| Cocina
para todos
Sonia del Río.
Mª Jesús Santamaría. Mª Isabel Claramunt.
Profesoras de Primaria y de Educación Infantil.
CRA de Zarzalejo. Santa Mª de la Alameda.
Justificación
del Proyecto | Motivaciones y ventajas
| Objetivos | Descripción de la experiencia:
Organización del taller | Experiencia.
| Inconvenientes | Continuidad
Este trabajo fué realizado
en un colegio rural de la zona de Madrid Oeste. Se trata del CRA
de Zarzalejo y en este caso del pueblo de Santa Mª de la Alameda,
un pueblecito situado más alla de El Escorial y escondido entre
montañas. En este pueblo había tres aulas con niños de diferentes
edades en cada clase:
- El aula de los más pequeños con
niños de Educación Infantil en el que estaban mezclados niños
y niñas de 3, 4 y 5 años (9 en total).
- El aula del primer ciclo de primaria
donde había 7 alumnos de 1º, 2º y 3º de la antigua EGB.
- El aula del segundo ciclo de primaria
donde había 12 alumnos de 4º, 5º, 6º, 7º, y 8º de la antigua
EGB.
Esto visto de esta
manera puede parecer algo complicado, pero puedo asegurar que en
este caso no se trabaja mal puesto que los alumnos y alumnas colaboraban
mucho con las profesoras y entre ellos mismos, de forma que nos
complementábamos unos a otos. Otra ventaja con la que contábamos
era el número de alumnos ya que eran 28 en total. Además se trataba
de un grupo de mayores que colaboraban mucho en ayudar a los pequeños,
protegerlos y enseñarlos durante las horas o momentos en que estaban
juntos.
La profesoras al ver esta gran colaboración y este ambiente de compañerismo
que había entre ellos decidimos realizar una actividad en la que
no sólo se tratara de enseñarse unos a otros dentro de una misma
aula, sino intentar que todos colaboraran con todos en distintas
actividades, combinándose para ello todos los niños y niñas de las
distintas aulas. No sólo se trataba de que los mayores enseñaran
a los pequeños y les cuidaran, sino que ellos también aprendieran
de los pequeños en su forma de actuar, de observar, de asombrarse,
de responder, de...

En primer lugar hay
que destacar las motivaciones que nos llevaron a realizar esta experiencia:
- Las conversaciones previas que
mantuvimos entre todas las profesoras, ya que era una actividad
que nos parecía bastante sugerente pues resultaba novedosa para
los alumnos/as, constituyendo una forma clara de salirse de
la rutina diaria.
- Estar trabajando la misma unidad
didáctica: los alimentos.
- La necesidad de variar y de hacer
algo diferente que motivase también a las profesoras y así poder
realizar actividades diferentes con los alumnos/as.
De la misma manera
analizamos las ventajas y posibilidades que teníamos de poder llevar
a cabo la actividad:
- Contábamos con espacios suficientes
donde poder distribuir a los alumnos/as sin que se molestaran
unos grupos a otros durante la realización de las diferentes
actividades.
- Disponíamos de una "cocinilla"
en la casa del maestro que estaba independiente de las aulas
y su utilización no resultaba complicada.
- El número de alumnos/as era razonable
de manera que esto nos permitía formar grupos de trabajo reducidos
con el fin de que todos pudieran participar activamente en todas
las actividades que realizaríamos.
- La actividad en sí constituia
una novedad para los alumnos/as que no habían realizado nunca
un taller así.
- Constituía un estupendo colofón
para terminar el segundo trimestre (la actividad se realizó
la última semana antes de Semana Santa).
- Una ventaja con la que contábamos
también, era la gran solidaridad que existía entre los alumnos/as
de todas las edades del Centro.Practicamente se puede decir
que formaban una gran familia entre mayores y pequeños.

Los Objetivos que pretendíamos
eran:
- Proporcionar a nuestros alumnos/as
una experiencia "diferente" de trabajo, intentando
crear actitudes de colaboración y participación.
- Completar esta actividad con otras
realizadas en el aula sobre el estudio de los alimentos, enfocando
el tema en una educación para el consumo y para la salud, pero
de una manera mucho más atractiva y sugerente.
- Aprender a tomar contacto con
la realidad aplicando en la práctica aquello que habían estado
estudiando en la teoría.
- Intentar que los pequeños y mayores,
ya acostumbrados a ayudarse unos a otros fuera de las clases
(en el recreo) continuaran esta colaboración dentro del aula.
- Hacer comprender a los padres
que este tipo de actividades no constituyen una tarea aislada,
sino que están muy relacionadas con el trabajo habitual de la
clase. Para que los alumnos/as realicen aprendizajes significativos
tienen que descubrir una utilidad, una aplicación en su realidad
cotidiana.
- Dejar a un lado muchos tópicos,
que se manifiestan más en las zonas rurales, en dónde los roles
masculinos y femeninos están estereotipados.

