| Las Aulas Hospitalarias,
en la actualidad, son muchas y repartidas en todos los hospitales
de la geografía española, por lo que cada una de ellas
tiene sus propias peculiaridades de trabajo. Sin embargo hay algo
que todas tienen en común: el programa de trabajo; es decir,
los objetivos, contenidos, metodología, etc., que a principio
de cada curso escolar deben de tener en cuenta para poder llevar
a buen fin su actividad pedagógica con los niños ingresados
en sus respectivos hospitales.
La premisa fundamental en la que se basa cualquier actuación
hospitalaria parte de que el niño al que va dirigida es un
niño que tiene una serie de condicionantes, como son su enfermedad,
está alejado de su ambiente familiar, lejos de sus amigos
y no siempre en las mejores condiciones físicas para ir al
aula. Por otra parte, si queremos hacer bien un proyecto de trabajo
dirigido a estos niños hospitalizados debemos de tener también
muy presente otros factores que le rodean y sin los que no sería
posible llevar a cabo esta actividad; son los padres, familiares,
personal sanitario y médico, etc., que están en todo
momento influyendo en el proceso de recuperación del niño
y que pueden influir de manera positiva para que éste acuda
al aula hospitalaria, animándole, potenciando sus inquietudes
de lectura y de juego, inclinarle a seguir desarrollando en el hospital
sus aficiones por la pintura, manualidades, etc., y que sin duda
encontrarán en el aula. También, existe la posibilidad
de que algunos padres influyan de manera negativa en el niño,
sobreprotegiéndoles en exceso, pensando que la enfermedad
de su hijo le impide asistir al aula o recibir esta actuación
escolar en la propia habitación.
Hechas estas premisas conviene precisar la población a la
que va dirigida esta actuación y que la vamos a dividir en
varios grupos:
Niños
de corta hospitalización (menos de 15 días).
Niños
de una hospitalización media (entre 15 días y un mes).
Niños
de larga hospitalización (más de un mes).
Niños
atendidos en el Hospital de Día.
Niños
encamados que no pueden desplazarse al aula.
La actuación sobre estos niños debe basarse en el
proyecto de trabajo que cada uno de ellos realice en su centro de
origen, por lo que la labor de coordinación con estos centros
ha de ser continua, bien directamente acercándose hasta el
centro o bien a través de la utilización de las nuevas
tecnologías, medio muy eficaz por la rapidez en la que puede
llegar hasta el maestro del aula hospitalaria la información
precisa de cada uno de los niños hospitalizados. En esta
labor no se puede olvidar a los padres, quien en ocasiones se pueden
convertir en vehículos transmisores de esta información,
al mismo tiempo que puede desarrollar una perfecta labor de coordinación
entre el centro de su hijo y el aula del hospital, sin olvidarnos,
de la importante función orientadora que en un primer momento
puede aportar sobre las características escolares y personales
de éste.
Vital también en este seguimiento del niño es la información
ofrecida por el personal sanitario (médicos, enfermeras y
auxiliares), ya que de ellos depende en último extremo la
decisión de que el niño asista o no a clase: atendiendo
a su estado de salud; el tipo de enfermedad que tiene (si es contagiosa
o no); las posibilidades de desplazarse, etc.
Como en todo centro educativo la actuación del maestro de
cada aula debe de tener en cuenta a la hora de poner en práctica
todo lo comentado en apartados anteriores la premisas básicas
en las que se fundamentará, que son los objetivos, los contenidos,
actividades y metodología.
Objetivos
Los objetivos que se deben plantear han de tener un marcado carácter
educativo-formativo, entendiendo por esto a la puesta en marcha
de actuaciones dirigidas a que el niño no sólo alcance
los objetivos propiamente pedagógicos, que vienen determinados
ya por su propio centro de referencia, sino que se le debe preparar
para superar otras situaciones que a lo largo de su estancia en
el hospital va a vivir, como es el conocer y superar los efectos
sicológicos producidos por la enfermedad; el saber aprovechar
el tiempo libre en el hospital; compartir sus experiencias con otros
niños; prepararle para su vuelta al colegio; etc. Teniendo
en cuenta estas situaciones se nos plantea un gran objetivo, un
objetivo general que se puede enunciar así:
Proporcionar atención educativa hospitalaria a los niños
que por causa de una enfermedad se ven obligados a pasar largos
períodos de tiempo en un hospital.
Junto a este objetivo hay otros muchos más específicos
que se pueden concretar en los siguientes:
Continuar,
siempre que las condiciones de salud lo permitan, el curriculum
establecido con carácter general en el nivel correspondiente
a cada niño hospitalizado, realizando en caso necesario las
oportunas adaptaciones curriculares.
Alcanzar
la consiguiente coordinación entre el Aula Hospitalaria y
el centro de procedencia del alumno.
Facilitar
la integración del niño en su nivel de escolarización
en el momento en que se produzca el final de su período de
hospitalización, afianzando su seguridad y autoconcepto a
través del proceso educativo desarrollado en el Aula Hospitalaria.
