Unidades Didácticas
Transversales

Introducción

"All animals are equal
but some animals are more equal
than others."

 George Orwell.

"Animal farm", 1945.

 A Luís, Arturo y Mario con todo nuestro cariño.

A Esther por su constante e incondicional apoyo.

A todas aquellas personas que reconocen

que la vida sin los y las demás no tiene sentido.

 

Introducción

El reconocimiento social de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres es un hecho muy reciente que todavía no ha dado todos sus frutos. A lo largo del siglo pasado las mujeres mantuvieron una dura y dificultosa batalla para que la sociedad reconociera sus derechos como personas. Esa larga lucha ha continuado y continúa en el presente siglo. Afortunadamente, hoy los países más desarrollados han establecido en sus normas de convivencia principios de no discriminación por razones de sexo.

Pero a pesar de que las leyes garantizan, o pretenden garantizar, la igualdad entre sexos, la realidad social y cotidiana es muy diferente. Lo cierto es que el hecho de nacer hombre o mujer todavía determina y condiciona la asunción de roles muy diferenciados socialmente; roles que, en definitiva, van pautando las formas de vida de las personas en función de unas diferencias de género de origen ideológico y cultural, y, por tanto, con altos niveles de arbitrariedad.

Hoy por hoy el tema de la discriminación por razones de sexo es un debate de absoluta actualidad entre otras razones por su directa incidencia en el Principio de Igualdad de Oportunidades defendido desde importantes instituciones nacionales e internacionales (ONU, Unión Europea, MEC, Ministerio de Asuntos Sociales, Comunidades Autónomas, ...), y desde las más básicas legislaciones de incidencia mundial (Derechos Humanos, Derechos de los Niños y las Niñas, Declaración Mundial sobre Educación para Todos, etc.). Lo mismo ocurre en la normativa española comenzando por nuestra vigente Constitución y culminando en la L.O.G.S.E., que es el marco legal de la Reforma de nuestro Sistema Educativo, y donde se declara que la educación persigue el cultivo total de la persona

Por otro lado, la escuela, como institución fundamental de nuestra sociedad e importante agente socializador desde todos los tiempos, también participa activamente en la existencia de desigualdades por razón de sexo desde el momento en que los estereotipos se confirman y reproducen dentro del propio sistema educativo: las formas de organización escolar, el reparto de poder y responsabilidades, las actitudes y expectativas del profesorado hacia el alumnado diferenciadas en función del sexo, los modos de actuación, comportamiento y trabajo del profesorado en base a su propio sexo, la distribución de los espacios y tiempos escolares, los materiales didácticos, los libros de texto que no proporcionan un trato igualitario a hombres y mujeres, ..

En este trabajo vamos a realizar, en primer lugar, una aproximación a la naturaleza normativa del Principio de Igualdad de Oportunidades: estudiaremos aspectos normativos de dicho principio en su relación con la discriminación en función del sexo a nivel internacional, europeo y español.

En un segundo punto trataremos de analizar las posibles relaciones existentes entre Igualdad de Oportunidades, Discriminación Sexual y Educación: estudiaremos cómo realiza nuestra escuela la transmisión del género, y si reproduce o no desigualdades sociales.

  Tras estas cuestiones, y una vez contextualizadas en nuestra comunidad autónoma, presentamos un desarrollo curricular para una educación no sexista en el primer ciclo de secundaria a través de las áreas tranversales.

  Hemos de señalar que la propuesta de actividades que presentamos no es una propuesta cerrada, sino que el profesorado puede pensar y crear otras actividades que considere más adecuadas a las características de su aula y que desarrollen los mismos conceptos, procedimientos y actitudes. El material que ofrecemos ha sido seleccionado según nuestro criterio personal, y por tanto es totalmente reemplazable a criterio del profesorado. Por ello, al final de este documento presentamos un apartado de bibliografía complementaria donde pueden encontrarse otras sugerencias y otras ideas que se pueden desarrollar sobre esta base.

  Queremos dar las gracias a aquellas personas que nos han prestado su apoyo y ayuda durante la elaboración de este trabajo. Nuestro especial agradecimiento a J. Manuel Martín Delgado y a Concha Llorente Laso por su colaboración en el procesamiento informático de este documento.

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Motivaciones personales

 

Esta propuesta es fruto de dos años de estudio de diferentes cuestiones relacionadas con el sexismo desde la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid, y de las inquietudes que nos suscitaron diversos aspectos tratados en aquellos cursos sobre coeducación y psicoafectividad en el aula en los que hemos participado.

  En esos dos años de trabajo se estudiaron cuestiones relacionadas con el sexismo en la literatura infantil -concretamente en el clásico de Disney "La Bella y La Bestia"- y en la publicidad televisiva. De este acercamiento a la extensa documentación, investigación y bibliografía sobre el tema, junto con las pequeñas conclusiones de nuestros estudios, nació en nosotras la inquietud por la necesidad de empezar a profundizar en el tema y buscar posibles soluciones o alternativas.

