| Son muchos los niños que por
causa del trabajo de sus padres, cada año, se ven obligados
a desplazarse de unos lugares a otros del territorio nacional, lo
que supone su alejamiento de un ambiente escolar adecuado y con
la dificultad manifiesta de poder continuar su escolaridad en razones
de igualdad con los demás niños y que están
marcadas por nuestra Constitución. Para evitar esta situación
el Ministerio de Educación y Ciencia, en 1983, decretó
(Real Decreto 1174/1983, de 27 de abril) sobre todo lo relacionado
a estos y otros aspectos educativos dirigidos a disminuir en todo
lo posible la situación de desigualdad en la que se incurría
con estos colectivos. El resultado fue la regulación de la
Educación Compensatoria, entre las que además de resolver
las cuestiones propias de los colectivos más desfavorecidos
por estos desplazamientos (temporeros agrarios, gitanos, etc.),
“definió las líneas básicas de un programa
de atención educativa a la población itinerante de
los circos”, y que es el objeto central de este artículo.
Posteriormente, este Decreto se fue concretando en actuaciones
como la firma, en 1986, del primer convenio entre el Ministerio
de Educación y Cultura y la Asociación Española
de Empresarios de Circos en el que se daba inicio al Programa de
Aulas Itinerantes, siendo el principal objetivo “la escolarización
de las hijas e hijos de los empleados de los circos”; escolarización
que se iba a llevar a efecto a través de la creación
de una red de escuelas itinerantes. Por último, la normativa
quedó definitivamente centrada con la aprobación del
Real Decreto 299/1996, de 28 de febrero, en el que se establecieron
la acciones necesarias para regular las compensaciones educativas
de los colectivos mencionados, a los que previamente se había
aludido en la Ley Orgánica 9/1990, sobre la Participación,
Evaluación y Gobierno de los centros docentes, en las que
se hacía referencia expresa a los alumnos con necesidades
asociadas a situaciones sociales o culturales desfavorecidas.
El Real Decreto de 1996, a la hora de referirse a la necesidad de
compensar a estos grupos sociales aludía a la necesidad de
crear “Programas de compensación educativa mediante
la constitución de unidades escolares itinerantes de apoyo,
dirigidos al alumnado que, por razones del trabajo itinerante de
su familia, no puede seguir un proceso normalizado de escolarización”.
El resultado fue la puesta en marcha a lo largo del curso 1995/1996,
de 6 Aulas Itinerantes, en circos, y dos Aulas para Temporeros,
atendidas por seis y dos profesores, respectivamente, que atendieron
a un total de 192 alumnos, la mayoría de ellos gitanos.
Las aulas itinerantes (circos) en la actualidad
En la actualidad esta actuación se ha consolidado
y forma parte del Programa de Educación Compensatoria e Intercultural,
cuya ordenación, coordinación y gestión corresponde
a la Dirección General de Educación, Formación
Profesional e Innovación Educativa. Esto ha quedado reflejado
en la promulgación de la Orden de 1 de febrero de 2001 de
Delegación de competencias del Ministerio de Educación y Ciencia, donde se recoge de forma expresa que “Se
aprueba la delegación por el Secretario de Estado de Educación
y Universidades en el Director General de Educación, Formación
Profesional e Innovación Educativa de las competencias de:
La celebración de convenios de colaboración en materia
de Educación Permanente de Adultos y de Aulas Itinerantes
en Circos”. Todos estos derechos fueron recogidos con
posterioridad en la Ley Orgánica 10/2002, de 23 de diciembre,
de Calidad de la Educación al establecer en su Preámbulo,
que uno de sus objetivos era “conseguir el mayor poder
cualificador
del sistema educativo junto a la integración en éste
del máximo número posible de alumnos”.
