| ACCIDENTE
1
(En la oscuridad se oye la sirena de
una ambulancia. Se ilumina la escena. La habitación de un hospital.
Hay una cama hecha y otra sin hacer. En una silla está sentado
el Hombre 1 vestido con un pijama y una bata, lleva el brazo derecho enyesado.
Desde el principio observa al Hombre 2 que duerme sentado en la otra silla,
tiene en las manos un ramo de flores y un periódico en el bolsillo
del abrigo. De repente se le caen las flores al suelo y se despierta)
(Recogiendo las flores) Perdone...
¿hace mucho que está aquí?
No, hace un momento.
(Se levanta) Lo siento... me he quedado
dormido... (Mira a su alrededor)
Dónde puedo poner esto....
¿Son para mí?
Sí, claro... tenga... (Le da las
flores)
Gracias... Cuando venga el enfermero le pediré un jarrón.
¿Quiere que lo avise yo?.
¿Al enfermero? .
No, claro, sólo por un jarrón...
Mientras las dejaré aquí...
(Pausa)
Se acuerda de mí, ¿no?
Sí.
Es que creí que no se acordaría.
Sí que me acuerdo.
¿Le duele?
¿El brazo? No, ahora no.
(Pausa)
Lo siento... siento todo lo que ha pasado...
No tuvo usted la culpa.
Ya, pero... si puedo hacer algo...
¿Ha hablado con la policía?
Sí. ¿Usted no?
Sí, yo también.
¿Le han hecho muchas preguntas?
No...
A mí tampoco. (Pausa) ¿y
cuánto tiempo tiene que estar en el hospital? ¿Se lo han
dicho?
Un par de días más, hasta que se termine la observación.
De vez en cuando vienen y me observan más de cerca.
Ya debe de ser normal...
Sí, supongo.
Quieren asegurarse que está totalmente recuperado.
Ya puede sentarse...
(Mirando la otra cama) ¿Está
solo...?
¿Solo? Ah sí, de momento sí.
Qué suerte...
Sí... pero no creo que dure mucho.
¿ Y no tendría que estar en la cama? .
No...
¿Está seguro? .
Me han dicho que podía pasear un rato.
(Pausa)
Quiero que sepa que desde el otro día no he vuelto a coger el coche.
Por qué...
No he podido.
¿No había tenido nunca un accidente? .
No, nunca, se lo aseguro... La policía ya lo sabe...
Me trajo usted al hospital, ¿no?
Sí, ¿no lo recuerda?
Me lo ha preguntado la policía...
Ah... se lo han preguntado...
Sí, y si le conocía... Si le había visto antes...
Sí, a mí también me lo han preguntado... Supongo
que tienen que preguntarlo todo. (Pausa)
Se está bien aquí... Quiero decir que no hace frío...
Por la noche suben la calefacción e incluso hace calor. (Pausa)
¿Por qué no se sienta?
(El Hombre 2 se sienta en la silla. Pausa)
No sé... creo que no debería haber venido... Quiero decir
sin avisar...
Al principio no le he reconocido. Creí que se había equivocado
de habitación... y además me daba no sé qué
despertarlo...
Es que estos días casi no he dormido pensando en todo... Ah...
se me olvidaba... ( Coge del suelo una bolsa
de plástico y saca un caja que pone frágil) No me
atreví a dejarla aquí... Como no sabía si se quedaría...
(Pausa) Es suya, ¿no?
Sí.
Dónde quiere que la deje...
¿Puede abrirla.?
Sí, desde luego. (Mientras abre la
caja) También pensé dársela a la policía,
pero después como tenía que venir... (Saca
un ventilador de la caja. Pausa) No parece que esté roto...
Pruébelo...
¿Quiere que lo ponga en marcha? .
Allí hay un enchufe...
(El Hombre 2 enchufa el ventilador)
Funciona... es bueno.
Tendría que moverse hacia ambos lados...
Ah... quiere decir... (Aprieta algún
botón del ventilador pero no se mueve) Seguro que fue el
golpe... Lo recogí del suelo... (Pausa)
De todos modos rueda... aún sirve... (Pausa)
Y apenas hace ruido, ¿verdad?
Si quiere se lo regalo...
¿Me lo da?
Sí.
Pero...
Tengo muchos... Claro que éste no se mueve como los otros...
Es igual... Ya está bien... gracias... (Desenchufa
el ventilador, se sienta en la cama y se pone el ventilador en la falda)
Oye, qué te parece si nos tuteamos...
Me parece muy bien...
Tú te llamas víctor, ¿no?
Sí...
Yo me llamo Eduardo.
Sí, ya lo sé... me lo dijo la...
No te doy la mano, pero como si te la diera...
Sí, bueno, yo también...
Y tú en qué trabajas...
Soy administrativo...
¿Administrativo?
Sí, pero ahora no tengo trabajo...
Yo compro y vendo cosas al por mayor. Toda clase de cosas... Ahora, por
ejemplo, tengo un almacén lleno de ventiladores como éste...
Ah...
Unos buenos ventiladores, ya lo ves...
Sí...
Por primera vez he alquilado un almacén y lo he llenado hasta los
topes. He jugado fuerte me he arriesgado... lo entiendes, ¿no?
Sí...
Hasta ahora siempre había vendido el género antes de comprarlo.
Si alguien quería algo, yo iba y lo compraba por él. Todo
estaba bien atado desde el principio hasta el final. Pero, ahora es diferente...
¿Quién quiere un ventilador ahora? Di... quién...
Pues...
Lo quieres tú porque te lo he regalado. Si hubiera querido vendértelo
me habrías mandado a paseo.
No... yo...
No... pero si es normal.. Es lo que habría hecho todo el mundo.
puedes apostar lo que sea. Oye... quieres un trabajo, un trabajo para
medio año... como mucho para siete meses...
Pues...
Sería por las noches. Claro que tendrías que venir bien
despierto... ¿Tú fumas? .
No...
Mucho mejor. Aunque yo sí que fumo, pero puedo pasarme sin fumar,
si hace falta no me fumo ni uno... ¿Sabes qué...? Me parece...
me parece que tú y yo nos vamos a entender. Claro que antes tendrás
que decirme algo, algo que no quieres que sepa nadie, tendrás que
decirme un secreto si quieres el trabajo... Y después te diré
uno yo, claro...
Pero qué trabajo...
Te lo diré cuando me hayas hecho una confidencia... cuando me digas
un secreto tuyo...
Es que yo no sé sí...
Vamos hombre... seguro que tienes algún secreto...
No...creo que no...
No te pido nada del otro mundo... Confidencia por confidencia ...y encima
un trabajo. ¿Sabes cuanta gente firmaría algo así?
¿Sabes cuanta gente...?
Bueno... deja que piense...
No... pero oye, tiene que ser de verdad....
Ya... pero es que...
Claro que si no te interesa...dejémoslo correr...
No... lo que pasa es que ahora mismo...
Va hombre... No puede ser que no tengas ningún secreto... Un hombre
siempre tiene algún secreto para los demás hombres... No
querrás hacerme creer que tú...
Espera... estoy pensando...
No... pero escucha tiene que ser algo que...
Ya pero... bueno... hay algo que no he dicho a nadie...
Qué...
Es que no sé si...
Di, hombre...
No lo sabe nadie... nadie que conozco...
El qué...
Lo tuyo...
¿Lo mío?
Que he atropellado a alguien...
¿No se lo has dicho a nadie?
No... ni a mi mujer.
¿No se lo has dicho a tu mujer?
No... no he querido asustarla...
