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El concepto de paz no es meramente la ausencia de guerra,
sino que se opone al concepto de violencia, entendida
ésta como aquellas situaciones en los que los
seres humanos se desenvuelven en unas condiciones que
le impiden llegar a realizar todas sus potencialidades.
La Educación para la Paz se fundamenta en dos
conceptos básicos: el concepto de paz positiva
y la perspectiva creativa del conflicto.
La concepción de paz dominante en el mundo continúa
siendo la occidental, heredada del concepto de pax romana:
ausencia de conflictos bélicos entre estados.
Concepto interesante pero insuficiente. Con el nacimiento
de la denominada Investigación para la Paz, en
los años 60, el concepto de paz adquiere un nuevo
significado al asociarlo no como antítesis de
guerra, sino al de violencia. Según J. Galtung,
existe violencia cuando los seres humanos están
influenciados de tal forma que sus realizaciones afectivas,
somáticas y mentales están por debajo
de sus realizaciones potenciales. En este sentido, se
establece una diferencia fundamental: la distinción
entre violencia directa y violencia estructural; se
ha de entender la primera como la agresión física
directa y la segunda como inherente a las estructuras
sociales, sinónima de la injusticia social.
Podemos sintetizar las características de este
nuevo concepto de paz o paz positiva:
- La paz es un proceso dinámico y permanente.
- La paz hace referencia a una estructura social de
amplia justicia y reducida violencia.
- La paz exige, en consecuencia, la igualdad y reciprocidad
en las relaciones e interacciones.
- Afecta a todas las dimensiones de la vida.
- La paz implica y hace referencia a dos conceptos íntimamente
ligados entre sí: el desarrollo y los derechos
humanos.
El segundo concepto en que se apoya Educación
para la Paz es el de conflicto. Habitualmente conflicto
se presenta como sinónimo de desgracia y, por
consiguiente, como algo no deseable. Incluso en ocasiones
se asocia el conflicto a la violencia, confundiendo
determinadas respuestas a un conflicto con su propia
naturaleza. El conflicto hemos de entenderlo como un
proceso natural y consustancial a la existencia humana.
Podemos sintetizar la idea de conflicto en:
- Un fenómeno de incompatibilidad entre personas
o entre grupos, o entre aquéllas y éstos,
mediante el cual se afirman o perciben intereses, valores
y /o aspiraciones contrarias.
- Los elementos que intervienen en un conflicto son
básicamente tres: las personas, el proceso y
el problema.
- Es necesario diferenciar entre la propia existencia
del conflicto, con algunas formas no positivas de resolución.
Es decir, la violencia no es más que uno de los
medios para afrontar un conflicto.
- Es necesario diferenciar entre la agresión
y otras conductas violentas de la agresividad o combatividad.
La agresividad forma parte del comportamiento humano,
no es negativa en sí misma, sino necesaria para
la autoafirmación, física y psíquica
del individuo. La agresividad no deriva inevitablemente
en violencia.
De todo lo expuesto, hemos de entender Educación
para la Paz como un proceso educativo, continuo y permanente,
fundamentado en los dos conceptos definidores, el concepto
de paz positiva y la perspectiva creativa de conflicto,
y que a través de la aplicación de métodos
problematizantes pretende desarrollar un nuevo tipo
de cultura, la cultura de la paz, que ayude a las personas
a desvelar críticamente la realidad, compleja
y conflictiva, para poder situarse ante ella y actuar
en consecuencia.
De esta definición, así como de las características
de los dos conceptos en los que se fundamenta, se pueden
deducir los siguientes principios educativos:
- Educar para la Paz es una forma particular de educación
en valores. Educar para la paz supone educar desde y
para unos determinados valores; valores tales como la
justicia, la cooperación, la solidaridad, el
desarrollo de la autonomía personal y la toma
de decisiones, … al mismo tiempo que se cuestionan
aquellos que son antitéticos a la cultura de
la paz, como son la discriminación, la intolerancia,
el etnocentrismo, la obediencia ciega, la indiferencia
e insolidaridad, el conformismo, etc.
- Educar para la Paz es una educación para la
acción. Presupone una invitación para
la acción comenzando por nuestros comportamientos
y actitudes como educadores, sabiendo que cuanto más
corta sea la distancia entre lo que decimos y lo que
hacemos, más eficaz será nuestra labor.
- Desde el punto de vista pedagógico, esta acción
debe entenderse continuamente en la relación
que debe existir entre el microcosmos escolar y el macronivel
de las estructuras sociales.
- Educar para la Paz, pretende recuperar la idea de
paz positiva para el conjunto de los ciudadanos y en
todas las esferas de relación humana. Desde esta
perspectiva, y en el ámbito escolar, la Educación
para la Paz comienza en el micronivel más cercano,
el aula, su organización e interacciones que
en la misma se producen. Esto significa:
- Construir y potenciar unas relaciones de paz entre
los actores del proceso de enseñanza y aprendizaje.
- La organización democrática del aula,
fomentando la utilización de estructuras didácticas
que impliquen la participación del alumnado en
el “qué” y en el “cómo”
de lo que se va a estudiar, en la cogestión de
la vida de aquélla y en la resolución
no violenta de los conflictos que en la misma se produzcan.
- Desde el punto de vista metodológico, se potencia
el uso de métodos problematizantes, basados en
el aprendizaje por la experiencia, siempre que ello
sea posible. Se postula la utilización del denominado
método socioafectivo. Este método se desarrolla
en tres fases: vivencia de una experiencia, descripción
y análisis de la misma, contrastar e inferir
la experiencia vivida a la vida real.
- Desde el punto de vista didáctico, Educar para
la Paz, se traduce en los siguientes objetivos:
- Fomento de la autoafirmación.
- Desarrollo de la confianza en uno mismo y en los demás.
- Refuerzo del sentimiento grupal y de comunidad.
- Desarrollo de las capacidades de toma de decisiones
y de resolución no violenta de los conflictos.
- Refuerzo de la capacidad de análisis, síntesis
e inducción.
- Desarrollo de conductas pro - sociales.
De todo lo expuesto hasta el momento, podemos deducir
que los componentes de la Educación para la Paz
son los siguientes:
a) Educación para la comprensión internacional.
Los dos bloques de contenidos básicos son: la
enseñanza de otras culturas y países,
y el estudio de los problemas mundiales.
b) Educación para los derechos humanos. Se fundamenta
en la Declaración Universal de los Derechos Humanos,
su historia, su articulado, los diferentes tipos de
derechos, su práctica, sus violaciones, …
c) Educación mundialista y multicultural. Se
fundamenta en la necesidad de formar una identidad universal
desde el respeto y afirmación de la diferencia,
de etnias y culturas.
d) Educación para el desarme. Se fundamenta en
el estudio del desarme y el militarismo, desmitificando
lo que se denomina la cultura de las armas.
e) Educación para el desarrollo. Se fundamenta
en el cultivo de la “ternura de los pueblos”,
la solidaridad a través del estudio y valoración
de los desequilibrios socioculturales y económicos
dentro y entre estados, haciendo especial hincapié
en la situación del denominado Tercer Mundo.
f) Educación para el conflicto. Se fundamenta
en tres pilares básicos: el estudio y formas
de afrontar los conflictos y escoger una posición
ante los mismos; el desarrollo de una cierta competencia
para intervenir en su regulación / resolución
de forma positiva; la crítica al conformismo,
la obediencia y la pasividad.
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