El último paso en este sentido y consecuencia de todo lo
anterior, se ha dado en el 2004, a través de la resolución
de 25 de febrero de 2004, de la Secretaría de Estado de Educación
y Universidades, por la que se establecen las bases reguladoras
y se convocan subvenciones a empresas circenses para la atención
educativa a la población itinerante en edad de escolarización
obligatoria. El objeto de estas subvenciones era apoyar a los empresarios
que se dedican a estas actividades circenses y su finalidad el atender
las demandas que escolarización de estos niños que
se desplazan con los circos. Entre las condiciones que había
que cumplir se encuentran:
“La
atención educativa a este alumnado se desarrollará
en unidades escolares itinerantes ubicadas en una caravana del
circo”.
“Estas
unidades escolares atenderán, preferentemente, a la población
en edad escolar obligatoria (Educación Primaria y Educación
Secundaria Obligatoria), ampliando su campo de acción,
en primer lugar, a la Educación Infantil y, posteriormente,
a la orientación de las actividades de estudio de los alumnos
escolarizados en etapas post-obligatorias o en Educación
de Adultos, matriculados en el Centro para la Innovación
y el Desarrollo de la Educación a Distancia (CIDEAD), siempre
que la dedicación a los alumnos en la edad de escolarización
obligatoria, lo permita”.
La creación de estas aulas itinerantes iba acompañada
con el correspondiente compromiso, por parte del Ministerio de Educación
de adscribir un maestro por cada aula itinerante, con una vigencia
de todo el curso escolar, que residirá en la caravana-vivienda
facilitada por el empresario del circo. Otros compromisos asumidos
por el Ministerio serían:
“Establecer para el curso escolar, el Plan de Actuación
de las Aulas Itinerantes en cuanto a actividades pedagógicas,
organizativas, de gestión de las aulas, de determinación
del calendario escolar, de inspección y de control que considere
convenientes”.
“La
asistencia administrativa del alumnado a través del Centro
para la Innovación y el Desarrollo de la Educación
a Distancia (CIDEAD)”.
Asimismo, regula las condiciones que deben tener tanto las caravanas-aulas
como las caravanas viviendas del maestro. Entre las condiciones
que deben cumplir las caravanas-aulas destacamos las siguientes:
La caravana
será independiente y no tendrá otro uso que aquel
que no sea el estrictamente escolar.
Tendrá
una superficie adecuada al número de alumnos que acudan a
clase, que va en la siguiente relación: hasta 8 alumnos,
14 metros cuadrados; hasta10 alumnos, 16 metros cuadrados; y hasta
12 alumnos 18 metros cuadrados.
Los accesos
al aula contarán con los medios de seguridad necesarios.
El equipamiento
contará con mesas y sillas individuales para el profesor
y alumnos; iluminación natural y artificial suficiente para
el correcto seguimiento de la clase; calefacción y aire acondicionado;
instalación de agua para el aseo e higiene sanitaria; etc.
Recursos
educativos suficientes, ente los que cabe destacar el televisor,
equipos informáticos, etc.
En cuanto a la caravana del maestro tendrá que ser independiente
y para su uso exclusivo a lo largo de todo el curso, con una longitud
mínima de 5,5 metros y una anchura mínima de 1,90
metros.
Actualmente los circos participantes en esta iniciativa son la mayoría
de los que recorren la geografía peninsular. Para el curso
2004/2005 se propusieron un total de 15 aulas itinerantes; en el
anterior hubo 16 peticiones y en el curso 2000/2001 el número de
aulas fue de trece. Las peticiones realizadas en estos años
se corresponden con los siguientes circos: Circo Americano, Circo
Australia (Quiros); Circo Coliseo; Circo Crac; Circo Deros (de Italia);
Circo Florida; Circo Holliday; Circo Olimpia; Circo Roma Giulio;
Circo Tonelly; Circo Universal; Circo Wonderland; Circo Mundial:
y Eurocirco.
Características educativas de estas
aulas y de sus maestros
Los maestros y maestras que se dedican a impartir clases
en los circos forman ya parte fundamental de su organigrama de trabajo,
ya que al estar dedicados a esta actividad comparten la forma de
vida de ese colectivo. La actividad pedagógica de estas aulas
presenta los problemas típicos de las escuelas unitarias,
a los que se debe unir la itinerancia. La labor del maestro en estas
aulas a veces va más allá de las tareas educativas,
convirtiéndose estas escuelas en un claro referente cultural
de la comunidad circense.
