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LA MITOLOGÍA Y LA RELIGIÓN
GRIEGAS

Luis Miguel Orbaneja García
lorbanej@roble.pntic.mec.es
Politeismo
| Ausencia de dogmas y Riqueza de Mitos |
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«Comprender
la religión griega, o lo que otros llaman el "estilo religioso"
griego, supone para la mentalidad moderna un esfuerzo considerable.
Primero, porque a través del tiempo fue evolucionando con las restantes
manifestaciones culturales del hombre. Pero, sobre todo, en segundo
lugar, porque, desde el "paganismo" hasta el mundo contemporáneo,
lo que ha cambiado es el propio significado de la religión, su papel
y sus funciones, su lugar en la conciencia individual y en el grupo.»
La complejidad del mundo
de las creencias griegas -en el que se entremezclan mito, poesía,
religión y culto-, hace aconsejable que se disponga de un panorama
global que ayude a entender la relación que en ocasiones guardan
tales elementos. El presente trabajo es sólo un resumen de sus principales
características, dirigido especialmente a los alumnos de Bachillerato
que se inician en el aprendizaje de los dioses y héroes de la mitología
clásica. Junto al texto básico, existe una serie de notas bibliográficas
que permiten profundizar con más detalle en otros aspectos menos
generales.
LAS
CARACTERÍSTICAS MÁS IMPORTANTES QUE SUELE DESTACARSE EN LA RELIGIÓN
GRIEGA SON:
1.
POLITEÍSMO:
Sin duda, los griegos experimentaron
y conocieron el PODER DIVINO en una gama muy rica de posibilidades,
que originaría un politeísmo1,
compartido con otros pueblos de la Antigüedad (Cfr. Heródoto2y
su teoría sobre el origen de esta costumbre).
En cuanto a la función de sus dioses, los Olímpicos, que
pertenecen a la generación más importante, no es que hayan creado
el mundo 3, sino que forman parte de él,
como los mismos humanos, porque los tres (cosmos, dioses y humanos)
surgen de POTENCIAS PRIMIGENIAS.
1.1.
Cosmogonía y Teogonía: las primeras generaciones
1.2. Dioses Mayores o Dioses Olímpicos
1.3. Dioses Menores
1.1.
Cosmogonía y Teogonía: las primeras generaciones
Según nos
relata Hesíodo4, al inicio del mundo sólo existía C£oj,
el Caos (que significa algo así como "un bostezo"
o desorden, el espacio puro o la extensión sin ningún contenido,
el vacío). Las sucesivas generaciones de dioses representan, en
este contexto, el complicado proceso que entraña el paso del Caos
al Cosmos, es decir, el paso de la ausencia de Orden Universal,
de Justicia Suprema y de Belleza Absoluta a su definitiva presencia.
En castellano la palabra Cosmos no sólo alude al universo
sino que, en algunos derivados, como cosmética, se utiliza
en su acepción de generador de belleza o de higiene. Sin duda, el
concepto del Cosmos, dentro de la mentalidad griega presuponía un
ideal de hermoso orden justo.
Del Caos surgieron
tres generaciones de dioses.
1ª GENERACIÓN DE DIOSES.
URANO y GEA fueron
la primera pareja de dioses y potencias primigenias, "el
Cielo y la Tierra", surgidas del Caos. Junto a ellos apareció
Eros, el poder cósmico del amor o de la atracción que actúa sobre
dioses y hombres haciendo que éstos se unan. De la unión de Urano
y Gea surgieron muchos seres poderosos como los TITANES o los CÍCLOPES,
a los que Urano, por miedo a ser destronado por su descendencia,
obligaba a permanecer dentro del seno de su madre.
Gea, harta de padecer
los sufrimientos que le provocaba el encierro de sus hijos, decidió
aliarse con el más joven y fuerte de Titanes, su hijo Crono, al
que le hizo entrega de una hoz de oro para que la utilizara contra
su padre en una emboscada que, juntos, habían planeado. Así lo hizo
el osado Cronos, quien tomando la hoz con la mano derecha castró
a Urano. Luego, con la mano izquierda arrojó los genitales al mar,
lanzándolos hacia atrás por encima del hombro, con ese gesto característico
que aún seguimos reconociendo en la costumbre de tirar algunos cosas
(un poco de sal, una herradura...) para alejar la mala suerte: este
gesto se llama apotropaico, palabra que en griego significaba
hacer que (el mal) se dé la vuelta. La sangre
de Urano fecundó a Gea, quien engendró a los GIGANTES y a las FURIAS.
Los órganos genitales, al caer al mar, engendraron a la diosa AFRODITA,
nombre que en griego significaba precisamente la nacida de la
espuma del mar (V. el cuadro de Botticelli El nacimiento
de Venus). El carácter negativo que tiene en el mito la mano
izquierda puede ser puesto en relación con la mala reputación con
que se asocia aún hoy el término siniestro, sinónimo de
funesto o malintencionado, en contraste con el
sentido que le damos a la palabra diestro. Finalmente,
el motivo del hijo menor que con actitud valerosa salva a la prole
se repite en ocasiones en el mito y puede reconocerse aún en los
cuentos populares infantiles (Los siete cabritillos, Pulgarcito...).
2ª GENERACIÓN DE DIOSES
La muerte violenta
de Urano a manos de su propio hijo supone el paso a la siguiente
generación: Crono y su esposa Rea, dos potencias primigenias que
representan, respectivamente, el Tiempo y la Naturaleza. Los romanos
identificaron a Crono con Saturno, y a Rea con Cibeles. Esta diosa
en la mitologia es representada sobre un carro que simboliza la
superioridad de la madre Naturaleza, a la que incluso se subordinan
los poderosos leones que tiran del carrro. La leyenda los relaciona
con una singular pareja mitológica, Hipómenenes (Melanión, en otras
versiones) y Atalanta, que compitieron en una carrera de velocidad.
La astucia de Hipómenes -inspirado por la diosa del amor, ya que
el premio era la mano de Atalanta- hizo caer al suelo unas manzanas
de oro que atrajeron la atención de Atalanta y la distrajeron de
la carrera, que perdió. El mito concluye con la unión impía de los
amantes dentro de un recinto sagrado de Zeus, quien, irritado, los
convirtió en leones. Más tarde Cibeles, compadecida, los habría
uncido a su carro.
La generación de los
Titanes tampoco trajo consigo el establecimiento de un orden
justo, pues el comportamiento de Crono, respecto a su descendencia,
se vio condicionado por la maldición que pronunció su padre antes
de morir: Urano profetizó la muerte de Crono también a manos de
uno de sus hijos. Para evitar este oráculo Crono devoraba a sus
hijos nada más nacer. En griego el nombre de Crono (Ð crÒnoj) se
relacionaba con la palabra que significa tiempo (V. en
castellano los términos crónica, cronómetro, sincronía,
diacronía, etc.). Desde esta perspectiva, el tiempo actúa
con los hombres como el Titán cruel de la mitología, devorando o
destruyendo los cuerpos de los seres vivos hasta los huesos. Este
mito ha sido motivo de atención en la obra de algunos artistas como
Rubens o Goya cuyos cuadros Saturno devorando a sus hijos
nos legaron una reflexión más o menos sombría sobre el paso del
tiempo. Precisamente, al implacable Crono se le suele representar
con una hoz, objeto que también se halla asociado a la imagen iconográfica
de la Muerte segando las almas de los vivos.
LA 30 GENERACIÓN O GENERACIÓN DE LOS DIOSES OLÍMPICOS:
La predicción de Urano
terminó cumpliéndose, pues Rea, cansada de la actitud destructiva
de Crono hacia sus vástagos, salvó a Zeus, el más joven de sus hijos,
dando a tragar a Crono una piedra envuelta en pañales. Rea, a continuación,
puso a salvo a Zeus en una gruta del monte Ida, en Creta. En la
entrada colocó a los CORIBANTES o CURETES, con el fin de que disimularan
con sus estruendosas danzas guerreras el llanto del niño. También
dejó en la gruta a la cabra AMALTEA (en otras versiones Amaltea
es simplemente una ninfa) para que Zeus se alimentara con su leche.
Cuando aquélla murió, Zeus con la piel del animal creó la égida,
el manto de piel de cabra que más tarde Zeus regaló a su hija predilecta
ATENEA, sobre la cual la diosa llevaba prendida la cabeza de la
gorgona Medusa para amedrentar a los enemigos. La égida,
palabra que en castellano también puede significar protección o
defensa, debe su nombre a que en griego se decía "aix, aigós"
(¹ ax, agÒj). Asimismo, con el cuerno de la cabra Zeus
creó la Cornucopia o cuerno de la abundancia,
en homenaje a la función nutricia de Amaltea, y del que el poseedor
podía extraer todos los alimentos que deseara.
Al hacerse mayor Zeus
se enfrentó a su malvado padre, consiguiendo, con la ayuda de la
diosa METIS, que Crono tomara un vomitivo y expulsara de este modo
a todos sus hermanos que había devorado. Pero lo primero que Crono
devolvió fue la piedra que se había tragado en lugar de Zeus. Esta
piedra, llamada ÓNFALOS, en griego significaba ombligo
(Ð ÑmfalÒj), y Zeus la puso en el pico de dos águilas para que la
dejaran caer en el preciso lugar donde se encontrasen después de
dar la vuelta al mundo cada una por un lado. Este lugar fue
DELFOS, a los pies del monte PARNASO, morada de las MUSAS, donde
la piedra-ombligo de Zeus marcaba el centro de la tierra. Los griegos
instituyeron en él el santuario del dios APOLO que albergó uno de
sus oráculos más influyentes en la vida social y cultural de Grecia:
el oráculo de Apolo, en cuyo templo estaban grabadas las famosas
sentencias de Conócete a ti mismo o Nada en demasía,
que invitaban a los hombres a reconocer que sólo eran mortales y
a saber guardar en sus vidas una oportuna moderación, respectivamente.
En el interior de este templo los griegos interpelaban la voluntad
de los dioses a través de la PITONISA.
Zeus y sus hermanos
declararon la guerra a los Titanes, que estaban dirigidos por el
gigante Atalante. Esta lucha se conoce con el nombre de TITANOMAQUIA
o, en otras versiones, GIGANTOMAQUIA (V. otros términos del castellano
con esta acepción de lucha, como tauromaquia o
naumaquia) y fue representada en la antigúedad por muchos
artistas, como el propio FIDIAS en el templo del PARTENÓN en la
Acrópolis de la Atenas de Pericles del S. V a. C. Los dioses de
la tercera generación salieron victoriosos y confinaron a los Titanes
en el Tértaro y a los gigantes los enterraron bajo enormes montañas.
Finalmente, la generación
de Zeus fue la última, aquella que representaría la Justicia Suprema,
la misma que el padre de todos los dioses y hombres haría extensiva
a la Tierra mediante el concurso de la fuerza del famoso HERACLES
(en latín conocido como HÉRCULES).
También consiguió esquivar
las ocasiones en que parecía que se cumpliría de nuevo la maldición
antigua de morir a manos de uno de sus propios hijos, y, así, cuando
Metis estaba a punto de tener un hijo de Zeus, éste puesto en sobreaviso
de que el hijo que naciera de ambos llegaría a ser más poderoso
que su propio padre, evitó el oráculo tragándose embarazada a la
diosa Metis. Con el paso del tiempo -continúa la leyenda- Zeus llegó
a sentir un fuerte dolor de cabeza, y llamó a su hijo Hefesto (Vulcano,
en latín) para que le dividiera con su afilada hacha el cráneo.
Una vez superada la inicial resistencia del desconfiado hijo, Zeus
consiguió que cumpliera el encargo, y de la cabeza abierta de Zeus
nació la diosa ATENEA en persona, a la que coronó la diosa VICTORIA.
Quizá el mito nos parezca menos chocante si caemos en la cuenta
de que Metis en griego significaba prudencia, y que la hija predilecta
del todopoderoso Zeus no es otra que una hija nacida de su cabeza,
como si el mito nos viniera decir que la Sabiduría invicta es fruto
de la Prudencia y de la Justicia. Tal es el asunto mitológico que
debió contener uno de los frontones del Partenón, el templo que
los atenienses dedicaron a su diosa políada, protectora de la ciudad.
Zeus gobernó junto
a sus hermanos e hijos desde el OLIMPO. En la geografía griega el
Olimpo era un monte de nieves perennes de las regiones del norte,
en el cual los griegos situaron la sede de los dioses de esta tercera
generación. Esta es la causa de que a estos dioses los poetas los
denominaran DIOSES OlÍMPICOS, siendo Zeus el más poderosos de todos.
En honor suyo se instauró un santuario en la famosa ciudad de OLIMPIA,
en el Peloponeso, que adoptó el epíteto de Zeus Olímpico,
y donde se celebraban cada cuatro años los juegos atléticos más
famosos de la antigúedad, origen e inspiración de los actuales Juegos
Olímpicos.
1.2.
Dioses Mayores o Dioses Olímpicos
Los poetas griegos
HOMERO y HESÍODO fueron los que, principalmente, fijaron
en sus obras las CARACTERÍSTICAS de estas divinidades (y así le
agradó al pueblo griego imaginarlas, por lo menos hasta época clásica,
años en que empezaría a extenderse la revisión crítica de los nuevos
intelectuales sobre unos dioses cada vez más alejados de la creencia
popular y cada vez más adscritos a la propaganda de la Polis-Estado):
- residían en enormes palacios construidos
por Hefesto en el monte Olimpo.
- Tenían relaciones (benéficas o
dañinas) con el hombre. Aunque éstas solían limitarse a una
relación externa que no llegara a traspasar la frontera que
los dividía.
- Tienen rasgos y figuras humanos
(son antropomorfos). Esta forma de representarlos, que sin duda
es arcaica, se hace a partir de Homero predominante sobre la
imagen animal, que se torna secundaria, apareciendo sólo en
transformaciones y cambios de los dioses.
- Los dioses comparten rasgos de
humanidad, sobre todo, los que se consideran positivos: son
más bellos y poderosos que los hombres y su juventud es eterna;
no conocen la enfermedad y llevan una vida fácil. Frente a las
críticas que suscitaran los moralistas posteriores sobre esta
humanización, un buen número de críticos y poetas vieron que
"la religión griega no ha hecho humana a la deidad, sino
que ha visto divinamente la esencia del hombre".
- Guardan un orden jerárquico de
tipo monárquico o patriarcal:
- ZEUS (JÚPITER en latín):
dios del cielo y sus fenómenos se halla en la cima, como padre de
los dioses y los hombres (pat»r ¡ndrîn
te qeîn). Zeus es "el que amontona
las nubes" y el que aventaja a todos, el potentísimo, al que
todos obedecen, fundador del orden y garante de la justicia, padre
y antepasado, es el dios más importante y con el que van a ser emparentados
de una manera o de otra los demás dioses. (Sobre las relaciones
consanguíneas Cfr. la opinión de F. Engels de los matrimonios primitivos
por grupos5 ). Sobre su nacimiento
ya mencionamos más arriba que su madre Rea lo salvó de ser devorado
por su padre Crono, y que lo llevó a una cueva de Creta,
donde lo confió a la cabra Amaltea para que lo alimentara.
(luego, al morir ésta, en su honor, de su piel de cabra, ag
= cabra, hizo la "égida" y de
su cuerno, la "cornucopia" o cuerno del abundancia); como
los llantos de Zeus amenazaban con descubrirlo, también puso su
madre delante de la entrada de la cueva a los Coribantes o
Curetes, unos guerreros que danzaban continuamente, entrechocando
sus armas y escudos para producir enorme ruido, que ocultara la
voz del dios niño. Una vez criado, destronó a su padre y se hizo
con el poder. Son sus atributos reales el rayo, con el que fulmina
a sus enemigos, el trueno, que utiliza como vehículo del enfado,
el cetro y la corona; se transforma en águila (otro símbolo del
poder que pervive en nuestras sociedades) o en toro (como dios de
la fertilidad). El famoso oráculo de Dodona estaba ligado
a su nombre y culto. Con Apolo y Palas Atena forman la gran tríada
de dioses de máxima importancia e influencia. Es también salvador
(swt»r) y protector
del orden moral y social del Estado y de él suelen poceder muchas
generaciones de héroes: eso explica sus prolíficas relaciones amorosas.
LAS PRINCIPALES UNIONES
DE ZEUS
|
Uniones Divinas: |
Hijo/Hija |
|
con TEMIS |
HORAS, MOIRAS
(=PARCAS) |
|
con DÍONE |
AFRODITA |
|
con EURÍNIME |
GRACIAS (=CÁRITES) |
|
con LETÓ |
APOLO y ÁRTEMIS |
|
con MNEMOSINE |
MUSAS |
|
con DEMÉTER |
PERSÉFONE
(=PROSÉRPINA) |
| Uniones
Humanas: |
Hijo/Hija |
|
con ALCMENA |
HERACLES (=HÉRCULES) |
|
con EUROPA |
MINOS, SARPEDÓN,
RADAMANTE |
|
con LEDA |
HELENA y DIÓSCUROS
(Cástor y Pólux) |
|
con MAYA |
HERMES |
|
con DÁNAE |
PERSEO |
|
con TAIGETA |
LACEDEMÓN
|
|
con SÉMELE |
DIONISO (BACO) |
|
con ANTIOPE |
ANFIÓN y ZETOS |
|
con NÍOBE |
ARGOS y PELASGOS |
|
con ELECTRA |
DÁRDANO, JASÓN
y HARMONÍA |
|
con PLUTO |
TÁNTALO |
|
con IO |
EPAFO |
- HERA (JUNO),
hermana y esposa de ZEUS en el mito. Es la diosa protectora del
matrimonio: representa los derechos de la mujer como esposa, no
como madre. El mito nos la presenta con frecuencia como la esposa
celosa perseguidora de las uniones mortales (Io, Alcmena,
etc.) y de los hijos que éstas dieron a Zeus (Heracles...).
A menudo su símbolo es el pavo real.
-ATENA (MINERVA)
es la hija predilecta de ZEUS. Es diosa de la Sabiduría y de la
Guerra Protectora de la ciudad: en rivalidad con su tío Posidón,
fue nombrada protectora de la ciudad Atenas, que lleva su nombre
(esta competición se contaba en uno de los frontones del Partenón,
donde se veía que Atena había ofrecido a la ciudad el olivo, mientras
que Posidón había ofrecido un manantial de agua salada, surgido
del golpe de su tridente en medio de la Acrópolis, y el caballo
alado Pegaso: los atenienses escogieron el regalo más práctico
de la diosa). Como diosa virgen (parqnoj)
se le rinde culto en el "Partenón", al que estaban
adscritas las jóvenes "doncellas" de las clases influyentes
de la ciudad. Sus atributos son el casco, la lanza y la "égida"
(la piel que le regaló Zeus, en memoria de la cabra Amaltea,
que lo amamantó en su niñez), sobre la que suele llevar la cabeza
de la gorgona Medusa, para "petrificar" a sus enemigos.
