Periodos postinflacionarios
La energía del universo es tan alta que impide la existencia
de protones y neutrones (hadrones), que aparecen disociados como
quarks-gluones acompañados de otras partículas como
los leptones. La transición quark-hadrón comienza
cuando la temperatura es de unos .
(
). Los quarks quedan confinados originando los protones y neutrones
y mesones así como sus antipartículas, siendo el número
de las ultimas ligeramente inferior al de las primeras. Un fenómeno
denominado asimetría de los bariones. Comienza así
la era hadrónica durante la cual los nucleones ( protones
y neutrones) y antinucleones reaccionan entre ellos en un doble
sentido. Realizando procesos de aniquilación entre ambas
especies que producen una radiación muy energética
( g ). Y en sentido inverso originando pares a partir de la
radiación. Reacciones de equilibrio similares ocurren para
las demás partículas,
nucleón + antinucleón « g
+ g
electrón + positrón « g + g
neutrino + antineutrino « electrón + positrón
( electrón de carga positiva)
Para la creación de pares la temperatura
ha de ser más grande que un valor umbral, que es característico
de cada partícula. Como el universo se enfría como
consecuencia de la expansión, irán alcanzándose
sucesivamente las temperaturas umbrales de las diferentes partículas
y las reacciones anteriores tendrán lugar únicamente
de derecha a izquierda.
Cuando la temperatura del universo desciende a
( )
concluye la formación de pares nucleón-antinucleón.
Una gran parte de éstos son destruidos provocando una dramática
disminución del contenido de partículas y el incremento
simultáneo del contenido de radiación, de fotones,
del universo. Sobreviven a este proceso los protones y neutrones
que fueron creados en exceso en relación con sus antipartículas.
Los neutrinos y electrones, cuya temperatura umbral es más
pequeña, continúan participando sin embargo en los
procesos de creación-aniquilación.
En un medio caracterizado por la profusión
de fotones, neutrinos y electrones, los protones y neutrones residuales
mantienen el equilibrio entre ellos por medio de las reacciones
reversibles,
protón + electrón « neutrón
+ neutrino
neutrón + positrón« protón + antineutrino
neutrón « protón + electrón + antineutrino
de manera que el número de neutrones y protones
es aproximadamente igual.
Cuando la temperatura es de unos
( t=1s) alcanzan el valor umbral los neutrinos y, poco después,
los electrones. Deja de existir equilibrio entre neutrones y protones
y la relación entre los números de ambas especies,
número de neutrones/ número de protones, queda congelada
en un valor que es aproximadamente igual a 0.14
NUCLEOSINTESIS PRIMORDIAL
La creación de los núcleos de elementos
pesados es el resultado de una cadena de reacciones nucleares en
las que intervienen unos ingredientes básicos. Sin su presencia
esta tarea es imposible. Uno de ellos es el deuterio, cuyo núcleo
contiene un protón y un neutrón, a diferencia del
hidrógeno, que posee un único protón. Este
isótopo está producido por reacciones en las que intervienen
neutrones y protones. Sin embargo cuando las temperaturas son superiores
a los
( t = 3 s) estas reacciones son reversibles,
neutrón + protón « deuterio +
g
de forma que el deuterio es destruido inmediatamente
después de ser creado. Cuando la temperatura alcanza los
( t = 200s ) la reacción anterior ocurre únicamente
de derecha a izquierda y el deuterio queda estabilizado. Esta situación
favorece la formación de núcleos más pesados,
en particular de helio, mediante un conjunto de reacciones ( Fig.
2 ) de las que citamos solamente algunas de ellas:
protón + neutrón Þ deuterio +
g
deuterio + protón Þ helio-3 + g
deuterio + neutrón Þ tritio + g
tritio+ protón Þ helio + g
helio-3 +neutrón Þ helio + g
Figura 1.- Separación de las cuatro fuerzas fundamentales. El
diagrama esquematiza los sucesivos desacoplamientos de las fuerzas
en función de la temperatura indicada en el eje de las ordenadas.
El núcleo de helio-3 contiene dos protones
y un neutrón. Es un isótopo de helio constituido por
dos protones y dos neutrones. Las reacciones del helio con el deuterio,
tritio producirán núcleos de litio, berilio, pero
en cantidades muy pequeñas. La nucleosíntesis primordial
no produce elementos más pesados. Serán las reacciones
nucleares que tienen lugar en las estrellas las encargadas de producir
los elementos restantes.
Al final del periodo de nucleosíntesis,
la fracción de la materia que está bajo la forma de
núcleos de helio es aproximadamente,


siendo A el número másico del núcleo,
que está definido por la suma de los números de neutrones
y protones que contiene y que es igual a la unidad para estas dos
partículas.
De manera que el 25% de la materia creada fue helio.
Esta relación permanecerá practicamente inalterada
hasta nuestros días y constituye una de las predicciones
más sobresalientes de la cosmología estándard.
Y es que cuando observamos estrellas o galaxias y calculamos su
abundancia de helio, encontramos siempre un valor que supera el
25% en masa. No importa cuales sean sus propiedades y edad. En este
sentido es conveniente señalar los esfuerzos realizados para
descubrir galaxias muy jóvenes que estén muy poco
contaminadas por la nucleosíntesis estelar. Vamos a comentar
a continuación este punto.
El efecto principal de la nucleosíntesis
estelar es la producción de elementos que son luego arrojados
al medio interestelar en el curso de la evolución de la estrella.
Fundamentalmente gracias a mecanismos como el viento estelar o la
explosión de supernovas. Así, un gas que inicialmente
tenía una composición primordial, es enriquecido en
elementos ligeros pero también en elementos pesados que constituyen
un indicador de la contaminación experimentada. Cuando más
baja sea ésta, más cercana será la medida de
la abundancia de helio al valor predicho por la teoría.
Otro de los resultados importantes relacionados
con la nucleosíntesis primordial concierne a materia ordinaria
o bariónica, esto es la que tiene como ingredientes básicos
los nucleones. Recordemos, del tema IV (cosmología (1), que
la densidad media del universo, simbolizada por W , es el cociente
entre la densidad de materia observada y una densidad crítica
calculada a partir de los modelos de la cosmología estándard.
Pues bien, la nucleosíntesis primordial establece que la
contribución de la materia ordinaria no puede superar el
15% (W (bariónica) menor o igual que 0.15 ) . Sin embargo
el análisis dinámico de los cúmulos de galaxias
conduce a valores de W que son del orden 30%. Este resultado
y otros análogos prueban no sólo la existencia de
materia obscura, sino que esta puede ser además predominantemente
no bariónica.
Por otro lado la radiación de fondo en microondas
presenta una pequeñas anisotropías que solo pueden
ser explicadas por la existencia en el universo de una gran cantidad
de materia obscura no ordinaria.
La materia obscura ordinaria está constituida
por agujeros negros de tamaño estelar y por otros, mucho
más masivos, de los que existen evidencias en algunas galaxias.
Así mismo por objetos planetarios, estrellas marrones, etc.
La naturaleza de la materia obscura no ordinaria es mal conocida
y por ello es un sujeto activo de investigación en la actualidad.
Se supone que la forman una partículas englobadas bajo la
denominación de wimps, partículas masivas débilmente
interactuantes. De confirmarse que los neutrinos tienen masa, serían
los candidatos más adecuados a materia obscura no ordinaria,
obligando a revisar la descripción actual del universo que,
como sabemos, está basada en la observación de la
radiación electromagnética.
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