Su estilo se caracteriza por utilizar siempre un enfoque femenino en que prevalecen la imaginación y la sensibilidad emotiva. Aunque el punto de partida es la realidad, ésta siempre queda envuelta por una brillante capa de humor y fantasía, rasgo que diferencia a Laura Freixas de los novelistas más tradicionales o costumbristas. La hegemonía de la imaginación en estos textos está respaldada por su conocimiento especializado de los géneros íntimos no ficcionales (el diario y los epistolarios), en que muchas veces es más importante la comunicación sentimental y expresiva que la realidad empírica.
También destaca en su formación y producción literaria un gran interés por el multiculturalismo, que se fundamenta en una comprensión positiva de la diversidad de culturas y lenguajes. Sus personajes se mueven generalmente en entornos cosmopolitas donde se mezclan con entusiasmo y sin pudor costumbres y cualidades de diferentes países e identidades.
Su concepción de la literatura femenina participa de esta concepción desprejuiciada del pensamiento. Nunca ha disimulado su condición de mujer, ni en sus textos ni en sus intervenciones públicas, y ha defendido siempre el derecho que tiene cualquier escritora a abordar directamente las cualidades particulares de su naturaleza. Esta reivindicación arremete contra las justificaciones sexistas que pretenden desprestigiar a aquellas mujeres que, en su trabajo intelectual o artístico, no se someten a las directrices patriarcales predominantes.
Sus protagonistas femeninas no sólo se ocupan de las circunstancias que afectan a todas las personas, como el paso del tiempo o el afán competitivo de la sociedad, sino que profundiza en los conflictos íntimos y concretos de la mujer, como el erotismo femenino o la maternidad.
Porque, por debajo del humor y la fantasía, permanece una inquietud constante frente al conflicto, ya sea público o privado. Y la mayoría de las veces el conflicto es privado: una protagonista que se diluye entre sus contradicciones y anhelos, que se debate en su interior entre la fuerza fantástica del deseo y la carga hostil de la realidad.
El cuento Mi padre, o por qué soy escritora, o don Mariano y la tribu de los Freixolini recoge todos los ingredientes que caracterizan la obra literaria de Laura Freixas en su conjunto: la vocación literaria como ejercicio vital, la evolución de la familia y el encuentro sentimental que vincula la realidad con la imaginación, todo ello afectado por un toque humorístico y optimista. Para Laura Freixas, la literatura es la ocasión perfecta que permite realizar un balance detallado de la vida propia, y cada texto que escribe es una revista introspectiva donde reaparecen sus preocupaciones inmediatas, que también son en este caso las preocupaciones más profundas: los padres, los hijos, las mujeres, los hombres... sobre todo y siempre las personas y la vida.
Lengua y género
"El pensamiento occidental funciona por pares jerárquicos, con el importantísimo matiz de que lo masculino se considera superior, más prestigioso. Eso está tan enraizado y metido en la lengua que no veo qué demonios podemos hacer. Lo masculino es lo universal y se une a una amplísima gama de posibilidades, y lo femenino es lo particular y lo sexuado."
Naturaleza y civilización
"Se establece una división mediante la cual se atribuye a las mujeres la naturaleza, mientras que los hombres se han reservado la cultura y eso parece una división natural y las mujeres que las transgreden se consideran antinaturales."
Arte y compromiso
"Ahora ya no hay una literatura comprometida, ya que no se da ese debate de si el artista debe estar comprometido o de hacer arte por el arte."
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