A comienzos de 1922, Federico García Lorca andaba recabando apoyos intelectuales para el Primer Concurso de Cante Jondo que, organizado por él mismo y su amigo y maestro Manuel de Falla, debía celebrarse en Granada durante el mes de Junio de ese mismo año. En esos afanes se inscribe la conferencia " El Cante Jondo. Canto Primitivo Andaluz" que el poeta pronunció el 19 de Febrero en el Centro Artístico y Literario. En ella, García Lorca manifestaba entre otras cosas su admiración ante la economía de medios y la fuerza expresiva de las siguiriyas : "Todos los poetas que actualmente nos ocupamos, a mayor o menor escala, en la poda y cuidado del demasiado frondoso árbol lírico que nos dejaron los románticos y los posrománticos, quedamos asombrados ante dichos versos. Las más infinitas gradaciones del Dolor y la Pena, puestas al servicio de la expresión más pura y exacta, laten en los cuartetos y los tercetos de las seguiriyas y sus derivados. No hay nada, absolutamente nada igual en toda España, ni en estilización, ni en ambiente, ni en justeza emocional".

Estilización, justeza emocional, exactitud, pureza…El texto citado da cuenta de un ideal estético absolutamente alejado del que, tan sólo unos años antes, había exhibido él mismo sumándose a la exaltación de la figura de Zorrilla. Lorca había colaborado, en efecto, en el número extraordinario del Boletín del Centro Artístico y Literario de Granada dedicado a Zorrilla con motivo del centenario de su nacimiento. Corría el año 1917, y Lorca era un joven que aún no había cumplido los veinte. En tan sólo cinco años, el andalucismo lorquiano experimentará una sorprendente transformación: la que va desde la "Fantasía Simbólica" hasta el "Poema del Cante Jondo", que es casi tanto como decir, la que va desde el siglo XIX a las vanguardias. La estética fallesca había sido un factor determinante en esa transformación.

En 1920, el mismo año del estreno parisino de El Sombrero , Falla toma la decisión de instalarse en Granada. Por su carmen de la Antequeruela pasaron muchos invitados ilustres, pero acaso las continuas visitas del joven Federico García Lorca, que habrían de fructificar en una estrecha amistad, fueran de lo más destacable. El contacto con Falla fue decisivo en cuanto a la formación de un nuevo ideal estético. Lorca era también músico1y Falla, ahora ya en plena madurez, nunca había ocultado su afición literaria, que en su juventud se le había presentado bajo el aspecto de una vocación. No es extraño que la sintonía se produjera de modo inmediato. El caso es que, de esa amistad derivó una influencia estética cuya característica más esencial era el esfuerzo depurativo y la condensación expresiva, ambos aplicados al patrimonio del arte popular, arrumbado por un romanticismo decadente en el desván de la memoria colectiva. Era necesario proteger ese tesoro, preservarlo del olvido y de los elementos espurios cuyas acometidas ya comenzaban a degradarlo de manera alarmante. Tales fueron los principios que animaron a ambos a embarcarse en la organización del Primer Concurso de Cante Jondo para los días 14 y 15 de Junio de 1922.


1 .Durante una visita de García Lorca a Buenos Aires, un reportero registró este comentario realizado durante la entrevista: "…yo, ante todo, soy músico" (Obras completas III, García Posada,440)

 
siguiente principio anterior