| Los trastornos de
la conducta y del comportamiento se han convertido en una
de las situaciones más preocupantes para padres y profesores
que ven cómo sus hijos y alumnos presentan cuadros
conductuales que necesitan apoyo médico y psicopedagógico.
Si hubiese que dar una definición clara y sencilla
sobre estos trastornos recurriríamos a aquella que
los define como “los problemas que tienen nuestros hijos
cuando tienen dificultades para cumplir las normas que la
mayoría de los niños aceptan”.
A esta situación se ha llegado en los últimos
años “gracias” a los cambios experimentados
por la sociedad, en los que se ha fomentado sobre todo un
modelo de vida muy distinto del tradicional y basado en un
predominio de la individualidad; esto ha traído consigo
unas consecuencias muy negativas para nuestros niños
y adolescentes, que se ha concretado en que cerca del 15 por
ciento de estos menores sufran algún tipo de trastorno
de la conducta y que se manifieste en acciones agresivas,
violentas o, incluso, delictivas. Los trastornos de conducta
o del comportamiento, caracterizados por una gran variedad
de conductas antisociales, tienen un inicio más temprano
en los niños que en las niñas, en edades comprendidas
a partir de los 7 años en los niños y de los
13, en las niñas, con una frecuencia mayor de padecerlos
los varones. En este comportamiento tienen mucho que ver los
padres que han ido delegando sus funciones paternas fuera
del ámbito familiar, como son por ejemplo, la televisión
y ciertas discotecas para niños, según los informes
emitidos por dos personalidades de la talla del doctor José
A. Alda Díez, Jefe del Servicio de Psiquiatría
Infantil del Hospital San Juan de Dios de Barcelona, y Luis
Rojas Marcos, presidente de la Corporación de Sanidad
y Hospitales Públicos de Nueva York.
A la hora de hacer una clasificación de los diferentes
trastornos del comportamiento nos encontramos con serias dificultades
para llevarla a cabo, dado el elevado número de síntomas
que aparecen y que ha quedado perfectamente reflejado en las
clasificaciones ofrecidas por el DSM-III y el DSM-IV o por
el CIE-10, tales como agresividad, robos, incendios, fugas,
mentiras, y que con harta frecuencia van asociadas con hiperactividad,
impulsividad, dificultades cognitivas y de aprendizaje y habilidades
sociales pobres. La mayor parte de estos trastornos se presentan
ya desde la infancia, aunque hay notables diferencias entre
ellos y que intentaremos analizar en varios apartados. Los
trastornos de conducta más frecuentes, según
DSM-IV, y que vamos a seguir a lo largo de nuestra exposición,
son:
Trastorno por déficit de atención con
hiperactividad
- Tipo con predominio del déficit de atención.
- Tipo con predominio hiperactivo-impulsivo.
- Tipo combinado
Trastorno disocial
- Trastorno negativista desafiante.
Según la clasificación de trastornos mentales
ofrecida por CIE 10, siguiendo los criterios de la OMS, encontramos:
Trastornos disociales
- Trastorno disocial limitado al contexto familiar.
- Trastorno disocial en niños no socializados.
- Trastorno disocial en niños socializados.
- Trastorno disocial desafiante y oposicionista.
- Otros trastornos disociales.
- Trastorno disocial sin especificación.
Trastornos disociales y de las emociones mixtos
- Trastorno disocial depresivo.
- Otros trastornos disociales y de las emociones mixtos.
- Trastorno disocial y de las emociones mixto sin especificación.
Antes de seguir adelante conviene que hagamos una pequeña
precisión relacionada con la doble distinción
que hacemos sobre el trastorno de conducta y el trastorno
desafiante y que se basa en los criterios del DSM-IV-TR, que
establece claras diferencias entre el trastorno Oposicionista
Desafiante (TOD) y el Trastorno de Conducta (TC). En el primero
de ellos (TOD), como más tarde se verá con amplitud,
el patrón de conducta negativista, se presenta con
una serie de comportamientos tales como encolerizarse, discutir
con adultos y desafiarles activamente, molestar deliberadamente
a otras personas, acusar a otros de errores o faltas propias,
ser colérico y rencoroso, etc. Por su parte, el TC
presenta un patrón repetitivo y persistente de comportamiento,
caracterizado por una violación sistemática
de los derechos de otras personas, así como por el
incumplimiento de una serie de normas sociales propias de
la edad (agresión a personas y animales, destrucción
de la propiedad, fraudulencia o robo, violaciones graves de
normas), debiendo especificarse la gravedad y el momento de
inicio (infancia o adolescencia). Finalmente, indicar que
el Trastorno Oposicionista y Desafiante aparece con anterioridad
y es menos grave que el Trastorno de Conducta.
Los trastornos de conducta sobre los que de una manera más
detallada vamos a incidir en este capítulo van a ser
aquellos que el Manual Diagnóstico y Estadístico
de los Trastornos Mentales, realizado por la Asociación
Americana de Psiquiatría (APA), recoge como trastorno
de conducta dentro de los llamados trastornos por conductas
perturbadoras, junto con el trastorno por déficit de
atención con hiperactividad y el negativismo-oposicionismo
desafiante. En general, aunque presenta unos síntomas
diferenciados, contienen otros que suelen aparecer en varias
de estas patologías. De ahí que en este apartado
tratemos los siguientes trastornos:
TDAH: Trastorno de la Atención
con Hiperactividad
Trastorno de la conducta o trastorno
disocial
Trastorno oposicionista y desafiante

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