En un principio, y
recordando una idea de Tonucci, hicimos partícipes a los niños mediante
la aportación de distintas recetas de cocina, de las cuales seleccionamos
aquellas que resultase más fácil su realización, teniendo en cuenta
las posibilidades que ofrecía nuestro centro. Así, resultaron seleccionadas
tres recetas:
- Pastas (que se realizan en el
horno).
- Torrijas (que son fritas ).
- Tarta de queso (que se realiza
sin cocina y en el frigorífico).
Una vez elegidas las
recetas a realizar, el segundo paso era organizar a todos los niño
. Esta fue la parte más complicada puesto que nos teníamos que basar
mucho en la observación diaria de los alumnos/as, ver las interrelaciones
existentes entre ellos, ubicar adecuadamente a los líderes de cada
grupo (de forma que no hubiera demasiados alumnos/as dirigentes
en cada uno).
Una vez formados los grupos, con las anteriores consideraciones,
se realizó una asamblea en la que los alumnos/as junto con las profesoras
elaboraron la forma de rotar los grupos y su método de trabajo;
así como la fecha en cute;n de los grupos por los tres talleres
se hizo de tal forma que cada grupo acudió a un taller distinto
cada día. Al final todos elaboraron las tres recetas propuestas.
Cada profesora estaba a cargo de un taller y en un espacio determinado,
siendo los alumnos/as los que se desplazaban cada día.

Cuando los niños llegaban
al taller ya estaban todos los ingredientes y utensilios necesarios
para la elaboración de la receta. Después de lavarnos las manos
nos reunimos en asamblea y de forma ordenada, olemos, tocamos y
probamos cada uno de los ingredientes; también establecimos unos
símbolos para los ingredientes, una codificación, con la intención
de facilitar la tarea a los más pequeños.
Las recetas de cocina estaban copiadas en un mural, bien secuenciadas
y con los símbolos adecuados para que hasta los más pequeños pudieran
ir descubriendo ellos solos los pasos que había que seguir, de manera
que pudieran adelantarse a la explicación de la profesora. Este
esquema estuvo presente en todo el proceso de elaboración y lo más
interesante fue ver como los mayores iban guiando y haciendo partícipes
a los más pequeños en la actividad.
Una vez terminada la elaboración de cada una de las recetas, realizamos
un análisis más profundo de la experiencia teniendo en cuenta las
posibilidades de cada grupo de niños/as según su edad:
- Los mayores realizaron un trabajo
sobre los alimentos según los ingredientes utilizados en cada
receta.
- Los más pequeños recordaron los
pasos que se habían seguido para la elaboración de cada receta
ilustrándolos mediante dibujos alusivos.
Al terminar todos los
talleres, nos reunimos todos para intercambiar ideas sobre la experiencia
y para que fueran los propios alumnos/as los que evaluasen la actividad.

Los inconvenientes
para la realización de esta experiencia fueron.
- El entorno:Es un pueblo
pequeño y no fué posible realizar con los niños/as el primer
paso de esta experiencia que hubiese sido ir a comprar a la
tienda todos los ingredientes necesarios, pues no nos fué posible
encontrar todo lo que necesitábamos en la única tienda que hay.
- Los padres:La opinión predispuesta
de los padres sobre las actividades de este tipo, pues su idea
es que estas experiencias no sirven para aprender, "no
son libros".
- Los maestros:A pesar de
que ya con anterioridad habíamos programado actividades conjuntas
(salidas al entorno,...), no conocíamos muy bien si en una actividad
más estructurada y controlada como era esta íbamos a enfocarla
de forma similar, dada la tensión que provoca este tipo de actividades
anta la falta de costumbre de este método de trabajo.

La continuidad de este
tipo de experiencias ya se está realizando. Destacamos los nuevos
proyectos:
- Salidas al campo para el estudio
de las aves y de las plantas del entorno. Anillado de aves con
la colaboración de un profesor que tiene permiso para ello.Realización
de tareas de orientación, observación, experimentación, búsqueda
documental y recopilación de elementos para su posterior estudio.
- Pintada de las paredes del Centro
(en colaboración con otras personas).
- Posibilidad de realizar nuevos
talleres en años venideros con las aportaciones de los alumnos
y alumnas y colaborando todos en su preparación y realización.
De todo esto hemos
sacado una conclusión muy clara: no es tán dificil la coordinación
entre primaria y educación infantil. Todo lo que hay que hacer es
colaborar, transigir, ser solidarios y sobre todo tener muchas ganas
de hacer algo nuevo.

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