Ah, pues ya está bien... Yo soy tu secreto... está muy bien...
y ahora confidencia por confidencia te diré la mía... Escucha...
este verano será el más caluroso de todo el siglo. Es casi
un secreto, hay muy poca gente que lo sepa.
(Pausa) Tú no sabías nada, ¿verdad?
No...
Y mientras trabajes para mí no se lo tienes que decir a nadie,
ni siquiera a tu mujer.
Pero de qué trabajo se trata...
Tendrás que quedarte por las noches en el almacén. Yo me
quedaré de día y tú de noche. Ahora no hay nadie,
les he dicho a los de la policía que de vez en cuando echaran un
vistazo, les he dado un par de billetes para que se acuerden... pero cualquiera
se fía... Yo lo que necesito es a alguien que esté bien
despierto, ya me entiendes...
¿Sería hasta el verano...?
Sí, hasta que no quede ni un solo ventilador en el almacén.
Porque no quedará ni uno, puedes apostar lo que sea... En cuanto
llegue el calor se esfumarán todos... Oye, ¿tú sabes
conducir un toro? .
¿Un toro?
Sí, hombre... eso para cargar y descargar...
No, no sé.
Ah, ya te enseñaré yo... Es muy fácil...
Sabes... Es que yo había pensado...
Qué...
No...nada...
Di, hombre... Qué pasa... No quieres el trabajo o qué...
No, no es eso... Es que yo había pensado no volver a conducir nunca
más.
¿Nunca más?
Sí, lo he pensado mucho y...
Oye pero...
No... en serio... ya lo he decidido...
Pues me parece una tontería... Además fue culpa mía...
La policía se ha dado cuenta enseguida. Ni siquiera he tenido que
decírselo. No creas, hasta me han reñido...
¿Te han reñido?
Sí, como si fuera un niño, igual...
Lo siento...
No... tenían razón... Iba distraído... Además,
todo el día en el almacén... Por eso necesito a alguien
que se quede por la noche..
Pero es que yo ya lo he decidido: No volveré a conducir nunca más.
Eso lo dices ahora, pero ya verás como más adelante...
No... no... Lo he pensado mucho... En realidad todo esto ha hecho que
me diera cuenta de muchas cosas.
¿De verdad...? Y qué le dirás a tu mujer...
¿A mi mujer?
De lo del coche...
No lo sé... De todos modos el coche es de los dos... Ella también
lo coge.
Oye es igual... Si acaso el toro ya lo conduciré yo... Además,
de noche seguro que no tendremos que cargar ni descargar nada... Yo lo
decía por si acaso...
Claro que un toro ya sé que es distinto... Pero de todos modos...
No... pero si ya lo he entendido... Tú lo que no quieres es volver
a conducir lo que sea... nunca más, ¿no es eso?
Sí.
Pues ya está, no hay nada más que hablar.
Entonces me das el trabajo...
Sí, hombre, claro... Además ahora ya no nos podemos echar
atrás... Ahora cada uno sabe un secreto del otro... ¿no?
Sí, es verdad.
A que no esperabas que te daría un trabajo... .
No... la verdad es que no.
Ya verás... dentro de seis meses esto será como un infierno,
ni en cien años se volverá a ver nada igual...
(Pausa)
Y cuántos ventiladores hay... cuántos tienes en el almacén...
¿Cuántos...? Pues unos... veinte mil...
¿Veinte mil ventiladores?
Y ya verás cómo dentro de seis meses no quedará ni
uno...
Bueno... y si queda alguno... para el verano que viene...
Qué...
Puedes venderlos el verano que viene...
No... no lo has entendido... sólo puede haber un verano que sea
el más caluroso, sólo un verano en todo un siglo, ¿lo
entiendes o no?
Sí...sí que lo entiendo...
¿Sabes a cuántos grados están ahora en la Argentina?
¿Sabes a cuántos?
No...
Míralo en el periódico... míralo...
(El Hombre 2 despliega el periódico que lleva
en el bolsillo)
Sólo vienen las temperaturas de Europa...
¿Quieres que te lo diga yo...? Nueve grados en Buenos Aires...
Nueve grados en pleno verano... Porque allí ahora están
en pleno verano... Eso quiere decir algo... No es normal... He hablado
con gente y todos están de acuerdo... Ya empiezan, a prepararse...
Ya verás, saldrá fuego de la tierra... ¿Me dejas
el periódico?
Sí... (Se lo da. Pausa) ¿Y
cuando lo dirán...?
El qué...
Todo esto...
¿Piensas que vendrá en los periódicos? No lo dirán
por lo menos hasta que lo tengamos encima...
Entonces es del todo seguro.
Claro que es seguro, puedes apostar lo que sea.
Pues a mí me parece que deberían empezar a decir algo, ¿no?
Para qué... ¿Para que todo el mundo se largue...? No ves
hombre que esto se convertiría en un desierto... Tú no te
largarías si supieras que te ibas a asar dentro de una olla hirviendo?
Todo el mundo se largaría, todo el que pudiera, claro...
¿Tú te irás?
Sí, en cuanto el almacén esté completamente vacío
me iré muy lejos... Y tú deberías hacer lo mismo.
(Pausa)
¿Cuándo quieres que empiece a trabajar?
Pues...no sé...dentro de dos días, cuando me dejen salir,
podemos ir los dos... (Vuelve al periódico)
(Pausa)
Oye...y qué tendré que hacer exactamente...
Pues estar allí... vigilar que todo esté bien... ya te lo
he dicho. Ah, y contestar el teléfono si llaman... Tú eres
administrativo, ¿no?
Sí...
Pues supongo que los administrativos hacen algo de eso, ¿no?
Sí... algo sí...
(El Hombre 1 se levanta de la silla y se acerca a
la cama)
¿Quieres que te ayude?
No... no hace falta... (Se echa en la cama)
Por suerte sólo me he roto el brazo.
¿Estás cansado...?
Cómo quieres que esté cansado si no hago nada en todo el
día...
(Pausa)
Cuando te vi allí, en el suelo, pensé que te habías
hecho mucho daño.
Pues ya ves que no.
Escucha...
Mira... sabes qué... Estoy pensando que podría irme ahora
contigo... y enseñarte el almacén.
¿Ahora?
Sí, tengo aquí las llaves. ¿Has traído el
coche? Ah no, que tú ya no conduces... Es igual, cogemos un taxi...
Un taxi sí lo cogerás, ¿no...? (Se
levanta y coge la ropa que hay en la silla después de sacarse la
bata)
Oye pero...
En taxi llegaremos en diez minutos...
A mí me parece que...
¿Qué hora es...?
Te la estás poniendo del revés...
(Se refiere a la manga de la camisa. El Hombre 2 se acerca al Hombre 1
y le ayuda a ponerse una manga, pero la otra, la del brazo enyesado, no
cabe) ¿y antes de irte no deberías avisar a alguien?
(Probando de meter el brazo enyesado en
la manga) No cabe...
¿Quieres que avise al enfermero?
Déjalo... no cabe.
(El Hombre 1 se sienta en la cama y el Hombre 2 se
queda con la camisa en la mano)
(Coge el ramo de flores) ¿Estas flores las has comprado
aquí... en el hospital?
No...
¿Ah no?
Bueno... sí...
Seguro que son más caras que en cualquier floristería.
La verdad es que no lo sé
(Se echa en la cama) Calculo que unas... quinientas pesetas más
ramo. Pon que vendan unos veinte ramos por día... Cuántas
pesetas son de más... (Mira al Hombre
2) ¿Cuántas?
Diez mil...
Alguien debería poner una floristería por aquí cerca,
¿no te parece?
(Pausa)
Si quieres puedo ir yo... al almacén, me das las llaves y voy yo.
