| La identificación
de un sonido puede realizarse sin referencia alguna o con relación
a otro sonido previamente identificado. En el primero de los casos
se trata de la entonación absoluta, difícil, por no
decir imposible de conseguir, si antes no se ha practicado convenientemente
lo segundo, es decir, la relación interválica entre
los sonidos. Joaquín Zamacois[1]
, habla de la conveniencia de realizar pruebas de "diagnóstico"
musical entre los niños. Para aquellas referidas a la entonación
establece, entre otros, los siguientes consejos:
1. El alumno debe escuchar antes de cada ejercicio
el la del diapasón con objeto de ir asimilando
progresivamente el sonido de referencia, y así conseguir
algún día el sentido de la entonación absoluta.
2. Cada error del discípulo debe ser indicado inmediatamente,
con las consiguientes rectificaciones. Archivar los errores de
entonación para corregirlos después ofrece escasos
resultados.
3. Al comienzo no deben mezclarse nunca los ejercicios de entonación
con los de ritmo. Los ejercicios de entonación deben ser
exclusivamente de entonación, permitiendo que el alumno
emplee en resolver cada problema de afinación el tiempo
que necesite.
Adecuando la dificultad de los ejercicios a la
edad, disposición y conocimientos del alumno, el profesor
deberá procurar que, al comienzo, aquél reproduzca
por imitación los intervalos que éste cante. Después,
deberá comenzar a identificarlos, y, finalmente, cantar los
intervalos que el profesor le requiera sin escucharlos previamente.
Cantar escalas mayores y menores, en progresión ascendente
y descendente a partir de las respectivas tónicas, debe llegar
a ser un ejercicio cotidiano.
Volviendo a Zamacois[2]
, él propone con cierto detalle, un plan gradual de aumento
de dificultades. El alumno comenzará, como hemos dicho, primero
reproduciendo y luego indicando las notas que el profesor le haga
oír. Al principio se trabajará con sonidos vocalizados,
hasta que el alumno se encuentre en condiciones de realizar el ejercicio
con notas producidas instrumentalmente.
Posteriormente, el alumno cantará en progresión
ascendente y descendente las series de intervalos que el profesor
le indique. Primero con notas naturales, después, introduciendo
y ampliando progresivamente el cromatismo. El canto de escalas,
también deberá abrirse paulatinamente a los diversos
tipos de escala cromática. A partir de una nota determinada,
el alumno deberá entonar todas las escalas mayores y menores
a las que pertenezca dicha nota.
[1]JOAQUÍN
ZAMACOIS. Temas de Pedagogía Musical. Ed. Quiroga
S.L. Madrid 1995
[2]
JOAQUÍN ZAMACOIS
Op.cit.
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