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TIPOLOGÍA >> TRASTORNOS CON TICS
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Trastornos
con tic 
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nos referimos a ese movimiento que se produce en algunas partes
del cuerpo, como la cara, los hombros, las manos o las piernas,
de una manera repentina y sin control, aunque se pueden detener
por períodos breves de tiempo. Lo más normal es
que los tics se presenten de una forma leve y transitoria y
que desaparezcan sin más; sin embargo en algunos casos
tienen una mayor frecuencia y severidad, llegando a convertirse
en crónicos, lo que afecta de una manera importante a la
vida del niño.
Los trastornos ocasionados por tics son uno de los que con
mayor frecuencia aparecen entre los niños, detectándose
en un porcentaje cercano al 20 por ciento de éstos,
siendo mayor su frecuencia en niños que en niñas,
en torno a tres veces mayor, aunque para algunos especialistas
no existe diferencia alguna (Nelson). La edad en la que suele
aparecer está en una franja comprendida entre los 6
y los 10 años y lo suele hacer de una manera involuntaria
(aunque no se descarta que en algunos casos sea de modo intencionado,
para más tarde convertirse en involuntario). De ahí
que una definición tipo sobre este trastorno sea aquella
que le define como "movimientos o vocalizaciones involuntarios,
repentinos, rápidos, repetitivos, arrítmicos
y estereotipados que afectan a grupos musculares determinados
o una vocalización de aparición brusca que representan
descargas de la tensión originada por estados físicos
y emocionales y que carecen de utilidad aparente". (Tomado del pediatra
Juan Manuel Pereira Pombo, en http://www.medspain.com/ant/n4_abr99/tics.html). De
esta definición deducimos, inicialmente, que hay dos
tipos de tics: los motores y los verbales o fónicos,
que a su vez pueden presentarse de una manera simple o compleja.
Por último, conviene aclarar que un tic es algo muy
diferente a un espasmo. Mientras que los espasmos son producto
de funciones reflejas, los tics implican a la corteza cerebral,
es decir, tienen algún componente psicológico
de ideas y emociones asociadas. Ahora bien, siempre existe
la posibilidad de que un tic aparezca a consecuencia de un
trastorno neurológico, siendo necesario entonces la
evaluación de un especialista. En cuanto a los niños
que tienen tics suelen ser, por regla general, niños
normales, brillantes y sensibles, aunque tienen una mayor
intensidad entre niños cohibidos y tímidos.
Características generales
del trastorno con tic
¿Cómo se manifiesta
este trastorno?
Tipología de estos tics según
los criterios establecidos por CIE-10 y DSM-IV
¿Qué hacer los padres?
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Características
generales del trastorno con tic |
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| Resulta a veces complicado determinar
los motivos por los que aparece un trastorno de este tipo en
los niños, así como las consecuencias psicológicas
que su aparición produce tanto en el niño como
en su entorno. Desde el punto de vista de las causas hay que
apuntar que éstas no se han definido todavía de
una forma clara y concisa; entre aquellas que dan lugar a su
aparición, según los especialistas, se encuentran
las siguientes, englobadas en orgánicas, hereditarias
y psicológicas:
Dentro de las causas orgánicas se encuentra el exceso
de dopamina (sustancia química en el cerebro) en el
cuerpo o una sensibilidad aumentada a la misma. O por un funcionamiento
defectuoso de los ganglios basales en el cerebro (no está
demostrado), de una disfunción de la transmisión
nerviosa que afectarían a distintos neurotransmisores
. También, se sugiere la influencia de la testosterona,
sobre todo en aquellos especialistas que argumentan que este
trastorno lo padecen más los niños que las niñas.
Herencia familiar. Aunque hasta hace poco
tiempo se venía insistiendo en que no había
relación alguna con antecedentes familiares que hayan
padecido dicho trastorno, estudios genéticos familiares
recientes vienen a demostrar todo lo contrario, hasta el punto
que se estima que los familiares de primer grado de pacientes
con síndrome de Gilles de la Tourette padecen una serie
de trastornos por tics por este origen genético, que
se cifra en un 50 por ciento de los varones y un 30 por ciento
de las mujeres. En ocasiones se trata de una mera imitación
de un tic que tenga el padre o que haya tenido y que se manifiesta
en el niño a lo largo de su vida.
Factores ambientales. Muy relacionados con
el aprendizaje y siempre dentro de la familia.