Para qué...
Pues... no sé...
Además no sabes dónde están las luces ni nada.
Sí...bueno...
Y tampoco he avisado a la policía que irías...podrían
darte un buen susto...
Bueno...entonces...nada...
¿Me puedes dar un par de cigarrillos...? Ah no, que tú no
fumas...
¿Quieres que los vaya a comprar?
No, es igual... Además en el hospital no venden.
Pero supongo que cerca...
No, mira...no fumaré y ya está...
A mí no me importa ir...
No, no hace falta, déjalo estar... y también se los puedo
pedir al enfermero...aquí todo el mundo fuma... ¿Por qué
no guardas el ventilador en la caja?
Sí, ahora iba a guardarlo. (Coge
la caja y mete en ella el ventilador)
¿Sabes que yo tampoco he dicho a nadie que me habían atropellado?
¿En serio?
No. Ya lo diré cuando salga... dentro de dos días...
(Pausa)
Escucha...
Qué...
No sé si decírtelo.
El qué... (Pausa) Va... hombre,
di...
.
Después de dejarte en el hospital recé por ti.
¿Por mí?
Yo no es que crea... pero no sé... aquella noche recé para
que no te ocurriera nada.
Ah... pues, gracias.
(Oscuridad)
2
(Un pequeño despacho. La
mesa y los estantes están llenos de papeles. También hay
el ventilador.. El Hombre 2 está sentado mirando el periódico,
tiene un bolígrafo en la mano. Después de un rato consulta
su reloj, descuelga el teléfono y se dispone a llamar. De pronto
se oye silbar a lo lejos al Hombre 1. El Hombre 2 cuelga el teléfono.
El Hombre 1 antes de entrar en el despacho deja de silbar. Todavía
lleva el brazo enyesado)
Ahora iba a llamarte... (Cierra el periódico)
Qué pasa...
No... como tardabas...
¿Ha llamado alguien?
No, nadie.
¿Has terminado con el periódico?
Es de anteayer...
Es igual.
Espera... (Abre el periódico y arranca
una hoja)
(Pausa)
¿Tienes mucha prisa?
Por qué...
No... por nada...
¿Tienes que salir?
No... (Enciende la radio que hay sobre la
mesa, pero no funciona)
No tiene pilas.
Y por qué la tienes aquí...
No cabe en los cajones.
¿No cabe? (Revuelve los papeles que
hay sobre la mesa) No sé que son tantos papeles... ¿Tú
lo sabes?
(Coge una carpeta) esto es mío.
(Con un papel en la mano) Esta letra
es tuya, ¿no?
Sí, es de ayer... es la llamada de ayer...
¿Hoy no han llamado?
No, no han llamado, ya te lo he dicho. (Pausa)
¿Esperas una llamada?
No, yo ya no espero nada.
(Pausa)
¿Te ocurre algo?
¿A ti te parece que me ocurre algo?
Si puedo ayudarte...
No... no puedes hacer nada.
Quizá sí...
No... no puedes hacer absolutamente nada.
Pero qué ha pasado...
Qué ha pasado... Quieres que te diga lo que ha pasado... Pues que
aquí al lado tengo unas cuantas toneladas de chatarra... Eso es
lo que pasa...
¿Te refieres a los ventiladores?
(Coge el ventilador de la mesa) Cuánto
dirías que pesa. . ¿Cuánto?
No lo sé...
Aproximadamente...
De verdad que no lo sé...
Toma... pésalo... (Da el ventilador
al Hombre 2)
(Pausa)
(Con el ventilador en la mano) Pero
qué ha pasado...
Cuánto pesa... vamos!
¡No lo sé...!
Dame... (Coge el ventilador) A ver...
Debe de pesar unos... unos... dos kilos... y si tenemos... ¿Cuántos
tenemos?
Treinta mil...
Treinta mil...treinta mil...
Escucha...
Son... unas seis toneladas de chatarra, ¿no?
¿Los venderás como chatarra?
Con eso y con lo que me ahorraré en el alquiler del almacén,
quizá no lo pierda todo...
¿No esperarás hasta el verano?
Por qué tendría que esperar hasta el verano...Dame una buena
razón... venga...
Pues... porque hará más calor... Porque este verano será
el más caluroso del siglo, ¿no? (Pausa)
¿No...?
No debería haber cogido diez mil más. Con veinte mil ya
estaba bien... ya había bastantes...
En Buenos Aires no han subido de los diecisiete grados... Lo he mirado
todos estos días en los periódicos...
Me he pillado los dedos con un par de cosas... ¿Lo entiendes...?
¿Lo entiendes ahora?
Con qué cosas...
Cosas que hace tiempo tenía bien atadas y que de repente se han
ido a hacer puñetas...
Entonces no tiene nada que ver con los ventiladores...
No entiendes nada, ¿verdad? ¿Verdad que tú nunca
entiendes nada...? (Pausa) ¿Sabes
qué pasa cuando te pillas los dedos dos veces seguidas...? ¿Lo
sabes...? No lo sabes, claro... No sabes nada... Pues te lo diré
yo. Pasa que de pronto empieza a sonar la alarma...cada vez más
fuerte...y no creas que se detiene... no... y sabes qué quiere
decir eso... ¿Lo sabes...? No, no lo sabes.
Sí que lo sé.
¿Ah sí?
Sí, la noche que te atropellé... aquella noche en cierto
modo también sonó mi alarma.
Me parece que no estamos hablando de lo mismo. (Revuelve
unos papeles)
Podrías devolverlos...
Qué...
Los ventiladores... podrías devolverlos...
Mira, con suerte podrá sacarme de encima la mitad... Y eso con
mucha suerte...
Cuánto te costaron...
(Revolviendo los papeles de la mesa)
Qué...
¿Cuánto te costaron los ventiladores?
Aún no los he pagado... Hasta finales de verano no... Pero dónde
está la... Ah, está aquí... (Abre
una especie de agenda)
(Pausa)
¿Sabes qué decidí yo aquella noche que te atropellé...cuando
sonó mi alarma...? Pues que siempre sería yo mismo fuera
quien fuera.
Y de qué me sirve a mí eso ahora... ¡De qué
me sirve si puede saberse...!
No lo sé... de nada supongo.
(Pausa)
Oye... ¿Y se puede saber qué rayos has hecho desde entonces
para ser tu mismo...eh?.
Qué he hecho...
Sí... qué has hecho... qué has hecho...
Pues...
No... espera, te lo preguntaré de otra manera... Qué haces
todas las noches en este almacén mientras eres tú mismo
sentado en esta silla...
No estoy sentado todo el tiempo... De vez en cuando salgo para ver cómo
está todo... los ventiladores...
¿Y qué más haces... eh?.
También ordeno las cosas...
Qué cosas...
La mesa... siempre la ordeno al principio de todo...
Y también lees los periódicos, ¿no?
No, no los leo... hago los crucigramas.
Ah... los crucigramas.
Sí...
Y eso es todo lo que haces...
Bueno... también pienso lo que haré después del verano...
cuando tenga que buscar otro trabajo.
Y ya está...
Sí.
(Coge el calendario que hay sobre la mesa) Que son estos números...
La temperatura que hay cada día en Buenos Aires. La miro cada día
en el periódico y la apunto aquí
¿No decías que no leías los periódicos?
Sólo miro las temperaturas.
Y los crucigramas... (Deja el calendario
sobre la mesa) ¿Sabes qué haré si en verano
esto no es un infierno? Sabes qué haré... Pues de camino
a mi casa hay un par de curvas de ésas que si te descuidas un poco...
