María Gudín
Su obra Rasgos
RASGOS

María Gudín es una escritora que parece movida en primer lugar por el placer de contar historias. Este afán cuentístico o novelístico se plasma en mundo abierto a la fantasía, si bien la escritora afronta la realidad con gran honradez y rigor.

La doble faceta de la escritora, científica y narradora a la vez, puede percibirse con facilidad en su estilo narrativo. La lectura atenta de su obra muestra un ansia de precisión.

La herramienta fundamental para alcanzar la exactitud es el lenguaje. El vocabulario es en la narración el instrumento que permite el conocimiento de la realidad. ¡Así que es importante estudiar el lenguaje, conocer distintas palabras!

De tal manera se puede acceder a un mundo más rico y heterogéneo, que está poblado por multitud de plantas y animales distintos. La escritora está fascinada por la naturaleza, y a través de sus historias busca también transmitir este entusiasmo por la riqueza ecológica que nos rodea.

El interés por la historia es también un componente activo en la imaginación de María Gudín. La autora respeta de manera rigurosa la utilización del patrimonio histórico, evitando la falsedad o el error.

Pero también disfruta de manera nueva los huecos vacíos que ofrece la historia. La fantasía toma entonces estos huecos, como la sombra que se adueña de los rincones inaccesibles e inhóspitos. La belleza aparece, por tanto, como el fruto de la imaginación, como un placer que se consigue al enfrentarse a la realidad y a la vida cotidiana.

Aunque quizás habría que explicarlo al revés: para ella la realidad tangible es sombría y aburrida. La magia y lo desconocido forman el contrapunto luminoso de sus narraciones.

La exaltación de los sentidos, movida por un idealismo que abandona la realidad, alcanza un entusiasmo maravilloso. La fantasía nos acerca a la belleza, y nos aleja por un momento de la trivialidad y la insulsez de la vida ordinaria.

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[1] " Escribir es una obsesión. "

[2] '' Es muy difícil cambiar del lenguaje científico al literario, es pasar de estar pasándotelo genial a un mundo mucho más encorsetado y empírico. "

[3] "Me da mucha pena la degradación del paisaje al que estamos asistiendo. En la Edad Media gran parte de España estaba llena de árboles y, en este sentido, puedo recupera todos aquellos paisajes en las novelas y describirlos a mi gusto."

[4] " Soy un poco idealista, por lo que el mundo realista actual no me llena. En la novela actual encuentro que puedo idealizar mucho menos las cosas y encuentro menos belleza (...) Me gusta más la historia antigua porque puedes limar más la realidad con un velo que lo limpia y transforma. "