La carrera literaria de Landero es tardía
[1]. Su primera novela fue publicada en 1989 y
con ella obtuvo un gran éxito, recibiendo
el Premio Nacional de Literatura y el Premio de
la Crítica, entre otros. Juegos de
la edad tardía narra la historia de
Gregorio Olías, un personaje gris que trabaja
para una empresa de vinos y aceitunas como secretario.
A través del teléfono entablará
relación con Gil, uno de los vendedores
de la marca, creando un personaje imaginario,
que será él mismo, llamado Faroni,
un hombre culto y triunfador.
Su segunda novela, Caballeros de fortuna
(1993), vino a romper un silencio editorial de
cuatro años. En ella, se cuenta la historia
de cinco personajes en un pueblo, a los que vemos
funcionar por separado, hasta que se produce el
encuentro entre ellos. Un viejo catedrático
erudito e ilustrado, un extravagante político
de medio pelo, una maestra de escuela culta y
romántica, un seminarista adolescente por
el que se sentirá atraída aquélla,
y un repartidor de leche que sueña con
riquezas y poder, son los personajes de esta historia
de final trágico, donde la influencia de
García Márquez es patente. Después
de las expectativas creadas, la novela fue acogida
con frialdad.
En 1996, apareció Entre líneas:
el cuento o la vida (reeditado en 2001),
una colección de relatos cuyo nexo de unión
es el protagonismo de un profesor de literatura.
En este libro, Landero da rienda suelta a sus
ideas y experiencias sobre el mundo de la enseñanza,
convertidas en materia de ficción, y reflexiona
sobre el papel de la literatura.
El mágico aprendiz (1999) fue
su tercera novela, con la que se consagró
definitivamente, marcando una clara independencia
literaria, ajena a las modas y a la imposición
de lo comercial. El protagonista, Matías
Moro, es un oficinista de 48 años que vive
en la rutina. Una noche, se hace pasar por periodista
para enterarse de lo que ha sucedido en un inmueble
cercano a su casa, en el que se ha cometido un
asesinato. Una cadena de casualidades involucrará
a Matías en el destino de los inquilinos
del lugar. Con un idealismo grotesco, invita a
los vecinos a sacar adelante una empresa de cartonaje
invirtiendo su dinero. El desarrollo de la empresa
sirve al autor para trazar un retrato irónico
y mordaz del mundo laboral, dominado por las modernas
técnicas del marketing y la publicidad.
Todo se mantiene en pie por el amor enfermizo
y silencioso que Matías siente por una
de las inquilinas.
Su última novela hasta la fecha ha sido
El guitarrista (2002) [2], donde vuelve a
producirse un conflicto entre la realidad y el
mundo de los sueños. Emilio, un joven aprendiz
de mecánico, que estudia bachillerato en
una academia nocturna y que aspira a ser, de manera
velada, escritor, se ve arrastrado a tomar decisiones
importantes para su vida por la verborrea de su
primo Raimundo, que convence a aquél para
que aprenda a tocar la guitarra y se lance a una
vida exótica de farándula y éxito.
El jefe del taller le encarga que dé clases
particulares de guitarra a su joven esposa, con
la que Emilio acabará teniendo una aventura
amorosa.
Landero ha publicado, además, Esta
es mi tierra (2002) y una recolección
de artículos periodísticos titulada
Cómo le corto el pelo, caballero
(2004), donde, como en el resto de su literatura,
defiende una particular épica de lo cotidiano.
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