Ni me enteraré, ya lo verás... (Pausa)
Lo siento... (Pausa) Siento todo
lo que te he dicho... de verdad...
(El Hombre 2 con el abrigo en una mano y la carpeta
en la otra se dispone a marcharse. De repente, el Hombre 1 le coge la
carpeta por detrás)
Qué es esto...
Dame, es mío...
Qué hay...
Te he dicho que es mío...
Pero qué hay... (Pausa) ¿No
me lo quieres decir?
(Pausa)
Fotografías.
¿De quién?
Mías.
¿Tuyas?
Sí..
(Abre la carpeta y mira las fotografías)
Todas son iguales...
Sí, todas.
(El Hombre 1 cierra la carpeta y se la devuelve al
Hombre 2)
Pongo mi nombre y mi dirección detrás de cada fotografía
y las envío a la televisión. Siempre están buscando
gente para que haga de publico. A mí me han llamado dos veces.
(Pausa)
¿Y pagan bien?
Sí, bastante bien.
¿Tú crees que a mí me querrían?
Supongo que sí... Siempre están llamando a gente y como
ahora hacen tantos concursos.
¿Tú has ido a algún concurso? .
No, yo fui a dos programas de variedades... de entrevistas, canciones
y esas cosas...
Yo ahora no tengo apenas tiempo de mirar la televisión...
A mí aunque sea muchas horas me va bien, como trabajan por la mañana
y por la tarde...
Me parece que si yo fuera, sería para concursar... para ir a uno
de esos concursos donde dan tanto dinero...
No dan tanto.
Cuánto dan...
No lo sé... depende. De todas formas como ahora se presenta tanta
gente es más difícil que te llamen. A mí ya hace
tiempo que me llamaron.
(Pausa)
¿Y después te viste...? En la televisión... cuando
pasaron los programas...
Sí, vi uno.
(Pausa. Empieza a sonar una alarma)
Qué es eso...
Es la alarma de al lado.
De dónde...
Alguna noche ya se ha disparado.
(Pausa)
Deberíamos llamar a la policía, ¿no?
Las otras veces después de un rato se detenía sola.
Pero los ladrones pueden estar dentro...
Una vez se disparó la alarma de aquí y no había nadie,
miré en todos los rincones y no había nadie.
¿Se disparó la alarma?.
Sí, una noche, pero dejó de sonar enseguida.
Por qué no me lo dijiste...
No me acordé, y como no ha vuelto a pasar más...
Tenías que habérmelo dicho... Cuándo ocurrió...
Al principio.
¿Y no se ha vuelto a disparar?
No, nunca más.
De todas formas tenías que habérmelo dicho... Cuándo
ocurrió
No había entrado nadie, ya te lo he dicho...
Y qué... pero se disparó...
Por nada..
Cómo... por nada..
Si no había nadie...
(La alarma deja de sonar. Pausa larga)
Parece que ya está... Quizá deberíamos llamar aquí
al lado, ¿no te parece? (Abre un
cajón de la mesa)
No viene en la guía.
Ah... ya lo miraste...
Sí.
Pues... entonces nada. Si acaso después puedo ir a ver si ya ha
llegado alguien y decirles lo que ha pasado... ¿Tú te vas
ahora?
Sí, pero tengo prisa... no puedo detenerme para llamar...
No... no hace falta, ya lo haré yo cuando salga... Oye... si tienes
mucha prisa puedo acompañarte con el coche...
Ya llevo el mío.
Ah, ¿ya llevas el coche...?
Sí, hace un par de días que conduzco.
No me habías dicho nada...
Además se lo he contado todo a mi mujer.
¿Todo?.
Sí...que te atropellé.
¿De verdad?
Sí, y le ha parecido un poco extraño que me hubieras dado
trabajo. Claro que yo le he dicho que no fue culpa mía.. Estos
dos días quería venir ella a buscarme pero yo he preferido
conducir solo.
Bueno... al menos ya vuelves a conducir, ¿no? Eso está bien...
Sí. (Pausa) Bueno... adiós.
Adiós.
(El Hombre 2 sale. Pausa)
Oye... No te olvides de cerrar la puerta... ¿Me oyes?
(Pausa. Se oye el ruido de una puerta al cerrarse.
Oscuridad)
3
(El mismo despacho de la escena
2. El ventilador rueda y se mueve hacia ambos lados. El Hombre 1 duerme
apoyado en la mesa, ya no lleva el brazo enyesado. La radio está
encendida. Desde el principio el Hombre 2 observa al Hombre 1 sentado
al otro lado de la mesa, después apaga la radio y unos momentos
después el ventilador. El Hombre 1 se despierta)
¿Hace mucho que estás aquí...? (Mira
su reloj)
No... he llegado ahora mismo.
¿Sabes cuánto hace que no pegaba ojo...? Desde hace tres
días... (Mira el ventilador y lo
pone en marcha) Creí que se había estropeado... (Acerca
la cara al ventilador y cierra los ojos) Qué bien... (Pausa)
Oye...¿has traído el coche...?
No.
Pues iremos en el mío...
Adónde...
¿Sabes qué he estado pensando esta tarde mientras conducía
el toro? Se me ha ocurrido de pronto... una idea genial... (Abre
los ojos)
Adónde quieres ir con el coche...
Buenos Aires... tú, yo y tu mujer... qué te parece...
¿Con el coche?
No, hombre... de vacaciones... Qué dices...
No puedo.
No puedo... no puedo... Despierta, hombre... (Coge
el ventilador y lo proyecta en la cara del Hombre 2, después lo
proyecta sobre la mesa y vuelan todos los papeles) Va... venga...
vamos a celebrarlo... va...
A celebrar qué...
A celebrar qué... a celebrar que... Pues que hace un calor insoportable...
¡Qué esto es el infierno... el infierno! Va... venga... (Pausa)
Deja todo eso ahora...
(Recoge algún papel) ¿Y si llaman...?
¿Sabes cuantos han salido hoy? Cinco mil... No, espera...
(Saca un papel del bolsillo de la camisa)
Cinco mil dos cientos cuarenta y cinco. Venga... vamos...
No, mira, ve tú... Además... alguien tiene que quedarse
aquí por si llaman...
Pues salgo yo, traigo un par de botellas y lo celebramos aquí...
Escucha... por qué no lo dejamos para otro día...
Pero qué te pasa... te has peleado con tu mujer o qué...
Estoy cansado.
¿Cansado?
Sí, cansado, cansado...
Muy bien... de acuerdo... estás cansado, ya lo he entendido...
Pero... oye... no hace falta que recojas todo eso...
Lo estás pisando...
Sabes qué tengo ganas de hacer... Quieres que te lo diga... Oye...
pero déjalo de una vez...
¿Lo dejo en el suelo...? ¿Es eso lo que quieres?
Claro, hombre... Además, ahora lo que cuenta es esto... (Se
toca el bolsillo de la camisa donde antes ha guardado el papel)
Ah, bueno... pues lo dejo así... Es que yo creía que...
Bueno... da igual...
No, mira... oye... tú lo que tienes que hacer es sentarte... (Hace
que se siente detrás de la mesa) y mientras ve pensando
lo de Buenos Aires... ¿me oyes? No creas que lo he dicho en broma...
No puedo ir a Buenos Aires...
No... mira, de momento lo piensas... lo hablas con tu mujer y cuando hayáis
decidido algo me lo dices, aún hay tiempo.
¿Ya te vas?
Sí, ahora voy a emborracharme, voy a celebrar que soy la hostia...
porque por si no lo sabes yo soy la hostia...
Escucha...
No lo sabías,¿eh?
Espera...