Paliar
el retraso escolar en las áreas curriculares ocasionado por
la ausencia al centro escolar durante el tiempo de hospitalización
a través de la continuidad de las actividades escolares.
Conseguir,
a través de las diferentes áreas curriculares que
el niño sea capaz de valorar y situar correctamente las dimensiones
reales de su enfermedad, evitando que se produzcan procesos de angustia
y aislamiento.
Facilitar
la integración y comunicación del niño hospitalizado
con otros de sus mismas características, para alejarlo del
aislamiento que pueda producirle su dolencia.
Estimular
la asistencia al aula hospitalaria y su participación dentro
de ella.
Desarrollar
su creatividad presentando alternativas pedagógicas que permitan
la expresión y liberalización de sus conflictos psicológicos
(Síndrome de Hospitalismo).
Dar un
carácter positivo y un contenido formativo a los tiempos
libres y de ocio en el hospital.
Diseñar
y desarrollar actividades de carácter formal e informal,
que ayuden a mejorar la atención educativa del niño
hospitalizado y su estado en el aspecto psico-afectivo.
Fomentar
las técnicas artísticas en el niño, para que
a través de ellas aumente su rendimiento escolar.
Utilizar
los medios tecnológicos (Internet) para favorecer el desarrollo
afectivo, social y comunicativo de los alumnos.
Metodología
Llegado el momento de adoptar unos determinados criterios metodológicos
se tendrá en cuenta, como punto de partida, la especial situación
en la que se encuentra el niño hospitalizado: alejado de
su ambiente familiar, pero con las mismas inquietudes y el mismo
proceso educativo que cualquier otro niño escolarizado y
teniendo en cuenta que la base de este trabajo será la propia
programación del aula de origen de cada niño. De ahí
que los criterios metodológicos a seguir sean los siguientes:
Globalizadores
Las distintas actividades programadas deben partir de un criterio
globalizador, en el que los contenidos se estructuren en torno a
unos ejes muy concretos, que partan del propio medio sanitario en
el que los niños se mueven. El aula se debe convertir, de
esa manera, en un lugar en el que confluyan los recursos que aporta
el niño de su centro de origen, con los propios del Aula
Hospitalaria.
Personalizados
La atención que reciba cada niño ha de ser personalizada,
adecuada a la edad y a su nivel escolar, así como a sus condiciones
afectivas y de salud. El Aula Hospitalaria se adaptará a
la programación establecida en el centro de origen de cada
uno de los niños hospitalizados limitándose ésta,
en todo caso, a adaptar aquellas tareas curriculares que considere
oportunas.
Participativos
En todo este proceso será de vital importancia, como ya quedó
reflejado en otro apartado, la relación que se debe de tener
con otros agentes dentro de este proceso educativo en el que se
va a ver inmerso el niño en el hospital y su participación
en aras de alcanzar los objetivos establecidos.
En primer lugar, las familias, que se convertirán en el primer
nexo de unión con el centro de origen del niño, no
sólo para informar acerca de la evolución escolar
de su hijo, de cómo se enfrenta al trabajo diario, etc.,
sino que además es la primera persona que ofrece información
directa de cuál es su estado de ánimo.
En segundo lugar, el personal sanitario, que son los encargados
de ofrecer información técnica, relacionada con la
salud del niño y acerca de si es oportuna su asistencia a
clase o, por el contrario, se le aconseja que se quede en su habitación
y reciba la atención escolar en ella.
Por último, los profesores del centro de referencia del niño,
en especial de su tutor, ya que de ellos se obtendrá la primera
información acerca del rendimiento escolar del niño
y cómo debemos proceder durante su estancia en el hospital.
Significativos
El profesor del aula hospitalaria tendrá muy en cuenta a
la hora de comenzar el trabajo con los nuevos alumnos la construcción
de aprendizajes significativos, donde se tenga muy en cuenta tanto
los conocimientos aportados por el niño al llegar al hospital
como los nuevos conceptos recibidos en el aula hospitalaria.
En este proceso es muy importante las interrelaciones que se puedan
dar entre el alumno y el profesor, de ahí la necesidad de
que la comunicación entre ambos sea fluida y de que exista
en el aula un ambiente distendido, en el que el alumno se encuentre
feliz y relajado, sin tensiones ni angustias y donde se sienta valorado
y querido no por su enfermedad, sino por ser una persona.
Motivadores
Con el fin de que las actividades propuestas sean más interesantes
y más fáciles de alcanzar para el alumno, el maestro
del aula debe poner a disposición de éste todos los
medios precisos, tanto los recursos plásticos como los intuitivos.
De esta manera el niño se encontrará más motivado
y con ganas de asistir al aula a continuar con normalidad sus tareas
escolares.
Socializadores
Del mismo modo, se beben de atender la necesidad de socialización
que todo niño tiene, incluso en los momentos en los que está
apartado de su medio social más próximo: su familia,
sus amigos, etc. Es en esos momentos cuando más se debe de
prestar atención a las actividades en grupo, cuyo fin no
es otro que lograr la comunicación y amistad entre los niños
ingresados.
