura envejece, es explicable en función del índice de refracción. (...)

        Sobrepasa el alcance de este estudio la descripción detallada de los materiales que se han venido utilizando como pigmentos,... Resulta interesante destacar que el número de pigmentos utilizados tradicionalmente en pintura es relativamente bajo. (...)

 

    3.2.- Medios adhesivos

        El medio adhesivo es el vehículo que liga entre sí las partículas del pigmento para hacer una pintura. A excepción del fresco (en el que las partículas del pigmento quedan atrapadas en una matriz de cristales de carbonato de calcio), los medios adhesivos de la pintura se componen de moléculas orgánicas complejas cuyos componentes elementales más importantes son el carbono, el hidrógeno y el oxígeno. (...) Las ceras pueden provenir de insectos, de plantas y de depósitos minerales. Se componen de hidrocarburos y ésteres de elevado peso molecular. La cera de abeja es la más frecuente en los cuadros; la segregan las abejas para construir las celdillas de las colmenas. (...) Lo que no está claro es si la cera fundida se mezclaba con los pigmentos y se aplicaba al soporte de madera mientras estaba caliente o si se utilizaba en forma de emulsión. Se empleó mucho en los primeros siglos de nuestra era, pero luego su uso se hizo cada vez más raro. Las gomas son polisacáridos que se disuelven o dilatan en agua. La goma arábiga, que exudan en forma de gotas amarillas varias especies de acacia, forma una solución en agua que se utilizaba en la iluminación de manuscritos, en la pintura de miniaturas y sigue utilizándose para pintar a la acuarela. La goma tragacanto es producto de un arbusto del género Astrágalus. Se expande en el agua, pero no se disuelve, debido a la gran cantidad de materia mucilaginosa de que se compone. Se le han encontrado pocas aplicaciones para la pintura, pero ha servido para la preparación de colores de pastel.

        Los adhesivos proteínicos son compuestos orgánicos que contienen nitrógeno, carbono, hidrógeno y oxígeno. Son polímeros complejos de aminoácidos. El apresto de gelatina se obtiene mediante la ebullición en agua de una proteína animal. Algunas veces, se utiliza para iluminar --sobre todo los azules que a menudo se tienen que aplicar en gruesas capas para que cubran lo suficiente--y, en ese caso, requiere un medio que no resulte quebradizo cuando se aplica en capas espesas. La clara de huevo contiene una solución en agua de la proteína llamada albúmina. La clara se prepara batiéndola y dejándola luego descansar, o bien estrujándola después de haberla absorbido con una esponja limpia. Se utilizaba para la iluminación. La clara es fácil de trabajar, pero no satura por completo los pigmentos y proporciona una pintura que suele ser débil y quebradiza. Se la solía complementar con goma arábiga y después del siglo XIV fue reemplazada por ésta.

        La yema de huevo es una emulsión de partículas de aceite suspendidas en una solución de albúmina en agua. Se prepara separando la yema de la clara, punzando la membrana que la rodea y dejando que el líquido se vierta en un recipiente. Los pigmentos se muelen hasta que forman una pasta con agua a la que se añade la yema. La cantidad de yema necesaria depende del pigmento y se puede calcular observando si la pintura ya seca presenta un ligero brillo. El temple de yema de huevo fue el principal adhesivo para la pintura de caballete en Italia, hasta que la desplazó cl aceite a lo largo del siglo XV. Los aceites son triglicéridos, es decir, ésteres de glicerol con ácidos grasos. Su secado es posible si una proporción de los ácidos grasos son insaturados, como es el caso de los ácidos oleico, linoleico o linolénico. Recién extraído de las semillas o de los frutos oleosos, el aceite es impuro y su tiempo de secado demasiado prolongado para que se pueda usar como medio adhesivo en la pintura.

        Se descubrieron procedimientos para purificar los aceites y para mejorar sus propiedades de secado. Hacia el siglo XV ya se habían resuelto los problemas técnicos de su utilización, y el aceite se convirtió rápidamente en el medio adhesivo dominante en toda Europa. En distintos cuadros se han podido identificar aceites de linaza, de nuez y de amapola. Su uso dependía de la situación geográfica y de los pigmentos que se deseaba ligar. Los aceites de nuez y amapola se destinaron menos al amarillo que el aceite de linaza, y se recomendaban para pigmentos blanco y azul. Las resinas naturales son mezclas complejas de trementinas. No se han usado mucho como adhesivos para pinturas, pero se emplearon combinadas con aceite. (...)

        La invención de resinas sintéticas adecuadas para la pintura ha sido un importante descubrimiento del siglo XX. Son compuestos de elevado peso molecular preparados mediante la polimerización de moléculas orgánicas más pequeñas. La naturaleza de la resina producida puede regularse variando las materias empleadas y las condiciones de la reacción para obtener una sustancia que sirva como medio adhesivo para pinturas. Las resinas acrílicas, preparadas mediante la polimerización de ácidos o ésteres acrílicos, se han utilizado mucho para fabricar pinturas emulsionables que se mezclan con agua, pero que secan formando películas resistentes a ella y que son flexibles y elásticas, además de envejecer muy bien.

 

         4.- El barniz

        El barniz es una capa resinosa natural o sintética que se aplica a la superficie de una pintura con el fin de protegerla, modificar los efectos ópticos de la superficie pintada, aumentar la saturación de color y ajustar el brillo.

        Las resinas naturales son secreciones de ciertas plantas y se agrupan en dos amplias categorías. Las resinas duras y fósiles, como el ámbar, suelen conocerse con el nombre genérico de «copal», y se encuentra en África, Sudamérica, Nueva Zelanda y las Indias Orientales. Son muy resistentes y poco solubles. Las resinas blandas son las de Dammar, sandáraca y mástique, que se encuentran en las Indias Orientales y el sur del Mediterráneo. Estas pueden disolverse en alcohol. Aunque las resinas se conocen desde los tiempos más remotos, los testimonios históricos de su utilización en barnices son raros y suelen consistir en recetas en las que no siempre se pueden identificar claramente los componentes. (...).

        A partir del siglo XVI, existen recetas en las que figuran el espíritu de trementina y el alcohol. En los siglos XVIII y XIX, épocas de progresiva experimentación, se obtenía un medio adhesivo gelatinoso llamado megilp mezclando resina de mástique diluida en trementina con aceite de linaza.

        Todos los barnices resinosos tienen tendencia a amarillear a medida que envejecen, y se vuelven cada vez más quebradizos e insolubles, perjudicando la calidad de la pintura. Para superar este inconveniente, se han puesto a punto recientemente barnices de resinas sintéticas.

Varios autores.- Enciclopedia de la escultura y la pintura.-
Ed. Sarpe. Madrid. 1982. Págs. 14-21.