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La educación moral debe ayudar a analizar críticamente
la realidad cotidiana y las normas socio - morales vigentes,
de manera que favorezcan formas más justas y
adecuadas de convivencia. Estamos hablando de la Educación
en valores y de valores como la justicia, la solidaridad,
la igualdad, la libertad,… reconocidos hoy en
día como principios que propician las formas
más justas y respetables de convivencia.
Esta propuesta de Educación moral y cívica
se aparta de:
- la concepción absoluta e
inmutable de valores, pues estos modelos
tienden a imponer las normas y valores que las sustentan
de forma autoritaria
- la concepción relativista de los valores,
en la que todo es válido pues depende de criterios
subjetivos e individuales.
Frente a estas posturas antagónicas, hemos
de entender la Educación moral y cívica
como:
“Un conjunto de acciones intencionadas
tendente a que los alumnos construyan racional y autónomamente
sus propios valores y normas, adopten actitudes coherentes
con los mismos y se comporten de manera consecuente”.
Este modelo no defiende valores absolutos o inmutables,
ni tampoco el relativismo subjetivista en donde “todo
vale”. Este modelo defiende que ante un conflicto
de valores se deben poner en juego dos principios reguladores:
- El respeto a la autonomía de cada sujeto,
que se opone a toda imposición exterior que
niegue la conciencia libre y voluntaria.
- El diálogo racional como superación
de las posiciones puramente individualistas y como
vía de resolución de conflictos.
La Educación moral y cívica pondría
en juego los principios de autonomía y razón
dialógica utilizándolos como herramientas
que hagan posible valores cono la crítica, la
apertura a los demás y el respeto a los Derechos
Humanos.
Siguiendo el volumen “Educación Moral
y Cívica” Materiales para la Reforma, MEC
(1992), la Educación moral puede ser un ámbito
de reflexión que ayude a:
1. Detectar y criticar los aspectos injustos de la
realidad cotidiana y de las normas sociales vigentes.
2. Construir formas de vida más justas tanto
en los ámbitos interpersonales como en los
colectivos.
3. Elaborar autónoma, racional y dialógicamente
principios generales de valor que ayuden a enjuiciar
críticamente la realidad.
4. Conseguir que los jóvenes hagan suyo aquel
tipo de comportamientos coherente con los principios
y normas que personalmente hayan construido.
5. Lograr que adquieran también aquellas normas
que la sociedad de modo democrático y buscando
la justicia y el bienestar colectivo se ha dado.
En definitiva, las finalidades de
la Educación moral tratan de desarrollar unas
formas de pensamiento sobre temas morales y cívicos
y de aprender a aplicar esta capacidad de juicio a la
propia historia personal y colectiva con el fin de mejorarla.
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