Andrés Barba es un novelista joven, que ni siquiera ha cumplido todavía los treinta años, pero esto no se advierte fácilmente en su obra. Es un escritor de contenido moral, que aborda cuestiones como la culpa, el sexo o el olvido, sin preocuparle caer en la complejidad o en la sordidez. Esto hace que su lectura sea, para muchos, más incómoda que divertida. No renuncia a la dificultad si el asunto lo exige, ni rehuye las escenas sombrías si el tema es, de hecho, sombrío. Aunque ha dicho que no es creyente, ha comentado que le interesa el tema religioso, aunque hasta ahora nunca se ha visto capaz de afrontarlo narrativamente de manera directa.
Sus personajes se ubican en los entornos más desfavorecidos, con una cierta tendencia a la marginalidad, no sólo económica, por lo que no son extraños en su obra los viejos o los enfermos. Su preocupación por alejar las novelas que escribe de su propia experiencia le mueve incluso a adoptar con comodidad protagonistas femeninas.
Una inquietud fundamental de este novelista es la justicia, que parece imprescindible para alcanzar la felicidad entre los hombres: los personajes se debaten interiormente procurando ser conscientes y no olvidar, porque es la voluntad lo que da valor a los actos humanos, haciéndolos buenos o malos. Andrés Barba no pide tolerancia, pide compromiso ético y generosidad. La crueldad no es sólo una torpeza, es un acto terrible que el hombre comete muchas veces a sabiendas y con placer, y lo más inquietante es que en el corazón de cada uno sobrevive este instinto egoísta que lo transforma en una bestia.
Y luchar contra la inhumanidad, el abuso de los débiles, la fascinación por la fealdad o la perversión, requiere una llamada constante a la responsabilidad de la conciencia, intentando no olvidar o desatender la realidad de los hombres en su conjunto (incluidas las personas más vulnerables y deshechas), para conservar siempre la dignidad humana. Porque la inocencia no es algo que se pierde con la edad, sino algo que se gana con el ánimo y la decisión.
Preocupación por los desfavorecidos
"Alguien tiene que contar los problemas de los marginales."
Ahora tocad música de baile
"Basé la estructura en las cuatro fases del Alzheimer y a la vez le di un sentido muy musical, con cuatro movimientos, ya que los enfermos parecen escuchar una música que sólo ellos oyen."
La felicidad
"El vacío es uno de los asuntos que más nos preocupan a los humanos. La plenitud, el llenar de sentido lo que parece que carece de ello... la felicidad, el sentido de estabilidad, provienen de alguien que ha conseguido llenar de sentido lo que aparentemente no lo tiene. Lo considero un tema esencial."
La familia
"La familia es la salvación. También es detonante de incomunicación, sí, pero nuestro ser en el mundo está claramente determinado por nuestro ser en la familia. Por eso es tan importante resolver nuestros asuntos familiares, porque determinan nuestras carencias de una manera muy clara."
Su principal miedo
"El miedo de no ser consciente de las vidas de los que viven a mi alrededor y el miedo de ser cruel."
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