El segundo movimiento del concierto (Larghetto)
responde al tipo lied. El elemento A está constituido por
una serena melodía en Sol Mayor de ocho compases, con una
ampliación o pequeña coda interna, de dos compases
más. Y otra vez Beethoven vuelve a hacer una extraordinaria
demostración del carácter proteico de sus temas.
Esta melodía se repite textualmente cuatro veces, siempre
en el tono principal, y siempre nos parece nueva. Primero la cantan
las cuerdas con sordina, luego el clarinete, después el
fagot, y nuevamente las cuerdas, ahora ya en tutti orquestal servido
en f. La variedad en la instrumentación y, sobre todo,
la concentración expresiva en la glosa melódica
que realiza el violín solista, nos hace disfrutar cuatro
veces seguidas de una sencilla melodía de diez compases,
sin ninguna sensación de hastío o monotonía.
En el compás 40, el violín solista
inicia una cadenza in tempo, que desembocará en el compás
45 en la exposición de un segundo motivo, también
en Sol Mayor. Beethoven renuncia a toda expansión tonal
dentro de este larghetto. A partir del compás 55, vuelve
el tema A, primero, apenas sugerido por los pizzicati de las cuerdas,
y a partir del compás 59, con el violín solista
integrado en canto del tema, tras haber abandonado su glosa.
A partir del compás 65, lo que parece
destinado a convertirse en un nuevo episodio del lied (C), pronto
se diluye en una nueva cadenza in tempo, que deja paso a una nueva
exposición de B, ahora en un estilo ornamental, melismático.
Reaparece el esbozo de C desde la anacrusa del compás 80,
y nuevamente se diluye en una cadenza in tempo, bajo la cual reaparece
A en ppp, primero en las trompas, luego en los violines, y finalmente
en toda la sección de cuerda, como una sorpresa, en forte,
y modulando hacia la dominante de Re, para que el violín
dibuje en ella su cadencia e ingrese sin solución de continuidad
en el Rondó.
El tercer movimiento es un rondó- sonata.
La correspondencia entre los elementos propios del rondó
y los de la forma sonata, queda recogida en el esquema que se
expone al final del artículo. El estribillo de este Rondó
es la archiconocida cantinela, de alegría casi pastoril,
que expone primeramente el solista en el registro grave. Constituye
una tradición, en nuestros días frecuentemente revisada,
el interpretar en la cuarta cuerda este motivo.