La teoría de la biensonancia métrica
de Sinibaldo de Mas, vista desde hoy, nos mueve a admirar su extraordinaria
intuición musical, con independencia de que, como ya hemos
dicho, sus conocimientos musicales fueran bastante rudimentarios.
Pero volvamos al endecasílabo de Garcilaso:
El |
dulce |
lamentar |
de |
dos |
pastores |
|
2ª |
4ª |
|
|
4ª |
Lo que Sinibaldo llama biensonancia en un endecasílabo
compuesto de una segunda y dos cuartas, nada tiene que ver, como
pretende, con el número de vibraciones de los acentos prosódicos,
ni con la relación numérica que entre sí guardan,
sino, más bien, con el hecho de que una esquematización
rítmica del recitado, desvela la coincidencia de las sílabas
tónicas con partes enteras del compás. La esquematización
rítmica de un recitado es siempre una aproximación,
pero muy útil a estos efectos:
Veamos ahora el verso con las palabras colocadas en otro orden:
El |
lamentar |
dulce |
de |
dos |
pastores |
|
4 |
1 |
|
3 |
2 |
Nótese que, aunque el número de
sílabas no varía, los acentos se agolpan ahora en
dos núcleos: el primero, más cerrado, está
constituido por la cuarta y la quinta sílabas, ambas acentuadas
sin solución de continuidad, formando una 4ª y una 1ª;
el segundo, formando una 3ª y una 2ª, agrupa los acentos
de las sílabas octava y décima. El esquema rítmico
de su recitado podría ser el siguiente:
Lo primero que salta a la vista es que ahora los
acentos no coinciden con las partes enteras del compás y
se establece una sincopación, casi propia del jazz. ¿Podríamos
considerar hoy cacofónico un ritmo sincopado? De hecho, esta
no es la única esquematización rítmica posible.
Stravinski, probablemente hubiera realizado esta otra:
¿Diríamos hoy, casi un siglo después del estreno
de "La Consagración de la Primavera", que la complejidad
rítmica es un defecto estético?
Hoy no podríamos aseverar, como Sinibaldo, que hay biensonancia
y disonancia rítmica, sino, lisa y llanamente, diferentes
grados de complejidad, lo cual nada tiene que ver con el juicio
estético favorable o desfavorable que nos merezca una obra.
Hoy también sabemos que la irregularidad rítmica se
atenúa o se mitiga a base del recurso estético de
la repetición. Ésta hace renacer la regularidad perdida
como un ave fénix que se eleva de nuevo sobre sus cenizas.
En su momento, acordamos que
El lamentar dulce de dos pastores
difícilmente podríamos considerarlo
verso debido a su ritmo esquinado y difícil. Pero ¿Qué
ocurriría si continuásemos con otro verso articulado
según la misma distribución de acentos?
El lamentar dulce de dos pastores
Reflejará pronto las dos ausencias
|