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Agresión sexual en la infancia y la adolescencia |
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La agresión sexual en la infancia y adolescencia ha constituido un problema social cuyo reconocimiento ha estado vinculado al desarrollo de los derechos del menor en las últimas décadas del siglo XX. Hemos ido evolucionando desde la negación pura o la simple denominación genérica como abuso de menores hasta convertirlo en un tema de investigación científica e intervención profesional crecientes, con el consiguiente paso de estas conductas desde el ámbito privado a su pública tipificación legal.
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DEFINICIÓN Y CARACTERÍSTICAS
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En la agresión sexual una persona es obligada a algún acto sexual contra su voluntad. Es una extrema violencia causada por un agresor que necesita poder y control sobre una víctima que no puede evitar que esto suceda.
Es frecuente que sea causada por un familiar, o alguien conocido de la víctima, por algún profesional relacionado con el niño / adolescente, y, en menor medida, por personas desconocidas o ajenas al entorno de los menores. Generalmente les sucede a las mujeres pero tampoco es raro que les ocurra a los hombres y a los niños. El agresor es mayoritariamente hombre y de edad media superior a la de otros delincuentes.
La coacción psicológica que el agresor provoca en su víctima está agravada en estos casos por:
La autoridad que tiene el agresor. El agresor suele ser una persona de confianza del menor y generalmente adulto o mayor que él, por lo cual suele disponer de una autoridad moral implícita. Así pues, ante esta situación, el menor se plantea la necesidad de creerse lo que le está sucediendo como algo normal y aceptable porque lo dice "el adulto". Es decir, que el niño adquiere un sentimiento de culpabilidad si no reacciona como se espera de él.
El secreto. Una vez el agresor pide al niño o adolescente que lo que sucede no lo comente con nadie, a éste se le plantea otro dilema, porque romper el "secreto" significa violar una de las creencias básicas de la infancia que además traería consecuencias negativas para él (amenazas formuladas por el agresor) o bien para las personas que le rodean, madre, hermanos... En cualquier caso, el niño siempre se siente culpable de la situación.
La indefensión. Con el paso del tiempo, y fruto del miedo inducido, el niño ha ido aceptando su situación, al tiempo que se ve incapaz de actuar para cambiarla, aunque pudiera. Dos factores dificultan el proceso, la dificultad para narrar los hechos, la forma de hacerlo y sobre todo "a quién" contarle lo que pasa.
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¿CÓMO HACER FRENTE AL ACOSO SEXUAL?
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No es fácil decidir el método para hacer frente a las distintas formas de hostigamiento sexual. Por regla general las víctimas se hallan en situación precaria, ya que tienen menos autoridad e influencia que la persona que acosa. En consecuencia, parece que la inmensa mayoría de los casos de hostigamiento sexual no llegan a denunciarse, con lo que el perseguidor queda en libertad para seguir sus asedios. El conocimiento de las alternativas para solventar este trance puede ayudar a darle la vuelta a la situación. He aquí, pues, una recomendación práctica:
- En el primer momento que sufras una agresión, acude
a una persona de tu confianza: tus padres, un familiar próximo,
el tutor de tu clase
para contarle todo lo ocurrido y
dejar que ellos se encarguen de tu protección y defensa.
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CONCLUSIONES
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El ataque sexual es una experiencia traumática y devastadora para las víctimas. Se requiere de un gran coraje para afrontar lo ocurrido y regresar a la situación anterior al trauma.
Si alguna vez has sido víctima de un acto de abuso sexual, he aquí algunos consejos para afrontar la vida tras la agresión:
Obtén apoyo de amigos y familiares. Trata de identificar a la gente en la que puedas confiar, para compartir tus sentimientos y reafirmar tus avances en el proceso de afrontamiento.
Habla sobre la agresión y expresa tus sentimientos. Para ello escoge el momento y la compañía con la que hablar de lo sucedido.
Utiliza técnicas de relajación (ejercicio físico, aeróbic, yoga, masajes...)
Mantén una alimentación equilibrada y respeta tu ciclo de sueño. Evita abusar de estimulantes tales como cafeína o la nicotina.
Descubre tu lado creativo. El juego y la creatividad son importantes para afrontar los malos momentos.
Tómate pequeños respiros para reflexionar y relajarte, especialmente cuando notes ansiedad o inseguridad.
Trata de leer. La lectura puede relajarte.
Considera la posibilidad de escribir un diario como forma de expresar pensamientos y sentimientos.
Suelta tu afectividad con aquellos que amas. El abrazo, el beso, las gestos cariñosos, hacen que nuestro cuerpo libere de forma natural analgésicos contra el dolor.
Recuerda que estás seguro, aunque sientas lo contrario. La agresión ya pasó. Puede que pienses que el malestar va a durar toda la vida, pero con el tiempo te sentirás mucho mejor.
No te dejes invadir por el sentimiento de culpa. La consideración más importante, tratándose del acoso sexual, es la de protegerse a uno mismo, negarse a sentirse culpable o responsable de una u otra forma por los problemas que te asedian.
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BIBLIOGRAFÍA
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JON CONTE (1992): Has this child benn sexually abused? Criminal Justice and Behavior, vol 19, nº1.
S. DELGADO BUENO Y Coo. (1994): Psiquiatría Legal y Forense. Ed. Colex, Madrid.
D. FINKELHOR (1979): Sexually victimized children. Free Press. New York.
D. GLASER Y S. FROSH (1997): Abuso sexual de niños. Editorial Paidos. Buenos Aires.
R. GONZÁLEZ Y COO. (1998): Psicopatología del niño y del adolescente. Editorial Pirámide, Madrid.
B. VÁZQUEZ (1995): Agresión sexual. Evaluación y tratamiento en menores. Siglo XXI Editores, S.A., Madrid.
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