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Gonzalo
Calcedo |
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RASGOS |
Este escritor palentino es uno de los
cuentistas más brillantes de la literatura
española contemporánea. Su éxito
en el género breve está provocado
por una vocación específica; el
autor prefiere la condensación narrativa
antes que la ampliación excesiva o redundante
de una novela. Gonzalo Calcedo Juanes es un autor
dedicado casi exclusivamente a la elaboración
de pequeñas historias. El mérito
de su obra se basa en su capacidad de ajustar
el estilo a un género que también
impone ciertas normas o exigencias poéticas.
Esta adaptación resulta satisfactoria porque
el autor ha sido capaz de convertir la condensación
narrativa en una de sus principales cualidades.
Las historias de este escritor muestran tramas
sencillas, que desarrollan escenas cotidianas
vividas por personajes anónimos. Son individuos
corrientes y anodinos, que pueden encontrarse
fácilmente en algún rincón
de cualquier oficina o restaurante. Los protagonistas
de estas historias se enfrentan ante una realidad
hostil que llena sus vidas de desaliento, hipocresía
y decepción. Pero, en otras ocasiones,
también encuentran ternura, esperanza y
belleza. Esta mezcla radical de optimismo y desesperación
destaca el valor dramático de la existencia
humana. Los personajes, antes de hacer cualquier
otra cosa, intentan buscar en su vida un motivo
válido para levantarse cada mañana
y luchar contra las adversidades de la rutina
diaria.
La inquietud observadora del autor lo empuja a
encarar cada historia de un modo indirecto, intentando
descifrar su significado a partir de los movimientos,
los gestos y las miradas. El interés narrativo
se concentra en los pequeños detalles.
El comportamiento más insignificante y
casual cobra en los relatos de este escritor una
trascendencia inusitada. El lector debe superar
la trivialidad aparente de la anécdota
y distinguir por sí mismo el auténtico
carácter de los gestos cotidianos. Sin
explicaciones exhaustivas o desmesuradas, el autor
describe la vida perfilando todas las emociones
y sentimientos que embargan a las personas. La
sensualidad y la ternura se mezclan con la acción,
el peligro o la inquietud. Aparece la vida en
toda su plenitud, mostrando tanto lo bueno como
lo malo, insistiendo en la belleza salvaje de
los pequeños momentos de cada día.
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© Ministerio de Educación y Ciencia
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| [1]*
"El argumento esencial de una novela es otro diferente
del anecdótico. No me gusta envolver ni adornar la
narración. Me ha interesado siempre más dar
una sensación de falso argumento porque no quisiera
en modo alguno que mis novelas fueran abstractas. Eso me horrorizaría:
creo que siempre hay una sensación de argumento, e
incluso mis obras se pueden leer como si fuera una novela
de acción sin serlo, como un relato de aventuras. El
argumento esencial no se puede formular, podría parecer
petulante, pero en todo caso sería el argumento de
la sugerencia, del misterio y del sentido de la vida de cada
persona."
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[2]*
"Es evidente que me interesan los personajes que buscan,
sí, personajes huérfanos de algo o con sensación
de ser extranjeros. Creo que esto es lo que me ha guiado de
una historia a otra. Todos los personajes que aparecen en
estas páginas tienen problemas con la identidad. Creo
que el asunto de la identidad es muy arduo y a lo mejor sólo
puede verse desde lejos, dentro del cuadro general. Pero eso
no lo podemos ver desde dentro de nuestras historias, es un
privilegio del narrador, de la voz que narra. Por eso se escribe,
quizá." |
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