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José Ángel
Mañas irrumpió con fuerza en el
mundo de la literatura en 1994, cuando fue finalista
del premio Nadal. Su novela Historias del
Kronen ha marcado un hito en la historia
de la novela reciente, pues propició la
aparición de un grupo de jóvenes
escritores que asumieron la estética que
Mañas utilizaba en su novela. De hecho,
a este grupo, algunos críticos le denominaron
Generación Kronen, resaltando así
la importancia de este autor y su novela.
Sus posteriores novelas insistieron en esta fórmula,
lo que provocó un cierto cansancio de los
lectores y también de la crítica
literaria, que trató a Mañas con
excesiva dureza. Mensaka (1995), su segunda
novela, mantiene los mismos rasgos que la anterior
y consiguió crear unos personajes verosímiles
que reflejaban con acierto el submundo urbano
que Mañas convirtió con acierto
en el escenario de sus novelas. Luego vinieron
Soy un escritor frustrado (1996), Ciudad
rayada (1997), Sonko95 (1999), Mundo
burbuja (2001) y Caso Karen (2005),
donde Mañas vuelve a recuperar los temas
y la estética que le hicieron famoso.
La literatura de Mañas sobresale por el
retrato veraz de una juventud urbana que vive
enganchada al sexo, el alcohol, las drogas y la
violencia. Suele tener buen oído para reflejar
el argot que emplea este tipo de juventud, como
sucede en su relato La pella, repleto
de expresiones coloquiales que proceden de un
ambiente en el que se mezcla la noche y la fascinación
por las experiencias límites con los peligros
de las drogas. Hay que destacar también
en su literatura la influencia de la cultura de
masas, especialmente de la norteamericana, y del
mundo del cine, la música y la publicidad.
El relato La pella resume acertadamente
el mundo narrativo propio de este autor madrileño,
nacido en 1971.
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