Se la suele asociar a la lechuza, (símbolo de la inteligencia).
También se la relaciona con el arte de hilar y de tejer (V. el cuadro
de Las Hilanderas de Velázquez) y en las Grandes Panateneas
las jóvenes nobles le ofrecían un manto, por ellas elaborado, en
reconocimiento de su protección (el famoso friso del Partenón esculpido
por Fidias conmemora esta procesión). También se la relaciona
con la música: se le atribuía la invención de la flauta (aÙlÒj);
después se cuenta que sintió aversión a este instrumento, porque
le afeaba la cara, y lo arrojó, siendo recogido por el sátiro Marsias.
Apolo desolló vivo a Marsias, que se atrevió a competir con
él en el arte de tocar la flauta (V. el famoso grupo escultórico
de MIRÓN que recoge la anécdota, en la que Marsias ante Atena
recoge la flauta). Según el mito, nació de la cabeza de Zeus, debido
a que Crono, al ser destronado violentamente, le había vaticinado
que existía un oráculo que decía que también Zeus moriría a manos
de su hijo. Casado, en primeras nupcias, con Metis (La Prudencia),
cuando Zeus se enteró de que estaba embarazada, para evitar el cumplimiento
del oráculo, se la tragó entera. Con el tiempo, Zeus sintió un fuerte
dolor de cabeza e hizo que Hefesto se la dividiera en dos: de ella
salió Atena, coronada por la Victoria ( "sabiduría " <
Justicia + Prudencia).
- POSIDÓN (NEPTUNO):
es hermano de ZEUS. Es dios del Mar y de la Tierra, que recorre
montado en un carro provocando terremotos: sus epítetos son a menudo
"el dios que conmueve la tierra" o "dios de los terremotos"
y el epíteto de (ppioj
de caballo) ha sido explicado como el ruido que hacen los cascos
de este animal, semejante al correr del agua bajo la tierra. Los
atributos de Posidón son el tridente y cualquier símbolo marítimo.
Fue un dios violento, padre de hijos violentos, aunque conservó
cierta bondad arcaica. En la Odisea es uno de los dioses
principales, padre de Polifemo y enemigo, por tanto, de ODISEO.
Su culto fue renovado después de las Guerras Médicas y se hizo muy
importante en el Peloponeso y en Atenas, donde pese a quedar derrotado
ante Atena, por el patronazgo de la ciudad, compartió con su sobrina
el favor de los atenienses, señores del mar.
-HADES (PLUTÓN):
hijo de CRONO, le correspondió, en el reparto que realizó su padre
entre los hijos, el temido mundo subterráneo. Por ello es quizá
un dios pobre en mitos y culto. Entra en el mito a formar parte
del círculo de DEMÉTER y es el raptor de su hija Perséfone. Señor
de los Infiernos, es sombrío y triste, un dios terrible, pero no
un dios malo. Su reino y morada, llamado también con su nombre,
el Hades, tenía su entrada en el oeste; estaba vigilada por el perro
Cerbero (que era amansado por los pasteles que era costumbre
que portaran los muertos). Dentro de ella estaba la laguna Estigia,
donde el barquero Caronte cruzaba las almas que le traía
HERMES PSICOPOMPO ("el conductor de almas); el barquero cobraba
a cada mortal un óbolo, una moneda de ínfimo valor, que los griegos
solían poner, para este fin, en la boca de los muertos. Luego se
pasaban varios ríos: el Periflegetonte ("el río que
está rodeado de llamas"), el Cocito o "río de las
lamentaciones", el Leteo o "río del olvido",
que las almas debían atravesar para dejar los recuerdos de la vida
terrenal, hasta llegar a la pradera de Asfódelo, donde residen las
almas de los difuntos, que viven una vida sin sabor ni color. Más
allá se situaban el Elíseo o Isla de los Bienaventurados,
una especie de paraíso a donde iban las almas buenas y de los héroes,
mientras que el TÁRTARO era el lugar de castigo de los malos: Allí
algunos padecían castigos eternos, como Ticio, el gigante
atado y con dos buitres que le desgarran el hígado, cuyo pecado
fue intentar violar a Leto; Tántalo, en perpetua sed
y hambre (el río se secaba cuando iba a beber o los árboles le escondían
sus frutos), por haber querido igualarse a los dioses; Sísifo,
condenado a subir una gran piedra a lo alto de una colina eternamente,
pues la piedra, al llegar casi a la cima, volvía descender; Ixión,
que trató de seducir a Hera y fue atado a una rueda que
gira eternamente; y las Danaides, que se ven obligadas, sin
fin, a llenar una gran tinaja sin fondo con cántaros rotos, por
haber asesinado a sus maridos. Los símbolos de Hades suelen ser
la calavera, los huesos y el ciprés.
-DEMÉTER (DIANA)
es hija de CRONO y REA (Gea en Homero). El mito la hace hermana
y esposa de Zeus. Su culto la relaciona con el ciclo de la vegetación
y como madre de Perséfone (Prosérpina), también es diosa
del mundo subterráneo. Es diosa de los campos y de los cereales.
Cuando Hades raptó a su hija Perséfone (Prosérpina), por enamorarse
de ella, la diosa dejó los campos estériles, en venganza, y Zeus
intervino, haciendo que Hades devolviera su hija una temporada del
año (momento en que la diosa se siente feliz y los campos florecen)
y pasar la otra parte del año junto a su esposo en el Hades ( época
del año en que los campos permanecen improductivos). Según algunos
poetas, fue ella la fundadora de los Misterios de Eleusis y
la que enseñó, por medio de Triptólemo, la agricultura a
los mortales. Las fiestas en su honor se llaman Tesmoforias,
un culto femenino del que estaban excluidos los hombres, con
ritos de fertilidad (paralelismo entre la fecundidad de la mujer
y la fertilidad del campo). Sus atributos son la espiga, los cereales,
la "cornucopia" o cuerno de la abundancia, el cuerno de
la cabra Amaltea del cual, en memoria de que fue la madre nutricia
de ZEUS, siempre salen abundantes alimentos. En el mito, se transforma
en yegua, perseguida por Posidón transformado, a su vez, en caballo.
-ÁRTEMIS (DIANA)
es hermana gemela de Apolo e hija de Zeus y Leto (Latona)
con la que se había unido en forma de cisne. El mito nos la presenta
como la diosa virgen, que huye del matrimonio con dioses o mortales
y protectora, por ello, de jóvenes como Hipólito que han
elegido este estado. Es una diosa muy popular, soberana de los montes
poblados de bosques y fieras salvajes; así se la conoce como pÒtnia
qhrîn, "señora de los animales",
la diosa de la caza y de los bosques, que suele recorrer en compañía
de su cortejo y de los animales de presa. Es la cazadora sobre el
Taigeto y otros montes y a su alrededor danza un coro de
ninfas. En las fiestas de las Apaturias, en Atenas, le eran
ofrecidos los cabellos de los jóvenes que entraban en la mayoría
de edad y de las muchachas que se casaban. El arte la representó
principalmente como la cazadora, con sus atributos, el arco y las
ciervas o los perros. Más tarde fue identificada con la diosa de
la Luna y con Hécate, y su atributo era la antorcha.
-APOLO (APOLO)
es tal vez el dios más importante y con mayor repercusiones en la
vida política de los griegos: apoyados en su autoridad, los Estados
griegos fundan sus instituciones legales. Preside el Santuario
de Delfos, donde hay un oráculo suyo, por el que predice lo
oculto y el futuro; sobre el templo estaba escrito aquello de "Conócete
a ti mismo" gnîqi seautÒn.
También es dios de la belleza, y de las artes, especialmente de
la música, por la que, según Platón, había llegado a ser el más
noble educador de los hombres. Incluso, como Orfeo, encantaba
a las fieras y las piedras le seguían con su son. Él preside los
actos de purificación (V. Edipo Rey de Sófocles). Son sus
atributos, el carcaj y las flechas, la desnudez y el aura que lo
identifica a veces con el Sol.
-DIONISO (BACO)
es hijo de ZEUS y de la mortal Sémele. Su nombre significa
"nacido dos veces" 6.
Es dios de la viña, del vino y del delirio místico: en esta vertiente
fue un dios que tuvo mucha influencia en la religión popular denominada
precisamente "Dionisismo". También es el dios en cuyo
honor se realizaban en Atenas las fiestas llamadas "Dionisias",
donde surgió, como un elemento más de la fiesta, el Teatro. Sus
símbolos son el pámpano, la vid, etc.
-HEFESTO (VULCANO)
es hijo despechado de HERA, quien lo engendró sola, en venganza
del nacimiento de Atena. Es el dios del fuego y del arte de la forja.
Es llamado el broncista (calkeÚj)
porque es forjador en su taller, donde construye hermosas armaduras
para los héroes: por ejemplo, haciendo las armas de Aquiles o
el cetro de Agamenón. Como artesano e inventor, sus símbolos
son la fragua, el yunque...: es el patrón de los artesanos y de
él y de Atena aprende el herrero su oficio. En el Ática, donde la
población era en gran parte artesana e industrial, tenía un culto
considerable: en Atenas tenía un templo, al lado del ágora, el Teseion,
y un altar propio en el Erecteion. De él se dice que suele
trabajar en el interior de los volcanes en compañía de los cíclopes.
El mito nos lo presenta cojo, debido a que Zeus lo arrojó del Olimpo
en medio de una disputa conyugal; para resarcirlo, lo casó con la
bella Afrodita (Cfr. la historia de Hefesto-Afrodita-Ares7 que está en la base del famoso cuadro
de Velázquez La fragua de Vulcano). Su presencia causaba
la risa de los dioses.
-ARES (MARTE),
hijo de ZEUS y HERA, es el poderoso y temido dios de la Guerra cruenta
y destructora. Sus atributos son los artilugios de guerra: casco,
lanza... Como dios de culto es muy raro: apenas si parece más que
una personificación del combate vociferante y furioso. En Atenas
es conocida la colina llamada Areópago, que parece recordar
su nombre: en ella existía un tribunal de origen aristocrático,
encargado de juzgar los delitos de sangre.
-AFRODITA (VENUS)
es en Homero hija de ZEUS y Dione, aunque en Hesíodo nace
de la "espuma" que brotó del mar (de donde le vendría
su nombre) alrededor del miembro viril cortado a Urano por
su hijo Crono. Se acercó a Citera y llegó después a Chipre,
recibiendo así el sobrenombre de Cipria (KÚprij).
Como diosa del amor y de la fertilidad tuvo un culto muy extendido.
Es diosa de la belleza, de los jardines y de las flores; con ella
son comparadas las mujeres hermosas y todos, mortales y dioses,
ceden ante su poder; para ello tiene un poderoso cinturón que atrae
al amor al que lo contempla. Fue madre del troyano ENEAS, fundador
más tarde de la raza de los latinos.
-HERMES (MERCURIO)
es hijo de ZEUS y Maya. Es el mensajero de los dioses, junto
con Iris. Como impenitente viajero, es el amigo de los comerciantes
y del comercio o las comunicaciones. Sus atributos son la piedra,
el mojón con el falo. Eran éstos los "hermes", que se
colocaban a lo largo de los caminos para proteger, como símbolo
apotropaico que expulsa el mal, a los caminantes, o delante de las
casas para proteger a sus habitantes. También porta como atributos
las alas, que simbolizan la rapidez con que se cumple el encargo
de los dioses, el sombrero de caminante o el "caduceo",
símbolo del poder delegado de Zeus, y con poderes mágicos o benéficos
(de ahí pasaría a ser símbolo de la Medicina, y por ejemplo, hoy
mismo puede verse en las farmacias): además, es el patrón de la
magia y también protege la astucia y la picardía, incluso a los
ladrones. Como "psicopompo", conduce las almas de los
muertos hasta la presencia de Caronte, en el Hades. Finalmente,
Hermes, el joven, el hermoso, el ágil, es también protector de certámenes
y gimnasios. Inventor de la lira y de la flauta, comparte con Apolo
el reino de la música. Su culto y sus templos, pese a esta popularidad,
fueron muy escasos.
1.3.
Dioses Menores
Como divinidades de
rango inferior o marginal distinguiremos, de forma esquemática,
los siguientes:
Cuatro GRUPOS DE
DIOSAS:
-Las Musas
: nueve divinidades femeninas a las que se les atribuía la
protección de la poesía y las artes.
-Las Horas
, divinidades que presidían las estaciones del año y velaban
por las cosechas.
-Las Parcas
o Moiras, tres divinidades que presidían
el Destino humano: sus atributos eran el hilo y las tijeras con
las que cortaban el hilo de la vida.
-Las Gracias,
diosas de la gracia y la belleza, eran tres también.
Los DIOSES CAMPESTRES
(a los que el arte representó mitad hombre, mitad macho cabrío):
PAN: dios de campos y pastores. FAUNO: protector de
la agricultura. SÁTIROS: protectores de los bosques. forman
el cortejo de Dioniso. SILENO: cuida de Dioniso en su infancia
y lo acompaña. Las NINFAS suelen acompañarlos : las
"Dríadas": ninfas de los árboles y las "Oreidas":
ninfas de las montes.
Los DIOSES MARINOS
(cuya facultad más destacada es que cambian de forma física y lo
escuchan todo): OCÉANO y NEREO eran dioses del mar
primitivos a los que fue desplazando en sus atribuciones el dios
Posidón. El arte los representa en compañía de las NINFAS:
"Náyades o Nereidas", ninfas de los ríos
y mares.
Los DIOSES DOMÉSTICOS
(propios de la vida privada): como HIMENEO: dios de las bodas
o PLUTO: dios de la riqueza.
Los DIOSES ALEGÓRICOS
surgen en época helenística con gran ímpetu, coincidiendo con el
desgaste de los dioses olímpicos, ya por entonces alejados de la
religiosidad popular: se prefieren dioses más cercanos a la realidad
cotidiana de los hombres como la FORTUNA o el DESTINO,
la VENGANZA...
2.
LA AUSENCIA DE DOGMAS Y RIQUEZAS DE MITOS
2.1 Introducción
2.2 El ciclo Troyano
2.3 El ciclo Tebano
2.4 El ciclo del Minotauro
2.5 El ciclo de los Argonautas
2.6 El ciclo de Heracles
2.7 Antropogonía
2.1
Introducción
Es esta otra de las
características principales de la religión griega: la ausencia de
dogmatismo, debido a la falta
de revelación8. En su lugar, fueron los poetas, adiestrados en la memorización
y en la composición oral, primero, y luego, en la escrita, quienes
fueron forjando y transmitieron el saber mitológico de los griegos.
Para una imprescindible definición de "mito" 9, su FUNCIÓN, sus TEMAS
y TIPOS remitimos a la famosa obra de C. García Gual La Mitología.
Pero los mitos se fueron
alterando a través de los sucesivos recuentos, fundamentalmente
debido a tres factores: la relación estrecha entre la mitología
y la poesía (lo que le confería un amplio margen de libertad), la
aparición de la escritura alfabética (que provocó que la mitología
quedara unida a la literatura, y, por tanto, expuesta a la crítica
y a la ironía) y la aparición en el siglo VI a. C. de la filosofía
y el racionalismo, y su prolongación en la Ilustración sofística
y la filosofía posterior (que hizo que frente al saber mítico existiera
un intento de explicación del mundo y la vida humana mediante la
razón).
En cuanto a las sagas
mitológicas más significativas, destacan los ciclos mitológicos
que se cuentan en las epopeyas y en las tragedias sobre los héroes.
Los grandes héroes suelen ser hijos de un dios y una mortal (HERACLES,
PERSEO...), aunque otros eran hijos de simples mortales (ODISEO,
EDIPO...). Son de carácter variado: hay héroes civilizadores, que
limpian el mundo de monstruos (Heracles, JASÓN). Otros son héroes
guerreros (AQUILES, AGAMENÓN); o lo uno y lo otro, como ODISEO.
Pero lo que les distingue es su valor sobrehumano, su arrojo, su
anhelo de gloria, que suelen recibir culto en algún lugar concreto,
donde son tenidos como héroes fundadores de la estirpe (como TESEO)
y que llevan a cabo empresas imposibles para los humanos, como viajes
fantásticos (JASÓN) o la bajada al mundo de los muertos (como ORFEO
o HERACLES), por todo lo cual a veces consiguen la inmortalidad
o la gloria eterna. Las sagas más importantes son:
2.2
El ciclo Troyano:
Un conjunto de mitos
relativos a la Guerra de TROYA (ILION) y el regreso ("nostoi")
a la patria de los héroes que intervinieron. A él pertenecen los
mitos en torno a la boda de Tetis y Peleo, el juicio
de Paris10
y los héroes Aquiles, Agamenón, y Odiseo, entre
otros, contados principalmente en la Ilíada y la Odisea11
de HOMERO y en obras trágicas como la trilogía de la Orestíada,
de ESQUILO, a cuyos argumentos remitimos para su conocimiento. Fundamentalmente,
el mito narraba cómo todo tuvo su origen en las bodas de Tetis
y Peleo y el rapto de Helena, reina de Esparta
y mujer de Menelao, hermano de Agamenón. La bella
Helena fue seducida por el bello Paris, hijo de Príamo,
que la llevó consigo, en su nave, hasta TROYA. Los reyes griegos
se unieron luego bajo el mando de Agamenón para vengar la
afrenta y recuperar a Helena: Tardaron diez años en tomar
la ciudad amurallada de Troya tras un tenaz asedio. Y los sobrevivientes
tuvieron un penoso regreso a sus hogares: así Ulises, que
anduvo errante por el mar diez años antes de regresar definitivamente
a su patria ÍTACA, o Agamenón, que murió asesinado por su
propia mujer y su amante nada más pisar el suelo de MICENAS. Odiseo,
el astuto, fue quien ideó, en el mito, el truco que permitió
la conquista de TROYA: la invención del caballo de madera, en el
que se escondieron unos cuantos guerreros que, cuando los troyanos
lo introdujeron en la ciudad, abrieron sus puertas para la conquista.
