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Ajuar funerario

Contenido Tema Interpretación
Lenguaje Estructura Mecanismos narrativos
MECANISMOS NARRATIVOS

La mayor parte de los microrrelatos extraídos de la obra Ajuar funerario están escritos en primera persona del singular y en primera persona del plural. Así, y a pesar de su brevedad y de la urgencia que supone leer textos que en el mejor de los casos ocupan veinte líneas, nunca más, el lector se sitúa al mismo nivel del narrador y, en ocasiones, le supera. Esto sucede, por ejemplo, cuando el protagonista es un niño y el cuento es narrado a través de su mirada, que corresponde a un chico de su edad y, por tanto, con una mente todavía débil y pueril.

La narración se produce en el mismo momento de la acción. Esta forma narrativa, que corresponde más a la oralidad, consigue convertir en más vívida la sangrienta escena y entronca con los cuentos de terror contados a los niños en campamentos de verano o en grupos de amigos. "La irrealidad sólo se encuentra en la mente del niño frustrado y pueril en exceso. Pero esa irrealidad suya es ahora la del lector, quien se mantiene en los límites de lo real y por ello descubre, con consciencia, el atroz espectáculo que se presenta ante sus ojos por causa de la indefinición de los auténticos límites entre la realidad y la ficción que padecía don Quijote pero que se ha extendido y agravado desde que los medios de comunicación de masas invaden diariamente el discurso y las acciones humanas", afirma José Luis de la Fuente , de la Universidad de Valladolid en su análisis de "Peter Pan".

Sólo en una ocasión se ha utilizado la tercera persona del singular y ha sido para recrear un capítulo de la historia de Jesús. Cabe suponer, pues, que esto ha sido así porque, dado su carácter histórico, haber utilizado la primera persona del singular o del plural habría acabado con todo vestigio de credibilidad por parte del lector y podría haber dañado algunas sensibilidades.

La hiperbrevedad de los cuentos puede ser considerada, asimismo, un mecanismo narrativo más. Este es uno de los mayores logros del limeño Fernando Iwasaki. En sus relatos no se echa en falta ni tan siquiera una palabra, y eso que el cuento más breve aquí analizado tiene tan solo nueve líneas de texto. Su duración es comparable a la de un escalofrío, precisamente la esencia de sus relatos.

¿A quién se dirigen los narradores de los cuentos? Aunque, como hemos apuntado líneas arriba, el lector suele compartir la mirada del protagonista y ver los acontecimientos a través de sus ojos, con lo que se consigue la mayor inmediatez, en algunos relatos da la impresión de que el narrador se dirige a alguien que le comprende, una especie de lector-psicoanalista a quien traslada el temor que aflige su corazón. El narrador se desprende del miedo, que traspasa al lector.

Entre los recursos de estilo que aparecen en los textos, destacan por su abundancia las metáforas, las enumeraciones, las comparaciones, las repeticiones y las anáforas; pero también encontramos frases hechas, interrogaciones retóricas, hipérboles.:

Metáforas: "Todas nos clavan los alfileres del miedo en los ojos desvelados".

Enumeraciones: "Si yo fuera hijo de Conan, Skywalder o Spiderman, entonces nadie volvería a pegarme en el recreo".

Comparaciones: "Los ojos de la madre Dolores se ponían rojos como los de los monstruos de los dibujos".

Repeticiones : "Cuando la médium nos miró haciendo las muecas de Carlitos papá empezó a llorar y mamá le pidió por favor, por favor que no se fuera.

Anáforas: "Todas son iguales. Todas nos cuentan historias espeluznantes cuando papá y mamá salen".

Interrogaciones retóricas : "¿Si no me quieren por qué vienen a verme?

Hipérboles: "El pánico me paralizará cuando contemple la obscena exhibición de sus instrumentos de tortura".



 

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