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Se
conoce como australopitecos al conjunto de homínidos
fósiles que antedatan o son contemporáneos de los
primeros representantes del género
Homo.
Se caracterizan por tener un cerebro pequeño, dientes postcaninos
grandes y ser bípedos,
aunque con rasgos primitivos en su esqueleto postcraneal.
Dentro
de esta agrupación no se incluye al primer homínido
conocido, Ardipithecus ramidus (ver la unidad didáctica
anterior), ni tampoco, siguiendo la opinión más generalizada,
a los parántropos o "australopitecos robustos".
De este modo, el género Australopithecus cuenta, en
la actualidad, con cinco especies conocidas: A. anamensis, A.
afarensis, A.
bahrelghazali, A.
africanus y A.
garhi, que abarcan un rango cronológico desde hace
4,2 millones de años hasta hace unos 2 millones de años.
Este grupo
de "australopitecos
gráciles" contaba, hasta muy recientemente, sólo
con dos especies, A. afarensis y A. africanus,
pero desde el año 1995 se han encontrado nuevos fósiles
de homínidos
antiguos que se han incluido en este género. Así como
de A.
afarensis y A.
africanus hay muchos restos y son especies muy bien conocidas,
las "nuevas" especies definidas cuentan aún con
pocos restos dentro de su hipodigma. En muchos casos es difícil
asegurar si las asociaciones entre restos craneales y postcraneales
pertenecen a la misma especie, o son restos de dos especies distintas
coexistiendo en un mismo momento y lugar.
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En
1925, el neuroanatomista Raymond Dart publicaba en la revista "Nature"
el hallazgo de un cráneo infantil fósil, con su mandíbula
y el molde endocraneal, conocido como el "Niño de Taung"
(Figura 3.2.1). Lo describió como perteneciente a una "raza
extinta de simios intermedia entre los antropoides vivos y el hombre",
a la que denominó Australopithecus africanus, "simio
del sur de África".

Figura
3.2.1 Réplica del "Niño de Taung" (Austrlopithecus
africanus) comparada con un chimpancé de una edad similar,
unos tres años.
Los argumentos
científicos que llevaron a Dart a vincular este fósil
a nuestra genealogía fueron que, a pesar de su cara de simio,
la organización del cerebro le pareció más
humana, y después identificó otros rasgos: el
foramen
magnum, la apertura por la que la médula espinal
se conecta con el interior del cráneo, estaba en una posición
inferior y no retrasada (ver Figura 3.2.2 e), lo cual indicaba que
ese individuo tenía la cabeza en la vertical del cuerpo y
no por delante, en otras palabras: era bípedo
y no un cuadrúpedo. Se trataba de un "simio" (pues
las dimensiones de su cerebro corresponderían en el adulto
a las de un antropomorfo actual, y sus rasgos también eran
bastante simiescos) pero que andaba con el cuerpo erguido.

Figura
3.2.2 Comparación de los dos tipos mejor conocidos de Australopithecus
comparadas con un chimpancé (Pan). a. inlcinación
de la frente, b. presencia/ausencia de un surco sobre el torus
supraorbitario, c. torus supraorbitario (robusto o no), d.
morfología del canino y la presencia/ausencia de diastema
, e. posición del foramen
magnum.
R. Dart y su
trabajo fueron criticados e ignorados durante mucho tiempo, por
tres motivos principales. Por una parte, los investigadores de la
época estaban convencidos de que el origen de la humanidad
debía encontrarse en Asia y no en África. El origen
africano de la humanidad ya había sido sugerido por el mismo
Darwin. Los importantes y espectaculares descubrimientos que se
estaban llevando a cabo en Java y China, especialmente en el yacimiento
de Zoukoudian, cerca de Pekín, parecían confirmar
esta hipótesis. Por otro lado, para confundir aún
más las cosas, los fósiles de Homo
erectus que aparecían en este yacimiento mostraban un
tamaño cerebral muy superior al estimado para el adulto de
Australopithecus, evidencia que coincidía con las
premisas de la época que postulaban un aumento de la capacidad
craneal como "motor del cambio" en la evolución
humana. En esta misma línea, el "fósil de Piltdown",
un fraude formado por la mandíbula de un orangután
y restos de un cráneo humano encontrados en Sussex (Inglaterra),
encajaba muy bien en este esquema de evolución preconcebido.
Por último, Las primeras dataciones del yacimiento de Taung
daban fechas mucho más recientes que las que finalmente han
resultado ser. De este modo, resultaba que el niño de Taung
era demasiado moderno para ser un buen candidato como ancestro de
los humanos.
Fue el investigador
Robert Broom quien, años después, reivindicó
al profesor Dart. Descubrió en el yacimiento de Sterkfontein,
también en Sudáfrica, restos de un homínido
que reconoció como Australopithecus. Nuevas excavaciones
en otras cuevas próximas dieron como resultado el hallazgo
de homínidos también muy antiguos en Swartkrans, Kromdraai
y Makapansgat.
Tras una fiebre
donde cada nuevo fósil recibía un nuevo nombre, los
hallazgos de Sudáfrica fueron clasificados de la siguiente
forma: en las cuevas Taung, Sterkfontein y Makapansgat se encuentra
la forma grácil de australopiteco, Australopitecus africanus,
y en los yacimientos de Swartkrans y Kromdraai la forma robusta,
Paranthropus robustus.
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