2.3
El ciclo Tebano :
Reúne también un conjunto
de mitos, narrados tanto en la Epopeya como en el Teatro trágico,
en torno a la figura de la familia de los Labdácidas: Cadmo el
antepasado, Lábdaco, el fundador de la estirpe, y sus descendientes
Layo, Edipo12 (con
su madre y esposa Yocasta) y sus hijos Eteocles, Polinices,
Antígona e Ismene. La historia sería más o menos como
sigue:
Antecedentes más
remotos: Cadmo, hermano de Europa, es enviado
por su padre (junto con la madre, Teléfasa, y los demás hermanos,
Cílix, Fénix y Taso) en busca de su hermana, cuando
ésta es rapatada por Zeus. Como no la encuentran y su padre
les ha prohibido volver sin ella, cuando muere la madre, decide
consultar al oráculo y éste le ordena que siga a una VACA que se
encontrará al salir, y que funde una ciudad donde esa vaca le indique.
Así sucede y para fundar la ciudad, en el lugar en que la vaca se
tumba, decide sacrificar la vaca en agradecimiento a los dioses.
Para el sacrificio necesita agua y envía a sus compañeros a buscarla
a una fuente, pero ésta se halla custodiada por un DRAGÓN que se
come a los que han ido. Ante esto acude el propio Cadmo y
mata al dragón. A continuación, para tener acompañantes, siembra
algunos de los dientes del dragón y de éstos nacen hombres armados.
Después de quedarse sólo con 5 (eliminando a los restantes mediante
el procedimiento de "arrojar la piedra y esconder la mano")
funda Boiwt
a, BEOCIA (< boàj, "vaca"), cuya capital
es TEBAS, donde se establecerán después de purificarse por haber
matado un dragón, animal de Ares. Este dios, agradecido por su comportamiento,
le dará como esposa a Harmonía (hija de Ares y Afrodita).
Cadmo y Harmonía tienen varios hijos, como Sémele,
la madre de Dioniso, y, sobre todo, Polidoro (polÚj
= mucho y dîron =regalos).
Labdácidas:
de Polidoro nace Lábdaco (el de las piernas desiguales
como la letra lambda, es decir, "el cojo"). y de él nacería
Layo (l£ioj,
"el zurdo" o "el torcido, el de conducta desviada":
según el mito, fue el que inventó la homosexualidad entre los hombres;
se enamoró y raptó al joven Crisipo, hijo de Pélope. Esta
acción provocó la maldición de Pélope y la desgracia sobre
Layo y sus descendientes). Se casa con Yocasta (también
conocida en otros mitos como Epicasta):
'Ioc£sth
("la que es famosa por su hijo"). Un oráculo les advierte
que no deben tener hijos, porque su destino es, si los tienen, que
el padre muera a manos de su hijo y que, tras ello, el hijo se case
con su propia madre, con la que tendría una descendencia abominable.
Un día en que Layo bebe más de la cuenta se une a su mujer
y de esa unión nace un hijo, Edipo. Para que no se cumpla
el oráculo, cuando nace el niño, le taladran los talones para atarlos
y se lo entregan a un sirviente de palacio para que lo abandonen
en el monte Citerón. En ese monte lo recoge un pastor de
la región limítrofe Corinto, y se lo lleva a su rey, Pólibo
(polÚj
mucho boàj
buey), que no tiene hijos y lo
adopta. Al Ver el estado de los pies del niño le pone como nombre
Edipo (odw
hinchar y poÚj,
podÒj pie). Allí se cría hasta
que un día, en una fiesta con los amigos le llaman "espurio",
por lo que consulta sobre su origen a la que considera su madre,
y para confirmar lo que le dice se va al oráculo de Delfos.
Éste le dice que su destino es "matar a su padre y casarse
con su madre". Para evitarlo, decide no volver a Corinto,
junto a los que considera sus padres, y emprende el camino que
lo llevará a Tebas. Ya cerca de la ciudad, en una encrucijada,
se encuentra con un carro en el que va el rey de Tebas, Layo,
con sus criados. El palafrenero del rey ordena a Edipo que
deje el camino libre y, como no le hace caso, le hiere un caballo.
Edipo se enfada, les hace frente y mata a todos menos a un
servidor que sale huyendo. Edipo llega, al fin a las inmediaciones
de Tebas, donde se encuentra con un monstruo, una Esfinge,
que proponía un enigma a los que pasaban por allí y, en caso
de no acertara, los devoraba, por lo que era grande el temor en
que vivían los tebanos. Edipo acierta el enigma, la esfinge
se suicida y los tebanos agradecidos le dan como premio la mano
de la reina que se acaba de quedar viuda. Se casan así Edipo
y Yocasta, y de esa unión nacen Eteocles ('etoj
"bueno" y kloj
"fama" ), Polinices (polÚj
"mucho" y nekoj
"disputa"), Antígona
(¢nt
"en frente, en contra" y gon»
"nacida") e Ismene.
Al cabo de un tiempo se desencadena una peste en Tebas. Se
consulta al adivino Tiresias y éste indica que, según el
oráculo, la peste no terminará mientras no se castigue al asesino
de Layo. Después de múltiples peripecias, se descubre todo
y ante el horror Yocasta se ahorca y Edipo se saca
los ojos y maldice a sus hijos, indicando que el uno morirá a manos
del otro. Edipo se va al exilio, teniendo como lazarillo
a Antígona, que, una vez muerto su padre en Colono, regresa
a Tebas. Entretanto, se hace cargo del gobierno en Tebas
primero Creonte (hermano de Yocasta) y después
de él los hijos de Edipo, quienes, para que no se cumpla
la maldición de su padre, deciden turnarse anualmente en el mando,
haciendo un sorteo para ver a quién le toca ocupar el trono en primer
lugar. Sale beneficiado Eteocles, y Polinices, para
no causar problemas, se marcha a Argos, donde se casa con
la hija del rey. Al cumplirse el año regresa a Tebas y reclama
el mando, pero Eteocles no lo cede y se inicia la lucha.
Tebas está amurallada y tiene siete puertas. Hasta ella llega
el ejército de Polinices, de los llamados "siete
contra Tebas". En cada puerta se coloca para defenderla
a un excelente defensor y en la principal se sitúa Eteocles.
Por su parte el ejército atacante, elige para cada puerta a
los seis mejores y reservan para enfrentarse a Eteocles a
su hermano Polinices. Se enfrentan los dos hermanos y ambos
se matan entre sí. Creonte vuelve a ocupar el trono, da honras
fúnebres a Eteocles, pero prohibe que se entierre al hermano
invasor Polinices, por considerarlo causante de los problemas.
Antígona, novia de Hemón, el hijo de Creonte y
Eurídice, se "enfrenta" a la orden del dirigente
y entierra a su hermano siguiendo los dictados sagrados de los lazos
de familia, impuestos por los dioses y las leyes no escritas. Por
este acto piadoso fue condenada a muerte y encerrada viva en la
tumba de los Labdácidas. Se ahorca en prisión, y Hemón
se suicida sobre su cadáver. También Eurídice, al enterarse,
se suicida.
2.4
Teseo y el Minotauro:
Este ciclo recoge una
serie de episodios localizados en la isla de Creta. Allí
existió un rey legendario llamado Minos13 quien había osado engañar contrariar
al dios Posidón, prometiéndole sacrificios si éste le ayudaba
el dios, una vez cumplida su parte, al ver que el rey no le daba
lo prometido, en venganza, un día que la reina, Pasífae, caminaba
junto a la orilla, hizo nacer de la espuma del mar un poderoso toro
que atacara y violara a la mujer del rey. De esta espantosa unión
nació un ser monstruoso, el Minotauro, llamado Asterión,
por llevar en la frente el signo de la estrella que declaraba
su origen divino. Minos, avergonzado de tan brutal estirpe,
mandó al famoso constructor de la época, Dédalo y a su hijo
Ícaro, que construyeran un palacio donde encerrar al Minotauro.
Una vez creado el palacio, Minos ordenó, a la manera de los
faraones de Egipto, que los constructores perecieran en él,
sellando las puertas para que no escaparan y pudieran comunicar
a otros los planos del edificio. Por su parte, el hábil constructor
Dédalo, diseñó unas alas de cera con las que salió volando
en compañía de su hijo; posteriormente, la audacia del joven Ícaro
le hizo acercarse demasiado al sol, con lo que la cera de las
alas se derritieron, precipitándose al mar donde murió. En su memoria
Dédalo recogió las alas y las depositó en un santuario en
Italia. En cuanto al palacio donde quedó encerrado el Minotauro,
era una construcción adornada con la "doble hacha",
por lo que aquel palacio fue conocido como el palacio de la doble
hacha o "Laberinto" ("laberinqÒj"). Dado
que se trataba de una construcción de intrincados e iguales corredores
y pasillos, a partir de entonces se denomina "laberinto"
a todo lugar donde es fácil perderse. Era el Minotauro un
ser que devoraba carne humana, por lo que Minos obligó a
todos sus súbditos a rendir tributo al monstruo en forma de una
comitiva anual de siete jóvenes y siete doncellas. Entre aquéllos
se encontraban los habitantes de Atenas, situada en la región continental
llamada Ática, cuyo rey Egeo hizo incluir a su hijo Teseo
entre los jóvenes sacrificados para el Minotauro. Previamente,
había concertado con su hijo la misión secreta de destruir al monstruo
y que, en caso de que todo resultara bien, se lo hiciese notificar
desde lejos a su regreso, cambiando las velas del barco. Así pues,
partió Teseo, en compañía de los demás jóvenes, hasta Creta.
Allí, al serle presentada la corte, se enamoró de Ariadna,
hija de Minos y hermanastra del Minotauro. Antes
de partir a su destino, Teseo le reveló su terrible secreto
y Ariadna prometió ayudarlo en su empresa, ofreciéndole un
ovillo de lana ("el hilo de Ariadna") par que le
sirviera de guía en los intrincados pasadizos y pudiera salir del
palacio una vez muerto el Minotauro. Teseo así lo hizo, mató
al Minotauro y escapó en compañía de Ariadna, pero
en su viaje de vuelta, como ya no le era útil a sus fines, dejó
abandonada a Ariadna en la isla de Delos, donde la descubrió
el dios Dioniso. En cuanto al héroe, al avistar tierra, se
olvidó del consejo de su padre de cambiar las velas, por lo que
Egeo, pensando que no había tenido éxito en su misión, se
suicidó al mar que desde entonces lleva su nombre. El investigador
e historiador Evans fue el que dio explicación a este mito,
sacando a la luz con sus excavaciones, en el s. XIX, una civilización
que en memoria del rey legendario llamó Civilización Minoica
o Cretense. Evans inició sus investigaciones en las tiendas
de antigüedades de Atenas, donde había hallado unas gemas
con grabaciones que podrían identificarse como cierto tipo de escritura.
Como estas gemas, más que en Atenas, abundaban en Creta, usadas
normalmente como amuletos, cuando la marcha de los turcos (1.900)
se lo permitió, acudió a esta isla y empezó sus investigaciones
que le condujeron al descubrimiento de una serie de tablillas y
un conjunto de edificios enormes. Esto le llevó a la conclusión
de que había existido en la isla una civilización más antigua que
la del continente sobre la que había ejercido, además, su dominio
y así explicaría el fondo real en el que se basa la leyenda del
Minotauro. El laberinto sería sin más el extraordinario palacio
en que vivía un monarca poderoso (Minos, de ahí "civilización
minoica"); los jóvenes y doncellas serían el vasallaje que
Grecia Continental debía pagarle por estar bajo su dominio y la
muerte del Minotauro a manos de Teseo sería la sublevación
de Micenas (en el Continente) contra Creta, acabando así
con la talasocracia de la isla.
2.5
El ciclo de los Argonautas:
Reúne esta saga todo
un conjunto de mitos en torno a las figuras preponderantes de Jasón
en busca del vellocino de oro en la nave Argos (junto
a otros grandes héroes, compañeros de viaje) y la hechicera Medea.
Sobre estos mitos las fuentes más antiguas son Hesíodo (c.
S.VII a. C.), quien lo menciona en algunos pasajes de su Teogonía
956-62 y 992-1002; el poeta Píndaro (453 a. C.), quien le
dedica su Pítaca IV; y el trágico Eurípides (431 a.
C.), quien escribió una tragedia que lleva el nombre de la heroína:
Medea. Sin embargo, la obra más extensa que se nos conserva
sobre este tema fue un poema épico, de cerca de 6.000 versos, compuesto
por el alejandrino Apolonio de Rodas hacia mediados del s.
III a.C. En esquema este es el argumento del mito: Jasón era
hijo del rey tesalio Esón, quien fue destronado por su hermanastro
Pelias (hijo de Posidón), pasando a gobernar la ciudad
de Yolco. Su madre, para salvarlo de su tío, se lo entregó
al centauro Quirón para que lo educase. Mientras tanto, Pelias
se enteraba por un oráculo que le aguardaba un odioso destino:
ser abatido por el primer hombre al que viera en público con una
sola sandalia. Precisamente Jasón, al cumplir los veinte
años, se presentó en Yolco para reclamar la corona, que por
herencia le correspondía, con una extraña indumentaria: una piel
de pantera, dos lanzas y una sola sandalia; la otra la había perdido
al cruzar un río a una anciana que posteriormente se le reveló como
la diosa Hera, con cuya ayuda contó en lo sucesivo. Pelias,
sobresaltado al recordar el oráculo, aparentó acceder a las
peticiones de Jasón, pero le pidió que antes consiguiese
el Vellocino de oro: la piel áurea de un carnero alado y
divino que le había sido regalado a Eetes, rey de la Cólquide,
por Frixo, quien hasta allí había llegado huyendo junto
con Hele, su hermana muerta en la huida, de su madrastra
Ino. Eetes colgó la piel del carnero en una encina y puso
a su pie un dragón que lo custodiase. Accedió Jasón, y, tras
reunir héroes de toda Grecia, emprendió el viaje hacia la Cólquide
en la nave Argo, una nave mágica con capacidad
de hablar, construida con la ayuda de Atena por Argo,
un hijo de Frixo. Esta expedición fue conocida como la
expedición de los Argonautas y tras múltiples aventuras -atravesar
por entre Escila y Caribdis, luchar con las Arpías
o esquivar hábilmente la lucha con las amazonas- consiguió llegar
hasta su objetivo, la Cólquide, en el Mar Negro. Jasón
se apoderó entonces del vellocino gracias a la inestimable ayuda
de los poderes mágicos de la hechicera Medea, hija de Eetes,
el rey de la Cólquide. Con ella escapó y de regreso se
valió de Medea para ella hiciera que todas las hijas de Pelias,
excepto Alcestis, descuartizaran e hirvieran a su padre
en un caldero haciéndolas creer que lo rejuvenecerían. Se vengaba
así del asesinato que aquél, creyendo a todos los argonautas muertos,
había perpetrado en la familia de Jasón. Como consecuencia, Jasón
y Medea tuvieron que refugiarse en Corinto, donde
vivieron juntos hasta que Jasón abandonó a Medea por
Glauce (Creúsa en otras leyendas), hija de Creonte, rey del
país. Tomó venganza Medea regalando primero a la novia un
vestido que la abrasó e inmolando después a sus dos hijos que había
tenido con Jasón. Enloquecido y abandonado por los dioses por no
haber respetado el juramento de fidelidad hecho a Medea, encontró
la muerte Jasón al derrumbarse parte del maderamen de la
nave Argo, junto a la cual esta descansando.
2.6
El ciclo Heraclida
Por último, esta larga
saga acoge todos los mitos relacionados con el héroe, sin duda más
popular en el Mediterráneo, y sus descendientes: Heracles, Hércules
para los romanos. Dada la enorme extensión de sus aventuras,
las leyendas heracleas se suelen clasificar en tres grandes categorías:
El ciclo de los Doce Trabajos o tareas realizadas por orden
de Euristeo. Las empresas ejecutadas por cuenta propia, hazañas
independientes realizadas al frente de ejércitos y Las pequeñas
aventuras secundarias, que le acontecen durante la realización
de los trabajos. (Para un mayor detalle remitimos al DIccionario
de Mitología griega y romana de Pierre Grimal, p.239 y ss.)
:
Heracles14
es hijo de Alcmena y Anfitrión, rey de Tirinto,
aunque su verdadero padre es, en realidad, Zeus, quien
se unió a ella tomando la apariencia del marido. Para muchos, Heracles
representa el enviado de Zeus entre los mortales para
eliminar los monstruos que asolaban la tierra, llevándoles así la
Justicia divina que representaba en el plano divino la generación
de los dioses olímpicos.
El ciclo de los
Doce Trabajos realizadas por orden de Euristeo: llevado
de una locura transitoria, tal vez enviada por la diosa Hera,
Heracles mata a sus propios hijos, que había tenido con Deyanira.
Acude luego al oráculo de Delfos en busca de consejo
de cómo expiar su delito y allí se le ordena acudir a Tirinto
y servir durante doce años a su primo Euristeo, quien
por artimañas de la diosa Hera gobierna allí en lugar de
Heracles. Si realizaba con éxito todos los trabajos que le
impusiera su primo, obtendría como premio el descanso e incluso
la inmortalidad. Los trabajos encomendados fueron: 11
trabajo: capturar el león de Nemea que asolaba la región,
en el Peloponeso. Invulnerable a las flechas, lo estranguló con
sus poderosas manos; a partir de entonces, la clava y la piel del
león son los atributos con que se conoce a este héroe. 2.Mató a
la Hidra de Lerna, de nueve cabezas con la facultad de reproducirse
si eran cortadas. Heracles la mató sepultando su cabeza bajo una
gran roca; la sangre del monstruo sirvió para envenenar sus flechas.
3. Capturó al jabalí de Erimanto, al que llevó sobre sus
hombros ante el atemorizado Euristeo, quien, según gustó el arte
representarlo, se escondía en un enorme caldero. 4. Mató a la
cierva de pezuñas de bronce y cuernos de oro del monte de
Cerinia. 5. Ahuyentó a las temibles aves del lago Estínfalo,
de picos y garras de bronce que atacaban a los hombres y las cosechas;
mientras volaban las abatió con su arco y flechas. 6.Limpió en un
solo día los enormes establos de Augías, rey de la Élide,
cambiando para ello el curso de dos ríos. 7. Capturó al toro
salvaje de Creta, padre del Minotauro. 8.Domó las yeguas
del héroe Diomedes, que se alimentaban de carne humana. Se apañó
para que devoraran a su amo, tras lo cual se volvieron del todo
mansa. 9. Se apoderó tras feroz lucha del cinturón de Hipólita,
reina de las amazonas (la tribu guerrera de mujeres: "las que
se cortaban un pecho", para poder dispara mejor con el arco).
