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Educación especial
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DEFICICIENCIA VISUAL. NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES DEL DEFICIENTE VISUAL

 

A raíz de la aparición del Real Decreto de Ordenación de la Educación Especial se afianza en España una nueva concepción de la misma: la integración escolar. Como consecuencia de ello, han quedado atrás modelos y metodologías centrados en las limitaciones de las personas. Hoy en día, el reconocimiento del derecho a la educación de todas las personas y el papel de la escuela como promotora del modelo de integración son indicadores significativos del cambio en el concepto de la Educación Especial: se ha pasado de una concepción que centraba el problema en el niño a una concepción que concede tanta importancia al déficit como al ajuste o respuesta que el ambiente o contexto da a ese déficit.

Respuesta educativa que se ofrece desde la escuela pero que pasa, necesariamente, por conocer y determinar las características y rasgos diferenciales del déficit que presenta el alumno así como las necesidades educativas especiales que conlleva.

Este último aspecto será sobre el que incidiremos en este artículo, remitiendo al lector, si desea saber las características y rasgos de la deficiencia visual, al artículo que con título ‘Aproximaciones al concepto de la deficiencia visual’ se publica en esta misma página.

Bajo la perspectiva recogida líneas arriba, todos los alumnos tienen necesidades educativas que, en el caso de algunos alumnos son mayores, definiéndose entonces como especiales y que van a requerir de ayudas que les permitan seguir el desarrollo del proceso de enseñanza y aprendizaje. Se acuña, entonces, el término de ACNEE ( alumno con necesidades educativas especiales) que en nuestro caso se deben a una deficiencia sensorial de carácter visual.

Teniendo en cuenta las características evolutivas y los rasgos definitorios del deficiente visual, las necesidades educativas especiales que deben ser atendidas escolarmente se concretan en las siguientes:

 
Necesidad de normalización  

El principio de normalización se asocia al concepto de discapacidad, independientemente de la causa que la origine, y el objetivo es que la persona deficiente, en este caso, deficiente visual, desarrolle una forma de vida lo más cercana y parecida a la normal.

Su aplicación pasa por acercar al alumno deficiente visual al currículo ordinario, o lo que es lo mismo, a la integración escolar, proporcionándole los recursos necesarios para ajustar la respuesta educativa a sus propias necesidades.

 
Necesidad de aprovechar al máximo los restos visuales subir

La información que una persona percibe a través del canal visual resulta tan importante que no debería menospreciarse la necesidad del mismo. En el caso del deficiente visual, el aprovechamiento de los restos visuales se convierte en un objetivo a tener en cuenta, si bien entendemos que dependerá siempre del caso.

Sin atender a la causa que ha producido la afección, cuando una persona posee una disminución de la agudeza visual se habla entonces de personas con residuo visual o hipovisión.

Dado que el objetivo que se persigue es el logro de una personalidad armónica, así como la adquisición de conocimientos, hábitos y habilidades necesarios para desenvolverse en el medio que le rodea, será necesario que el alumno con residuo visual aprenda a desenvolverse sólo y para ello será fundamental estimular tempranamente y aprovechar al máximo los restos visuales que posea.

 
Necesidad de estimular el desarrollo perceptivo táctil y auditivo  

La disfuncionalidad en el uso de canal visual pone de manifiesto la necesidad de potenciar y desarrollar otros canales y así permitir la entrada de información.

Lejos de la creencia de que el alumno ciego desarrolla de forma natural otros canales sensitivos, el hecho es que precisa de apoyo y entrenamiento en los mismos. La estimulación de la percepción en los niños ciegos debe basarse en el aprovechamiento del sentido del tacto y del oído.

La educación del sonido adquiere especial relevancia para las habilidades de escucha, discriminación y atención. Es importante favorecer la experimentación y deambulación por el espacio, utilizando técnicas de orientación y movilización basadas en un tacto activo e intencional (sistema háptico) que le permita conocer el entorno que le rodea.

 
Necesidad de acceder a la lectura y escritura  

No siendo necesaria la consideración de ningún sistema alternativo de comunicación oral, las necesidades del deficiente visual se aglutinan en torno al acceso a la lectoescritura.

Independientemente de los avances tecnológicos, la base se sitúa en el aprendizaje del sistema Braille. La utilización de libros y textos escritos en Braille, la escritura sobre plástico y con punzón, la máquina Perkins o las nuevas tecnologías (pantallas con líneas Braille o teclados Braille) se apoyan en un sistema de comunicación que, por medio de la combinación de 6 puntos en relieve, percibibles a través del tacto, favorecen el aprendizaje de un alfabeto que da acceso al mundo de la cultura, la lectura y la escritura.

 
Necesidad de desarrollar habilidades de autonomía personal subir

El mantenimiento de hábitos y rutinas del cuidado del cuerpo y seguridad personal y la búsqueda de una independencia personal y autonomía en las actividades diarias supone la enseñanza de una serie de habilidades encaminadas a superar las dificultades que presenta el deficiente visual en cuanto al aseo personal, el vestido y la circulación vial.

Pero la autonomía personal también incluye actividades de la vida diaria como el manejo en el hogar o los quehaceres domésticos, igualmente objeto de enseñanza y entrenamiento.

Especialmente importante es la orientación y movilidad, pues implica un cambio en la conciencia del cuerpo en el espacio y un reaprendizaje de la marcha y la decodificación den los estímulos del medio.

 
Necesidad de relacionarse con adultos e iguales  

Ni que decir tiene la necesidad de todo ser humano de establecer interacciones con las personas que le rodean, no solo de cara a favorecer los aprendizajes, sino para favorecer el desarrollo personal, los vínculos sociales, la amistad, el ajuste personal o el desarrollo cognitivo. Sin olvidar las implicaciones que las relaciones con los demás comportan para el sentimiento de confianza y seguridad en uno mismo, autoestima y autoconcepto.

El establecimiento de relaciones interpersonales saludables, basadas en las posibilidades reales del alumno ciego o la creación de situaciones de aprendizaje cooperativas permitirán la integración del alumno ciego en el contexto educativo.

 

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