Algunos especialistas lo relacionan con retraso mental, hiperactividad
y otros trastornos del desarrollo.
Estrés. Aparece más en los
niños cuando éstos se encuentran estresados
y, por el contrario, disminuyen cuando éstos están
relajados. No aparece, por lo general, durante el sueño.
La ansiedad es una mala compañera, ya que puede ayudar
a la aparición de estos tics.
Concentración. El tic disminuye cuando
se está realizando una actividad que requiere mucha
concentración o cuando se produce una situación
de alerta repentina (distracción).
Inmediatez. Aparecen de una manera repentina,
transitoria y se circunscribe a los movimientos.
De fácil eliminación. Son fáciles
de reproducir y de eliminar de forma voluntaria. Aunque aparecen
como involuntarios, se pueden suprimir, por parte del paciente,
de una forma consciente, aunque sólo de manera temporal,
lo que le diferencia de otro tipo de movimientos, como los
coreiformes (desorganizaciones de los movimientos voluntarios
sinérgicos normales de grupos coordinados de músculos)
y de los movimientos atetósicos (contorsión
lenta). Asimismo hay que diferenciarlos de las discinesias
(desorganizaciones de los movimientos voluntarios e involuntarios),
de las distonías (tono muscular anormal) y de otros
trastornos motores neurológicos.
En cuanto a las consecuencias psicológicas
podríamos determinar las siguientes:
La aparición de un tic provoca que el niño se
convierta en el foco de atención de todos los que le
rodean, en especial de sus padres, que intentarán que
el niño elimine estos gestos o movimientos de una forma
no siempre muy apropiada.
A veces el entorno del niño, padres y maestros, no
comprenden bien su origen y lo achacan a pequeñas argucias
del niño para que se le preste más atención
o como una forma de eludir algún tipo de responsabilidad.
Ante esta situación el niño suele reaccionar
con un claro sentimiento de culpa, pues considera que los
tics son algo malo y que no debe hacer.
En cualquiera de los casos debemos tener siempre muy en cuenta
que los tics que repite una y otra vez el niño pueden
tener un origen emocional, como una clara respuesta a algunos
aspectos que el niño desea hacernos llegar y a los
que en ocasiones no estamos atentos. Es muy importante que
se entienda y comprenda la existencia de este conflicto emocional
en los tics, y que va mucho más allá que a ser
considerado como meros problemas de tipo orgánico,
pues a partir de ahí se podrá corregir o eliminar
el tic.
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| ¿Cómo
se manifiesta este trastorno? |
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| Las formas de manifestarse los tics
varían en cuanto a su intensidad y complejidad. Los hay
que se focalizan en una determinada parte del cuerpo (por ejemplo,
los parpadeos de ojos) o los hay que, por el contrario, presentan
configuraciones complejas. Atendiendo a las diferentes formas
y lugar de manifestarse los tics se pueden clasificar de la
siguiente forma:
Tics motores
Los tics motores suelen aparecer con una mayor frecuencia
en los músculos de la cara, cuello, hombros, tronco
y manos. Son respuestas musculares que se producen sin ningún
sentido.
Tics motores simples: La forma más
habitual de presentarse es en forma de parpadeo o guiños
de ojos, muecas, sacudidas de cuello y encogimiento de hombros,
son los más frecuentes. Los hay que afectan a brazos
y piernas.
Tics motores complejos. Los más frecuentes
son las autoagresiones, dar saltos y brincos.
Tics
fónicos
Tics fónicos simples. Se les conoce,
también, como tics vocales. Son sonidos que se hacen
de forma involuntaria y lo normal es que se presenten en forma
de carraspeos (aclaraciones de garganta), ruidos guturales,
inspiraciones nasales ruidosas y siseos.
Los tics fónicos complejos. Lo habitual
es que se presenten en forma de repetición de palabras
determinadas (ecolalia), el uso de palabras malsonantes u
obscenas(coprolalia) o mediante la repetición de los
propios sonidos o palabras (alilaia) y frases fuera de contexto.
Normalmente la intensidad del tic varía muy poco en
el curso de las semanas, aunque pueden existir cambios a lo
largo de los meses o de los años.
