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>>La
disciplina en el aula: Causas de los problemas de disciplina
referente a los alumnos |
| La disciplina
es una de las primeras condiciones para que se
pueda abordar de manera eficaz el proceso de enseñanza/aprendizaje
en el aula. Sin ella el trabajo escolar queda
seriamente resentido. Las causas de la falta de
disciplina han de analizarse desde lo que afecta
a los alumnos, a los profesores y al Centro. |
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Necesidad de captar la atención |
| El refuerzo social -la necesidad que
tenemos de que nos tengan en cuenta- es uno de los reforzadores
más poderoso.
Algunos jóvenes sufren una privación de
atención, ya sea en su entorno familiar o social,
y compensan este déficit llamando la atención
para que los compañeros se rían, se fijen
en ellos... No les importa que hablen mal de ellos,
porque lo que desea este tipo de alumnos es que le tengan
en cuenta por encima de todo.
El profesor debe darse cuenta de lo que le está
ocurriendo a ese alumno y no reforzar su conducta llamándole
la atención en medio de la clase, respondiendo
a sus provocaciones, o perdiendo el control. Lo que
procede es no dar importancia a sus llamadas al protagonismo,
y si pese a todo el alumno persiste, convendría
decirle de manera terminante y clara que al término
de la clase hablarán en privado.
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Ausencia de expectativas de autoeficacia |
| Las expectativas de autoeficacia que
se tengan motivan la realización de una tarea.
Aquello para lo que me siento competente me atrae, le
presto atención y le dedico mi tiempo. Al contrario,
la posibilidad de fracasar en una tarea me lleva a abandonarla.
En términos generales, es habitual que trabajemos
mejor donde tenemos éxito, y no tan bien allí
donde nuestros esfuerzos se traducen en fracasos continuos.
Suele ser frecuente que alumnos que tienen problemas
de disciplina tengan un historial de fracaso escolar
significativo. Quizá ante sus primeros suspensos
intentaron con esfuerzo intensificar el estudio, pero
como los resultados seguían siendo negativos,
comenzaron el camino del abandono, el desentenderse
de la actividad académica y centrar la atención
en lo marginal para entretenerse hasta llegar a plantear
problemas de disciplina notorios.
La intervención del profesor deberá posibilitar
la experiencia del éxito, para que el alumno
reciba el refuerzo de la tarea bien hecha. Hay que escalonar
los contenidos, ejercicios, actividades..., graduando
los niveles para que puedan ser resueltos correctamente
por los alumnos. |
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El autoconcepto negativo |
El fracaso constante influye inevitablemente
en la opinión de los alumnos sobre sí mismos.
Un autoconcepto positivo, que hace que nos aceptemos a
nosotros mismos como persona y nos valoremos como miembros
competentes y eficaces de la comunidad, nos permitirá
abordar las tareas de manera resuelta, tranquila y realista.
Un autoconcepto negativo, por el contrario, nos deja con
una sensación de inadaptabilidad e incompetencia
y, con frecuencia, una propensión al derrotismo
al enfrentarnos a las mismas tareas. Los alumnos con autoconcepto
negativo o con escasa autoestima, como a menudo se dice
también, dudarán de su capacidad para resolver
nuevas tareas, aún cuando les parezcan de interés.
La intervención del profesor ha de ir dirigida
a cambiar la idea que tiene de sí mismo este tipo
de alumno. Ayudarle a que descubra sus posibilidades,
a que experimente su eficacia, a que vea que el papel
que se ha asignado no se corresponde con la realidad.
Conseguir este cambio implica una reestructuración
del pensamiento, un cambio en la manera de verse, que
será en la práctica el efecto de experimentar
cotidianamente que puede realizar exitosamente gran parte
de las actividades escolares como el resto de sus compañeros |
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Influencias de los líderes del grupo |
En los grupos escolares se dan interacciones
entre los miembros. Hay valores y contravalores compartidos.
Existen líderes que imprimen sentido, dirección,
valores o su contrario, y son los que marcan a los otros
qué hacer.
Algunos líderes se hacen patentes al poco tiempo
que se conoce el grupo o pueden pasar inadvertidos, de
forma que apenas se nota su influencia y el modo en que
canalizan la conducta del grupo.
El profesor debe conocer los grupos constituidos en la
clase, quiénes son los líderes, quiénes
son las "estrellas" que gozan de popularidad
pero que no poseen el liderazgo, quienes están
aislados. Un instrumento útil para ello es el sociograma,
que explicita todas las relaciones. |
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Probar los límites del profesorado |
Cuando los alumnos se encuentran ante un
profesor nuevo, llevan a cabo lo que se podría
llamar una "evaluación al profesor" para
saber lo que es capaz de aguantar, hasta dónde
se puede llegar con él, qué grado de autoridad
tiene, qué les va a permitir hacer o no... Los
psicólogos suelen llamar este proceso "prueba
de límites".
El profesor, en primer lugar, debe ser consciente de que
los alumnos le están "chequeando" y que
conviene que se supere esta prueba, pues de lo contrario
su autoridad quedará muy dañada para el
resto del curso. Para ello, las normas de funcionamiento
tienen que quedar muy claras para todos los alumnos desde
el primer día, tienen que saber muy bien a qué
atenerse y qué es lo que va a pasar si no se respetan
las normas dadas.
Probablemente algunos alumnos prueben si es las normas
que se dieron se cumplen de manera pertinente, provocarán,
tantearán los límites, para comprobar cómo
responde el profesor. Todo lo que se ha dicho, ha de cumplirse.
Un fallo en este punto conlleva para el profesor un coste
de disciplina y autoridad irrecuperables. |
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Apoyo proceso de enseñanza-aprendizaje |
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