¿A que no lo sabias? Pues soy la hostia...
Escucha...
La hostia... puedes apostar lo que sea...
Cuando he llegado había alguien fuera.
Qué ...
Un hombre...en la puerta...
¿En la puerta del almacén? .
Sí.
Y qué quería...
No lo sé...
No te he dicho qué quería...
No, sólo me ha pedido fuego... Pero como una vez me dijiste que...
(Le interrumpe el Hombre 1)
Aquí no ha llamado nadie, seguro... Me habría despertado...
Me ha dicho que ya se lo pediría a otro... El fuego...
¿Quieres decir que aún está en la puerta...?
No lo sé...
(Pausa)
Hay un par de tipos a quienes debo algo de dinero... ya te lo dije, ¿no?
No ha preguntado por ti...
Qué...
Digo que no... (Le interrumpe el Hombre
1)
Ahora que todo iba bien... ¡mierda!.
(Pausa)
¿Quieres que vaya a ver si está... en la puerta...?
Sí... ve... No, espera, espera... deja que piense...
(Pausa) Cómo es ese tipo...
Pues... no sé... normal...
¿Normal?
Sí, no sé... estaba oscuro... Si quieres voy y miro si...
No... espera... espera un momento... (Pausa)
Qué le dirás si te ve y pregunta por mí.
Que no sé quién eres... que no te conozco...
¿Y crees que se lo va a tragar? .
Qué quieres que le diga entonces...
Siempre es igual... cuando las cosas empiezan a ir bien, de pronto...
Eso es que ha corrido la voz, seguro...
Qué quieres decir...
Nunca entiendes nada... ¿Verdad que tú nunca entiendes nada...?
Ha olfateado dinero y ya lo tienes aquí... Adónde vas...
(El Hombre 2 coge un papel del suelo)...
Ah.. creía que ibas a... (Pausa)
Mira... sabes qué... ya iré yo...
¿Tú?
De todos modos tengo que salir, ¿no?
Espera un rato.. a lo mejor se irá pronto...
Sí, claro... no puede quedarse toda la noche en la puerta... Y
como tampoco sabe que estoy dentro... ¿verdad?
No, no lo sabe...
Pues así que espere, ¿no...? (Sonríe.
Pausa) Bueno... si acaso dentro de un rato podemos ir a ver si
todavía está...
Sí...
(Pausa. El Hombre 2 se pone a recoger los papeles
del suelo y después lo hace el Hombre 1. Pausa)
Oye... ¡ahora llaman por teléfono te pones tú...¿me
oyes?
Sí.
(Pausa)
No creas que siempre voy así... Quiero decir que...
Sí... ya lo supongo...
(Pausa)
Podría adelantarle algo pero seguro que no le bastará...
Y encima tendría que contarle lo de los ventiladores y aún
lo estropearía. Oye.. tú no se lo habrás contado
a nadie...
No, yo no he contado nada... Y mira, a lo mejor no es nadie, ese tipo...
sólo alguien que quería fuego y basta.
No lo creo.
No sería la primera vez.
¿Es que ya ha ocurrido otra...? (Le
interrumpe el Hombre 2)
No... quiero decir que con este calor más gente por la calle y
te la encuentras en todos sitios... Toda clase de gente... ya sabes...
Sí, eso es verdad. (El Hombre 1 sonríe,
después deja de recoger los papeles del suelo y se sienta en la
silla frente al ventilador) ¿Sabes qué he oído
hoy en la radio? Que alguien se había lanzado a una piscina que
no tenía agua. El Hombre se subió al trampolín y
se lanzó pensando que había agua... (Se
pone a fumar )
¿Lo dijo él...?
¿Cómo?
Si sabía que no había agua...
Qué quieres decir...
Nada.
(Pausa).
Oye... déjalo de una vez... Va... venga...siéntate hombre...
(El Hombre 2 deja de recoger los papeles
del suelo y se sienta en la otra silla pero se vuelva a levantar enseguida).
Así que no hace falta que ordene la mesa ¿no?
Hay cosas que no son mías...
Qué cosas...
No lo sé... en los estantes...
¿En los estantes?
Sí.
Y de quién son...
No lo sé... ya estaban cuando alquilé el almacén...
Podrías habérmelo dicho... No habría ordenado nada.
No sabía que hubieras ordenado los estantes...
Los ordené al principio.
Lo que hay sobre la mesa sí que es mío...
Y además te pones a fumar... Quedamos en que no se podía
fumar aquí, ¿no?
Muy bien... no fumo... Si no quieres que fume, no fumo... (Tira
el cigarrillo al suelo y lo pisa)
No se trata de que yo quiera o no... Pero quedamos así... De hecho
fuiste tú el que... (Le interrumpe
el Hombre 1)
Ya lo ha apagado, ¿no? Dejémoslo estar... (Pausa
larga) Hoy no has traído el periódico...
No, no lo he traído.
Oye... por qué no te sientas... venga...
(Pausa. El Hombre 2 se sienta)
(Le ofrece la mano al Hombre 2) ¿Amigos...? (Se
dan la mano) Es la primera vez que doy a alguien la mano desde...
Ya había perdido la práctica...
¿Te duele?
¿El brazo? No, nada. ¿Quieres que hagamos un pulso?
¿Ahora?
Sí...venga...
No...
Venga... sí...
No... déjalo...
Tienes miedo de hacerme daño o qué...
No... no es eso...
Entonces tienes miedo de perder...
¿Perder?
'
Sí... perder... perder...
No... lo que ocurre es que no sé a qué viene hacer un pulso
ahora...
A qué viene... Pues lo habremos hecho y ya está. Es como
cuando te fumas un cigarrillo... Lo enciendes, te lo fumas y ya está.
Pues venga.... (Pone el brazo sobre la mesa)
Hagamos un pulso...
No, ahora no... es igual...
Ah... bueno... como quieras.
(Pausa)
Qué mierda de calor... Pero ya nos queda poco... Ahora sólo
hay que abrir el bolsillo... todos los bolsillos... y aún nos va
a faltar sitio... ya verás...
Yo he encontrado un trabajo.
¿Un trabajo?
Sí.
¿En la televisión?
¿En la televisión...?
Sí...en la televisión...
No... es en una gasolinera.
Ah... creí, que buscabas algo en la televisión...
Eso no era un trabajo de verdad. No puedes hacer de público toda
la vida...
No...claro. (Pausa) Oye... ¿y
por qué no hacemos algo juntos? Sabes... tengo unas cuantas ideas
para cuando se acabe lo de los ventiladores...
¿Quieres comprar más cosas?
No, nada de comprar. Vender... vender y ya está..
Vender qué...
Depende... De lo que se trata es de saber qué hace falta en cada
momento... qué se necesita en cada momento...
Dónde...
Donde sea... Por eso hemos de abarcar el mayor campo posible... Por lo
menos al principio... Luego será coser y cantar.
Bueno... yo podría quedarme en el almacén...
¿En el almacén?
Sí... alguien tendrá que quedarse... ¿no?
No... de almacenes nada. De la fábrica directo al comprador...
Todo limpio... ningún riesgo... y no creas que será fácil,
tendremos que estar en todo momento con las antenas a punto... Tendremos
que viajar mucho... hablar con mucha gente... adelantarnos a la jugada...Tú
qué continente prefieres... Yo me quedo con América, me
refiero a toda América, la del Sur y la del Norte... Sí,
ya sé que ahora todo el mundo mira hacia Oriente... Pero en Oriente
no hay nada que hacer... te lo digo yo... Es otra historia... En Oriente
se creen que tienen la razón... que tienen a Dios de su parte...