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| Tipología
de estos tics según los criterios establecidos por CIE-10
y DSM-IV |
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| Es un paso más en la clasificación
relacionada con los tics, en los que se tiene en cuenta la transitoriedad
o cronicidad del trastorno. Atendiendo a estos criterios se
ha establecido la siguiente clasificación:
Trastorno por tics transitorios vocales o motores
Es el tic más común en la infancia. En este
tipo de trastornos se cumplen las pautas generales de los
tics, en los que aparecen uno o varios tics vocales o motores.
Se trata, según la definición obtenida de la
enciclopedia
especializada MedlinePlus, "de un trastorno caracterizado por
uno o múltiples tics motores que son movimientos breves,
repetitivos y difíciles de controlar y vocalizaciones
que a menudo se asemejan a manierismos nerviosos".
Su característica más señalada es que
se producen durante varias veces al día y durante un
tiempo mínimo de cuatro semanas; sin embargo éstos
no persisten más de doce meses (de ahí su denominación
de tic transitorio). Dentro de la gama de tics son los que
con una mayor frecuencia se da en los niños entre
los cuatro o cinco años de edad, según la Clasificación
Internacional de Enfermedades, CIE-10, y entre los cinco y
diez años o principios de la adolescencia, según
criterios del Diagnostic and Statistical Manual, DSM-IV, y
afecta a un 10 por ciento de los niños en su etapa
escolar (algunos autores lo elevan hasta el 25 por ciento).
La manera de manifestarse son en forma de tics faciales, como
guiños de ojos, desviación de los ojos, arrugamientos
de la nariz, crispaciones de la boca (muecas) o sacudidas
de cuello. También se consideran como tics transitorios
las aclaraciones de garganta de manera repetida o la emisión
de gruñidos. Pueden presentarse en forma de un episodio
aislado o puede alargarse durante varios meses, debido a recaídas. A
pesar de que suelen desaparecer los síntomas, no es
extraño que alguno de ellos se manifieste de forma
recurrente a lo largo de la edad adulta.
El trastorno por tic transitorio aparece tanto por causas
de tipo genético como por las que tienen un origen
psicosocial. Dado que los episodios aparecen en momentos de
estrés o cuando se tiene una situación especial
de excitación, ello redunda en su transitoriedad.
Los criterios para diagnosticar este trastorno
de tics transitorios, según el DSM-IV, son los siguientes:
Se dan tics motores o vocales, que pueden se simples o múltiples
(vocalizaciones o movimientos súbitos, rápidos,
recurrentes, no rítmicos y estereotipados).
Los tics suelen aparecer varias veces al día, casi
cada día durante por lo menos cuatro semanas, pero no más
de doce meses consecutivos.
La alteración causa un notable malestar o un deterioro
significativo social, laboral o de otras áreas importantes
de la actividad del individuo.
El inicio es anterior a los 18 años de edad.
La alteración no se debe a los efectos fisiológicos
directos de una sustancia, como los estimulantes, ni a una
enfermedad médica.
Nunca se han cumplido criterios de trastorno de la Tourette
ni de trastorno de tics crónicos motores o vocales.
Los especialistas recomiendan que el mejor tratamiento de
un tic transitorio es evitar lo máximo posible llamar
la atención del niño sobre su tic, propiciando,
por el contrario, ambientes tranquilos que redundarán
de una manera directa en la desaparición más
rápida de éste. Sólo en casos muy concretos
se recomienda la utilización de fármacos en
su tratamiento.
Trastornos por tics, motores o verbales, crónicos
Se denominan
tics crónicos a los "arrebatos incontrolables
y repetitivos de actividad o expresión verbal".
Para que se diagnostique este trastorno los síntomas
padecidos deben de durar más de un año o que
el niño que los padece no pase sin tener esos síntomas
un período superior a tres meses; a veces, incluso,
alguno de esos síntomas no se va nunca. Por regla general,
los tics crónicos suelen ser de tipo motor, siendo
más raros la aparición de tics vocálicos
crónicos y cuando aparecen suelen ser leves, limitándose
a gruñidos, más que a verdaderos tics vocales.
Sin embargo, no aparecen juntos síntomas motores o
vocales. Su inicio se produce a lo largo de la primera infancia
(entre los 5 y los 10 años) y afectan a menos de a
un uno por ciento de los niños; en la mayoría
de los casos, en torno a dos tercios de éstos, finalizan
durante la adolescencia, aunque pueden persistir en formas
leves durante años o décadas. Después
de los 40 años, algunos adultos vuelven a sufrir de
forma crónica alguno de los síntomas. Entre
sus características más importantes, a la hora
de diagnosticarlo, se encuentran los siguientes criterios:
En el trascurso de la enfermedad se han manifestado tics motores
o verbales (vocalizaciones, movimientos súbitos, rápidos
y recurrentes de brazos y piernas, gestos faciales, parpadeo
en exceso), pero no ambos a la vez, que pueden ser tanto simples
como complejos (que es lo más frecuente).