10. Robó, en los confines de occidente, el abundante ganado de
Gerión, un monstruo de tres cuerpos y tres cabezas, y, de regreso,
erigió en el estrecho de Gibraltar las llamadas columnas
de Hércules. 11. Capturó al Can Cerbero (hermano
de la hidra de Lerna y del león de Nemea), un monstruo
de tres cabezas que guardaba la entrada al Hades. 12. Cogió,
tras matar a la serpiente, las manzanas de oro del jardín de
las Hespérides que Gea había dado a Hera como
presente de bodas. Hera hizo guardar los frutos por un dragón de
cien cabezas. En el camino, liberó en el Cáucaso a Prometeo,
matando al águila que cada día le devoraba el hígado; también
tuvo que sostener la bóveda del cielo de Atlas, quien quiso
engañar al héroe para que lo relevara en tan pesada tarea, pero
Heracles logró engañarlo a él haciendo que la cogiera de
nuevo.
Las empresas ejecutadas
por cuenta propia: 1. Intervino en la primera guerra de Troya.
2. Luchó, como el único aliado mortal de los olímpicos, en la
Gigantomaquia. 3. intervino en la guerra contra el rey Augías,
quien se había negado a pagarle el salario por limpiarle sus
establos. 4. Mandó una expedición contra Pilos, donde Neleo,
su rey, se había negado a purificarlo: mató a todos sus hijos
salvo a Néstor, el héroe de Troya. 5. Luchó contra
Esparta y ayudó a que Tindáreo recuperase el trono.
6. Intervino en las guerras de Tesalia.
Las pequeñas aventuras
secundarias: 1.Luchó contra los centauros, quienes en
una comida a la que le habían invitado se volvieron contra él por
acción de la bebida. 2. Intervino en la expedición de los argonautas,
en ayuda de Jasón. A mitad de camino tuvo que abandonar
la expedición, porque la nave Argo manifestó que no quería
llevarlo encima porque pesaba mucho. 3. Bajó hasta el Hades para
librar de las garras de la muerte a Alcestis, esposa del
rey Admeto que, ocultando su dolor por la muerte reciente,
había dado hospitalidad a Heracles.4. Mató al famoso ladrón Caco,
que le había robado parte del ganado. 5. Liberó de su tormento
al titán Prometeo, encadenado en el Cáucaso por Zeus
por haber robado el fuego para dárselo a los hombres. 6.Mató
a Alcineo, bandido del istmo de Corinto, a Cicno,
bandido hijo de Ares, y a su hermano Licaón, a
Ematión, rey de Arabia hijo de Eos, a Busiris,
rey de Egipto de costumbres hostiles con los huéspedes
y a Anteo, uno de los gigantes hijos de Gea.
2.7
Antropogonía
En la Mitología Griega
existen versiones diferentes sobre el origen de la Humanidad y de
la Cultura:
-Según Hesíodo, los
hombres tienen igual principio que los inmortales, sólo que su raza
fue degradándose hasta la actual (mito de las razas: primera raza
o la raza de oro, segunda raza o raza de plata, tercera raza o raza
de bronce, cuarta raza o raza de los héroes o semidioses, y quinta
raza o raza actual). En el origen los hombres incluso llegaron a
compartir mesa con los dioses, y así se les representan en algunos
pasajes mitológicos como las bodas de TETIS y el mortal PELEO, a
cuyo banquete acudieron todos los dioses, menos la diosa IRIS o
diosa de la Discordia, quien se vengó arrojando sobre los comensales
una manzana de oro con la leyenda "para la diosa más hermosa".
La disputa subsiguiente entre las diosa Hera, Atena y Afrodita obligaría
a Zeus a delegar su decisión en la persona del joven pastor Paris,
príncipe troyano, cuya decisión de elegir a la diosa Afrodita originaría
la Guerra de Troya, la guerra entre griegos y troyanos para vengar
el rapto por parte de Paris de Helena.
-Según otros relatos
el creador del hombre fue PROMETEO, el titán, que lo modeló con
arcilla, y Atenea sopló aliento de vida sobre la imagen de barro.
Prometeo es el benefactor de la humanidad por excelencia. También
ayudó a los hombres, según el mito etiológico sobre el sacrificio,
al engañar a Zeus haciendo que éste decidiera escoger para los dioses
la parte en apariencia más lustrosa del buey que, en cambio, sólo
contenía los huesos, mientras que dejó para los hombres la parte
más sabrosa de la carne: "Por eso en la Tierra, y desde entonces,
los hijos de los hombres queman los huesos desnudos de las víctimas
sobre altares perfumados". El hombre se queda con la carne
mientras que los dioses sólo reciben el humo de la grasa quemada.
Prometeo además benefició al hombre entregándole el Fuego sagrado
que había robado del Olimpo, con el que dotó a los hombres de Inteligencia.
También les enseñó las artes y las ciencias. Tras el robo del Fuego,
Zeus, enfurecido, castigó a los hombres enviándoles a través de
EPIMETEO a PANDORA como esposa (la primera mujer, en la mitología
griega), quien traía de parte de los dioses como regalo de bodas
la famosa caja de Pandora. (El mismo nombre de Pan-dora
en griego significa todos los regalos). Pese a
la advertencia de su hermano Prometeo de rechazar cualquier obsequio
procedente de los inmortales, Epimeteo hizo caso omiso y aceptó
a Pandora quien llevada de la curiosidad abrió la caja de donde
salieron todos los males que desde entonces aquejan a la humanidad.
Sin embargo le dio tiempo a cerrar la caja cuando sólo quedaba la
esperanza, de donde existe el dicho de que La esperanza es lo
último que se pierde. En cuanto a prometeo, Zeus lo castigó
encadenándolo en una roca en el Cáucaso, donde todas las mañanas
un águila le roía el hígado, que volvía a crecer durante la noche.
-En otros mitos los
hombres son autó-ctonos, es decir, nacidos de la tierra,
como en la conocida leyenda del diluvio universal del que sólo se
salvan DEUCALIÓN y PIRRA, hijo de Prometeo y de Epimeteo, respectivamente.
Cuando terminó el diluvio y ambos hubieron desembarcado del arca
que habían construido por consejo de sus padres para sortear la
crecida de las aguas, ambos buscaron compañeros preguntando al oráculo
de Apolo en Delfos la forma de obtenerlos. La respuesta fue
que arrojara tras de sí los huesos de su madre, y ellos entendieron
que se trataba de la Madre-Tierra, cuyos huesos debían de ser las
piedras. De las piedras que arrjó Deucalión nacieron los hombres
y de las arrojadas por Pirra las mujeres.
3.
IMPORTANCIA DE RITOS EXTERNOS
3.1 El Culto
3.2 La Plegaria
3.3 Los Sacrificios
3.4 Restos de Etapas Anteriores
3.5 Las Fiestas
3.6 Los Oráculos
3.1
El Culto
El culto a los dioses
consistía en plegarias y sacrificios. Frente a las religiones monoteístas,
donde la creencia arraiga siempre en la esfera
de lo sobrenatural15
y, en consecuencia, la fe suele hacer referencia alguna forma de
revelación (así fue necesario que Dios, para darse a conocer a sus
criaturas, eligiese revelarse a alguna de ellas), a diferencia de
éstas, el politeísmo griego no descansa en la revelación. Nada hay
que fundamente, desde lo divino y por él, la apremiante verdad.
Así pues, la adhesión se apoya en el USO: las costumbres
humanas ancestrales, los nÒmoi, transmitidos desde siempre por la
tradición. "Como la lengua, el modo de vida, los modales en
la mesa, el vestido, la subsistencia, el estilo de comportamiento
en privado y en público, el culto no necesita otra justificación
que su existencia misma: expresa la forma en que los griegos han
regulado desde siempre sus relaciones con el más allá. Apartarse
del culto equivaldría a dejar de ser ellos, como si perdieran el
uso de la lengua". Por eso, a la religión griega se le suele
denominar "religión cívica" o "de la polis",
de la sociedad, donde se consagra un orden colectivo en que
integra al individuo, más que ocuparse del alma (por lo menos hasta
la aparición de las religiones mistéricas).
En cuanto a la importancia
que tiene el ritual externo, se debe, fundamentalmente a
que la práctica de la religión es concebida como algo parecido a
una transacción comercial en la que se aplicaría las siguientes
fórmulas: do ut des ("doy para que me des"), en
relación con las divinidades benéficas (fundamentalmente las celestiales).
do ut abeas ("doy para que te alejes"), en relación
con las divinidades malignas o infernales. Los ritos más importantes
eran la PLEGARIA (o SÚPLICA), los SACRIFICIOS, y los JURAMENTOS:
3.2
La Plegaria
Suponía una pofesión de fe, el reconocimiento del hombre frente
a los dioses y un efecto altamente consolador, y consistía en una
LLAMADA, con epítetos adecuados al dios, una fundamentación o RECUERDO
de favores ya recibidos del dios y o de ofrendas ya hechas al dios
y la SÚPLICA concreta de lo que se pedía. las condiciones externas
del suplicante pasaban por estar purificado previamente, portar
vestidos limpios y la elevación de las manos .
3.3
Los Sacrificios 16
Eran fundamentalmente conviviales y podían ser de dos tipos:
-Incruentos
(sin derramamiento de sangre) que consistían normalmente en ofrecer
a los dioses productos del campo: granos de maíz, cebada... o en
una LIBACIÓN: acto de derramar sobre el suelo un líquido,
como vino, miel, leche...
-Cruentos
(con sangre), en los que se inmolaban para los dioses favorables
animales de tez blanca, domésticos y comestibles: bueyes, cabras,
ovejas, gallinas...; y para los dioses infernales, animales de color
negro. También debían cumplir otros requisitos: que fueran animales
sanos y sin defectos, que fueran purificados previamente, y que
fueran hembras para las diosas y machos para los dioses. Los sacrificios
de animales para los dioses celestiales eran los más habituales,
pues en ellos la víctima se descuartizaba, se quemaban los huesos
envueltos en grasa, cuyo humo se creía destinado a los dioses, y
la carne se asaba en el fuego y se repartía entre los asistentes.
Precisamente en estos actos públicos, generalmente financiados por
el Estado, el ateniense del pueblo alcanzaba a comer carne, ya que
su dieta era bastante pobre y compuesta sólo de pescado, higos,
queso, frutas, etc.
Otra característica
notable del culto es que, aun existiendo sacerdotes destinados al
culto de algunos dioses (que en ocasiones eran miembros de la misma
familia) en Grecia no existió casta sacerdotal (a la manera de las
"iglesias" modernas), sino que todo ciudadano podía ser
elegido para desempeñar esta función que, como cualquier otro cargo
público, tenía una duración limitada.
3.4
Restos de etapas anteriores
Finalmente, el ritual
griego, conserva HUELLAS DE ETAPAS ANTERIORES de un estadio de la
religión más primitivo: el FETICHISMO (o culto a las piedras),
que tanta difusión tuvo entre los druidas celtas; el ANIMISMO
(o concebir como animados seres que no lo son: p. ej. ríos...);
el TERIOMORFISMO (o la representación de los dioses simbolizados
por animales).
3.5
Las Fiestas
Eran actos civiles y religiosos en los que se exaltaban tanto el
sentimiento religioso como el patriótico. En la mayoría de ellas
se incluían concursos gimnásticos, atléticos, literarios, musicales
y dramáticos. Cada ciudad tenía preferencia por determinados dioses,
pero también había fiestas de carácter panhelénico, como Las
fiestas Olimpíacas, celebradas cada cuatro años en Olimpia
en honor de Zeus, origen de las famosas competiciones gimnásticas
y deportivas de la antigüedad y del mundo actual: las Olimpíadas.
Algunas veces un grupo de estados vecinos se unían para rendir culto
a alguna divinidad común; pero la mayoría de las fiestas eran actos
programados por cada polis, a lo largo de varios días, durante los
cuales acudían a las ciudades gentes de polis vecinas dispuestas
a contemplar o participar en las distintas competiciones. Toda ciudad
tenía sus fiestas y sus cultos públicos, y, sobre todo, en Atenas
no había mes en que no hubiera alguna. Entre las que se celebraban
en Atenas las más conocidas fueron:
Las Panateneas.
Se celebraban anualmente en el mes de mayo, en honor de Atena, patrona
de la ciudad; pero cada cuatro años, en julio, se celebraban con
especial solemnidad las Grandes Panateneas en las que, a parte de
los habituales juegos gimnásticos y competiciones poéticas y musicales,
se celebraba una solemne procesión, con la participación de todo
el pueblo, y en la que los jóvenes llevaban hacia el altar animales
para el sacrificio y el peplo que jóvenes escogidas tejían cada
año para la diosa.
Las Tesmoforias.
Se celebraban en honor de Deméter y su hija Perséfone durante los
días 11, 12 y 13 de octubre. Eran fiestas de fecundidad y sólo podían
participar en ellas las mujeres casadas, estando absolutamente prohibida
la presencia de los hombres.
Las Dionisias.
En honor de Dioniso se celebraban tres grandes fiestas: las Dionisias
agrarias, las Leneas y las Grandes Dionisias,
de importancia transcendental para el mundo occidental, pues en
ellas tuvo origen el Teatro (la Tragedia y la comedia).
3.6
Los Oráculos.
Los oráculos fueron
de vital importancia para la vida sociopolítica de las polis griegas.
Su enorme fe en ellos hizo que algunos de los más famosos, como
el de Apolo en Delfos, influyeran en los acontecimientos
históricos, al ser consultados por los dirigentes y las ciudades,
bien para conocer la voluntad divina, bien para solicitar consejo
antes de emprender una gran empresa. De forma sucinta, un "oráculo"
designaba tanto la respuesta de la divinidad cuando era preguntada
por el futuro, como el santuario y el lugar a donde se le iba a
consultar. Unos no tenían más que fama local y otros internacional,
pero todos se caracterizan por su ritualismo y la marcada fe que
ponían los consultantes (sacerdotes y el pueblo griego en general)
en la palabra divina. Los procedimientos oraculares eran diversos
para averiguar la palabra de los dioses. Entre los oráculos más
importantes e internacionales de la antigüedad se encuentran:
El oráculo de
Dodona, de origen muy primitivo, y consagrado a Zeus, que
daba su respuesta a través de una encina sagrada.
El
oráculo de Apolo17 en
Delfos fue, sin duda,
el más popular. De corte aristocrático, no sólo acudían a él particulares
devotos, sino que su visita era imprescindible para las autoridades
de la polis ante un asunto de envergadura; por esta razón, sus consejos,
muy bien orientados hacia la superación de los conflictos entre
las ciudades, contribuyó a establecer un punto de unión entre todos
los griegos, independientemente de sus leyes o costumbres. Según
la leyenda, en Delfos era donde había ido a parar por voluntad
de Zeus la piedra que se tragó su padre Crono (el
ónfalo, literlamente "ombligo"). Hasta allí, a
los pies del monte Parnaso, llegó Apolo y fundó uno
de sus principales santuarios, después de vencer a la serpiente
Pitó que moraba en el lugar. Estableció su oráculo, haciendo
que una sacerdotisa, llamada Pitia o Pitonisa, en
memoria de la serpiente Pitó, transmitiera las respuestas.
La Pitia se sentaba en un trípode forrado de la piel de la
serpiente. En una etapa anterior practicaba la "cleromancia"
(agitaba en un recipiente piedras blancas y negras y sacaba a suerte
la respuesta), pero en época clásica, una vez purificada con agua
de la fuente Castalia, próxima al santuario, entraba a lo
más profundo del templo, donde en trance por quemar hojas de laurel
o por otros procedimientos pronunciaba palabras inconexas. Al otro
lado de la sala, separados de ella por una cortina, los sacerdotes
del templo interpretaban en forma lógica sus palabras y las transcribían
para los consultantes, tras el pago de un "pelanos"
o tasa por consulta.
4.LAS
RELIGIONES POPULARES:
Con
el tiempo, estos cultos no llegaban a colmar las esperanzas de muchos,
para quienes la religión debía ofrecerles algo más que respuestas
a sus problemas materiales; por eso, alcanzaron gran difusión determinadas
doctrinas y ritos esotéricos, que en Grecia surgieron principalmente
en torno a Deméter y Dioniso, pero cuyos rasgos comunes
eran la esperanza de una vida tras la muerte sólo para los iniciados
(los "mystes"), su práctica no oficial y ritos
secretos (las "orgia"), aunque sin contradecir
por ello la religión cívica, pues la ciudad los reconocía oficialmente
y se organizaban bajo su control y con su tutela, y la admisión
de todos los individuos, tras una serie de ritos iniciáticos, sin
distinción de sexo o condición social. Lo más admitido en torno
a este tema es distinguir, al menos en época clásica, entre tres
tipos de fenómenos religiosos: Los Misterios, El Dionisismo y El
orfismo.
4.1 Los Misterios
4.2 El Dionisismo
4.3 El Orfismo
4.1
Los Misterios
Los Misterios de
Eleusis o misterios eleusinos fueron los más extendidos y los
de mayor prestigio. Consistían en una serie de doctrinas y prácticas
en torno a la figura de las diosas Deméter y su hija Perséfone,
como diosa ctónicas del mundo subterráneo. Su culto implicaba los
"mystes", los "elegidos" que gracias a su iniciación
gozarían de una suerte diferente en esta y en la otra vida. Sus
ritos se hacían casi todo a la luz pública, con procesiones de la
ciudad hasta su santuario en Eleusis, cerca de Atenas, y el secreto
se reservaba para el interior del templo. Allí lo que sabemos es
que los iniciados se sometían a una serie de pruebas por las que
al final del proceso sufrían una conmoción de orden emocional (no
esotérica) que los transformaba interiormente, algo así como una
iluminación mística. Poseían una estricta jerarquía de grados.