Finalmente, desde el Departamento de Teoría e Historia de la Educación de la Universidad Complutense, se realizó un estudio sobre las cuestiones éticas y políticas del sexismo en el material didáctico y su relación con el Principio de Igualdad de Oportunidades. Dicho estudio vino a confirmarnos la necesidad de elaborar diseños de intervención aplicados al ámbito educativo cuyo objetivo fuera el tratamiento de la discriminación en función del sexo a través de las diferentes áreas del currículo como primera y principal medida preventiva.

  Del análisis de todas estas cuestiones a lo largo de este tiempo extrajimos la siguiente conclusión: el tema de la discriminación en función del sexo afectaba tanto a mujeres como a hombres. Y dado que parece ser que todos los esfuerzos institucionales van dirigidos a la acción positiva en favor de las mujeres, nos planteamos si no sería pertinente diseñar intervenciones de acción positiva para ambos sexos. Es decir, partimos de la idea de que el hombre, al igual que la mujer, desempeña un rol totalmente forzado socialmente que hay que modificar. 

Creemos que todo el macrosistema social en que se desarrolla la cultura occidental transmite e impone una visión dominante de los hombres en todos los ámbitos de la vida y, en consecuencia, construye una consideración social hacia la mujer totalmente desacertada. Evidentemente, ambas son imágenes obviamente estereotipadas que, además de ser claramente perjudiciales e impedir a las personas desarrollar todo su potencial, contribuyen a que interioricemos imágenes sumamente falsas sobre unas y otros (Askew y Ross, 1991).

Los últimos resultados de ciertas investigaciones indican que los jóvenes varones viven una crisis de identidad de género a consecuencia de la acción que se viene llevando a cabo en favor de las mujeres. Y esto nos preocupó seriamente; por ello decidimos elaborar una intervención educativa cuyo objetivo final expresa perfectamente Félix Ortega (AA. VV, 1993: 14): "buscar fórmulas de socialización que faciliten, a partir de un núcleo de identidad común, trayectorias del género distintas, si bien compatibles".

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Justificación del Proyecto:

 

Implicaciones éticas, políticas y educativas

El tema de la Igualdad de Oportunidades para ambos sexos tiene, a nuestro entender, implicaciones de diferente índole. Por un lado, desde el momento en que hablar de Igualdad de Oportunidades es hablar del derecho a una educación justa e igualitaria para todas las personas, del derecho a la dignidad de la persona, al honor, a la intimidad y a la propia imagen, nos encontramos sin duda ante un conjunto de cuestiones de comportamiento ético y cívico.

Esto sin olvidar que las consideraciones y los comportamientos sexistas se pueden agrupar bajo lo que denominamos actitudes, cuyo cambio es el primer objetivo de una Educación en Valores.

Por otro lado, la cuestión es en sí misma un problema educativo dada su propia naturaleza: hablamos de impregnar al currículo y todos los elementos que lo configuran de una filosofía no sexista, no discriminatoria en función del sexo.

La Igualdad de Oportunidades para ambos sexos debe por tanto incluirse en todas las áreas del currículo ya que la educación no sexista no es un objetivo independiente y/o añadido al proceso educativo, sino todo lo contrario, es un principio que debe estar presente de modo permanente en la educación y formación de las personas.

Por todo ello, las propuestas curriculares deberán elaborarse teniendo en cuenta este aspecto tanto en los objetivos, los contenidos, la metodología y los criterios de evaluación.

Debido a todo lo dicho hasta ahora y a las reflexiones que siguen, nos encontramos ante una cuestión de grandes implicaciones políticas. A este respecto aparecen varios interrogantes: ¿se están creando sistemas educativos segregados en nombre de la Democracia?, ¿no es la escuela la vía de transmisión del modelo social vigente?, la escuela ¿libera o reproduce?.

Son todas ellas cuestiones que vienen estudiándose desde hace varias décadas y que han recibido múltiples respuestas en función de las ideologías y políticas educativas operantes en cada momento. Por otra parte, la Igualdad de Oportunidades para ambos sexos es un principio que viene recogido, como dijimos en líneas anteriores, en los Tratados Internacionales, en los acuerdos, resoluciones, etc, europeos y en las leyes españolas, lo cual le confiere el rango de principio democrático que debe impregnar la política educativa para el logro del "pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales", que no es otra cosa que la Educación según el artículo 27.2 de nuestra Constitución.

 

En otras palabras, y según el propio Ministerio de Educación (1993: 9):

"La educación escolar, fundamentalmente en su etapa obligatoria, tiene la finalidad básica de contribuir a desarrollar en los alumnos y alumnas aquellas capacidades que se consideran necesarias para desenvolverse como ciudadanos con plenos derechos y deberes en la sociedad en la que viven".

Es de suponer que la Igualdad de Oportunidades para ambos sexos contribuye a este objetivo de nuestra política educativa.

