La finalidad de estos materiales didácticos que se
ofrecen a los centros es la de orientar al profesorado que, desde octubre de 1992, imparte
las nuevas enseñanzas de Educación Secundaria Obligatoria en los centros que anticipan
su implantación. Con estos materiales el Ministerio de Educación y Ciencia quiere
facilitar a los profesores el desarrollo curricular de las correspondientes materias
optativas, proporcionándoles sugerencias de programación y unidades didácticas que les
ayuden en su trabajo.
En esta Introducción, en primer lugar, se ofrece
una serie de reflexiones y orientaciones acerca de la optatividad como respuesta a la
diversidad, su sentido en esta etapa y las finalidades a las que debe responder; en
segundo lugar, se señalan aquellas medidas de ordenación que regulan la toma de
decisiones de los equipos docentes sobre materias optativas; por último, se presentan las
características generales de los materiales que se incluyen en estos volúmenes.
La optatividad como respuesta a la diversidad
En la configuración de la etapa de Educación
Secundaria Obligatoria se introduce una vía de atención a la diversidad al ofrecer a
todos los alumnos y alumnas la posibilidad de desarrollar las mismas capacidades de los
objetivos generales de la etapa siguiendo itinerarios diferentes de contenidos.
Itinerarios que, en unos casos, pueden ser más accesibles para determinados alumnos; en
otros, pueden conectar con posibles opciones futuras que los alumnos imaginan para sí, o
bien pueden responder a sus gustos y preferencias y que, por tanto, en cualquiera de los
casos, van a suponer un refuerzo en la motivación y disposición favorable de los alumnos
y alumnas hacia los aprendizajes que se les proponen.
La oferta de materias optativas tiene, pues, un
marco: el que imponen las intenciones educativas declaradas en los Objetivos Generales de
la Educación Secundaria Obligatoria. ste permite asegurar que a través de la
optatividad curricular no se rompa el planteamiento comprensivo de la Educación
Obligatoria y se introduzcan ramas de enseñanza diferenciadas que condicionen las
opciones educativas futuras. En particular, la existencia de un espacio de opcionalidad
curricular en el último tramo de la Educación Obligatoria debe servir para algunas o
todas estas funciones:
a) Favorecer aprendizajes globalizados y
funcionales. No debe ser, por tanto, "más de lo mismo" respecto a las
áreas obligatorias, sino más bien la posibilidad de hacer cosas distintas ofertando
vías de acceso a los mismos Objetivos Generales de la etapa (y no sólo de las áreas) a
través de saberes más funcionales, más próximos a la realidad "vivida" por
el alumnado aquí y ahora. El principio de funcionalidad de los aprendizajes en el espacio
de opcionalidad adquiere un sentido más inmediato, más a la vista, y también más
perceptible para el propio alumno, que puede así hallarse particularmente interesado en
estos aprendizajes. El enfoque globalizador debe entenderse como una forma de abordar un
nuevo conocimiento poniéndolo en relación con otros ámbitos próximos del mismo,
abriendo las limitaciones que impone en ocasiones la aproximación disciplinar o de áreas
de la formación común.
b) Facilitar la transición a la vida
activa y adulta a través de la introducción de contenidos, actividades o
experiencias preprofesionales y de transición, que ayuden a los jóvenes a afrontar y
resolver positivamente sus procesos de socialización en el mundo del trabajo y de la vida
cotidiana.
c) Ampliar la oferta educativa y las
posibilidades de orientación dentro de ella. La ampliación del abanico de
actividades permite un mayor conocimiento de las diversas vías que se le abren al alumno,
contribuyendo a su orientación para las decisiones posteriores.
La optatividad curricular no ha de confundirse con
la profundización o refuerzo de los contenidos de las áreas básicas. Gran parte de lo
que habitualmente se denomina refuerzo y profundización no son sino variantes de un
determinado tipo de adaptaciones curriculares que, salvo casos extremos, no ocuparán un
espacio que debe estar especialmente reservado para atender la diversidad de motivaciones,
intereses y necesidades del alumnado. Evidentemente, no es que mediante estas materias
susceptibles de interesar más a los alumnos no se trabajen los conocimientos necesarios
para el desarrollo de las capacidades que se establecen para la etapa, sino que la
diferencia reside en que se realizan de manera distinta. No es lo mismo trabajar más
Lengua o más Matemáticas (en refuerzo o profundización) que tratar de desarrollar las
capacidades asociadas al aprendizaje de la Lengua o de las Matemáticas a través de
contenidos elegidos por los alumnos y por los que se sienten especialmente interesados.
En este sentido, es fundamental la decisión del
equipo docente sobre la oferta de materias optativas que propone a los alumnos. Las
funciones que se establecen para el espacio de opcionalidad son una referencia obligada
para esta reflexión, que, además, debe recoger el análisis de las expectativas,
motivaciones y necesidades concretas de los alumnos de ese centro en particular, así como
las posibilidades organizativas y de recursos materiales y humanos disponibles. La
propuesta debe ser variada y equilibrada, de tal forma que permita una elección real para
el alumnado y responda a los distintos ámbitos del conocimiento.
