A pesar de su origen húngaro, Joseph Joachim (1831-1907)
representa la pervivencia de una escuela violinística
genuinamente alemana frente a la pujanza de la escuela franco-belga
en la segunda mitad del siglo XIX. Pero la importancia de su
figura no se reduce a eso: constituye también el contraejemplo
más depurado del estereotipo de virtuoso romántico,
tan inclinado al capricho y a la destreza vacía de contenido
musical. El propio Hanslick habla de Joachim en los siguientes
términos: " La apacible grandeza que impregna sus
interpretaciones sigue siendo el rasgo más característico
de Joachim, así como la austeridad y la pureza de estilo
que se esfuerza por ocultar los encantos del virtuosismo en vez
de acentuarlos. No es posible presentar la grandeza más
discretamente".
En efecto, toda la correspondencia con Brahms, en la que continuamente
se intercambian sugerencias y consejos, así como la filosofía
que late en la escuela Joachim-Moser, desvela esa permanente
preocupación de servicio al compositor (Joachim también
lo fue) y de fidelidad a sus ideas musicales. Joachim, como Brahms,
estaban convencidos de la necesidad de subordinar la técnica
a la interpretación, y por ello, ambos eran firmes partidarios
de la necesidad de publicaciones fieles y precisas del gran repertorio.
Esta actitud, a la que hoy no le concederíamos una importancia
especial ya que la fidelidad a la letra afortunadamente ha tomado
carta de naturaleza entre los intérpretes, tenía,
sin embargo, un extraordinario mérito en un momento en
que la libertad del virtuoso constituía un valor en alza.
Joachim nació el 28 de Junio de 1831 en Kittsee, cerca
de Bratislava. Pero cuando aún no había cumplido
dos años, su familia se trasladó a vivir a Budapest.
Allí comenzó a recibir sus primeras lecciones de
violín a partir de los cinco años. Después
continuaría sus estudios de violín e iniciaría
los de composición en Viena, con Hauser, Hellmesberger
y Joseph Böhm, y posteriormente en Leipzig, donde conoció a
Mendelssohn, quien pronto habría de convertirse en su
principal mentor. Con él visitó Londres siendo
aún un adolescente y conquistando un éxito enorme,
que le haría retornar a Inglaterra en innumerables ocasiones
posteriores.
Cuando Mendelssohn murió, Joachim se trasladó a
Weimar, donde obtuvo el puesto de Konzertmaister . Allí entró en
contacto con Liszt y Wagner, pero poco después, en 1852,
se trasladaría a Hannover como violinista de la corte
del rey Jorge V, y allí contraería matrimonio con
la cantante amalie Weiss. Aparte de su conocida amistad y colaboración
con Brahms, Joachim mantuvo también un estrecho contacto
con Robert Schumann y Clara Schumann.