En directa consecuencia con estas políticas igualitarias, la Comisión de las Comunidades Europeas propuso un segundo Programa de Igualdad de Oportunides que abarcaba desde 1986 hasta 1990 que recogía una serie de medidas enfocadas hacia la educación, el empleo, las Nuevas Tecnologías, el reparto de responsabilidades familiares y profesionales, y la sensibilización y evolución de las mentalidades (Romero, 1989: 15).

El anterior equipo ministerial aprobó el IV Programa de Acción Comunitaria para la Igualdad de Oportunidades entre hombres y mujeres, que contempla, en palabras de la ministra Alberdi "el papel de las mujeres en una economía cambiante", y establece como uno de los objetivos centrales conciliar la vida profesional con la familiar, objetivo que debe hacerse extensivo a los hombres.

El M.E.C., siguiendo esta línea, viene realizando desde septiembre de 1987 un Plan General de Igualdad de Oportunidades para las Mujeres en coordinación con el Instituto de la Mujer. Este plan político se estructura en torno a cuatro objetivos:

 

1 - Combatir los estereotipos sexistas en el material didáctico.

2 - Combatir los estereotipos sexistas en los curricula.

3 - Fomentar el cambio de actitudes en el profesorado a través de formación inicial y contínua.

4 - Garantizar una igualdad de oportunidades para los chicos y las chicas en el acceso a todas las formas de enseñanza.

 Ayudar a la consecución de los objetivos 1 y 2 de este Plan General, es una de las pretensiones de esta propuesta curricular.

Pero concretemos un poco más el marco que justifica esta propuesta. Durante el período 1988-1990 se desarrolló el I Plan de Igualdad de Oportunidades, el cual puso especial hincapié en la eliminación de las discriminaciones por razón de sexo en el ámbito educativo. Aunque la evaluación general fue positiva y el Plan resultó un avance, se detectó que no había sido suficiente. Por ello se elaboró el II Plan de Igualdad de Oportunidades para las Mujeres que se desarrollaría entre 1993 y 1995. Su objetivo 2.1. pretende "desarrollar el curriculo establecido para que responda a una concepción de la educación de acuerdo con la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, eliminando los rasgos sexistas androcéntricos de las prácticas y de los contenidos educativos" (Instituto de la Mujer, 1993: 41-55).

Entre las actuaciones que operativizan dicho objetivo encontramos la 2.1.1. dedicada a promover "la elaboración y difusión de ejemplificaciones y programaciones curriculares en todas las áreas de la Educación Infantil, Primaria y Secundaria, conforme a principios de educación no sexista" (op. cit.: 41), y la 2.1.3. que trata de "desarrollar los contenidos de los Reales Decretos que establecen las enseñanzas mínimas y los currículos en relación con las capacidades requeridas, para que tanto los alumnos como las alumnas se desenvuelvan con autonomía en el ámbito doméstico y en el cuidado de la salud propia y de las otras personas" (op. cit.: 42).

Dicho todo lo anterior, nos pareció importante elaborar una propuesta curricular conforme a estos principios dirigida al primer ciclo de la Secundaria Obligatoria por ser en este período cuando aparece la optatividad con un peso creciente a lo largo de la etapa.

Hemos de tener en cuenta que muchas veces "las elecciones ante una variedad de contenidos no se hace necesariamente de acuerdo con las aptitudes e intereses individuales sino que vienen determinadas por un sistema social sustentador de estereotipos masculinos y femeninos y que es necesaria la intervención educativa para neutralizar estas influencias externas" (M.E.C., 1992: 23). Y es importante señalar que estas opciones (que además de un componente académico tienen otro personal y actitudinal) irán configurando los estilos de vida que nuestras alumnas y nuestros alumnos mantendrán a lo largo de su vida.

Por otro lado, y evolutivamente hablando, es en esta etapa de la vida cuando comienzan a aparecer las primeras transformaciones fisiológicas que preceden a la adolescencia y que tienen una importante repercusión en la configuración de la propia identidad, la autoestima y el autoconcepto. Comienzan a adquirirse las ideas y actitudes personales, y los valores propios. Es el momento en que se estructura la propia escala de valores.

Estos cambios unidos a la importancia que el y la preadolescente conceden a cómo son percibidos/as y considerados/as por los demás, y especialmente por el grupo de iguales, justifica la pertinencia de una intervención educativa encaminada a proporcionar los elementos de juicio necesarios para paliar los límites impuestos por los estereotipos y la influencia del sistema sexo/género en el desarrollo de las capacidades y de la personalidad del alumnado. 

Por todo ello nos parece que la L.O.G.S.E. ofrece un marco adecuado para educar en la igualdad, la solidaridad y la tolerancia contribuyendo a que los niños y niñas de hoy sean capaces de vivir y convivir en una sociedad libre, democrática y axiológicamente plural durante toda su vida.

 

El proyecto está formado por los documentos siguientes en formato Word, contenidos en un archivo comprimido:

Portada, introduc., capitul (1,2,3,4) y bloques. También está incluída la guía del profesorado y un cuestionario en la carteta material.

 

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