BRAZOS DE ESPIRAL DE LA GALAXIA Y GLACIACIONES
Las oscilaciones lentas entre clima glacial y épocas sin hielo aparecen claramente en los registros geológicos de los últimos 550 millones de años. Se han realizado esfuerzos tratando de justificar estos cambios con el calentamiento provocado por el efecto invernadero, pero el modelo ha sido erróneo. Hubo cuatro alteraciones entre condiciones de clima helado y caliente durante este período de tiempo (Fig.6), las reconstrucciones del dióxido de carbono atmosférico muestran solamente dos grandes picos. Sin embargo la cosmoclimatología ofrece una explicación más sólida y coherente, atribuyendo los episodios de glaciaciones a los cuatro encuentros del sistema solar con los brazos espirales de nuestra Galaxia, donde son más frecuentes las estrellas masivas que explotan como supernovas produciendo flujos intensos de rayos cósmicos.
Nuestra Galaxia está constituida por un bulbo central que contiene una acumulación compacta de estrellas llamada núcleo. Además, contiene un disco plano de pequeño espesor compuesto por estrellas y gas en el que están confinados los brazos espirales. El sistema solar está localizado hacia el borde del disco, cerca de un brazo de espiral y muy alejado del centro. Más allá del disco, rodeándole, está el halo, una distribución esférica de estrellas y cúmulos globulares. Los resultados de las observaciones ópticas (regiones HII) y radioastronómicas (línea de 21 cm) dibujan la estructura espiral distribuida en cuatro brazos espirales mayores simétricos dos a dos y muestran algunos interbrazos o segmentos de brazos (figura 7). El Sol está localizado en un segmento de brazo, relativamente corto, llamado el interbrazo de Orión y en las proximidades de esa constelación hay formación de estrellas. Dos brazos espirales mayores están situados a uno y otro lado del Sol. El brazo de Sagitario-Carina en el lado del centro galáctico y el brazo externo de Perseo, mirando hacia afuera del centro galáctico. Los otros dos brazos mayores son el intermedio Escudo-Cruz (en el hemisferio sur) o de Cygnus (en el hemisferio norte) y el brazo espiral mayor interno de Norma (sur) o Centaurus (norte).
La estructura espiral gira más lentamente que las estrellas y el gas del disco, tarda aproximadamente unos 500 millones de años en dar una vuelta alrededor del centro galáctico. Así, la materia que entra en el brazo de espiral es temporalmente frenada y comprimida, dando lugar a la formación de estrellas masivas que tienen una vida corta y mueren explotando como supernovas.
Cada 140 millones de años aproximadamente, el sistema solar pasa por un brazo espiral y este periodo es consistente con los ciclos de alta radiación cósmica y los episodios de glaciación en la Tierra. También, con las medidas de edad de meteoritos de hierro. Este resultado es coherente con los obtenidos a partir del análisis refinado de medidas de las temperaturas de la superficie del mar en el trópico. El ajuste entre los encuentros con los brazos de espiral y episodios de glaciaciones (figura 6) son los siguientes:
- Brazo de Perseo: Período Ordovídico a Silúrico
- Brazo de Norma : Carbonífero
- Brazo de Escudo-Cruz: Periodo Jurásico al Temprano Cretácico
- Brazo de Sagitario-Carina: Época del Mioceno que lleva inmediatamente, en términos geológicos, a
- Interbrazo de Orión: Época del Plioceno al Pleistoceno
La época glacial del Jurásico al Cretácico temprano es de especial interés ya que los geólogos consideraban, hasta hace poco tiempo, que la era Mesozoica había sido caliente. Sin embargo, la teoría de los pasos por los brazos de espiral predecía una glaciación. La primera evidencia indiscutible de la existencia de glaciares hace unos 140 millones de años (Australia, Temprano Cretácico) fue publicada en 2003. Para la teoría de que el efecto invernadero es causa del cambio climático, la glaciación en el Mesozoico fue una mala noticia, debido a que la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera fue muy alta en esa época.