Para que la opcionalidad cumpla las funciones
indicadas es de vital importancia intercambiar puntos de vista con los alumnos
respecto a sus posibilidades de elección. Los tutores deben analizar con ellos las
ventajas e inconvenientes de cada opción, qué es lo más adecuado para sus
posibilidades, intereses y gustos, y qué posibles repercusiones tendrán las diferentes
opciones sobre los futuros itinerarios académicos y profesionales. También es
conveniente que se ayude al alumno a tener una visión lo más ponderada posible de sus
potencialidades, sin eludir la reflexión sobre las propias limitaciones.
La ordenación del espacio de optatividad
En el Real Decreto 1345/1991, de 6 de
septiembre, por el que se establece el currículo de la Educación Secundaria
Obligatoria (B. O. E. número 220, de 13-ix-1991), se especifica que en el cuarto
año de la etapa los alumnos han de elegir dos entre las cuatro áreas siguientes:
Ciencias de la Naturaleza, Educación Plástica y Visual, Música y Tecnología. Además
de esta posibilidad, el currículo comprenderá materias optativas (artículo 7.1).
Este mismo artículo señala las finalidades que se establecen para las materias
optativas. Así, la optatividad debe permitir responder a los intereses y necesidades del
alumnado, ampliar las posibilidades de su orientación, facilitar su transición a la vida
activa y contribuir al desarrollo de las capacidades generales a las que se refieren los
objetivos de la etapa.
Para responder a las finalidades propuestas (según
señala el artículo 7.2), la oferta de materias optativas de los centros, en cada
curso y a lo largo de la etapa, deberá ser suficientemente diversa y equilibrada. Este
mismo artículo determina aquellas materias que son de oferta obligada para los centros:
entre las materias optativas se incluirán en todo caso una segunda lengua extranjera
durante toda la etapa, una materia de iniciación profesional en el segundo ciclo, y
cultura clásica al menos en un curso del segundo ciclo.
La Orden de 27 de abril de 1992, por la que
se dan instrucciones para la implantación anticipada del segundo ciclo de
Educación Secundaria Obligatoria*, que aparece recogida en el documento Proyecto
Curricular que forma parte de estos Materiales para la Reforma, establece, en sus
apartados 24 a 31, las condiciones en que los centros educativos han de impartir materias
optativas en esta etapa.
En el artículo 26.4 de la citada Orden se
anticipa que la Dirección General de Renovación Pedagógica ofrecerá modelos de
desarrollo de materias optativas que puedan ser impartidas por los centros. Estos modelos
han sido ofrecidos en los Anexos I y III de la Resolución* de esta Dirección
General de 10 de junio de 1992, cuyo desarrollo y ejemplificación constituyen los
materiales didácticos que se presentan en estos volúmenes.
El artículo 27.1 señala que el número de
materias que han de cursar los alumnos será de una en tercer curso y dos en cuarto curso,
siempre que la organización temporal de las materias elegidas sea de curso completo.
Excepcionalmente, este número podrá modificarse con organizaciones temporales distintas,
trimestrales o cuatrimestrales, siempre que la suma de los tiempos coincida con el horario
total dedicado al espacio de optatividad en cada curso (dos horas en el tercer curso y
seis en el cuarto curso).
El artículo 29 establece las condiciones
para solicitar la aprobación de materias optativas distintas a las consideradas de oferta
obligada, así como los criterios con los que se supervisarán por los Servicios de
Inspección Técnica. Este mismo artículo precisa el papel que juegan los modelos de
currículo de las materias optativas propuestas por la Dirección General de Renovación
Pedagógica en el Anexo III de la citada Resolución. Debe entenderse que, salvo
incorporación de modificaciones significativas, la propuesta curricular que se adopta es
la que se ofrece como modelo. Sólo si se producen esas modificaciones, los centros
estarán obligados a presentar la propuesta alternativa y atenerse a los requisitos y
criterios establecidos con carácter general.
Una de las decisiones que deben tomar los equipos
docentes que impartirán las nuevas enseñanzas es la definición de las materias
optativas que ofrecen a su alumnado. La falta de tradición que estas materias tienen en
nuestro sistema educativo y la necesidad de orientar estas decisiones en coherencia con
las intenciones que se establecen en el Decreto de Currículo y en disposiciones
posteriores hacen que se vea necesario apoyar a los centros educativos con diseños y
ejemplificaciones de posibles materias optativas que ayuden y animen al profesorado en su
puesta en marcha y en su desarrollo.
