Apoyo al proceso de enseñanza-aprendizaje

Orientación Educativa

>>La disciplina en el aula: Causas de los problemas de disciplina referente al profesor

La disciplina es una de las primeras condiciones para que se pueda abordar de manera eficaz el proceso de enseñanza/aprendizaje en el aula. Sin ella el trabajo escolar queda seriamente resentido. Las causas de la falta de disciplina han de analizarse desde lo que afecta a los alumnos, a los profesores y al Centro.

Causas de los problemas de disciplina referente al profesor

En el proceso de enseñanza-aprendizaje el profesor es una figura principal. Cómo enseña, cómo organiza la clase, qué dice o hace.... son factores decisivos para generar un ambiente adecuado de disciplina que permita el proceso de enseñanza-aprendizaje. Diversos aspectos, que hacen referencia al profesor y a la organización del aula, contribuyen al mantenimiento de la disciplina:

>> La manera de ser del profesor

La manera de ser, la personalidad del profesor puede contribuir a que se generen problemas de disciplina. El primer paso siempre es identificar de forma precisa el componente de su personalidad que parece provocar la irregular conducta de los alumnos. ¿Es algo que se manifiesta en sus características físicas, como una extremada lentitud o vacilación en el habla, una pronunciación imprecisa, cierta vaguedad en la forma de responder a sus preguntas, amaneramientos o hábitos irritantes? ¿O quizá una ansiedad evidente, falta de confianza o timidez?...
¿O bien resulta que no mira a los alumnos mientras les dirige la palabra, o que da la clase en su silla detrás de la mesa en una postura excesivamente relajada?
La personalidad no es una propiedad inmutable y congénita sobre la que tengamos escaso poder de acción. Ciertos aspectos de la personalidad son, indudablemente, susceptibles de cambio y desarrollo.

>> Cuidado con las coletillas que podemos tener

¿Habla demasiado alto o demasiado bajo la mayoría de las veces? ¿Tartamudea o puntúa su discurso con una serie de "ejems" y "hums" que los alumnos se complacen en ir contando? ¿No será su voz monótona, o tendrá un acento que resulte poco familiar para los alumnos y les produzca confusión?

>> La organización de lo que hay que hacer en clase

La clase es un tiempo que dispone el profesor para desarrollar unas actividades de aprendizaje. Este tiempo tiene que estar "lleno", no puede haber periodos vacíos, sin que el alumno sepa qué es lo que tiene que hacer. Cuando así sucede se están dando los primeros pasos para que surjan los problemas de disciplina.

Es necesario, pues, que el profesor tenga claro qué es lo que va a hacer en el aula y asegurarse de que los alumnos lo saben.

>> Proponer variedad de actividades en la clase

La variedad de actividades en el tiempo previsto de clase favorece la motivación de los alumnos y hace más fácil el mantenimiento de un buen ambiente en la clase. La monotonía, la repetición sistemática, a la larga puede generar problemas de disciplina. Se trata de tener la habilidad de "sorprender" al alumno, cuanto más, mejor. En el tiempo de una clase tiene que haber momentos de explicación, de preguntas, actividades que requieran más concentración, otras que sean más distendidas.....

>> La manera de presentar la asignatura

Es importante saber qué alumnos tenemos delante, sus características, intereses, nivel de conocimientos... Hemos de partir del nivel de conocimientos que poseen en este momento para subir escalones en el proceso de enseñanza/aprendizaje. ¿La programación docente prevista es la correcta para la capacidad, la edad y los intereses de los alumnos? ¿Contiene suficientes ejercicios prácticos y prevé una participación del alumno, o consiste en una larga conferencia?

>> Variaciones en el estado de ánimo

El profesor se ha presentar habitualmente a los alumnos con un estado de ánimo equilibrado, sin variaciones afectivas. Esto constituye un reto personal, pues cada uno llevamos nuestras circunstancias personales que influyen en el día a día, pero que hemos de tratar de dejarlas a la entrada. Las variaciones anímicas del profesor se transmiten como por ósmosis a sus alumnos.

>> El manejo de premios y castigos

Se requiere un cierto autocontrol en lo que decimos a nuestros alumnos. Ante situaciones de irritación excesiva, podemos amenazar con castigos que, más tarde, en una situación más serena, sabemos que son prácticamente imposibles de cumplir. Estos episodios son captados por los alumnos ("mucho dice pero poco hace") y la consecuencia es el debilitamiento de nuestra autoridad y surgimiento de problemas de disciplina.
El criterio es que todo lo que se dice referente a premios y castigos hay que cumplirlo por parte del profesor o quedará muy seriamente debilitada su autoridad.

 
 
 
 
 
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