Desacoplamiento
materia - radiación
Transcurridos los 20 primeros minutos de vida,
el universo aparece constituido por protones, núcleos de
helio y en menor proporción de Li y Be, electrones y fotones.
Debería haber también materia obscura no ordinaria.
Los fotones siguen interaccionando intensamente con los electrones
libres, de manera que no podían recorrer un camino muy largo
sin encontrar un electrón y experimentar un proceso de difusión.
Cuando ocurre este fenómeno se dice que la materia es opaca
a la radiación y que ambas están acopladas. No existen
condiciones para la supervivencia de los átomos neutros ya
que las altas temperaturas provocarían rápidamente
su ionización.
El proceso de expansión continua reduciendo
la temperatura. La densidad de radiación, predominante desde
los muy primeros instantes, disminuye y alcanza valores inferiores
a la densidad de materia cuando la edad del universo es de unos
300000 años y su temperatura 3500 K. Los núcleos existentes
capturan los electrones, en un proceso denominado recombinación,
para formar átomos que en estas condiciones son ya estables.
Estos procesos provocan una profunda modificación
de las condiciones químicas del medio permitiendo que los
fotones puedan recorrer libremente el universo, que se hace transparente
a la luz. En un instante muy próximo al de este suceso, ocurre
la emisión de la radiación de fondo en microondas.
Emitida inicialmente en el infrarrojo cercano, la expansión
del universo ha disminuido su temperatura hasta los 2.7 K que tiene
en la actualidad, por lo que su observación sólo es
posible el dominio de las microondas. Por lo demás su forma
y propiedades permanecen inalteradas. Así, está verdadera
radiación fósil guarda una información preciosa
sobre las propiedades del universo primordial.
La radiación de fondo es pues la luminaria
que anuncia el inicio de una nueva etapa de la vida del universo,
la era material, donde reinan unas condiciones que favorecen la
creación de grandes estructuras estables como las galaxias,
cúmulos de galaxias y estrellas que configuran el aspecto
de nuestro universo observado. La figura 3 esquematiza las distintas
etapas de la vida del universo.
FORMACIÓN DE LAS ESTRUCTURAS MATERIALES
El universo es homogéneo a escalas superiores
a los 600 millones de años luz (al). A escalas más
pequeñas existen estructuras jerarquizadas que comienzan
con los planetas y estrellas continúa con los pequeños
cúmulos globulares (3 al ), galaxias ( de 30000 a 300000
al ) y culmina con los cúmulos (30 millones de al) y supercúmulos
de galaxias (300 millones de al ). Estos últimos forman vallas
rodeando amplios espacios vacíos con tamaños que pueden
llegar a ser de 300 a 600 millones de al. A escalas mayores la exploración
y recuento de galaxias muestra la existencia de un alto grado de
isotropía, que es confirmada por la radiación de fondo
en microondas.
Recordemos ( Tema 3 ) que el satélite COBE
encontró variaciones en la radiación de fondo en microondas
que son del orden de una parte por cien mil. Aun cuando son muy
pequeñas tienen una gran importancia ya que proporcionan
claves para explicar el nacimiento de las grandes estructuras materiales.
Las pequeñas distorsiones son interpretadas como fluctuaciones
de densidad ocurridas en los muy primeros instantes de la vida del
universo, posiblemente en la era inflacionaria. Consecuencia de
este fenómeno es la acumulación de materia que crece
por la atracción de materia circundante. Como el incremento
local de presión impide la compresión del material,
la amplitud crece con el tiempo. Esta situación continua
siempre y cuando el tamaño de la perturbación no supere
un valor crítico que depende, entre otros parámetros,
de la temperatura, que es muy alta durante el periodo del universo
dominado por la radiación.
Al concluir la recombinación y entrar en
la era material, la nuevas condiciones físico-químicas
del universo producen una disminución substancial del tamaño
crítico de las fluctuaciones que adquiere valores cercanos
a los 100 años luz. Como este valor es inferior a la longitud
de las fluctuaciones, resulta un régimen de inestabilidad
que provoca la fragmentación del medio material en nubes
que tienen un tamaño de unos 100 años luz y un millón
de veces la masa del Sol.
Para algunos investigadores el colapso gravitacional
de la nube habría dado lugar a una generación de superestrellas
masivas que evolucionaron rápidamente explotando como gigantescas
supernovas. La alteración experimentada por el medio produjo
el incremento de la longitud crítica hasta valores similares
al diámetro de las galaxias o de los cúmulos de galaxias.
No hay acuerdo sobre las estructuras originadas
en las fragmentaciones subsiguientes. Algunos especialistas consideran
que primero ocurriría la formación de las galaxias,
que más tarde se agruparían en cúmulos de galaxias.
Un proceso favorecido por las elevadas densidades que existían
en los primeros momentos del universo material. Otros, asumen que
la fragmentación produciría nubes de tamaño
similar al de los cúmulos que darían lugar, por colapso,
a las galaxias miembros.
Sobre lo que si parece existir acuerdo es que la
formación de elípticas y espirales ha seguido unas
vías diferentes. En las espirales el colapso es muy rápido,
de caída libre y dura unos cien millones de años.
El material, gas difuso, acaba depositado en una capa delgada en
el plano ecuatorial formando un disco, donde los movimientos aleatorios
han de ser pequeños. El material de disco puede crecer lentamente
durante la vida de la galaxia por acreción o transferencia
del gas de otra galaxia. Antes de que la construcción de
la galaxia este completada tiene lugar la formación de las
estrellas en los cúmulos globulares del halo y más
tarde en el disco. De esta manera queda explicada la mayor edad
de las primeras.
En las galaxias elípticas el colapso es
más lento. Hay sin embargo hipótesis que atribuyen
su origen a la fusión de dos o más galaxias. Cuando
una galaxia captura otra más pequeña, las estrellas
de esta última quedan incorporadas a la población
estelar de la primera. Sin embargo es difícil explicar con
estos procesos la existencia de galaxias elípticas pequeñas.
No conocemos de modo preciso en que instante
del universo material tuvo lugar la formación de las grandes
estructuras que observamos actualmente, pero podemos establecer
un límite inferior de la manera siguiente. Cuando retrocedemos
en el tiempo, la distancia entre las galaxias, y cúmulos
de galaxias, son progresivamente más pequeñas. Por
ejemplo la separación típica de las galaxias es del
orden de 100 veces su diámetro, en consecuencia para desplazamientos
al rojo de z = 100 o inferiores, las galaxias debieron estar en
contacto. Una situación imposible. La cosmología estándard
muestra que para z = 100 la edad del universo debió ser mil
veces más pequeña que la actual, unos 15 mil millones
de años. De manera que la aparición de las grandes
estructuras en su forma actual debió ocurrir cuando la edad
del universo superó los 15 millones de años.
|