La brevedad de los cuentos, de entre ocho y veinticinco líneas, determina en parte su composición y recuerda a grandes escritores como Augusto Monterroso, autor del cuento más breve de la historia de la literatura universal. Cada uno de los relatos posee una estructura propia, que pasamos a estudiar a continuación:
El monstruo de la laguna verde
Un narrador en primera persona presenta los hechos al lector de una forma lineal. Este es testigo de una sorprendente transformación propia del mismo Kafka. El narrador no abandona nunca el pasado. Podemos dividir el texto en las siguientes partes:
1) El lector vive la progresiva transformación del narrador: “Comenzó con un grano. Me lo reventé, pero al otro día tenía tres. Como no soporto los granos me los reventé también, pero al día siguiente ya eran diez. Y así continué mi labor de autodestrucción”.
2) El final, inesperado, se concentra en las tres últimas frases, que es donde se halla el clímax del cuento: “Un día no pude más. Me miré al espejo por última vez y dejé sobre la mesa del comedor mi carné de identidad. Después me perdí en la laguna”.
El horror de los sueños
Las pesadillas y los sueños son generadores de miedo, según nos cuenta el narrador (¿tal vez el propio Iwasaki?) de “El horror de los sueños”:
1) Las primeras líneas son utilizadas para anunciar al lector la temática del cuento.
2) En un segundo bloque, el protagonista rememora sus pesadillas.
3) De nuevo, en la parte final se esconde la verdadera pesadilla. El hombre explica que en sus sueños le pide a “Judá Ben-Hur que baje solo, porque sé que mi madre se pudre ahí abajo y no deseo que salga”. La verdadera pesadilla no está pues en los sueños del narrador, sino en su propia realidad.
La muchacha nueva
De la primera persona del singular pasamos a la primera persona del plural, con un narrador que habla en nombre de varias personas (¿quizá dos, quizás tres?), todas ellas niños. Se observa una estructura dividida en tres partes:
1) Presentación del tema en las primeras cuatro líneas.
2) Relato de los precedentes de la acción actual, todo visto por la óptica de unos niños que son cuidados por niñeras que intentan asustarles con historias de miedo.
3) Un desasosiego envuelve al lector cuando llega al último párrafo. Ciertas preguntas anidan en su cabeza: ¿serán los niños los responsables de la desaparición de Juvencia? ¿Harán lo mismo con la nueva niñera, con la que se quedarán solos esa misma noche?
La silla eléctrica
El narrador parece ser un condenado a muerte que teme la fecha de su ejecución en una silla eléctrica y que intenta conservar “la escasa dignidad” que le queda para que los demás condenados no se consuelen con su cobardía. Nada más lejos de la realidad. Aunque los sentimientos que puedan aflorar en el narrador sean similares, la situación es totalmente distinta: teme la cita con el dentista.
1) La primera parte es una puesta en escena que induce a pensar al lector que se encuentra ante un reo que espera ser ejecutado en el mismo corredor de la muerte.
2) “Tengo miedo, quiero huir y hago secretos propósitos de enmienda, pero todo es inútil porque dentro de un año estaré de nuevo aquí: en la consulta del médico”. Esta última frase es el comienzo y el final de la segunda parte y pone las cosas en su sitio, arrancando al lector una sonrisa de complicidad.
El cuarto oscuro
Se utilizan los sueños y las pesadillas, nuevamente, como vehículo de terror. Se emplea una estructura bimembre:
1) Relato de la pesadilla, en la que el narrador, también en primera persona, regresa a su infancia y rememora sus clases en un colegio religioso.
2) Final. El protagonista vuelve a su realidad y a su edad adulta.
Cariño artificial
En este cuento nos encontramos una nueva estructura, en la que se utiliza la anáfora, y la misma frase con la que se abre el cuento sirve para cerrarlo (“Yo no soy esa persona de la que hablan”).
1) Una mujer mayor profiere lamentos ante los comentarios que de ella hacen sus hijos.
2) El relato se cierra con la reafirmación de la anciana de no ser la persona que describen sus hijos y con una triste autodefinición: “Sólo soy una maleza insomne de mangueras. Un animal erizado de tubos. Una momia insepulta que desprecia sus entrañas”.
Del apócrifo evangelio de San Pedro (IV, 1-3)
Por vez primera, se utiliza un narrador en tercera persona que cuenta los hechos desde un punto de vista externo. Podemos hablar de tres partes:
1) La partida del Señor “en dirección a Jerusalén, víspera de Pascua, mientras una multitud de judíos rodeaba la casa de Marta y María por ver a Lázaro”.
2) La descripción de los sufrimientos de Lázaro, “a quien Jesús resucitó de entre los muertos”.
3) La partida de Judas hacia Jerusalén una vez recogidas las treinta monedas de oro que le dio Lázaro.
Ya no quiero a mi hermano
El mundo del más allá se introduce en este relato a través de una médium, que irrumpe en el cuento en la primera línea con un “Carlitos está aquí”. Tres son las partes en que podemos dividir “Ya no quiero a mi hermano”:
1) El hermano de Carlitos recoge las palabras de la médium y cuenta cómo éste cobra vida a través de ella.
2) La reacción de la familia no se hace esperar, y mientras el padre comienza a llorar, la madre le pide “por favor, por favor que no se fuera”.
3) Las consecuencias, que atañen al narrador, el hermano de Carlitos, se presentan en el último y revelador párrafo.
Peter Pan
No podían faltar los superhéroes y los villanos en las historias de terror del escritor peruano:
1) Un niño nos cuenta la condición de superhéroes y villanos de todos sus amigos de vecindario.
2) Se lamenta de que su padre no sea uno de ellos.
3) El propio niño pone fin a la falta de imaginación de su padre, convirtiéndole en el Capitán Garfio. El propio título, “Peter Pan”, hace referencia al desenlace del relato y a la inmadurez del niño, que ha optado por no crecer.
Divididas en dos o tres partes, la estructura que ha utilizado Fernando Iwasaki en sus historias de terror son, con excepciones, prácticamente iguales: un narrador en primera persona se convierte en los ojos del lector, que acude con pavor al desenlace de los relatos en la última línea de cada uno de ellos.
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