Me refiero a la gente de Oriente como tú y como yo... ya te no
cuento los otros... ésos sí que no... ésos ya ni
te escuchan. No... mira... más vale que nos concentremos en América
y en Europa... Tú te podrías encargar de Europa y yo de
América... y si las cosas nos fueran bien, más adelante
podríamos intentar ir hacia Oriente, no es que lo descarte... Pero
en este momento me da miedo que metamos la pata... Hay mucha gente que
se ha pillado los dedos allí... y mira, una metedura de pata en
Oriente no es como aquí... ya no puedes volver nunca más...
no te dan otra oportunidad... tienes que acertarla a la primera... Qué
mierda de calor... ¿Tú crees que aún estará
el tipo en la puerta...? Sí, seguro que sí... Seguro que
ha olfateado algo y ya no nos lo sacaremos de encima... puedes apostar
lo que sea... Si por lo menos supieras cómo es... Qué mierda
de ventiladores... sólo revuelven un poco el aire caliente y ya
está....¿Tú no tienes calor...? (Pausa.
Se levanta y se pasea) Así que no te acuerdas... ¿no?
De qué...
Del tipo de la puerta...
No...
Deberías haberte fijado...
Estaba oscuro...
Si trabajamos juntos tienes que fijarte en la gente... sobre todo en la
gente... En realidad no deberías fijarte en nata más...
(Se sienta) Mírame... Venga...
mírame a la cara...
Ya te miro...
No... pero mírame bien... (Pausa)
Qué ves... Venga... di... qué ves... venga...
Qué quieres decir...
Di qué ves... venga...
Te veo a ti.
Y qué más...
Nada más...
¿No ves nada más?
No... Qué quieres que vea...
Lo que quiero.
¿Lo que quieres?
Sí, lo que quiero... lo que quiero ahora mismo... en este momento...
(Pausa)
No lo sé.
No me estás mirando... venga... mírame bien... mírame
a la cara...
¡Ya te miro!.
Pues venga, ¡qué quiero... qué quiero! Tienes que
verlo... Está aquí...?
¡No lo sé ¡No sé lo que quieres...!
De acuerdo... no lo sabes... dejémoslo... dejémoslo correr...
No... espera... Y yo qué quiero...
¿Tú?
Sí... venga... qué quiero yo...
¿Ahora?
Sí... ahora... ahora...
Quieres...
Qué... qué...Venga... qué quiero...
(Pausa)
No sabes lo que quieres.
Qué...
No sabes si trabajar conmigo o irte a la gasolinera.
(Pausa. De pronto el Hombre 1 se levanta)
¿No has oído algo?
No...
(Pausa)
El tipo debe haber entrado... El de la puerta...
No puede ser...
No hables tan alto... (Pausa) No
te habrás dejado la puerta abierta...
No...
Dónde tienes la llave... Venga... dónde...
Espera... (La busca)
(Pausa)
Te la has dejado fuera... Claro... te ha pedido fuego y mientras iba a
lo suyo... Te ha tomado el pelo... No aprenderás nunca... nunca...
Eres un imbécil...
(Encuentra la llave) Toma...
Ah... vaya... (No coge la llave)
Pues así te la has dejado abierta...
La he cerrado.
Sólo la debes de haber ajustado...
Te digo que la he cerrado.
No... ya sé quién es... claro... ya lo sé... Cómo
no se me ha ocurrido antes... Piensa... piensa un poco... Es alguien que
tiene la llave... Quién puede serlo... venga... quien puede ser
ese tipo... va...
No lo sé... cómo quieres que lo sepa...
El tipo que me alquiló el almacén... quién quieres
que sea... No puede ser nadie más...
¿Le debes dinero al tipo que te alquiló el almacén....?
(Pausa. El Hombre 2 se pone a reír. El Hombre
1 sale de pronto. El Hombre 2 continua riendo hasta que se oye el motor
de un toro, entonces el Hombre 2 se ríe cada vez menos hasta que
se queda callado. Pausa larga. Entra el Hombre 1, se sienta y acerca la
cara al ventilador)
Me lo he cargado...
Qué...
Que me lo he cargado...
Qué ha pasado...
Que me lo he cargado... ¿no lo has oído?
Pero...
Cállate... deja que piense... (Se
pasea) He querido meterlo en un rincón para poder pasar
y he chocado con no sé qué... Mañana a primera hora
tendré que llamar a alguien para que lo arregle... qué mierda...
¿Había alguien? .
Qué... .
Si había alguien...
No... no había nadie... Oye, ¿tú entiendes de toros?
No, claro no tienes ni idea...
Te has ensuciado la camisa...
Qué...
La camisa...
Es igual... (Acerca la cara al ventilador)
Sólo se está bien así...
(Pausa larga)
Escucha... el trabajo aquel... es para la semana que viene...
¿Qué trabajo...?
En la gasolinera...
Creí que era para después del verano...
No... empiezo ahora... Me hará un contrato por un año...
en el turno de noche... Como ya estoy acostumbrado... Sólo tendré
que cobrar la gasolina, ni siquiera tendré que ponerla... En la
gasolinera hay una cámara, y si alguien se va sin pagar pues queda
allí... en la cámara... La matrícula quiero decir...
(Pausa)
¿Sabes una cosa...?
Qué...
Ya sé qué te ocurre a ti... ya lo sé...
Qué quieres decir...
Te da miedo que las cosas puedan irte bien... Cuando ves que algo puede
salirte bien, sales corriendo... Tienes miedo de ganar...
De ganar qué...
Lo que sea igual...
¿Lo dices por lo de la gasolinera?
No... por todo... lo digo por todo...
Mira.. no creo que se trate de ganar o perder...
No, claro... déjalo correr...
Si no cojo este trabajo ahora no me lo guardarán... ¿Tú
me lo guardarías? No, no lo harías, no esperarías,
nadie espera. Estás o no estás. Si estás te lo dan
y si no pues no te lo dan. Así que no me vengas con historias...
Y no creas que me quedaré en la gasolinera... Si una noche vas
por allí no me vas a encontrar, porque yo no estaré allí,
yo estaré muy lejos... A mí no me hace falta ir a América
ni a ninguna parte para saber lo que quiero. ¿Te crees que me he
pasado todas las noches en este almacén...? ¿De verdad lo
crees? Sí, tú crees que estaba aquí y resulta que
no, que no estaba. ¿y quieres saber dónde estaba? Pues cada
noche en un sitio distinto y no creas, podías haber venido una
noche para cogerme desprevenido y aún así no me habrías
cogido nunca... ni siquiera dormido... y cuando esté allí...
en la gasolinera, haré exactamente lo mismo. Y aunque pongan veinte
cámaras a cada lado no podrá saber dónde estoy, como
no lo has sabido tú nunca. Tú te crees que mirando a la
gente a la cara ya sabes lo que quieren, pero tú no sabes dónde
está nadie de verdad. No lo sabes. ¿Sabes lo que yo quiero
de verdad? ¿Lo sabes? No, no lo sabes, nadie lo sabe y mira, es
sólo una cosa, sólo quiero una cosa: Que me dejen en paz,
ya ves, es muy sencillo, que me dejen en paz. Eso es todo lo que quiero,
sólo eso.
(Pausa. El ventilador deja de funcionar)
Creo que se ha estropeado. (Pausa)
sí, se ha estropeado. (Pausa)
Ha durado más que el otro, ¿no?
Sí, creo que sí.
Dónde está... El otro ventilador...
Lo dejé en el almacén...
Cómo... en el almacén...
Sí, en un rincón... Aquí no cabía...