4.2
El Dionisismo
Estaba también integrado
en la religión cívica. Fundamentalmente eran prácticas rituales
en torno a la figura de Dioniso, dios de la "mania" o
"locura", que introducían una experiencia sobrenatural,
algo extraño al culto oficial: se producía una especie de revelación
o epifanía del dios, provocado por un trance colectivo, basado en
la ingesta de alcohol, danzas y cantos frenéticos. Sus ceremonias
estaban repartidas entre las fiestas oficiales y sus prácticas,
casi ninguna secretas, se hacían en nombre de la colectividad, de
la ciudad, consagrando la unión cívica de ésta con el dios. Los
participantes se unen en grupos llamados "Tíadas",
y sus miembros, a través del trance, entraban en contacto con la
divinidad . Ahora bien, el culto contenía dos aspectos opuestos:
en su paroxismo, a los fieles aportaba la alegría sobrenatural de
una evasión momentánea hacia la edad de Oro, donde reina la confraternidad,
pero a aquellos que lo rechazaban les entraba la "mania"
(locura y horror) que los retornaba al caos y a un mundo sin leyes;
en este sentido, eran frecuentes las ceremonias de "diasparagmos"
o descuartizamiento de animales y la "omophagia"
o la "acto de comérselos crudos. Estos actos venían a anular
la distancia con el dios y eran fruto de una nostalgia de una unión
completa con la divinidad: mediante el éxtasis, el "enthusiasmos"
y el delirio la criatura humana encarna el dios y, además el dios
estaba dentro del fiel, de los instruidos como "backchoi".
Eran frecuentes que las ciudades organizaran grupos, como las Tíadas
de Atenas, que consistían en una especie de colegios femeninos oficiales
que cada cierto tiempo actuaban de "bacantes" o
"ménades", mujeres que realizan ritos frenéticos,
en plena montaña.
4.3
El Orfismo
Es una nebulosa de aparición tardía y que reúne por una parte una
tradición de libros sagrados (atribuidos a Orfeo y a Museo)
con teogonías, cosmogonías y antropogonías heterodoxas o no
oficiales (el origen de todo es el Huevo primordial o Noche, la
unidad perfecta, la plenitud de una totalidad cerrada); de otra
parte, a personajes predicadores itinerantes (con forma de vida
contraria a la norma, vegetarianos, con dotes curativas, y con recetas
de purificación para esta vida y de salvación para la otra).
Finalmente, hubo otras
manifestaciones religiosas de gran importancia, como el culto del
dios ASCLEPIO (ESCULAPIO en latín) que desde finales
de época clásica alcanzaría un auge enorme entre las clases populares.
Al ser un dios con poderes curativos, hasta su santuario en Olimpia
acudían multitud de peregrinos para sanar mediante la acción
del sueño donde se les presentaba el dios en forma de serpiente.
En cuanto a otras prácticas
pseudorreligiosas, a mediada que el mundo griego se transformaba
en época helenística, la Superstición se apoderó de las prácticas
comunes, quizá preconizando la mentalidad de otras etapas de la
Historia de la Humanidad.
5.
NOTAS
CITA
1:
Todo panteón, como el de los griegos,
supone dioses múltiples, cada cual con sus funciones propias, ámbitos
reservados, modos de acción particulares y patrones específicos
de poder. Estos dioses que, en sus relaciones mutuas, componen una
sociedad jerarquizada en las que las competencias y los privilegios
son objeto de un reparto bastante estricto, se limitan y se complementan
unos a otros.
J.P. Vernant. MIto
y religión en la Grecia Antigua. Ed. Ariel. P. 7
CITA
2:
LII.
De los pelasgos oí decir igualmente en Dodona que antiguamente invocaban
en común a los dioses en todos sus sacrificios, sin dar a ninguno
de ellos nombre o dictado peculiar, pues ignoraban todavía cómo
se llamasen. A todos designaban con el nombre de "Theoi"
(dioses), derivado de la palabra "Thentes" (en latín "ponentes"),
significando que todo lo podían los dioses en el mundo, y todo lo
colocaban en buen orden y distribución. Pero habiendo oído con el
tiempo los nombres de los dioses venidos del Egipto, y más tarde
el de Dionisio, acordaron consultar al oráculo de Dodona(1) sobre
el uso de nombres peregrinos. Era entonces este oráculo, reputado
como el más antiguo entre los griegos, el único conocido en el país;
y preguntando si sería conveniente adoptar los nombres tomados de
los bárbaros, respondió afirmativamente; y desde aquella época los
pelasgos empezaron a usar en sus sacrificios de los nombre propios
de los dioses, uso que posteriormente comunicaron a los griegos.
(1)El
oráculo de Dodona, fundado por los pelasgos, fue anterior al tiempo
de Deucalión y es famoso por sus encinas parlantes, dentro de cuyo
hueco se metían los que daban las respuestas, y por sus calderas
de bronce, una de la cuales, golpeada, comunicaba el sonido a todas
las restantes. En tiempo de Augusto este oráculo había ya enmudecido.
LIII. En cuanto
a las opiniones de los griegos sobre la procedencia de cada uno
de sus dioses, sobre su forma y condición, y el principio de su
existencia datan de ayer, por decirlo así, o de pocos años atrás
cuatrocientos y no más de antigüedad pueden llevarme de ventaja
Hesíodo y Homero, los cuales escribieron la Teogonía entre los griegos,
dieron nombre a sus dioses, mostraron sus figuras y semblantes,
les atribuyeron y repartieron honores, artes y habilidades, siendo
a mi vez muy posteriores a estos poetas los que se cree les antecedieron.
Esta última observación es mía enteramente; lo demás es lo que decían
los sacerdotes de Dodona.
HERODOTO Los nueve
libros de la Historia. Ed. Edaf. Lib.II. Pp.170-1
CITA
3:
Estos
dioses múltiples están en el mundo formando parte de él. No lo han
creado por medio de un acto, como en el caso del dios único, marca
su total trascendencia respecto de una obra cuya existencia deriva
y depende totalmente de él. Los dioses han nacido del mundo. La
generación de aquellos a quienes los griegos rinden culto, los Olímpicos,
vio la luz al mismo tiempo que el universo, diferenciándose y ordenándose,
tomó su forma definitiva de cosmos organizado, Este proceso de génesis
se ha operado a partir de Potencias primordiales, como el Caos y
la Tierra (Gaia), de las que han salido, simultáneamente y en virtud
del mismo movimiento, el mundo, los humanos -que, habitando una
parte de él, pueden contemplarlo- y los dioses, que lo presiden
invisibles desde su morada celeste.
J.P. Vernant. MIto
y religión en la Grev¡cia Antigua. Ed. Ariel, p. 7
CITA
4:
[COSMOGONÍA]
En primer lugar existió, realmente, el Caos. Luego Gea, de ancho
pecho, sede siempre firme de todos los Inmortales que ocupan la
cima del nevado Olimpo; [en lo más profundo de la tierra de amplios
caminos, el sombrío Tártaro], y Eros, el más bello entre los dioses
inmortales, desatador de miembros, que en los pechos de todos los
dioses y de todos los hombres su mente y prudente decisión somete.Del
Caos nacieron Erebo y la negra Noche. De la Noche, a su vez, surgieron
Éter y Hémera, a los que engendró como fruto de sus amores con Erebo.
[PRIMERA GENERACIÓN
DE DIOSES] Gea primeramente dio a luz al estrellado Urano, semejante
a ella misma, para que la protegiera por todas partes, con el fin
de ser así asiento seguro para los felices dioses.También alumbró
a las grandes Montañas, agradables moradas de las Ninfas que habitan
los abruptos montes. Asimismo trajo a la luz al estéril mar, de
impetuosas olas, el ponto, sin el deseable amor.
Después, acostándose
con Urano, engendró a Océano de profundas corrientes, a Ceo, a Crio,
a Hiperión, a Jápeto, a Tea, a Rea, a Tenís, a Mnemosine, a Febe,
coronada de oro, y a la amable Tetis. Después de éstos nació el
más joven, el astuto Crono, el más temible de los hijos, y se llenó
de odio hacía su vigoroso padre.
Por otra parte,
dio a luz a los Cíclopes de orgulloso pecho, a Brontes, a Estéropes
y Arges, de violento ánimo, que le regalaron a Zeus el trueno y
le fabricaron el rayo.
HESÍODO. Teogonía,
Trabajos y Días, Escudo, Certamen. Alianza Editorial, p. 32
Rea,
sometida por Crono, engendró gloriosos hijos: Hestia, Deméter, Hera,
de sandalias de oro; el robusto Hades, que habita moradas bajo la
tierra con despiadado pecho, el retumbante Enosigeo y el prudente
Zeus, padre de dioses y hombres, bajo cuyo trueno se agita la amplia
tierra.
A ellos los devoraba
el gran Crono cuando cada uno desde el sagrado vientre de su madre
llegaba a sus rodillas, tramando esto para que ninguno otro de los
nobles descendientes de Urano obtuvieran la dignidad real entre
los Inmortales. Pues por Gea y el estrellado Urano se había enterado
de que tenía como destino morir a manos de su hijo, aunque fuera
fuerte, por obra de las decisiones del gran Zeus. Por esto no descuidaba
la vigilancia, sino que, siempre al acecho, devoraba a sus hijos,
y Rea sufría terriblemente.
Pero cuando iba
a dar a luz a Zeus, padre de dioses y hombres, suplicaba a sus padres
[a los de ella, a Gea y al estrellado Urano] que le ayudaran en
su plan, para que sin que se diera cuenta pariera a su hijo y vengara
las Erinias de su padre [y de los hijos que se tragó el gran Crono
de astuta mente].
Ellos mucho escucharon
y obedecieron a su hija, a la vez que le contaron cuanto estaba
marcado por el destino que sucediera respecto al rey Crono y a su
valeroso hijo y la enviaron al licto, un rico pueblo de Creta [cuando
iba a dar a luz al último de sus hijos, al gran Zeus. A éste lo
recogió la monstruosa Gea para alimentarlo y educarlo en la amplia
Creta].
Allí fue, llevándolo
a lo largo de la rápida gran noche, primeramente a Licto; lo tomó
en sus manos y lo ocultó en una escarpada cueva, bajo las entrañas
de la divina tierra, en el monte Egeo, poblado de árboles. Y envolviendo
en pañales una gran piedra se la puso en sus manos al gran soberano
Uránida, rey de los primero dioses. Aquél entonces, cogiéndola con
sus manos, la puso en su vientre (desdichado!, y no se dio cuenta
en su mente de que detrás, en lugar de una piedra, quedaba su invencible
e imperturbable hijo, que pronto, sometiéndolo con la violencia
de sus manos, lo iba a despojar de sus atributos e iba a gobernar
entre los inmortales.
Rápidamente crecieron
la fuerza y los gloriosos miembros del soberano, y al llegar el
momento oportuno, engañado por las muy sabias sugerencias de Gea,
el gran astuto Crono vomitó a sus hijos [vencido por las artes y
violencia de su hijo]. Pero primeramente echó fuera la piedra, puesto
que era lo último que se tragó. Zeus la fijó sobre al tierra de
anchos caminos en la muy sagrada Pitó, en las cavidades del Parnaso,
para que fuera un símbolo para la posteridad, maravilla para los
hombre mortales.
Liberó a los hermanos
de su padre de sus fuerte ataduras [a Brontes, a Estéropes y a Arges
de violento ánimo], los Uránidas, a los que su padre en su locura
encadenó. Éstos le guardaron reconocimiento por sus buenas acciones
y le dieron en trueno, el llameante rayo y el relámpago, que antes
los escondía la inmensa Gea y apoyado en ellos gobierna sobre mortales
e inmortales.
HESÍODO. Teogonía,
Trabajos y Días, Escudo, Certamen. Alianza Editorial, pp. 42-43
Un terrible calor
ardiente se apoderó del Caos y parecía verse ante los ojos y oírse
con lo oídos un sonido igual que cuando se aproximaron Gea y el
ancho Urano, En efecto, tan gran estruendo se produjo cuando, abatida
ella, aquél se precipitó desde lo alto [(tan gran estruendo se originó
al chocar los dioses en su combate!].
A la vez los vientos
expandían con estrépito la sacudida, el polvo, el trueno, el relámpago
y el ardiente rayo, flechas del gran Zeus, y llevaban al centro
de ambos griterío y clamor; inmenso fragor salía de la terrible
disputa; era evidente la violencia de las acciones y, al fin, la
batalla declinó, pero antes, atacándose mutuamente, luchaban sin
cesar en fuertes combates. Entre los primeros despertaron una aguda
lucha éstos, Coto, Briareo y Giges, insaciable de lucha, los cuales
enviaron con sus fuertes manos trescientas piedras, una tras otra,
y cubrieron con estos dardos a los titanes; a ellos los enviaron
bajo al tierra de amplios caminos y los encadenaron con dolorosas
cadenas, tras haberlos vencido con sus manos, a pesar de que eran
muy valientes, tanto bajo tierra, cuanto lejos está el cielo de
la tierra [tanto hay desde la tierra hasta el umbroso Tártaro].
En efecto, si durante nueve noches y nueve días estuviera un yunque
de bronce bajando desde el cielo, al décimo llegaría a la tierra,
[e igualmente si desde la tierra hasta el tenebroso Tártaro], por
otro lado, durante nueve noches y nueve días un yunque de bronce
estuviera bajando, el décimo día llegaría al Tártaro.
En torno a él un
cerco de bronce se extiende, de uno y otro lado, en torno a su garganta,
una oscuridad de tres capas está derramada; por encima nacen las
raíces de la tierra y del estéril mar.
Allí están ocultos,
por decisión de Zeus que amontona las nubes, los dioses Titanes
en una zona húmeda, en los límites de la inmensa tierra. Éstos no
pueden salir, pues Posidón les colocó unas puertas de bronce y una
muralla les rodea por ambos lados. Allí habitan Giges, Coto y el
valiente Briareo, fieles vigilantes de Zeus, portador de la égida.
Allí están las
fuentes y términos de todos, uno tras otro, de la oscura tierra,
del umbroso Tártaro, del estéril mar y del estrellado Cielo, lugares
terribles, mohosos, que los dioses odian; gran abismo: ni siquiera
se llegaría al fondo
HESÍODO. Teogonía,
Trabajos y Días, Escudo, Certamen. Alianza Editorial, pp. 48-49
CITA
5:
1. La familia consanguínea,
la primera etapa de la familia. Aquí los grupos conyugales se clasifican
por generaciones: todos los abuelos y abuelas, en los límites de
la familia, son maridos y mujeres entre sí; lo mismo sucede con
sus hijos, es decir, con los padres y las madres; los hijos de éstos
forman, a su vez, el tercer círculo de cónyuges comunes; y sus hijos,
es decir, los biznietos de los primeros, el cuarto. En esta forma
de la familia, los ascendientes y descendientes, los padres y los
hijos, son los únicos que están excluidos entre sí de los derechos
y deberes (pudiéramos decir) del matrimonio. Hermanos y hermanas,
primos y primas en primero, segundo y restantes grados, son todos
ellos entre sí hermanos y hermanas, y por eso mismo todos ellos
maridos y mujeres unos de otros. En vínculo de hermano y hermana
presupone de por sí en ese período el comercio carnal recíproco.
*En una carta escrita
en la primavera de 1882 Marx condena en los términos más ásperos
al falseamiento de los tiempos primitivos en los Nibelungos de Wagner.
")Dónde se ha visto que el hermano abrace a la hermana como
a una novia?". A esos "dioses de la lujuria" de Wagner
que, al estilo moderno, hacen más picantes sus aventuras amorosas
con cierta dosis de incesto, responde Marx: "En los tiempos
primitivos, la hermana era esposa, y esto era moral". ( N.
de Engels.)
Un francés amigo
mío, gran admirador de Wagner, no está de acuerdo con la nota anterior,
y advierte que ya en el ögisdrecka uno de los Eddas antiguos que sirvió de base a Wagner,
Loki dirige a Freya esta reconvención: "Has abrazado a tu propio
hermano delante de los dioses". De aquí parece desprenderse
que en aquella época estaba ya prohibido el matrimonio entre hermano
y hermana. El Ögisdrecka es la expresión de una época en que estaba
completamente destruida la fe en los antiguos mitos; constituye
una simple sátira, por el estilo de la de Luciano, contra los dioses.
Si Loki, representando el papel de Mefistófeles, dirige allí semejante
reconvención a Freya, esto constituye más bien un argumento contra
Wagner. ( N. de Engels. a la cuarta edición.)
ENGELS, Friedrich. El origen
de la familia, de la propiedad privada y del Estado. Ed Planeta.,
pp. 77-79
CITA
6:
Dioniso es hijo
de Zeus y de Sémele, hija de Cadmo y Harmonia (v. cuad.3, pág.78).
Pertenece, por tanto, a la segunda generación de los Olímpicos,
como Hermes, Apolo, Ártemis, etc. Sémele, amada por Zeus, le pidió
que se le mostrase en todo su poder, cosa que hizo el dios para
complacerla; pero, incapaz de resistir la visión por los relámpagos
que rodeaban a su amante, cayó fulminada. Zeus se apresuró a extraerle
el hijo que llevaba en el seno, y que estaba sólo en el sexto mes
de gestación. Lo cosió enseguida en su muslo, y, al llegar la hora
del parto, lo sacó, vivo y perfectamente formado. Era el pequeño
Dioniso, el dios "nacido dos veces". El niño fue confiado
a Hermes, quien encargó de su crianza al rey de Orcómeno, Atamante,
y a su segunda esposa Ino. Les ordenó que revistiesen a la criatura
con ropas femeninas a fin de burlar los celos de Hera, que buscaba
la perdición del niño, fruto de los amores adúlteros de su esposo.
Pero esta vez Hera no se dejo engañar y volvió loca a la nodriza
de Dioniso, Ino, y aun al propio Atamante (v.Ino,Palemón y Atamante).
En vista de ello, Zeus se llevó a Dioniso lejos de Grecia, al país
llamado Nisa, que unos sitúan en Asia y otros en Etiopía o África,
y lo entregó a las Ninfas de aquellas tierras para que lo criasen.
Con objeto de evitar que Hera lo reconociese, lo transformó entonces
en cabrito. Este episodio explica el epíteto ritual de "cabrito"
que lleva Dioniso, y, a la vez, da una etimología aproximada de
su nombre, al acercarlo al de Nisa. Más tarde, las Ninfas que criaron
a Dioniso se convirtieron en las estrellas de la constelación de
las Híades.
GRIMAL, Pierre.
Diccionario de mitología griega y romana. Ed. Paidós, p.140
CITA
7:
Físicamente deforme,
Hefesto pasaba, sin embargo, por haber tenido mujeres de gran belleza.
Ya la Ilíada le atribuye a Cárite, la Gracia por excelencia. Hesíodo
le da por esposa a Áglae, la más joven de la Cárites. Pero sobre
todo son famosas sus aventuras con Afrodita, contadas en la Odisea.