El convivir con una forma de vivir y actuar diferentes conlleva
situaciones muy enriquecedoras, también, para los docentes
que desarrollan su actividad educativa en los circos, ya que se
aprovechan todos los recursos que proporcionan los diferentes medios
por donde viaja el circo. Al ser un alumnado con unas características
específicas, el profesorado se ve obligado a elaborar todo
tipo de material didáctico adaptado al contexto y la tarea
diaria. A menudo la labor educativa sobrepasa el espacio y el horario
escolar. Esta escuela se convierte así en un “referente
cultural” no solamente para los niños, sino también
para todas las personas que viven y trabajan en el circo. Las diferentes
ciudades en las que actúan; las diferentes culturas con las
que conviven; etc., dotan a esta enseñanza de un atractivo
muy especial y que enriquece a todo el grupo. Durante los pocos
días en que dura la representación en la ciudad o
pueblo en la que levantan sus carpas el maestro centrará
su atención en las características propias de la zona,
de sus gentes; de esa manera, la posibilidad de pasar sin más
por la ciudad, se convierte en una motivación añadida.
Por otra parte, la actividad de los maestros que trabajan en un
circo ha de tener en cuenta necesariamente una serie de situaciones
que se le van a plantear a lo largo de su tarea educativa dentro
de este entorno y es la situación de los alumnos, muchos
de ellos partícipes directos de la función circense.
Su actividad, además de la propiamente escolar, va a requerir
de muchas horas de esfuerzo y de trabajo, de concentración
y de entrenamiento. El maestro ha de saber conjugar estas dos actividades
que requieren un esfuerzo mental notable y hacer que estos niños
avancen en su actividad educativa.
A lo largo de los años de vigencia de estas aulas se han
ido regulando, asimismo, las características pedagógicas
que debían cumplir y unos requisitos mínimos para
que éstas funcionasen correctamente y que se recogen en su
totalidad en la Orden de 24 de febrero de 2004. Las peculiaridades
de estas aulas y que se habrá de tener en cuenta a la hora
de ponerlas en marcha son las siguientes:
Todo
el proceso, desde la escolarización, organización
y funcionamiento pedagógico de las aulas, así como
la formación del profesorado, la inspección técnica,
etc., se regirá atendiendo a la normativa emanada por el
Ministerio de Educación y Cultura.
El calendario
escolar de estas aulas es el mismo que el determinado por el MEC
para los centros que dependen directamente de su gestión.
En este sentido se tiene en cuenta la especial situación
de este tipo de trabajo ya que es frecuente cambiar de localidad,
con continuos desplazamientos, traslados, etc.
El maestro
viajará con el personal del circo y vivirá entre
ellos a lo largo de todo el curso escolar en la caravana que el
circo le dará como vivienda.
Los alumnos
atendidos por el maestro de estas aulas son aquellos que viven
en el circo y cuyos padres son el empresario, artistas del circo
y empleados en general.
La prioridad
en la atención de estos alumnos tan heterogéneos
va desde aquellos que están comprendidos en la escolarización
obligatoria hasta aquellos que forman parte de la población
infantil (de cinco a tres años) y con la posibilidad de
atención de aquellas personas adultas que lo soliciten
hasta terminar la escolaridad obligatoria
Los maestros
dependerán para cualquier cuestión de la Coordinación
del Programa en la Dirección General de Educación,
Formación Profesional e Innovación Educativa. Forman
parte y estarán adscritos al Programa de Aulas Itinerantes
en los Circos, no a un circo o a un aula itinerante determinada,
mediante comisiones de servicio, en el caso de los funcionarios
de carrera, o de nombramientos, si son interinos.