Flexibles
Por último, y dada la situación tan especial en la
que se encuentran los niños en estas aulas, enfermos y lejos
de su ambiente, así como la diversidad de cursos y edades
a los que va dirigida esta actuación, los criterios metodológicos
utilizados serán flexibles, ajustando las actividades al
ritmo de trabajo de cada uno de ellos.
Actividades
El desarrollo de las actividades en un Aula Hospitalaria partirá
siempre de una premisa fundamental y que ya se viene apuntando a
lo largo de todo este artículo: el seguimiento del curriculum
establecido con carácter general en el nivel de referencia
de cada niño hospitalizado, limitándose el profesor
de cada una de estas aulas a realizar las oportunas adaptaciones
curriculares. El programa de trabajo debe ser el marcado por el
propio colegio de origen del niño, de tal manera que pueda
seguir el ritmo de una clase normal, si su salud se lo permite.
Ahora bien, eso no debe suponer un obstáculo a que en las
aulas hospitalarias se apoyen aquellos procesos educativos tendentes
a potenciar la creatividad de esos alumnos y que van muy relacionados
con la intensificación de las actividades de Expresión
Artística, considerando que todo tipo de manualidad va acompañada
de una serie de disposiciones por parte del alumno:
Concentración
y aumento de la autoestima.
Relajación,
para mantener el equilibrio emocional.
Fomento
de la creatividad y el sentido artístico y cromático.
Perfeccionamiento
de la habilidad manual.
La ejecución de las actividades que se llevarán
a cabo en este aula se realizarán parte de forma individual
y parte en equipo. En este sentido se potenciarán todas aquellas
actividades que conlleven realizar un trabajo en común, ya
que la cooperación entre los niños y, especialmente,
entre los que están hospitalizados es fundamental para su
integración dentro del espacio hospitalario.
Asimismo, es fundamental en el desarrollo de estas actividades la
utilización de las nuevas tecnologías, que se han
convertido en los últimos años en un agente motivador
de primer orden.
Evaluación
Al igual que en un centro escolar más la actividad
educativa del aula hospitalaria debe llevar a cabo la evaluación
de los alumnos. Sin embargo, en muchas ocasiones esto no va a resultar
nada fácil dado el carácter de los niños ingresados
ya que en algunos centros hospitalarios la mayoría de éstos
son de corta o media estancia. No obstante y a pesar de las dificultades
expuestas para establecer unos criterios de evaluación ésta
se llevará a cabo, partiendo del trabajo diario de cada uno
de los alumnos, teniendo en cuenta los objetivos específicos
que han de conseguir y que quedaron fijados con anterioridad.
Partiendo de esta premisa y teniendo en cuenta las especiales
circunstancias del niño hospitalizado, el maestro del aula
hospitalaria concederá una jerarquía mayor, a la hora
de evaluar, a la importancia que de su propio trabajo tenga el niño,
de forma que sepa autoevaluar, con la ayuda del profesor, aspectos
como su asistencia a clase, su rendimiento dentro de ella, etc.
Asimismo, se reforzará cada uno de sus logros, mientras que
se minimizarán los errores cometidos, tratando, con todo
ello, de motivar al niño para la consecución de todas
las actividades que durante su estancia en este Aula se le planteen.
El proceso evolutivo de cada niño, en especial de aquellos
que vayan a estar ingresados durante un tiempo más prolongado,
debe pasar por las siguientes fases:
Evaluación inicial: recogida de datos que nos proporcione
la información necesaria para conocer la situación
de partida de cada niño. En esta primera toma de contacto
se tendrá muy en cuenta la información proporcionada
por los padres y familiares de cada niño, que se hará
de forma oral y, si fuera preciso, porque la enfermedad del niño
requiera una estancia en el hospital más prolongada entonces
sería el profesor-tutor del niño el encargado de dar
a cada profesor las pautas a seguir. Este primer contacto permitirá
seleccionar el tipo de tareas a realizar y que, sin duda, se confirmarán
a partir de la realización de las primeras tareas propuestas.
Evaluación del proceso de aprendizaje que tendrá
un carácter continuo y formativo.
Evaluación final que se emitirá por escrito
cuando se dé el alta al niño, y cuyo principal objetivo
será el de dar información al profesor-tutor sobre
la programación seguida con el alumno durante la hospitalización
y sobre todos aquellos datos de carácter cualitativo que
se consideren pertinentes para situar correctamente al tutor respecto
a su alumno. Este informe se emitirá sobre aquellos niños
cuya permanencia en el hospital sea muy prolongada.
En todo este proceso y en los casos de aquellos niños que
requieran un período de hospitalización más
prolongado el maestro del aula hospitalaria estará en permanente
contacto con el profesor-tutor del centro de origen de estos niños,
para que las actividades realizadas en el aula sean conocidas y
avaladas en todo momento por dicho tutor. De esta manera, la vuelta
del niño a su colegio, desde el punto de vista escolar, será
tranquilo y sin sorpresas desagradables.
Bibliografía |
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