Zeus lo había unido, en efecto, al esta diosa; pero ella no tardó
en convertirse en la amante de Ares. Un día el Sol que todo lo ve,
descubrió a los dos amantes tendidos uno al lado del otro, y fue
a contárselo al marido. Éste no dijo nada; preparó un red invisible,
y la dispuso en torno a lecho de su esposa. Cuando ella se encontró
otra vez con Ares, la red se cerró inmovilizando a los dos culpables
e impidiéndoles todo movimiento. Entonces Hefesto convocó a todos
los dioses para contemplasen el espectáculo. Afrodita huye avergonzada
tan pronto se vio libre, y las divinidades prorrumpieron en extinguibles
carcajadas.
GRIMAL, Pierre.
Diccionario de mitología griega y romana. Ed. Paidós, pp.228-29
CITA
8.
No
se encuentra en Grecia aquel hombre teólogo o profeta que en un
momento de la historia haya establecido ciertas normas y leyes de
conducta religiosa, unos dogmas que señalaran a los creyentes las
coordenadas sobre las que trazar sus creencias para mantenerse dentro
de lo que podríamos llamar una actitud piadosa. De aquí se desprende,
en primer lugar, una libertad que iba a ser uno de los rasgos más
sobresalientes de la religión griega, aunque también uno de los
principales escollos en el momento de trazar los investigadores
las líneas de comportamiento griego en esta faceta tan interesante
de su cultura. Las posiciones de los griegos podían resultar muy
distintas y hasta contrarias en materia religiosa.
GARCÍA LÓPEZ, José.
La Religión Griega. Ed. Istmo, pp. 18-19
CITA
9.
"Mito
es un relato tradicional que refiere la actuación memorable y ejemplar
de unos personajes extraordinarios en un tiempo prestigioso y lejano."
El mito es un relato,
una narración, que puede contener elementos simbólicos, pero que,
frente a los símbolos o las imágenes de carácter puntual, se caracteriza
por presentar una "historia". Este relato viene de tiempos
atrás y es conocido de muchos, y aceptado y transmitido de generación
en generación. Es lo contrario de los relatos inventados o de las
ficciones momentáneas. Los mitos son "historias de la tribu"
y viven "en el país de la memoria" comunitaria. La tradición
mítica es un fenómeno social que puede presentar variaciones culturales
notables, pero que existe siempre.
El relato mítico
tiene un carácter dramático y ejemplar. Se trata siempre de acciones
de excepcional interés para la comunidad, porque explican aspectos
importantes de la vida social mediante la narración de cómo se produjeron
por primera vez tales o cuáles hechos. Ese valor paradigmático de
los mitos es uno de sus trazos más destacado por los funcionaslistas
(Malinowski, y también M. Eliade). El dramatismo de los mitos los
caracteriza con alegre y feroz espontaneidad. En el ámbito narrativo
desfilan fulgurantes actores y allí se cumplen las acciones más
extraordinarias: creación y destrucción de mundos, aparición de
dioses y héroes, terribles encuentros con los monstruos, etc.; todo
es posible en este mundo coloreado y mágico del mito. Ese carácter
dramático caracteriza a estos relatos frente a las tramas inverosímiles
de otras narraciones, o frente al esquema abstracto de las explicaciones
lógicas. El mito explica e ilustra el mundo mediante la narración
de sucesos maravillosos y ejemplares.
Los actores de
los episodios míticos son seres extraordinarios, muy a menudo seres
divinos, ya sean dioses o figuras emparentadas con ellos, como los
héroes de la mitología griega. Son más que humanos y actúan en un
marco de posibilidades superior al de la realidad natural. Ahí están
los seres primigenios, cuya acción da lugar al mundo, y los dioses
que intervienen en el orden de las cosas y de la vida humana, y
los héroes civilizadores, que abren caminos y los despejan de monstruos
y de sombras. En fin, ahí están los seres extraordinarios cuya acciones
han marcado y dejado una huella perenne en el curso del mundo. Mediante
la rememoración de esos sucesos primordiales y la evocación de esas
hazañas heroicas y divinas, la narración mítica explica por qué
las cosas son así y sitúa las causas de esos procesos originales
en un tiempo primordial. Hay unos temas esencialmente míticos, los
que se refieren al comienzo de las cosas: la cosmología y la Teogonía,
y los que se refieren al final del todo, al más allá de la muerte
y del tiempo terrestre: la escatología. Pero los mitos explican
también la causa de muchos uso y costumbres de más o menos importancia,
que son de interés colectivo. Los mitos tratan del comienzo, del
arché, y de las causas, aitíai, del universo y, en especial, de
la vida humana. En ese interés explicativo y etiológico (aitías-legein)
sufren luego la competencia de la filosofía en la cultura griega
(desde el s.VI a.C.).
Pero la explicación
mítica es la más antigua, y, en cierto modo, subsiste replegándose
a ciertos temas al enfrentarse con otros tipos de explicación, más
lógicos o científicos.
GARCÍA GUAL, Carlos.
La Mitología. Ed. Montesinos, pp.12-13
CITA
10
PARIS.
Paris, llamado también Alejandro, es el hijo segundo de Príamo y
Hécuba. Su nacimiento fue precedido de un prodigio. Cuando su madre
estaba encinta y a punto de dar a luz, tuvo un ensueño en que se
vio a sí misma echando al mundo una antorcha que prendía fuego a
la ciudadela de Troya. Príamo pidió a su hijo Ésaco -que había tenido
con otra mujer llamada Arisbe- la interpretación de este ensueño,
y Ésaco le aseguró que el niño que iba a nacer sería la causa de
la ruina de Troya. Y le aconsejó que lo hiciese desaparecer en cuanto
nacieses. Pero Hécuba, en vez de dar muerte al niño mandó exponerlo
en el Ida. Paris fue criado por unos pastores, que lo recogieron
y dieron el nombre de Alejandro ("el hombre que protege"
o "el hombre protegido"), porque no había muerto en la
montaña, sino que había sido "protegido", al ser recogido.
Según otra variante, Paris fue expuesto por un criado de Príamo,
Agelao, por orden del rey. Durante cinco días, una osa acudió a
amamantar al niño, y como, al cabo de este tiempo, Agelao lo encontró
vivo, lo recogió y crió. Paris fue creciendo y se convirtió en un
joven de extraordinaria belleza y gran valor. Protegía los rebaños
contra los ladrones, lo cual le valió el sobrenombre de Alejandro.
Finalmente, otra
leyenda contaba que Príamo, inducido por un oráculo, mandó inmolar,
en lugar de su hijo, el hijo de Cila, Munipo, creyendo que en el
sueño de Hécuba se señalaba a éste como un hombre que había de ser
fatal para su ciudad .
Sin embargo, Paris
volvió a la ciudad y se dio a conocer del modo siguiente: un día,
unos servidores de Príamo fueron en busca de un toro que formaba
parte del ganado que guardaba Paris, y por el que éste sentía particular
afecto. Al saber que el animal se destinaba a un premio en los juegos
fúnebres instituidos en memoria del hijo de Príamo que se creía
muerto en su infancia y que no era sino él mismo, Paris siguió a
los criados, resuelto a participar en la competición y rescatar
su animal favorito. Y, en efecto, alcanzó la victoria en todas las
pruebas contra sus propios hermanos, los cuales ignoraban quién
era su contrincante. Uno de ellos, Deifobo, encolerizado, sacó la
espada y quiso matarlo; entonces Paris acudió a refugiarse junto
al altar de Zeus. Su hermana Calandra, la profetisa, lo reconoció,
y Príamo, feliz al encontrar al hijo que creía muerto, lo acogió
y restituyó en el lugar que le correspondía en la casa real. Otras
veces no es Casandra quien, milagrosamente, reconoce al joven, sino
que éste, al llevar consigo las ropas en que estaba envuelto cuando
fue expuesto en el monte puede probar fácilmente su identidad.
El segundo episodio
de la leyenda de Paris es el del Juicio, del que iba a surgir la
guerra de Troya. Hallándose los dioses reunidos en ocasión de la
boda de Tetis y Peleo, Éride (la Discordia) echó en medio de ellos
una manzana de oro, diciendo que debía ser otorgada a la "más
hermosa" de las tres diosas: Atenea,Hera y Afrodita. En seguida
se suscitó una disputa, y como nadie quiso pronunciarse por una
de las tres divinidades, Zeus encargó a Hermes que guiase a Hera,
Atenea y Afrodita al monte Ida, para que Paris fallase el pleito.
Cuando vio que las divinidades se acercaban, Paris tuvo miedo y
quiso huir; pero Hermes lo persuadió de que nada tenía que temer
y le expuso la cuestión, mandándole que actuase de árbitro, por
ser ésta la voluntad de Zeus. Entonces, por turno, las tres diosas
defendieron ante él su propia causa. Cada una le prometió su protección
y determinados dones si fallaba en su favor. Hera se comprometió
a darle el imperio de toda el Asia; Atenea le ofreció la prudencia
y la victoria en todos los combates, y Afrodita se limitó a brindarle
el amor de Helena de Esparta. La decisión de Paris fue que Afrodita
era la más hermosa.
Los poetas han
bordado a porfía este tema, que han tratado también pintores y escultores.
Representábase a Paris como un pastor, en un escenario silvestre,
junto a una fuente. Algunos mitógrafos escépticos han afirmado a
veces que Paris, fue objeto del engaño de tres aldeanas deseosas
de probar su belleza, o bien que todo fue un sueño que tuvo mientras
estaba sólo, apacentando los ganados en el monte.
Hasta la llegada
de las diosas y el momento del Juicio, Paris había amado a una ninfa
del Ida llamada Enone. Cuando Afrodita le prometió el amor de Helena
-la más bella de todas las mujeres-, abandonó a Enone y partió para
Esparta. Según una tradición, lo acompañó en este viaje Eneas, obedeciendo
una orden de la propia Afrodita. Por más que Héleno y Casandra predijeron
el resultado de la aventura nadie los creyó. Cuando llegaron al
Peloponeso, Eneas y Paris fueron recibidos por los hermanos de Helena,
los Dioscuros, que los condujeron a la corte de Melenao. Éste los
acogió hospitalariamente y los presentó a Helena. Después habiendo
sido llamado a Creta para asistir a los funerales de Catreo. Menelao
encargó a su esposa dispensara toda clase de atenciones a sus huéspedes,
y le ordenó los dejase permanecer en Esparta durante el tiempo que
ellos desearan. No tardó Paris en enamorar a Helena y le prodigó
regalos. Fue ayudado en su conquista por el Fasto oriental que lo
rodeaba y por su belleza, aumentado aun por voluntad de su protectora
Afrodita. Helena acudió a su lado, reunió todos los tesoros que
le fue posible y, abandonando a su hija Hermione, de nueve años,
huyó con su amante durante la noche.
De regreso a Troya,
Paris fue bien recibido por Príamo y toda la casa real, pese a las
lúgubres profecías de Casandra.
Durante la guerra
de Troya, el papel de Paris no fue muy brillante. Al comienzo de
la Ilíada, griegos y troyanos se habían puesto de acuerdo en zanjar
el conflicto por medio de un combate singular entre Paris y Menelao.
Paris fue vencido, y se salvó sólo gracias a la protección de Afrodita,
que lo ocultó en medio de una espesa nube. Poco después se reanudó
la lucha.
Más tarde, como
Paris continuaba ausente de la línea de combate, Héctor fue a buscarlo
junto a Helena y le ordenó que tomara parte en la batalla. Paris
obedeció, mató a Menestio, hirió a Diomedes, Macaón y Eurípilo,
y participó en el asalto al campo atrincherado de los griegos. Dio
muerte a Euquenor y luego a Déyoco.
La Ilíada presenta
a veces a Paris revestido de armadura pesada -coraza, escudo, lanza
y espada-. Pero frecuentemente era considerado como arquero, en
calidad de tal desempeñará un papel en la muerte de Aquiles.
La muerte de Aquiles
es el último gran episodio de la leyenda de Paris, antes de su propio
fin, que le había sido predicho por Héctor al morir. Cuando Aquiles,
después de inmolar a Memnón, obliga a los troyanos a retroceder
hasta las murallas de la ciudad, Paris lo detiene con un flechazo
en el talón, único punto vulnerable de su cuerpo. Pero si la flecha
fue disparada por Paris, su trayectoria fue trazada por el propio
Apolo. Otra versión pretendía que el arquero no fue Paris sino el
mismo Apolo, que había adoptado sus rasgos. Finalmente, más tarde,
cuando el episodio de los amores de Aquiles y Políxena, se supuso
que el héroe dispuesto a traicionar a los griegos por el amor de
la joven, y a combatir al lado de los troyanos, fue objeto de una
emboscada y muerto por Paris en el templo de Apolo Timbreo. Paris
se habría ocultado entonces detrás de la estatua del dios. De este
modo se justificaba la predicción de Héctor moribundo cuando dijo
que su enemigo sería muerto a la vez por Paris y Apolo.
Paris fue muerto
a su vez por una flecha de Filoctetes, que le atravesó la ingle.
Se lo llevaron herido mortalmente del campo de batalla. Entonces
mandó llamar a Enone, que poseía conocimientos médicos, para que
le diese un remedio contra el veneno que impregnaba las flechas
de Filoctetes: pero Enone, de momento, se negó a salvar al que la
había abandonado, y luego, cuando se compadeció de él, era ya demasiado
tarde.
GRIMAL, Pierre.
Diccionario de mitología griega y romana. Ed. Paidós, pp.408-9
CITA
11:
LA
ILÍADA. Canta
un breve y anecdótico episodio de la larga Guerra de Troya: la
cólera de Aquiles, hijo de Tetis y Peleo:
ARGUMENTO:
tras una de las incursiones griegas contra TROYA, en el reparto
posterior del botín, a AGAMENÓN (el "basileus" griego
que manda todas las tropas) le había correspondido como esclava-concubina
a BRISEIDA, hija de CRISES, sacerdote de APOLO. El sacerdote acude
a su dios para que vengue la pérdida de su hija; entonces Apolo
manda una PESTE destructiva contra el campamento griego y Agamenón,
para aplacar al dios, se ve forzado a ceder a Briseida. Pero ya
que él era el rey supremo y como tal no podía permanecer sin botín,
le arrebata el suyo a AQUILES, su hermosa concubina CRISEIDA. A
raíz de esta gran ofensa, Aquiles se ENCOLERIZA y se retira con
sus tropas. Los griegos a partir de ese momento comienzan a ser
derrotados en la guerra; con el fin de evitar la derrota, PATROCLO,
íntimo amigo de Aquiles, le pide prestada su famosa armadura y vuelve
él solo a la lucha. Allí es abatido por el príncipe troyano HÉCTOR.
Es el momento en que Aquiles, desconsolado, decide volver a la guerra
para VENGAR LA MUERTE de su camarada. Aquiles mata a HÉCTOR y arrastra
su cuerpo delante de Troya. Al fin, siente compasión ante las súplicas
del anciano PRÍAMO, padre de Héctor y rey de Troya, y consiente
en devolverle su cadáver para que lo honre con digna sepultura.
Príamo llorará la muerte de su hijo y Aquiles la de su compañero.
EL HÉROE
AQUILES: era hijo del mortal
PELEO y de la náyade TETIS (precisamente sus bodas fueron, según
el mito, el origen lejano de La Guerra de Troya). Al nacer Aquiles,
un oráculo había revelado que moriría de muerte violenta si algún
día llegaba a matar a un hijo de Apolo. Su madre, tratando de conjurar
tan funesto destino, lo sumergió en la laguna ESTIGIA sujetándolo
por los talones, y así dotarle de INVULNERABILIDAD: por este motivo,
su único punto débil era el talón (V. la expresión "talón de
Aquiles"?). Además, le entregó una ARMADURA divina forjada
por HEFESTO en su fragua. Todo fue en vano. Aquiles, aun conociendo
el oráculo que pesaba sobre su destino, decidió vengar a Patroclo,
aunque con ello provocar su propia muerte; y así fue: Aquiles cayó
muerto por el héroe troyano PARIS, a quien un dios le guió su mano
para que su flecha le atravesara el talón.
LA ODISEA.
Canta el retorno de Odiseo y su venganza hacia "los
pretendientes", tras una larga ausencia de aventuras fabulosas.
-la Odisea es un
RELATO POPULAR muy extendido en otras literaturas, como la India
o la Hitita; a veces incluye CUENTOS POPULARES que coinciden con
los de la ÉPICA ORIENTAL.
-forma parte de
los llamados "nostoi" o "regresos", es decir,
CANTOS ÉPICOS en los que se narran los regresos accidentados de
los héroes griegos a sus respectivas patrias después de La Guerra
de Troya.
-la GEOGRAFÍA de
la Odisea presenta dos mundos bien distintos:
- Una geografía cuasi-histórica:
Pilos, troya, Esparta, Creta, etc., que el poeta debía conocer
- Otra geografía fabulosa,
que era producto de la fantasía, y provocada por las incursiones
MARINAS en un MEDITERRÁNEO todavía no explorado del todo: "el
país de los Lotófagos", "el de los Cíclopes",
"la isla de Eolo", "la de Circe", "las
rocas de las Sirenas", "la bajada a los infiernos",
"la isla de Calipso" e incluso "el país de los
Feacios".
CITA
12:
El mito de Edipo
está compuesto de varios episodios que los autores trágicos tomaron
como temas de varias piezas dramáticas. La más famosa de estas tragedias
es, sin duda, Edipo rey, de Sófocles. Pero también los siete contra
Tebas, de Esquilo, Edipo en Colono de Sófocles, y las fenicias de
Eurípides, tratan diversos episodios de la misma saga mítica.
UN DESTINO INEXORABLE
El rey de Tebas,
Layo, hijo de Lábdaco, acudió al oráculo de Delfos a consultar a
la pitonisa sobre su destino. Contestó la divinidad con un consejo:
"Evita tener hijos. Si tienes alguno, éste matará a su padre
y se casará con su madre". Pero Layo y Yocasta engendraron
un niño, al que luego decidieron dar muerte, temerosos de la maldición
del oráculo. Y ordenaron a un sirviente de palacio que abandonara
al niño en el bosque del Citerón, al fin de que allí lo devoraran
las fieras del monte. El servidor lo dejó allí, con un pie taladrado
por una fíbula de bronce.
Un pastor encontró
al niño abandonado y fue a entregarlo a los reyes de Corinto, que,
como no tenían descendencia, lo acogieron como a un hijo propio.
El pequeño recibió el nombre de "Edipo" -que significa
"pie hinchado", por la marca que dejó en él aquella herida-
y creció en el palacio de Corinto como un principe de noble estirpe.