Muy bien... lo dejaste en un rincón del almacén... está
muy bien... (Intenta arreglar el ventilador)
Qué rayos le pasa.
(Pausa)
Mira... es mejor que me vaya...
¿Te vas ahora?
Sí, me parece que es lo mejor...
Muy bien... si te parece que es lo mejor... (Vuelve
al ventilador)
Oye... si quieres puedo quedarme esta noche y así no...
No... ya te puedes ir... Coge todas tus cosas y ya puedes largarte. (Pausa)
Va... venga... vete, estás despedido. Va... (Pausa)
Vete... ¿no me has oído?
Aún no me has pagado...
Sí, claro. (Saca unos billetes del
bolsillo y se los da Hombre 2) Toma... (Coge
el calendario) Esto es tuyo, ¿no?
No, es tuyo. La radio es mía...
¿La radio ?.
Sí.
Creí que ya estaba aquí...
No, la traje yo. (Coge la radio)
Te la compro... Te compro la radio... Cuánto quieres...
¿Quieres la radio?
Sí, cuanto quieres...
No la vendo.
(Saca un billete) Toma...
No, ya te he dicho que no la vendo.
Me parece que vale bastante menos que esto... Vaya, no parece nueva...
No, no es nueva.
Pues di un precio.. venga... (Saca más
billetes)
Con eso puedes comprarte una mucho mejor que la mía...
Si tengo que quedarme aquí toda la noche necesito una radio. Ahora
no puedo salir para ir a comprar una radio .
Pues te la dejo esta noche y... ya me la devolverás...
No... es igual, te la compro y ya está. Cuanto quieres... Torna...
venga (Intenta ponerle unos billetes en
el bolsillo de la camisa)
No... deja no quiero nada no la vendo...
Muy bien, no la vendes... de acuerdo...
Si quieres te la cambio por el calendario...
¿Por el calendario?
Sí, te la cambio...
¿Por esta mierda de calendario?
Sí...
No... no hace falta, te lo doy... Yo no lo quiero para nada.
No... te lo cambio por la radio...
No... toma... ya te lo puedes llevar... no lo necesito para nada...
(El Hombre 2 deja la radio sobre la mesa)
No... ya no la quiero... también te la puedes llevar... (Intenta
poner en marcha el ventilador sin éxito, entonces lo desenchufa
para arreglarlo)
Bueno... me voy... Adiós...
(El Hombre 2 sale. Pausa. El nombre 1 continua arreglando
el ventilador, de pronto lo deja sobre la mesa y se acerca al lugar por
donde ha salido el Hombre 2)
(Alto) iEh... la llave! ¡Te llevas la llave!.
(Se oye un golpe de puerta. Oscuridad)
(En la oscuridad se oye la sirena de una ambulancia. Se ilumina la escena,
El Hombre 2 está estirado en una de las camas del hospital con
los ojos cerrados, tiene un esparadrapo sobre una ceja. A su lado, de
pie, está el Hombre 1 con un periódico en la mano y una
bolsa de plástico. La otra cama está hecha)
¿Puedo sentarme? (El Hombre 2 no
abre los ojos) Tu mujer me ha dicho que podía entrar...
(Pausa) No está nada mal tu
mujer... (Pausa) Te he traído
el periódico... Te lo dejo aquí... (Mira
la otra cama) Oye, no hay nadie aquí al lado, ¿ verdad...?
(Pausa. Se sienta en la otra cama. Pausa)
¿Te duele la cabeza.? qué pregunta...
(Abre los ojos) No, no me duele.
Creí que estabas dormido, como no decías nada... (Pausa).
Te he traído el periódico...
¿Y los ventiladores?
Bien... Quiero decir que ya no queda ninguno.,
¿Ninguno?
No, ni uno. Ya. te lo dije. Hoy han salido los últimos, incluso
los que estaban estropeados, bueno, antes los he arreglado... Por eso
he venido un poco tarde... Bueno, no porque los estuviera arreglando sino
porque he estado cargando hasta última hora... Suerte que he encontrado
a tu mujer porque el enfermero ya no quería dejarme pasar. (Pausa)
Le he dicho a tu mujer que todo había sido culpa mía, que
habíamos discutido y que te habías ido del almacén
muy nervioso... que te había dejado marchar de aquel modo...
No estaba nada nervioso.
Sí que lo estabas.
Choqué a propósito contra aquel árbol.
¿A propósito?
Sí.
Tu mujer me ha dicho que había sido una farola...
Un árbol, una farola, qué mas da...
Sí, bueno...
¿No me crees?
Sí, claro.
No, no me crees...
Sí te creo, de verdad... (Pausa)
En la gasolinera... ¿te guardan el trabajo?
No lo sé.
¿Quieres que los llame?
Ya, habrá llamado mi mujer.
Sí, claro... De todos modos podría hablar con ellos...
Para qué...
No sé...
Mira, no hace falta. Además me da igual.
(Pausa).
Se está bien aquí... Si vieras el calor que hace fuera...
Yo a veces tengo frío.
¿Tienes frío? Pues debes ser el único...
No creas... el tipo que estaba aquí al lado también tenía
frío.
Ah... había alguien...
Sí, debe de haberse marchado esta mañana mientras yo dormía...
No sé muy bien qué tenía... (Pausa)
Qué miras...
No... nada... (Pausa) Tu mujer cree
que fue un accidente.
Ya lo sé.
¿No le has dicho nada?
No.
Por qué...
No he querido asustarla.
¿Y a algún médico?
Qué...
Si se lo has dicho a algún médico...
No...
Y por qué me lo dices a mí...(Pausa).
Quieres que me sienta culpable...
No, esto no tiene nada que ver contigo.
Cómo que no... Te estrellaste después de salir de mi almacén...
Y qué...
(Pausa)
Estás más loco de lo que creía.
Tú también hablabas de estrellarte con el coche, ¿no
lo recuerdas?
¿Yo?
Sí, si no te salía bien lo de los ventiladores...
Era distinto... Además no lo dije en serio... y mira... me parece
que tú tampoco querías estrellarte de verdad... seguro que
no...
No, claro... seguro que no...
No... quiero decir que... déjalo estar... (Pausa)
Oye, ¿y ahora qué harás?
A qué te refieres...
Pues... con todo...
No lo sé.
(Pausa)
Yo me voy a Buenos Aires mañana.
¿Tan pronto?
Ya te dije que en cuanto el almacén estuviera vacío me iría...Esto
es insoportable, cada vez hace más calor... Ya verás cuando
salgas... Ahora me arrepiento de no haber cogido más ventiladores...
en serio... (Pausa) ¿No os
gustaría a tu mujer ya ti ir a Buenos Aires?
¿De vacaciones?
Sí, una temporada...
No... no puede ser...
Por qué no...
No me dejarán salir del hospital hasta dentro de unos días...
Podría esperaros...
Además... no tengo trabajo...
Aún podemos trabajar juntos...
¿Lo dices en serio?
Sí, de hecho... (Le interrumpe el
Hombre 2)
Mira... ahora mismo no creo que te sirviera de mucho.
Claro, ahora toca un poco de autocompasión...
No es eso.
Pues si no es eso di que no quieres trabajar conmigo y ya está.
No quiero trabajar contigo.
¿Estás seguro?
Sí. (Pausa) me he sacado un
buen peso de encima, ¿verdad?
No creas. He estado pensando en abrir una especie de oficina aquí,
y había pensado en ti... desde el principio...
Una oficina de qué...
Desde allí tomaríamos nota de los encargos que nos hicieran...
¿Quién?
Los clientes... quién va a ser... (Pausa)
Qué dices...
