Educación para la Salud
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En el marco de la Ley de Ordenación
General del Sistema Educativo, los Reales Decretos que han establecido
los currículos de las distintas etapas educativas definen unas enseñanzas
que deben estar presentes a través de las diferentes áreas. Se trata
de la educación moral y cívica, la educación para la paz, para la
salud, para la igualdad de oportunidades entre los sexos, la educación
ambiental, la educación sexual, la educación del consumidor y la
educación vial.
La insistencia en que todos
esos aspectos educativos han de estar presentes en la práctica docente
confiere una nueva dimensión al currículo, que en ningún modo puede
verse compartimentado en áreas aisladas, o desarrollado en unidades
didácticas escasamente relacionadas entre sí, sino que aparece vertebrado
por ejes claros de objetivos, de contenidos y de principios de construcción
de los aprendizajes, que le dan coherencia y solidez. Algunos de
esos ejes están constituidos por las citadas enseñanzas, que son,
en realidad, dimensiones o temas recurrentes en el currículo, no
paralelos a las áreas, sino transversales a ellas.
Las enseñanzas o temas transversales
impregnan, de hecho, el currículo establecido en sus distintas áreas
hasta el punto de que carece de sentido que el profesorado se plantee
si, en un momento dado del trabajo de aula, está desarrollando una
área determinada o un tema transversal concreto. La impregnación
es recíproca: los temas transversales están presentes en las áreas
y éstas también se hallan presentes en los temas. Hablar de enseñanzas
transversales, en consecuencia, no es introducir contenidos nuevos
que no estén ya reflejados en el currículo de las áreas, sino organizar
algunos de esos contenidos alrededor de un determinado eje educativo.
Los contenidos curriculares
de los temas transversales son objeto, en la actualidad, de una
fuerte demanda social: la sociedad pide que esos elementos estén
presentes en la educación. Se trata de contenidos educativos valiosos,
que responden a un proyecto válido de sociedad y de educación, y
que, por consiguiente, están plenamente justificados dentro del
marco social en que ha de desarrollarse toda la educación, principalmente
la educación obligatoria.
De esos elementos curriculares
presentes en distintas áreas, se puede hablar como de temas o enseñanzas
transversales, porque no se sitúan en paralelo respecto a las áreas
del currículo, sino que las impregnan, con una presencia diferente
en cada caso. Son temas, por otro lado, estrechamente compenetrados
los unos con los otros. En particular, es preciso resaltar que la
dimensión de moral y cívica del currículo constituye un tema transversal
no sólo presente, sino realmente omnipresente tanto en las áreas
cuanto en los demás temas transversales. Entre los contenidos curriculares
relevantes para las enseñanzas transversales hay, desde luego, conocimientos
conceptuales y procedimientos, pero hay, sobre todo, actitudes y
valores inequívocamente ligados a una dimensión ética que debe propiciar
la autonomía moral de los alumnos y las alumnas.
En razón de esa presencia en
el currículo, en sus distintas áreas, los temas transversales tienen
un valor importante tanto para el desarrollo personal e integral
de los alumnos, cuanto para un proyecto de sociedad más libre y
pacífica, más respetuosa hacia las personas y también hacia la propia
naturaleza que constituye el entorno de la sociedad humana.
Puesto que han de impregnar
toda la acción educativa, las enseñanzas transversales constituyen
una responsabilidad de toda la comunidad educativa, especialmente
del equipo docente. En particular, han de estar presentes en el
proyecto educativo de centro, en el proyecto curricular de etapa
y en las programaciones que realiza el profesorado.
Para facilitar a los profesores
el desarrollo curricular de las enseñanzas o temas transversales,
el Ministerio de Educación y Ciencia encargó a personas expertas
la realización de documentos orientativos sobre los distintos temas.
El presente volumen, que se refiere a la Educación para la Salud
y la Educación Sexual, responde a ese encargo, cuya coordinación
ha realizado el Servicio de Innovación de la Dirección General de
Renovación Pedagógica. Su estructura es la misma de los demás volúmenes
sobre otras enseñanzas transversales. Comienza con una presentación
general del ámbito de que se trata: de su significado, de cómo ha
llegado a constituirse como ámbito educativo relevante. Pasa después
a identificar, en los contenidos curriculares y en los criterios
de evaluación de cada área y etapa, aquellos en los que se hace
presente la Educación para la Salud y la Educación Sexual. En una
tercera parte proporciona orientaciones didácticas y para la evaluación
en relación con los correspondientes contenidos curriculares. Y,
finalmente, contiene una guía documental y de recursos útiles para
el profesorado. Es una guía no exhaustiva, sino seleccionada y comentada,
para ser realmente de utilidad para quien acuda a ella.
El Ministerio de Educación y
Ciencia, al poner a disposición de los profesores este texto sobre
Educación para la Salud y la Educación Sexual, lo presenta como
un buen ejemplo de análisis de este tema, que responde al espíritu
y a la letra del currículo establecido y que, dentro de él, destaca
una de sus dimensiones importantes, a lo largo de la cual es posible
integrar aspectos muy distintos de diferentes áreas.

¿Qué se entiende por educación para la salud?
La educación para la salud en el currículo
Educación Infantil
Educación Primaria
Educación Secundaria Obligatoria
Orientaciones didácticas
Orientaciones generales
Orientaciones específicas
Proyecto Educativo de Centro
Proyecto Curricular de Etapa
Desarrollo en las diferentes etapas
Orientaciones sobre algunos tópicos
Orientaciones para la evaluación
Guía documental y de recursos
Libros generales
Bibliografía por temas
Otras publicaciones
Direcciones de interés
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