Y, ya adolescente, fue a consultar al oráculo del famoso santuario
de Delfos sobre su destino. Y el oráculo respondió: "Matarás
a tu padre y te casarás con tu madre".
EL INÚTIL ESFUERZO
POR ESCAPAR AL DESTINO
El joven Edipo,
aterrorizado, decidió no regresar a Corinto para evitar la desdicha.
En la encrucijada
de la montaña, al salir de Delfos, se topó con un coche de caballos
que estuvo a punto de atropellarle. Estalló una disputa y Edipo
mató al señor de carro, un noble cuyo nombre ignoraba. Era Layo,
rey de Tebas. Precisamente a Tebas se dirigió Edipo.
La ciudad estaba
atemorizada por un terrible monstruo, que asolaba sus campos y destruía
a sus jóvenes. El monstruo, mitad mujer, mitad león alado, salió
al encuentro del caminante y le planteó una pregunta: ")Qué
animal anda a cuatro pies por la mañana con dos a medio día y tres
en la tarde?". Edipo resolvió el enigma contestando: "El
hombre" (que avanza a cuatro patas de pequeño, erguido en su
plenitud, y con la ayuda de un bastón de viejo). Entonces desapareció
el monstruo suicidándose, y el joven entró en la ciudad como un
héroe salvador. Como premio, allí le aguardaba la realeza y la boda
con la reina, la viuda del rey Layo, Yocasta. Así se había cumplido
la profecía. La advertencia del oráculo délfico se había realizado
fatídicamente, pese a los esfuerzos del héroe por evitar su destino.
EL ACIAGO FINAL
DE EDIPO
Pasaron los años
y del matrimonio nacieron cuatro hijos: dos varones, Polinices y
Eteocles, y dos muchachas, Antígona e Ismena. Y un día Edipo conoció
la terrible verdad sobre su propia historia. Horrorizado, se arrancó
los ojos y se condenó a sí mismo al destierro. Yocasta se suicidó.
Su hija Antígona acompañó, como lazarillo, al desventurado Edipo
en su exilio errante.
Edipo maldijo a
sus dos hijos, que se pelearon por el trono, y acabaron matándose
mutuamente a las puertas del muro de Tebas. Luego Antígona, al rendir
honores fúnebres a Polinices, al que el rey, su tío Creonte, había
prohibido enterrar por considerarlo enemigo de la ciudad, fue apresada
y condenada a muerte. Fue encerrada en una cueva y allí se suicidó.
El anciano Edipo vagó hasta su muerte, que fue en la aldea de Colono,
cerca de Atenas.
DIFERENCIA ENTRE
MITOS Y CUENTOS
Un mito puede parecerse,
desde el punto de vista de su contenido fabuloso, a un cuento popular.
Los elementos narrativos y los episodios pueden ser semejantes.
Pero los protagonistas de los cuentos no suelen tener nombre propio,
como Caperucita o Pulgarcito, o Juan o Jaimito, que son nombres
de cualquiera, y sus monstruos tampoco: el ogro, el dragón. la bruja,
etc. En cambio, los actuantes de un mito tienen un nombre que los
identifica y están ligados a una tierra y una leyenda familiar.
[...] Desde el punto de vista didáctico -y desde cualquier otro
punto de vista- lo primero que hay que hacer con el mito es contarlo,
y contarlo bien, con sus detalles y sus nombres propios. Luego intentar
apurar su significado. No con explicaciones alegóricas rebuscadas.
Como los cuentos, los mitos ofrecen peripecias y aventuras llenas
de dramatismo y colorido. Están muchas veces dotados de elementos
simbólicos. Tiene también un cierto aspecto ético. Se premia el
coraje, la audacia, al astucia, la lealtad. Pero no siempre. El
mundo que se refleja en la mitología es un mundo cruel, dramático,
donde la muerte acecha y donde le esfuerzo es un pago del éxito.
En un mundo feroz, lleno de monstruos, de peligros, de enigmas.
En su aparente ingenuidad ofrece, sin embargo, un ejemplo de la
condición humana.
No siempre triunfa
el mejor ni escapa el héroe sin dolor de su arrojado empeñó. Los
dioses griegos son crueles. El más sabio puede caer en la trampa.
El afán de conocer la verdad lleva a Edipo al abismo. El rey justo
que se creía sabio y feliz se encuentra parricida e incestuoso,
como advirtió el oráculo. El noble Áyax se ve forzado al suicidio.
Hipólito muere por su orgullosa castidad. Antígona recibe la muerte
como premio a su defensa del amor familiar. Los mitos no reflejan
un mundo feliz ni justo, no concluyen en el happy end de rigor en
los cuentos. Pero refleja los valores y creencias de una sociedad,
la griega en este caso.
GARCÍA GUAL, Carlos.
Cultura Clásica, 21 Ciclo. Ed. Santillana, pp.100-1
CITA
13:
Minos. Minos es
un rey de Creta que vivía, según se dice, tres generaciones antes
de la guerra de Troya. Corrientemente pasa por ser hijo de Europa
y de Zeus y por haber sido criado por el rey de Creta Asterión o
Asterio (v. Europa). Sin embargo, a veces es considerado como hijo
de Asterión. Fueron sus hermanos Sarpedón y Radamantis (v.cuad.3,pág.
78 y 28, pág. 360).
A la muerte de
Asterión, Minos reinó solo en Creta. Cúentase que, cuando manifestó
la pretensión de quedarse con todo el poder, sus hermanos opusieron
objeciones. Minos respondió que los dioses le destinaba el reino,
y, para probarlo, afirmó que el cielo le concedería cuanto le pidiese.
Ofreciendo un sacrificio a Posidón, rogó al dios que hiciese salir
un toro del mar, y le prometió, en correspondencia, sacrificarle
el animal. Posidón envió el toro, lo cual valió a Minos el poder
sin más discusión; pero el rey no sacrificó el animal, pues consideraba
que era un ejemplar magnífico, cuya raza quería conservar. Lo envió,
pues, a sus rebaños. Mas Posidón se vengó volviendo al toro furioso,
hasta el punto de que Heracles hubo de matarlo a petición de Minos
o por orden Euristeo (v. Heracles). Se trataría del mismo toro por
el que Pasífae, la esposa de Minos, concibió más tarde una pasión
culpable (v. más adelante, Minotauro y Tauro).
Minos casó con
Pasífae, hija del Sol (Helio) y de Perseis (v. cuad. 16 pág. 236).
Otra tradición dice que casó con Creta, hija de Asterión. Sus hijos
legítimos fueron: Catreo, Deucalión, Glauco; Andrógeo, llamado también
Eurigies; Ácale, llamada también Acacálide, Jenódice, Ariadna y
Fedra. Pero tuvo también hijos bastardos con una ninfa llamada Paria
()u oriunda de la isla de Paros?), Eurimedonte, Crises, Nefalión
y Filolao (v. acerca de ellos, Eurimedonte). Con otra ninfa, Dexitea,
tuvo otro hijo, Euxantio. Finalmente, se le atribuyen otros hijos
en diversa tradiciones aberrantes.
Se atribuían a
Minos gran número de aventuras amorosas y, a veces, la invención
de la pederastia. Existía una tradición según la cual el raptor
de Ganímedes habría sido Minos, y no Zeus. Igualmente, habría sido
amantes de Teseo, se habría reconciliado con él después del rapto
de Ariadna y le habría dado en matrimonio a su segunda hija, Fedra
(v. también Mileto).
Entre sus amores
femeninos se cita a Britomartis, que se arrojó al mar antes que
entregársele (v. Britomartis); luego Peribea una de las jóvenes
del " primer tributo" que trajo de Atenas a la muerte
de Androgeo (v. este nombre). Sus amantes fueron tan numerosas,
que Pasífae, su esposa, se enojó y " le echó una suerte",
por la cual todas las mujeres que poseían morían devoradas por los
escorpiones y serpientes que le salían del cuerpo. Lo libró de aquella
maldición Procris, la cual consintió en compartir su lecho a cambio
de un perro y una jabalina mágicos que poseía (v. Procris). Procris
conocía, efectivamente una hierba , "la raíz de Circe",
que rompió el hechizo.
Minos pasa por
ser el primero que civilizó a los cretenses, los gobernó con justicia
y bondad y les dio excelentes leyes. Estas leyes eran tan notables,
que se consideraban como inspiradas directamente por Zeus. Cada
nueve años, Minos habría ido a consultar al dios en la caverna del
Ida de Creta, donde se criaba a Zeus, y allí recibía sus instrucciones.
En estas funciones de legislador se establece en ocasiones un paralelo
entre Minos y su hermano Radamantis, al que habría expulsado por
envidia y del cual no habría sido sino el imitador. En los infiernos,
los dos actuaban de jueces de las almas de los muertos, ayudados
por Eaco (v. este nombre).
Con el nombre de
Minos se personifica en la leyenda la "talasocracia" cretense
,que, desde el segundo milenio anterior a nuestra Era, ejerció su
imperio en todo el mar Egeo. Por eso, no es de extrañar que muchos
mitógrafos le atribuyan la soberanía sobre gran número de islas
situadas alrededor de Creta e incluso en Caria en el continente
asiático. Minos -dicen- dirigió varias expediciones militares, especialmente
contra Atenas, para vengar la muerte de Androgeo. En el curso de
esta guerra se apoderó de la ciudad de Mégara (v. Niso y Escila).
Habiendo obtenido la victorias a consecuencia de una peste que había
forzado a los atenienses a rendirse sin condiciones, exigió de ellos
in tributo anual de siete jóvenes de uno y otro sexos, destinados
a ser pasto del Minotauro. Más tarde, Minos pasó a Sicilia, a la
cabeza de un ejército, en busca de Dédalo, al que encontró en la
corte del rey Cócalo (v. Dédalo y Cócalo). Pero murió allí, a manos
de las hijas del rey, en un baño, a instigación de Dédalo. Los soldados
cretenses que lo seguían fundaron en Sicilia la ciudad de Heraclea
Minoa. Posteriormente, los cretenses organizaron una expedición
de castigo contra Sicilia, pero fueron derrotados y obligados a
reembarcar. Arrojados por una tempestad al país de los yápiges,
se instalaron en él. Luego, parte de ellos, obligados a desterrarse
a causas de ciertas discordias intestinas, volvieron a Macedonia.
El oráculo les había ordenado fijar su residencia donde les diesen,
para comer, tierra y agua. He aquí que al llegar a Botia, una región
de Macedonia, encontraron a unos niños que jugaban a hacer "tortas"
de barro. Los niños les invitaron muy seriamente a comer sus "pasteles",
y los inmigrantes, comprendieron que se cumplía el oráculo, pidieron
al rey del país una concesión, que les fue otorgada.
Existía en Heraclea
Minoa una "tumba de Minos" que, según se decía, era la
erigida a su rey por sus compañeros. En una sala interior se hallaban
las cenizas de Minos, mientras una segunda sala era un santuario
consagrado a Afrodita. Este mausoleo fue arrasado por Terón cuando
la fundación de Agrigento, y las cenizas de Minos fueron transportadas
a Creta (v. también Minotauro, Pasífae, Teseo).
MINOTAURO. Se da
el nombre de Minotauro a un monstruo que tenía cabeza de hombre
y cuerpo de toro. En realidad se llamaba Asterio, o Asterión, y
era hijo de Pasífae, esposa de Minos, y de un toro enviado por el
propio Posidón a éste (v. Minos). Minos, asustado y avergonzado
al nacer este monstruo, fruto de los amores contranatura de Pasífae,
mandó construir al artista ateniense Dédalo, que entonces vivía
en su corte, un inmenso palacio ( el Laberinto ), formado por un
embrollo tal de salas y corredores que nadie excepto Dédalo, era
capaz de encontrar la salida. Allí encerró al monstruo, y cada año
-otros dicen que cada tres años, o incluso cada nueve- le daba en
pasto a los siete jóvenes y otras tantas doncellas que, como tributo,
le pagaba la ciudad de Atenas. Teseo se integró voluntariamente
en el número de estos jóvenes y, gracias a la ayuda de Ariadna,
consiguió no sólo inmolar al animal, sino hallar el camino de salida
del palacio (v. Ariadna y Teseo, y una interpretación evemerista
en Tauro).
Esta leyenda conserva
el recuerdo de la civilización "minoica", que parece haber
tenido un culto del toro y palacios inmensos como los encontrados
en Cnosos y otras partes por las excavaciones de Evans. El Laberinto
es, efectivamente, el "palacio de la doble hacha", símbolo
que aparece repetidamente en los monumentos minoicos y que quizá
tenga una significación "solar".
GRIMAL, Pierre.
Diccionario de mitología griega y romana. Ed. Paidós, pp.359-61
CITA
14.
Heracles
es hijo de Alcmena y Anfitrión, pero su verdadero padre es, en realidad,
Zeus, quien, aprovechándose de la ausencia de Anfitrión, que había
salido para una expedición contra los telebeos, tomó su forma y
aspecto para engañar a Alcmena y engendró al héroe en el curso de
una larga noche, prolongada por orden suya. Cuando a la mañana siguiente
regresó Anfitrión, se dio a conocer y engendró un segundo hijo,
Ificles, hermano gemelo de Hercales, y sólo una noche más "joven"
que él. Contábase que, para hacerse reconocer por Alcmena
y quitarle a ésta todo asomo de duda, Zeus le había enviado como
regalo una copa de oro que había pertenecido a Pterelao, rey de
los telebeos. Además, le contó como propias las hazañas realizadas
durante la expedición por el verdadero Anfitrión. Cuando éste hubo
regresado, Zeus intervino para reconciliar a los esposos, y Anfitrión
se resignó -dícese- a no ser más que el padre putativo del niño
divino.
Incluso antes de
que nazca Heracles, empieza a manifestarse la cólera de Hera, celosa
de Alcmena. Zeus había afirmado, imprudentemente, que el niño que
iba a nacer del linaje de Perseo reinaría en Argos. Inmediatamente,
Hera obtuvo de su hija Ilitia, diosa de los alumbramientos, que
el nacimiento de Heracles se retrasase, y se adelantase, en cambio,
el de su primo Euristeo, hijo de Esténelo. De este modo, Euristeo
nació sietemesino, en tanto que Heracles permaneció diez meses en
el seno de su madre (v. Galintia, la "comadreja", cuya
astucia burló los maleficios de Hera y permitió, finalmente, el
parto de Alcmena).
Existen varias
leyendas que cuentan como Heracles, tierno niño aún, se amamantó
en el seno de Hera, su peor enemiga. Tal era, según se decía, la
condición precisa para que el héroe pudiera gozar de la inmortalidad;
mas para llenar esta condición fue preciso acudir a un ardid. Según
ciertas tradiciones, Hermes acercó el niño al pecho de la diosa
dormida. Cuando ésta se despertó, lo arrojó lejos de sí, pero ya
era demasiado tarde. La leche que fluyó de su pecho dejó en el cielo
una estela: la Vía Láctea.
Otra tradición
cuenta el episodio de modo distinto: Alcmena, temiendo los celos
de Hera, habría expuesto el pequeño Heracles, recién nacido, en
los alrededores de Argos -y no de Tebas, como la verosimilitud parecía
exigir si esta leyenda estuviese integrada en el ciclo tebano del
héroe-, en un lugar que en lo sucesivo llevó el nombre de "llanura
de Heracles". Atenea y Hera acertaron a pasar. Atenea admirada,
ante el vigor y la belleza del recién nacido, pidió a Hera que le
diese el pecho. Así lo hizo Hera, pero Heracles chupó con tal violencia,
que hirió a la diosa; ésta, entonces, lo rechazó con viveza, Atenea
lo recogió, lo entregó a Alcmena y le ordenó que criase sin temor
a su hijo.
Cuando Heracles
tuvo 8 meses -otros dicen 10-, Hera intentó perderlo. Un atardecer,
Alcmena había acostado a los dos gemelos, Heracles e Ificles, en
su cuna, y se había dormido. Hacia medianoche, la diosa introdujo
en la habitación dos enormes serpientes, que se enroscaron en el
cuerpo de los niños. Ificles se puso a llorar, pero Heracles, intrépido,
agarró los reptiles por la garganta, uno en cada mano, y los ahogó.
Anfitrión acudió, espada en mano, a los gritos de Ificles, pero
no tuvo necesidad de intervenir. Se dio perfecta cuenta de que Heracles
era hijo de un dios.
Se atribuía a Heracles
la educación propia de los niños griegos de la época clásica, parecida
también a la que había recibido Aquiles del centauro Quirón. Según
parece, su primer maestro fue el músico Linos, el cual le enseñó
los rudimentos de las letras y de la música. Seguía sus lecciones
junto con Ificles; pero mientras éste se mostraba un alumno dócil
y aplicado, Heracles era muy indisciplinado, por lo cual Lino debía
reprenderlo, e incluso un día trató de castigarlo. Pero Heracles,
en vez de ceder, montó en cólera, y agarrando un taburete (otros
dicen una lira), dio con él un golpe tan fuerte a su maestro que
le causó la muerte. Heracles hubo de comparecer ante un tribunal,
acusado de asesinato, pero se salió de la suya citando una sentencia
de Radamantis, según la cual existía el derecho de matar al adversario
en caso de legítima defensa. Fue, pues, absuelto. Pero Anfitrión,
inquieto y temiendo que su hijo adoptivo fuese presa de nuevos accesos
de cólera se apresuró a enviarlo al campo, y lo puso al frente de
sus rebaños. Allí, según una tradición, un boyero escita llamado
Téutaro continuó su educación, adiestrándolo en el arte de manejar
el arco.
Sin embargo, se
admitía más generalmente que en su formación intervinieron otros
maestros: el propio Anfitrión le enseñó el modo de conducir el carro
de guerra, y Éurito lo inició en el tiro del arco (v. Éurito,2).
Según una variante, debió también este último adiestramiento a Radamantis
quien, como cretense, era un hábil arquero. El manejo de las armas
le fue enseñado por Cástor -que debe identificarse, ya con uno de
los Dioscuros, ya con un refugiado de Argos, hijo de un cierto Hípalo-.
Después de Lino, su infortunado maestro , recibió lecciones de Eupolmo,
hijo de Filemón y sobrino de Autólico, quien lo perfeccionó en la
música.