Es decir, que los profesionales que atienden estas aulas pertenecen
al Cuerpo de Maestros de Educación Primaria y están
adscritos al aula itinerante en Comisión de Servicio. A esta
comisión se accede por petición personal y se mantiene
a lo largo de todo el curso escolar, con la posibilidad de ser renovada
por otro año más. Una vez elegidos los profesores
el Ministerio de Educación pone a su disposición una
serie de cursos formativos, que se desarrollan a lo largo de todo
el curso, en los que se les dota de las estrategias y conocimientos
básicos que deben conocer a la hora de hacer frente a este
modelo educativo con el que se van a enfrentar; en especial, se
les forma en aspectos relacionados con el diseño y elaboración
de un “Proyecto Curricular adaptado, al tratamiento de
las áreas curriculares en el contexto de la población
itinerante y a la utilización de medios y recursos informáticos
y audiovisuales”.
Los alumnos que asistirán a estas clases se matriculan a
través del Centro de Innovación y Desarrollo de la
Educación a Distancia (CIDEAD); de esta manera se garantiza
la continuidad en el proceso de escolarización de estos alumnos,
ya que si pasan de un circo a otro no necesitan realizar de nuevo
ninguna matriculación nueva.
Proyecto europeo CINFO
La importancia concedida a las escuelas itinerantes por parte del
Ministerio de Educación queda de manifiesto en un interesante
proyecto educativo, conocido como CINFO de información sobre
los niños del circo, que se firmó en su momento entre
los responsables de este Ministerio y diversos organismos europeos,
en especial, el Programa de Circos del estado alemán de Westfalia
del Norte y la Fundación holandesa "Stichting Rijdende
School". Este proyecto educativo fue aprobado
por la Comisión Europea dentro del Programa Sócrates
Comenius, Acción 1.
El proyecto gira en torno a tres ejes u objetivos básicos:
- Elaboración de un Libro de Imágenes
en la que se recoja toda la información fotográfica
relacionada con la población escolar de los circos.
- Confeccionar una guía didáctica
que le sirva al profesor como material de trabajo en diversas áreas
curriculares y en diferentes niveles.
- Formar a los profesores que trabajan
en las aulas itinerantes de los circos en la elaboración
de materiales susceptibles de aplicación en el contexto intercultural
y multilingüístico.
Proyecto: teleeducación telemática
Al igual que ha ocurrido con las aulas hospitalarias hay en marcha
un proyecto dirigido a comunicar por vía telemática
a todos los circos de España y el entorno que les rodea.
Se trata de que la enseñanza individualizada recobre toda
su extensión de la palabra, además de encontrar en
esta actividad el alumno una motivación añadida a
su trabajo.
Los objetivos en los que se fundamenta esta actividad,
y que tomamos de sus promotores, son los siguientes:
Reducir
el Aislamiento de la comunidad del circo.
Proyectar
este aprendizaje a otros entornos.
Concienciar
al alumno del nuevo contexto en el que se desenvuelve, a veces
urbano, en otras rural.
Generalizar
el aprendizaje.
Conocer
la cultura telemática.
Autorregular
el aprendizaje en armonía con el nuevo entorno.
Organizar
de forma mental (imágenes audiovisuales...) del nuevo entorno
haciéndolo consciente en el pensamiento.
Aumentar
el conocimiento base (experiencia) para ampliar los andamiajes
de aprendizaje y así adquirir con rapidez nuevos conocimientos
en función del entorno en que nos encontramos.
Realizar
actividades telemáticas: Culturales, sociales, deportivas...
etc., dentro del horario escolar, completando todas las áreas
curriculares en la innovación con criterio lúdico
y técnico convirtiéndolas en temas trasversales
(conocimientos que complementan el aprendizaje dándole
una dimensión real del mundo en que se encuentran).
Facilitar
el contacto con lugares educativos(bibliotecas, centros educativos,
ayuntamiento, centros cívicos...).
Facilitar
el conocimiento de la ciudad en que se encuentran descubriendo
lugares cruciales de la ciudad.(Sería interesante que fueran
descubiertos según elección del alumno como turista
virtual)
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