Con carácter orientador, se ponen a disposición
del profesorado algunas de las materias que podrían formar parte del espacio de
opcionalidad en la Educación Secundaria Obligatoria. Responden a la idea de ofrecer un
catálogo de materias optativas que se consideran especialmente adecuadas para servir a
las funciones que a este espacio se le asignan, y que queda abierto para que los centros
escolares puedan adaptarlo convenientemente a sus características y necesidades. Son
materias cuyo currículo es el aprobado en el Anexo I de la Resolución de 10 de junio de
1992 (Segunda Lengua Extranjera y Cultura Clásica) o el propuesto como modelo en el Anexo
III de la citada Resolución (Taller de Artesanía, Taller de Astronomía, Los Procesos de
Comunicación, Imagen y Expresión, Taller de Teatro, Canto Coral, Taller de Matemáticas,
Expresión Corporal, Transición a la Vida Adulta y Activa), o los que se propondrán
mediante la oportuna Resolución (que contemplará las siguientes materias: Botánica
Aplicada, Conservación y Recuperación del Patrimonio Cultural, y Energías Renovables y
Medio Ambiente).
La selección de estas últimas materias que el
Ministerio piensa ampliar en publicaciones sucesivas se ha realizado atendiendo a los
siguientes criterios:
a) La adecuación a las funciones que se
señalan para las materias optativas en el primer apartado de esta Introducción.
b) Teniendo en cuenta el carácter abierto y
flexible que deben tener las orientaciones de la Administración sobre esta vía de
atención a la diversidad, se han elegido materias muy abiertas y flexibles, que admiten
concreciones distintas dependiendo de las características de los centros.
c) Se ha tratado, por otro lado, de
configurar una muestra equilibrada de los distintos ámbitos de conocimiento y
experiencia, de tal forma que el profesorado de los distintos Seminarios o Departamentos
pueda participar y aportar su competencia.
d) Por último, se ha tenido en cuenta que
las materias propuestas, si bien deben propiciar la innovación educativa, al mismo tiempo
han de encontrar cierto reconocimiento y han de verse como realizables por el profesorado
actual.
Los materiales curriculares que se presentan
responden a una misma estructura, que, en general, consta de:
a) Una primera parte de diseño en la
que se presentan los modelos de currículo de cada una de las materias optativas
que aparecen en los Anexos I y III de la citada Resolución de 10 de junio de 1992 y las
que aparezcan en el futuro ampliando o modificando el repertorio de tales materias.
En este apartado se justifica la contribución a los
objetivos generales de etapa y a las funciones del espacio de opcionalidad de cada unas de
las materias, se señalan las distintas vías de concreción o interpretaciones que
admiten, y se desarrollan los objetivos y contenidos de uno de los posibles enfoques.
En su elaboración se ha tomado el curso como unidad
temporal de referencia, introduciendo, tanto en contenidos como en orientaciones,
elementos de flexibilidad que permitan adaptaciones a períodos menores de tiempo
(cuatrimestre o trimestre). Por la necesidad de atender a la función de orientación a la
que debe servir el espacio de opcionalidad no parece conveniente, excepto en el caso
justificado de la Segunda Lengua Extranjera, proponer la continuidad de una misma materia
durante más de un curso. El modelo de currículo se ha pensado para el segundo ciclo y,
en particular, para el último curso en el caso de algunas materias concretas como
Transición a la Vida Adulta y Activa.
b) En la segunda parte se recogen las orientaciones
didácticas de la materia, como punto de partida desde el cual cada centro decidirá
su programación concreta, y una guía documental y de recursos que puede ayudar al
profesorado a ponerla en práctica.
c) En la tercera parte se ofrece una propuesta
de cómo llevar al aula la materia diseñada.
En este apartado, en unos casos, se propone una
posible secuencia de unidades didácticas para desarrollar a lo largo del curso; en otros,
la propuesta se concreta en el desarrollo de alguna unidad didáctica. En las unidades
didácticas se definen objetivos, contenidos y actividades, se hacen referencias a
espacios y tiempos más adecuados, aspectos metodológicos y organización del trabajo en
el aula, así como materiales didácticos que se utilizan y el papel del profesor en los
distintos momentos del proceso.
Por último, hay que decir que se trata de
materiales elaborados por los correspondientes autores, cuyo esfuerzo es preciso valorar
de modo muy positivo. Responden, todos ellos, a un mismo esquema general propuesto por el
Ministerio en el encargo a los autores. Han sido elaborados en estrecha conexión con el
Servicio de Innovación de la Subdirección General de Programas Experimentales, sobre
todo la primera parte, Modelo de currículo, en la que dicho Servicio ha tenido la
principal responsabilidad en su elaboración final.
Notas:
(*) Actualizada por la Orden de 8 de julio de 1993,
por la que se dictan instrucciones para la implantación anticipada de enseñanzas de
Educación Secundaria Obligatoria.
(*) Este III Anexo se verá complementado mediante
la oportuna Resolución para las materias de: Botánica Aplicada, Conservación y
Recuperación del Patrimonio Cultural, y Energías Renovables y Medio Ambiente.