Heracles, entretanto,
crecía y alcanzaba la extraordinaria talla de cuatro codos y un
pie. A los 18 años realizó su primera hazaña al matar al león de
Citerón. Era éste una fiera de un tamaño y ferocidad tales que producía
verdaderas devastaciones en los rebaños de Anfitrión y del rey Tespio
(que reinaba en un país vecino de Tebas), sin que ningún cazador
se atreviera a acometerle. Heracles resolvió librar a aquellas tierras
del monstruo, para lo cual se instaló en casa del rey Tespio; pasaba
el día entero cazando, y por la noche iba a dormir a palacio. Al
cabo de cincuenta días consiguió dar muerte al león, pero durante
este tiempo, Tespio, que había tenido cincuenta hijas de su esposa
Megamede, hija de Arneo, y que deseaba tener nieto que fuesen hijos
de héroes, se las arreglaba para introducir cada noche en su cama
a una de las muchachas. Heracles, en la oscuridad, consumió su unión
con todas, y estaba tan cansado de su jornada de cacería, que creía
unirse cada noche con la misma. De este modo tuvo cincuenta hijos,
los Tespíadas.
Cierto autores
sitúan esta primera caza del león, prefiguración de la del de Nemea
(v. más adelante), no en las laderas del Citerón, sino en el Helicón,
o bien en las cercanías de Teumeso. Incluso Pausanias ha recogido
una leyenda según la cual el león de Citerón no fue muerto por Heracles,
sino por Alcátoo -a quien se atribuye generalmente la muerte del
león de Mégara (v. Alcátoo)-. Finalmente, una leyenda local de la
isla de Lesbos decía que también allí Heracles había matado un león.
Cuando regresaba
de cazar el león del Citerón, Heracles se encontró, cerca de Tebas,
con los emisarios del rey de Orcómeno Ergino, que se dirigían a
reclamar el tributo que los tebanos pagaban a los habitantes de
Orcómeno. Heracles los ultrajó, les corto la nariz y las orejas,
que enhebró en un cordel, y colgó de su cuello; después les dijo
que llevasen este tributo a su señor. Ergino, indignado, marchó
contra Tebas, pero fue derrotado por Heracles, el cual impuso a
los mínias de Orcómeno un tributo doble del que ellos habían impuesto
a los tebanos. Anfitrión fue muerto en la batalla, luchando valerosamente
al lado de su hijo. Según otra tradición, Anfitrión no cayó hasta
más tarde, después de haber realizado con éxito, junto con Heracles,
la expedición contra el rey de Eubea, Calcodonte y de haber
presenciado la matanza de sus nietos (v. más adelante). Heracles
habría combatido solo contra Ergino, con armas recibidas de Atenea
en persona. Sobre las demás variantes de esta leyenda, v. Ergino.
El rey de Tebas,
Creonte, para agradecer dignamente a Heracles el servicio que había
prestado a la ciudad, le dio en matrimonio a su hija mayor, Mégara,
a la vez que casaba a la menor con Ificles. Mégara tuvo varios hijos
del héroe: ocho, según Píndaro; tres, según Apolodoro, quien cita
sus nombre: Terímaco, Creontíades, y Deicoonte. Otras tradiciones
conocen siete, o cinco (Antímaco, Clímeno, Gleno, Terímaco y Creontíades),
o bien cuatro. Pero muy pronto Heracles dio muerte a sus hijos y
a dos de los que había tenido Ificles. Este crimen es relatado por
los autores de modo diverso, y ha suministrado a Eurípides Y Séneca
tema para sendas tragedias.
Según unos -y ésta
parece ser la tradición más antigua-, Heracles arrojó a sus hijos
al fuego. Según otros, y especialmente Eurípides, los mató a flechazos;
incluso llegó a atacar a su padre Anfitrión, y estaba a punto de
matarlo, cuando Atenea, golpeándole en el pecho con una piedra,
lo sumió en profundo sueño. Esta serie de asesinatos es explicada
generalmente por un acceso de locura que le envió Hera. Según ciertas
tradiciones, la diosa quería obligarle a ponerse al servicio de
Euristeo, ya produciéndole una mancha que le exigiera someterse
a una expiación, ya porque, a pesar del oráculo de Zeus, Heracles
no se decidía a trasladarse a Argos y reconocer a Euristeo por su
señor. Era una advertencia que le enviaba la diosa.
Recobrada la lucidez,
Heracles no quiso seguir viviendo con Mégara y la entregó a su sobrino
Yolao ( pese a ser considerable la diferencia de edad entre ambos,
pues, según los cálculos de los mitógrafos antiguos, ella tenía
33 años, y él no pasaba de los 16).
Eurípides ha enlazado
la leyenda del asesinato de los hijos de Mégara con la de un usurpador
llegado de Eubea, Lico, que da muerte al rey Creonte y se apodera
del trono de Tebas durante la ausencia de Heracles, que ha descendido
a los infiernos. El héroe vuelve a tiempo y mata a Lico; pero cuando
se dispone a ofrecer un sacrificio de acción de gracias en el altar
de Zeus, frente al palacio, Hera le envía la locura, que se apodera
de él. Cree que sus hijos son los de Euristeo y les da muerte, toma
a su propio padre por el de Euristeo. Esténelo y está a punto de
matarlo cuando Atenea, golpeándole en el pecho, lo deja dormido.
Al despertarse se da cuenta de sus crímenes y quiere suicidarse;
pero Teseo, que llega en este momento, le hace desistir de tal propósito
y se lo lleva a Atenas. Como se ve, Eurípides ha alterado la cronología
tradicional del episodio, situándolo después del descenso a los
Infiernos, es decir, intercalándolo entre los Trabajos, en vez de
convertirlo en el primer acto de la vida del héroe. Además, hace
intervenir a Teseo, el héroe "filósofo" por excelencia,
símbolo de la prudencia y la mesura áticas frente a la violencia
doria.
GRIMAL, Pierre.
Diccionario de mitología griega y romana. Ed. Paidós, pp.240-42
CITA
15.
Hay,
pues, divinidad en el mundo, como hay mundanidad en las divinidades.
Por eso el culto no podía dirigirse a un ser radicalmente extrahumano,
cuya existencia no tuviera nada que ver con el orden natural en
el universo físico, en la vida humana y en la existencia social.
Al contrario, el culto puede dirigirse a ciertos astros, como la
luna; a la aurora la luz del sol, la noche; a una fuente, un río,
un árbol; al eco de una montaña y también a un sentimiento, una
pasión ( Aidos, Eros); a una noción moral o social (Diké, Eunomía).
No es que se trata en cada caso de dioses propiamente dichos, pero
todos manifiestan lo divino en el registro que les es propio; de
la misma forma que la imagen cultual, exteriorizando la divinidad
en su templo, puede ser, con razón, objeto de devoción para los
fieles.
En presencia de
un cosmos lleno de dioses, el hombre griego no distingue lo natural
y lo sobrenatural como dos ámbitos opuestos. Uno y otro están intrínsecamente
ligados. Frente a ciertos aspectos del mundo, experimenta el mismo
sentimiento de sacralidad que en el trato con los dioses en las
ceremonias que establecen contacto con ellos.
No es que se trata
de una religión de la naturaleza y que los dioses griegos sean personificaciones
de fuerzas o fenómenos naturales. Se trata de otra cosa. El rayo,
la tempestad, las altas cumbres no son Zeus; son de Zeus. Un Zeus
mucho más allá de ellas, puesto que las engloba en el seno de una
Potencia que se extiende a las realidades no físicas sino psicológicas,
éticas o institucionales. Lo que hace de una Potencia una divinidad
es que reúne bajo su autoridad una pluralidad de "efectos"
completamente arbitrarios para nosotros, pero que el griego acepta
porque ve en ellos la expresión de un mismo poder actuando en los
dominios más diversos. Si el rayo y las alturas son de Zeus, se
debe a que el dios se manifiesta, en el conjunto del universo, a
través de todo aquello que lleva la marca de una eminente superioridad,
de una supremacía. Zeus no es fuerza natural: es rey , dueño y señor
de la soberanía en todos los aspectos que ésta pueda revestir.
J.P. Vernant. MIto
y religión en la Grev¡cia Antigua. Ed. Ariel. P. 9
CITA
16
RITUAL DE SACRIFICIOS
El
sacrifico se solía hacer por la mañana ( por la noche si iba dirigido
a dioses infernales) en un altar decorado con guirnaldas de flores
y vistiendo los sacerdotes de blanco y con la frente cubierta por
una corona. Antes de herir al animal se arrojaban al fuego algunos
pelos cortados de la cabeza de la víctima; seguidamente, tras la
plegaria del ritual, el oferente hería a la víctima procurando que
su sangre mojara el altar; a continuación una pequeña parte de él
se quemaba en honor del dios, y el resto se consumía en un banquete
sagrado, cuyos gastos, en los sacrificios públicos, corrían a cargo
del Estado.
Oraban de pie y
con las manos tendidas hacía el cielo, cuando se dirigían a los
dioses celestes, o inclinados hacía el suelo, cuando sus súplicas
iban dirigidas a los dioses infernales. Las plegarias solían ir
acompañadas de sacrificios u ofrendas.
GARCÍA GUAL, Carlos.
Cultura Clásica, 21 Ciclo. Ed. Santillana, pp.72
Entre
lo religioso y lo social, lo doméstico y lo cívico, no hay oposición
ni corte neto, no más que entre lo sobrenatural y lo natural, lo
divino y lo mundano. La religión griega no constituye un sector
aparte, encerrado en sus límites y que se superpondría a la vida
familiar, profesional, política o de ocio sin confundirse con ella.
Si podemos hablar de "religión cívica" para la Grecia
arcaica y clásica, esto significa que lo religiosa queda incluido
en lo social y que, recíprocamente, lo social en todos sus niveles
y en la diversidad de sus aspectos, está penetrado de lado a lado
por lo religioso.
De ahí una doble
consecuencia. En este tipo de religión el individuo no ocupa, como
tal, un lugar central. No participa en el culto a título puramente
personal, como criatura singular a cargo de la salvación de su alma.
Desempeña el papel que le asigna su posición social: magistrado,
ciudadano, miembro de una fratría, de una tribu o de un demos, padre
de familia, matrona o joven (muchacho o muchacha) en las diversas
etapas de su ingreso en la vida adulta. Es una religión que consagra
un orden colectivo y que integra, en el lugar que conviene, a sus
diferentes componentes, pero que deja fuera de su campo las preocupaciones
concernientes a la persona de cada uno, a su eventual inmortalidad,
a su destino.
Así pues, el fiel
no establece con la divinidad una relación de persona a persona.
Un dios trascendente, precisamente porque está fuera del mundo,
más allá del alcance terrenal, puede encontrar en la conciencia
de cada devoto, en su alma, si ésta se ha sometido a una preparación
religiosa, el lugar privilegiado de un contacto y de una comunión.
Los dioses griegos no son personas, son Potencias. El culto los
honra en razón de la extrema superioridad de su condición. Si bien
ellos pertenecen al mismo mundo que los humanos, si tienen en cierta
forma el mismo origen, constituyen una raza que desconoce todas
las imperfecciones que señalan a las criaturas mortales con el sello
de la negatividad - debilidad, fatiga, sufrimiento, enfermedad,
muerte- y no encarna lo absoluto ni el infinito; pero si la plenitud
de los valores que componen el premio de la existencia en esta tierra:
belleza, fuerza, juventud eterna, eclosión permanente de la vida
más allá de la muerte. Hasta los misterios como los de Eleusis,
en que los iniciados obtienen la promesa de una suerte mejor en
el Hades, no se ocupan del alma: nada hay que evoque en ellos una
reflexión sobre su naturaleza o el uso de técnicas espirituales
para su purificación.
J.P. Vernant. MIto
y religión en la Grecia Antigua. Ed. Ariel, pp.10-11
CITA
17:
EL ORÁCULO DE DELFOS
Entre
todos los centros oraculares, el que alcanzó mayor prestigio fue
el dedicado a Apolo en Delfos. Desde muy antiguo existió allí un
oráculo dedicado a la diosa Gea: una gruta custodiada por una enorme
serpiente llamada Pitón, a la que Apolo dio muerte con sus flechas,
estableciendo allí su templo oracular. En recuerdo de Pitón, las
sacerdotisas recibieron el nombre de pitonisas o pitias. Estas debían
ser hijas de matrimonio legítimo y de familia honorable pero pobre.
CEREMONIA DE LA
CONSULTA
Las sesiones se
celebraban el día siete de cada mes, conmemorando el nacimiento
de Apolo que, según la tradición, tuvo lugar en la isla de Delos
el día siete del mes séptimo. Por esas fechas acudían a Delfos peregrinos
del mundo entero con la esperanza de que su consulta pudiera ser
atendida. Llegado el día la Pitia, después de tomar el baño purificador
en las aguas de la fuente Castalia, y de beber agua de la fuente
Casotis, se dirigía al templo acompañada por los sacerdotes. Primero
tenía lugar la acogida de los fieles por los sacerdotes del templo.
Cada fiel debía entregar, como pago por la consulta, una tarta de
miel (pelanos) o su equivalente en dinero. Después se dirigían al
templo por la Vía Sacra, camino poblado de bellísimas estatuas.
En la ceremonia
debía sacrificarse un animal, preferentemente un cabrito, pero antes
había que consultar si el dios estaba dispuesto a revelarles ese
día sus oráculos; para ello se rociaba con agua fría al animal y,
si temblaba al recibir el agua la ceremonia continuaba, en caso
contrario se suspendía hasta el mes siguiente. Sacrificado el animal,
los consultantes entraban en el templo, atravesaban la primera donde
estaban inscritas las famosas máximas: " Conócete a ti mismo"
y " Nada en demasía", y pasaban a la gran sala del templo,
donde esperaban su turno. Cuando le llegaba su hora, el consultante
descendía por una escalera hasta llegar ante la Pitia, de quien
le separaba una cortina. Ésta actuaba en un foso sentada sobre un
trípode, tocando en ónfalo y teniendo en una de sus manos una rama
de laurel. Una vez que entraba en trance, daba las respuestas a
las preguntas formuladas. Las preguntas se hacían oralmente; sólo
los grandes temas de Estado, encomendados por regla general a delegaciones
oficiales, se hacían por escrito. La Pitia daba sus respuestas hablando
siempre en primera persona, como si fuera el dios el que hablaba;
los sacerdotes las anotaban, las interpretaban, y las entregaban
al interesado escritas en verso, con un texto generalmente ambiguo,
con lo que siempre quedaba a salvo la veracidad del oráculo.
ALGUNOS ORÁCULOS
FAMOSOS
Heródoto nos ha
dejado una amplia colección de oráculos cuya respuesta se dio por
escrito. Muy conocidos son los referentes a Creso, rey de Lidia,
y a Pirro, rey del Epiro.
Consultando Creso
al oráculo sobre si debía o no atacar a Persia, le respondió que
si declaraba la guerra a Persia, destruiría un gran imperio. Interpretando
que el imperio destruido sería el de Ciro, Creso le declaró la guerra.
El oráculo acertó de pleno, pero fue Creso el derrotado y su imperio
el destruido.
Ante otra consulta
en el mismo sentido, el oráculo le respondió: "Cuando un mulo
llegue a ser rey de los medos, entonces, Lidio de pies tiernos,
emprende la huida hacía Hermos, no te quedes aquí ni te avergüences
de ser cobarde". Creso no comprendió el significado del oráculo
y atacó a Ciro con los resultados que ya hemos visto anteriormente.
No comprendió que el "mulo" era Ciro, quien, por ser hijo
de padre persa y madre meda, era de raza mixta, lo mismo que los
mulos nacidos de una burra y un caballo, o una yegua y un asno.
Cuando Pirro le
consultó sobre el resultado de su enfrentamiento con los romanos,
le contestó el oráculo: "Aio te, Eacida, romanos vincere posse";
que puede entenderse de dos maneras: "Te digo, descendiente
de Éaco, que tú puedes vencer a los romanos", pero también
puede interpretarse de manera opuesta: "Te digo, descendiente
de Éaco, que los romanos pueden vencerte".
)QUÉ ERA UN ORÁCULO?
El término oráculo
tenía en la antigüedad un doble sentido: por un lado designaba la
respuesta de la divinidad a una pregunta formulada a través de un
intermediario, y por otro el santuario en que se celebraban tales
consultas.
El pueblo griego
tuvo gran fe en los oráculos a lo largo de toda su historia, y muchos
de sus santuarios llegaron a alcanzar extraordinaria fama en todo
el mundo antiguo; a ellos acudían devotos de los puntos más alejados
del planeta a formular sus consultas.
Los romanos, a
pesar de ser sumamente supersticiosos, no tuvieron grandes oráculos
nacionales y, en muchas ocasiones, acudieron para sus consultas
a los griegos o egipcios. Únicamente la Sibila de Cumas, los Libros
Sibilinos y el templo de la diosa Fortuna en Preneste alcanzaron
cierto renombre.
EL LAUREL
Es el árbol consagrado
a Apolo y era otro elemento de vital importancia en el proceso de
entrada en trance de la Pitia, pues antes de emitir su respuesta,
era fumigada con hojas de laurel quemado, mascaba hojas de la misma
planta y apretaba en su mano una rama de este árbol que crecía en
el patio del templo.
EL TRÍPODE
Cuenta la leyenda
que un pastor, Coretas, encontró una gruta en el suelo de la que
emanaba una extraña corriente de aire. Se acercó a ella y, de repente,
empezó a pronunciar frases extrañas. Llegaron sus compañeros y observaron
que Coretas les vaticinaba el futuro. Desde ese momento se utilizó
ese lugar con este propósito y los habitantes de la región construyeron
un armazón sobre el que se pudiera recibir la inspiración con toda
seguridad: el trípode.
EL ÓNFALO
Era una piedra
de unos treinta cm de altura de forma ovoidal. Ónfalos en griego
significa "ombligo". La piedra, según la leyenda, es la
que Rea dio a Crono para evitar que Zeus fuera devorado por su padre.
Cuando Zeus se sublevó contra él, le hizo vomitar a todos sus hermanos
y, con ellos, la piedra que había devorado en su lugar, que colocó
en el monte Parnaso. Con esa piedra se esculpió el ónfalo.
GARCÍA GUAL, Carlos.
Cultura Clásica, 21 Ciclo. Ed. Santillana, pp.72
6.
BIBLIOGRAFÍA:
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Alianza Editorial.
APOLONIO DE RODAS. El viaje de los
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VERNANT, Jean Pierre. Mito y religión
en la Gracia antigua. Ed. Ariel. Barcelona 1996
VIAL, Claude. Léxico de la antigüedad
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