Se suelen manifestar en varias ocasiones a lo largo del día,
de forma intermitente, y durante más de un año.
En todo este tiempo nunca hay un período de tres meses
sin que se manifiesten los tics.
Influyen de una manera notable en la vida social, laboral
y en la actividad general del individuo que los padece.
Los síntomas aparecen antes de los 18 años de
edad.
Se ha comprobado que el trastorno por tics motores o verbales
crónicos suelen presentarse en las mismas familias.
En su origen no se encuentran efectos directos de una sustancia,
como los estimulantes, ni se deben a un problema médico.
En este trastorno nunca se han satisfecho criterios del trastorno
de la Tourette.
Hay que tener mucho cuidado a la hora de dar un pronóstico
sobre este tipo de trastorno de no confundirlos con otro tipo
de manifestaciones motoras, como los movimientos coreiformes,
mioclonus, síndrome de las piernas inquietas, acatisia
y distonías.
Tics no específicos
Se engloban dentro de esta categoría aquellos tics
que no cumplen criterios específicos; por ejemplo,
los que se presentan después de los 18 años
de edad o los que duran menos de cuatro semanas.
Síndrome de Gilles de la Tourette
Se denomina así al trastorno de tics múltiples
motores y fonatorios combinados y al que dedicaremos un apartado
especial. Aquí nos limitamos a señalar algunas
notas características, siguiendo los criterios de CIE-10.
Según estos el trastorno de la Tourette se manifiesta
en forma de trastornos de tics en los que se presentan tics
motores múltiples y uno o más tics fonatorios,
aunque no es necesario que se presenten de forma conjunta.
Suelen iniciarse en la infancia y sus síntomas empeoran
con la adolescencia. En ellos aparecen antecedentes de tics
motores, como precursores de los tics fonatorios.
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| ¿Qué
hacer los padres? |
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| En el momento en el que se sospeche
o se tenga la certeza de que nuestro hijo tiene este tipo de
trastorno debemos de tener en cuenta, si antes no lo teníamos
ya, una serie de indicaciones que pueden ayudar a nuestros hijos
a resolver este trastorno. Las más importantes son:
Evitar todo tipo de tensiones emocionales. así como
regañinas o presiones en las que se le exija al niño
mucho más de sus capacidades.
No recurrir a las comparaciones, que son tan odiosas, de los
hijos con sus hermanos o amigos, en especial, si son de menor
edad que ellos y menos insistir en que ellos no son capaces
de hacer lo que hacen los otros. Si hay que comparar es mejor
hacerlo hacia arriba, buscando estímulos positivos.
No prestar demasiada atención a este hecho, el que
el niño tenga un tic, pues ello redundará en
que éste le preste menos atención, a que se
despreocupe y a que desaparezca de una manera rápida,
en unos meses.
No presionarles para que dejen de hacer esos movimientos ni
reñirles cuando éstos los hagan. El niño
debe intentar relajarse para así poder superarlos.
Es muy importante que los niños tengan el tiempo libre
necesario para disfrutar del juego, no se les debe agobiar
con actividades extraescolares en exceso que le impidan relajarse
y divertirse todos los días. Eso le ayudará
a mantener su autoestima.
Evitar que los niños sean excesivamente autocríticos,
ya que esta situación les produce tensión y
pueden ocasionar la aparición de tics. Es conveniente
que los padres le elogien y que le hagan comprender que él
es el mejor amigo de sí mismo.
Darles confianza en su quehacer diario, animándoles
a seguir mejorando, sin ponerles como meta ser los mejores
o perfectos, ya que eso les puede provocar una tensión
extra. Sobre todo no criticarles en exceso por las malas calificaciones
obtenidas en el colegio.
Identificar o, en su caso, eliminar aquellas situaciones medioambientales
que influyen de manera negativa en el niño.
Informar al resto de la familia y a las personas más
cercanas al niño sobre la necesidad de quitarle importancia
a este tic y que no se comente nada sobre este aspecto cuando
él esté presente.
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