No, mira...no creo que fuera bien... Quiero decir yo en la oficina...
¿Y si se lo propusiera a tu mujer?
¿A mi mujer?
Creo que podría hacerlo muy bien...
Ya tiene trabajo...
Y qué... Podría dejarlo...
No lo creo...
De todos modos puedo probarlo... Por probar...
Podrías quedarte tú.
¿En la oficina? No... eso no es para mí, ya lo sabes. Ah,
se me olvidaba... te he traído la radio... (La
saca de la bolsa de plástico) Al final te la dejaste...
Le he puesto pilas nuevas.
Te la regalo... para la nueva oficina...
No... toma...
No... quédatela... Mi mujer me ha comprado otra... aquí...
en el hospital...
¿También venden radios en el hospital?
Sí, eso parece.
Bueno... pues... gracias. (Guarda
la radio en la bolsa de plástico) El periódico sí
lo quieres, ¿no?
No puedo leer nada. En cuanto fijo la vista me da vueltas la cabeza...
¿Quieres que te lea algo?
No, no hace falta.
Es verdad... tú no lees el periódico. Bueno... pues miraremos
el crucigrama... (Abre el periódico
y pasa unas hojas)
Está al final de todo.
(Pausa)
Sí... aquí está... Veamos... a ver si sabes ésta...
“Si no puedes sentarte hay que vigilarlo" y tiene cinco letras.
"Si no puedes sentarte hay que vigilarlo" ¿Lo sabes?
Yo no tengo ni idea... "Si no puedes sentarte hay que vigilarlo"...
Banco.
¿Banco? (Gira el periódico
del revés) Pues sí, es banco. Muy bien... banco...
claro... Está muy bien... (Saca un
bolígrafo y escribe) Mira... ya tenemos una... (Pausa)
" En el bosque es el único a quien no se le suben los humos"
Qué puede ser...
Cuántas letras tiene...
Ah... sí... (Pausa) Catorce...
A ver... "En el bosque es el único a quien no se le suben
los humos" Ésta sí que es difícil, ¿no?
(Pausa) Tú sabes qué
es...
No.
(Gira el periódico del revés)
Guardabosques. ¿Guardabosques? No lo entiendo...
Guardabosques tiene trece letras...
¿Trece? Sí... es verdad... De todas formas no Io sabías,
¿a que no?
No.
Yo no lo habría adivinado nunca... (Pausa)
¿Quieres saber qué tiempo hará mañana? (Pausa)
No lo puedo creer... Dice que aún hará más calor...
Tú sabes...
Qué... (Pausa) Di...hombre...
¿Tú sabes qué hay que hacer para ser guardabosques?
No tengo ni idea... Pero supongo que no debe de ser fácil...
Por qué...
Pues... no sé... Para empezar no hay bosques... (Pausa)
Qué pasa... ¿Te gustaría ser guardabosques? (Pausa)
¿Has estado alguna vez en Brasil? allí sí que hay
bosques...
Eso es la selva.
Llámalo como quieras... (Pone los
pies sobre la cama) Estoy cansado...
(Pausa)
Supongo que para ser guardabosques habrá que saber nadar y todo
eso...
¿Tú no sabes nadar?
No.
Yo tampoco. (Pausa) Mira... yo de
ti cogería el trabajo de la gasolinera, y ya te saldrá algo,
en la gasolineras pasa mucha gente y con un poco de suerte...
Qué...
Tú procura mirar a la gente a la cara y saber qué quieren...
Gasolina... Qué van a querer en una gasolinera...
Pero la gasolina la quieren para ir a alguna parte...para hacer algo...
Se trata de saber el qué... De eso se trata...
(Pausa larga)
Cuando te atropellé... al principio pensé que te habías
puesto delante a propósito, incluso se lo dije a la policía.
¿Le dijiste a la policía que me había dejado atropellar?
Bueno... entonces no te conocía, y como me lo preguntaron...
Ah... te lo preguntaron...
Sí... ¿A ti no te dijeron nada?
Y qué les has dicho esta vez...
Casi no he hablado con la policía.
Entonces ya lo deben sospechar...
El qué...
Dos accidentes en tan poco tiempo es para empezar a sospechar... Puede
que hasta se lo han dicho a tu mujer...
La primera vez no fue culpa mía.
No, claro, fue culpa mía... Mira, si quieres les digo que esta
vez también he tenido yo la culpa... Se lo puedo decir antes de
irme a Buenos Aires... A mí no me importa...
(Pausa)
¿Te has enfadado?
No...
Lo siento...
Olvídalo...
Lo digo de verdad.
Qué más da...
(Pausa)
Escucha...
¿Quieres que te diga un secreto? Pero no se lo tienes que contar
a nadie...
El qué...
Me voy a vivir a Buenos Aires... Por eso había pensado abrir una
oficina aquí... Para establecer una especie de puente...
Qué ha pasado...
No ha pasado nada... Qué quieres que haya pasado... Ya te dije
que me gustaba más América, que creía que había
más posibilidades... Pero por ahora prefiero que nadie lo sepa,
que me voy... Si acaso más adelante, cuando todo esté más
claro...
(Pausa)
¿Irás en avión?
¿A Buenos Aires? Claro, cómo quieres que vaya...
¿Tú te mareas en los aviones?
No.
Yo tampoco. (Pausa) Yo de niño
quería conducir aviones.
¿Ser piloto?
Sí, piloto de aviones. ¿Tú no?
No.
.
Todo el mundo de niño quiere ser piloto...
Pues yo no.
Y qué querías ser tú...
No lo recuerdo.
Venga... pues ahora eres mi copiloto...
Qué...
Sí, vamos en el mismo avión...
Qué avión...
Uno... éste...
(Pausa)
Y adónde vamos...
Pues... no sé... a Buenos Aires...
Pilotamos un avión que va a Buenos Aires...
.
Eso es. (Pausa) Qué se ve
desde tú ventana... (Pausa)
Desde la mía se ve el océano.
Pues supongo que desde la mía también...¿no? (Pausa)
¿Ya sabes que los aviones casi los pilotan desde tierra...?
Este no es un avión de pasajeros... Este lo pilotamos tú
y yo.
Ah, creí que era una avión grande...
No, es uno pequeño.
¿Y falta mucho para que lleguemos?
No... Además no nos queda mucho combustible...
Así que estamos en peligro...
No... nos llegará... seguro...
Por qué estás tan seguro...
Porque nos tiene que llegar.
Podríamos avisar a la torre de control...
No, de momento no...
Llevamos paracaídas, ¿no?
Sí, pero ya verás cómo no tendremos que usarlo.
Claro que si no sabemos nadar...
El paracaídas te sirve de flotador.
¿Y los tiburones? El Atlántico está lleno de tiburones...
Y antes que nos encuentren...
Ya estamos muy cerca...
¿Ya se ve tierra?
No, aún no.
(Pausa larga)
Quizá volamos un poco bajo, ¿no?
No...
¿Estás cansado? .
No...
(Pausa)
Ahora en Buenos Aires están en pleno invierno. (Pausa) Oye... ¿estás
bien?
Sí...
¿Seguro?
Me rueda un poco la cabeza.
¿Lo dices en serio?
Sí... pero es normal... Me han dicho que era normal...
¿Quieres que llame al enfermero?
No, no... es igual...
Sí...mejor lo llamo...
No, no lo llames... Además... ya se me está pasando... de
verdad... (Pausa) Mira...
Qué...
¿No lo ves? Buenos Aires...
Sí... ya hemos llegado... (Pausa)
¿Avisamos a la torre de control?
Sí, claro.
(Pausa. Oscuridad)
Traducción de la autora |