SOBRE LA "IBERIA" DE ALBÉNIZ

 

         En 1902, los desvelos de Albéniz por la lírica española parecieron entrar en vía de extinción. Los dos años anteriores fueron extraordinariamente intensos en este sentido. Marcado emocionalmente por la muerte de su madre y con un coraje extraordinario a pesar de su enfermedad, inició la composición de "Lancelot", sobre libreto de Money-Couts, el banquero inglés, el amigo protector que le había asegurado tranquilidad económica desde hacía muchos años según lo que el propio Albéniz denominaba "el pacto de Fausto1. Tras sucesivos intentos de crear en Barcelona una ópera nacional en colaboración con Morera, Albéniz marchó a Madrid donde luchó por la representación de "Merlín" y "Pepita Jiménez", pero tampoco en Madrid obtuvo el interés del público. Falla y Turina probarían años después el sabor de ese desinterés de los ambientes musicales madrileños por la creación de una ópera nacional. A pesar de que Chapí le promete en Mayo que "Merlín" se representaría en el otoño, Albéniz deja de insistir y regresa a París para ponerse a trabajar en "Iberia", su obra maestra admirada entre muchos otros por Debussy y Messiaen, su gran legado musical a las generaciones venideras.

         "Iberia" es, entre otras muchas cosas, la realización del gran deseo de Pedrell: música española en lenguaje universal. Albéniz disponía de las mejores herramientas para afrontar ese inmenso reto: su formidable conocimiento y dominio del pianismo romántico de Chopin, Schumann y Liszt , su no menos profunda relación con el piano impresionista pleno de "atmósferas" y de "colores" (Debussy fue amigo e incondicional admirador de Albéniz2), su sostenido contacto con lo más granado de la música francesa  del momento (aparte de Debussy, también Fauré, Chausson, D´Indy, Dukas y Lalo firmaron la solicitud para que se le concediera la Gran Cruz de la Legión de Honor del gobierno francés) y, en fin, su extraordinario conocimiento del material folklórico de España (su querida "morena, como a él le gustaba recordarla), lo colocaban en condiciones ideales para encarar la composición de ese prodigio de concentración expresiva, destilación culta de lo popular y compromiso con los nuevos lenguajes que constituye la suite "Iberia".

"Iberia" fue compuesta entre Diciembre de 1905 y Enero de 1908. Entre los antecedentes inmediatos hay que señalar "La Vega", fechada en París en  febrero1897 y considerada por muchos como el puente necesario hacia su tercera y definitiva etapa compositiva . Un poco posteriores a "La Vega" son los "Jeux d´eau" de Ravel o "Pour le piano" de Debussy, que datan de 1901. La "Rondeña", que abre el segundo cuaderno de "Iberia", es rigurosamente contemporánea (1906) de la raveliana "Alborada del Gracioso", con la que comparte, según ha señalado Guillermo González, "el mismo ritmo de Guajira-Petenera (6/8, 3/4), la misma forma de desarrollar la copla y la misma estructura"3. Parece ser que Ravel mostró mucho interés en orquestar seis números de "Iberia" al objeto de convertirlos en un ballet, que habría de titularse "Fandango" para Ida Rubinstein. Cuando Ravel supo que Albéniz  había confiado el proyecto a su amigo Fernández Arbós, ya había comenzado a orquestar la "Rondeña". Debió de sentirse muy desalentado, pero enseguida acometió la composición de su obra de inspiración española más famosa: el "Bolero".


1. Francis Money-Couts propuso a Albéniz una colaboración consistente en que éste debía escribir la música para los libretos de una trilogía que el banquero inglés había concebido sobre el Rey Arturo. A cambio, Albéniz recibiría una renta de 25.000 francos anuales. Parece que lo que comenzó como un contrato devino en franca amistad, y Couts se convirtió en el libretista de gran parte de su obra lírica ("Henry Clifford", "Merlín", etc)

2. En alguna ocasión Debussy llegó a afirmar que el genio de Albéniz le obligaba a "tirar la música por las ventanas".

3. GUILLERMO GONZÁLEZ."En torno a la edición de la suite Iberia de Albéniz". Prólogo a su edición crítica de la suite.

 
siguiente principio anterior